Miss.D

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco

_ ” ¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido. ” -Juan Rulfo. _

Ahora todo era tan nítido que parecía no tratarse de una vil jugarreta de la caprichosa fortuna, ni siquiera de una mentira estructurada cuidadosamente que fue haciéndose más fuerte con el paso de los años, para Dominic jamás había sido de ese modo, los sucesos que acontecieron a aquella maldita serie de desgracias solo se trataban de los resultados del azar. ¿Destino? ¿Dios? ¿Suerte? No, esas palabras tan supersticiosas y ridículas no encajaban, solo eran parte de la ilusoria explicación para todo ello, sin embargo, finalmente estaba más que claro: Simplemente había sucedido como debía ser.

Él era el hijo menor de su familia, producto de un matrimonio arreglado que aunque careciente de amor entre sus progenitores no dio como resultado una relación disfuncional o catastrófica, a sus padres poco parecía importarles la idea de actuar como una pareja ejemplar mientras el dinero estuviera en medio de la relación, aunque la idea en principio no fue bien recibida por los aquél entonces futuros esposos, con el paso de los años los frutos de las ganancias no tardaron en hacer acto de presencia, pronto el tener que compartir el mismo techo dejó de representar un problema y su relación pasó de ser la de dos infelices que apenas podían soportar la presencia del otro a una extraña forma de negocio e incluso de amistad, no hacía falta que se comportarán como marido y mujer de puertas hacia dentro.

Esa relación de conveniencia trajo al mundo a sus dos hijos gemelos de ojos azules intenso y de cabello negro los cuales se convertirían en la luz de sus ojos: Ella era la mayor, decidieron llamarla “Dasha” que significa “regalo de Dios”. A él lo llamaron “Dominic” que significa “de Dios”. Su madre solía decir que los significados eran algo importante pues eran un reflejo de la persona y de lo que está llegaría a ser en un futuro no muy lejano, incluso podría facilitar la relación con el Dios Salvador el cual en su infinita misericordia tendría piedad en el último momento de su vida, pero eso solo se quedaba en ser una bobada ¿Cuál “Dios”? Si cada cultura a lo largo y ancho del mundo ha hecho su propio concepto de ser supremo y lo ha venerado a su modo, eso poco le importaba, el significado solo era una supersticiosa creencia poco fundamentada en lo que se puede llegar a considerar real. Solo era un nombre y un significado.

Su infancia había sido aparentemente maravillosa, había desarrollado una relación bastante particular con su hermana, la cual se podría considerar de algún modo típica en los gemelos, algunos podrían decir que se “complementaban” pues realizaban la mayoría de las cosas juntos casi en todo tiempo y eran raras las ocasiones en las que llegaban a separarse, incluso podría haberse tachado como una “dependencia mutua”, pero esto se quedaba en ser solo una apariencia pues bien sabían valerse por su propia cuenta, tenían la capacidad de afrontar las situaciones estuviera o no su hermano presente.

-Ambos nos vamos a ayudar en lo que sea ¿Verdad? – Le había dicho ella una vez.

-Si, por ello somos hermanos-. Contesto él con absoluta seguridad en sus palabras.

-Júralo-. Se apresuró a decir en un tono casi desesperado, como si ella hubiese predicho lo que pasaría a futuro.

-Lo juró-. Pero eso no se había quedado en una promesa de niños.

El inicio de los problemas ocurrió un par de años más adelante, cuando tenían catorce años. Sus padres por cuestión de negocios debían realizar un viaje a Yekaterinburg para atender ciertos asuntos de estricta importancia, como era de costumbre y debido a que su trabajo se los facilitaba podrían llevar a sus hijos consigo, confiaban más en la idea de tenerlos a su lado de tal modo que sus pequeños estuviesen seguros de cualquier peligro potencial y así no tendrían que dejarlos solos en casa o a cargo de algún familiar, sin embargo, por aquellas épocas Dasha se encontraba bastante enferma al punto de no encontrarse en condiciones de tomar el vuelo, como se trataba de una cuestión urgente alguno de los dos tendría que ir les gustará o no, Sergey, padre de los gemelos, decidió quedarse en Moscú a cuidar de su adorada pequeña mientras Natasha, su esposa, tomaría el vuelo a Yaketerinburg junto a Dominic.

Lo que sucedería a continuación ni siquiera ellos pudieron predecirlo: todo había pasado tan rápido que para Dominic parecía ser un sueño, uno del que deseaba con todo su ser despertar ¿Cómoera posible que esto le pasara a él? Solo había visto noticias al respecto entelevisión y en Internet, sin embargo, ahora se daba cuenta de que todosestaban expuestos a ser víctimas del azar y aún más que eso le resultabaimposible asimilar que se encontraba vivo; se preguntaba a cuantos pies dealtura estaba el avión en el momento que se desplomó, fue en ese instante quelos pasajeros y la tripulación se percataron que caían a una muerte segura,pasaron unos segundos en el que solo se escuchaban las alarmas acompañadas delas centelleantes luce que salían del monitor, después de ello el desgarradorgrito de una mujer hizo reaccionar a todo el mundo, ahora ese lugar se habíaconvertido en un caos absoluto en donde los gritos, el llanto y los rezos no lepermitían pensar con claridad, pero él no había reaccionado: simplemente sehabía quedado en shock . El avión continuo su caída hasta estrellarse en un campo abierto, la aeronave había quedado casi destruida por completo, igual que el cuerpo de la mitad de los pasajeros que la tripulaban, realmente no recordaba mucho, todo estaba demasiado borroso y confuso. Apenas tenía un par de recuerdos vagos de los momentos inmediatos a la caída: la mitad del cuerpo atrapado entre los escombros y la sensación de la sangre resbalandole por el costado izquierdo de la cabeza, pero no había dolor pues estaba demasiado ensimismado como para pensar en ello. Después intentar hacer movimientos bruscos y absolutamente inútiles perdió el conocimiento, cuando despertó ya había pasado casi una semana desde al accidente.

“Tuvo mucha suerte” Eso era lo que repetían los médicos, quizás el cadáver de su madre que se encontraba en el asiento del lado había amortiguado el impacto y aunque no había resultado del todo ileso puesto que eso no evito la ruptura de varios huesos, nada había pasado a mayores complicaciones. Los siguientes meses los paso en el hospital, Dasha había permanecido junto a él la mayoría del tiempo y se negaba rotundamente a separarse del lado de su hermano, de alguna forma se sentía súbitamente culpable de que ellos fueran solos en aquel vuelo, pero esto carecía de sentido para su hermano ¿Acaso ella habría podido evitar la falla en el avión? No, sin duda se estaba atribuyendo más importancia de la que realmente merecía. Finalmente, su cuerpo se recuperó con el tiempo y el reposo, sin embargo, él nunca volvió a intentar subirse a un vuelo, el solo hecho estar cerca del aeropuerto o escuchar un avión pasar le traía pánico, las secuelas psicológicas de aquel accidente eran lo que realmente dejó una marca, más que las cicatrices de la piel pues estas con el tiempo pueden llegar a desvanecerse y aunque se le ofreció ayuda para superarlo él la rechazó.

_ “¿No tenemos en nosotros una perpetua inclinación, pese a la excelencia de nuestro juicio, a violar lo que es la Ley, simplemente porque comprendemos que es la Ley?” -Edgar Allan Poe. _

Ya habían pasado cuatro años desde el incidente y las cosas se encontraban en una calma relativa. Durante la primavera de aquel año su padre había viajado hasta San Petersburgo y ellos habían quedado solos, ya eran relativamente adultos y podrían valerse por sí mismos. Durante una de las noches habían decidido salir a divertirse juntos como cualquier par de adolescentes en alguno de los bares de la ciudad, de alguna forma habían logrado arreglárselas con uno de los vigilantes que aguardaba fuera de la entrada de la discoteca para poder entrar. Habían pasado la noche bebiendo y divirtiéndose con varios amigos hasta alrededor de las tres de la madrugada cuando finalmente Dominic le insistió a su hermana regresar a casa, así mismo, le pidió que condujera en su lugar pues aparentemente se encontraba más sobria, aunque Dasha se negó en un inicio sugiriendo tomar un taxi u otro tipo de ayuda, Dominic le aseguro que no sucedería nada y no tardó en convencerla.

Esas palabras no fueron suficiente para evitar que se llevara por delante a aquella mujer: Todo sucedió en cuestión de segundos, el auto frenó en seco y la joven rubia voló varios metros por delante hasta estamparse en el pavimento, eso fue más que suficiente para traerla de vuelta a la realidad, estaba completamente atónita, sin razonar en lo que posiblemente sucedería más adelante bajó del auto y caminó hasta la mujer la cual parecía desangrarse en el pavimento, antes de que pudiera inclinarse para asegurarse de que siguiera con vida un fuerte jalón en su hombro la hizo retroceder, su hermano sin mediar palabra la llevó de vuelta al auto sentándola con un movimiento brusco en el asiento del copiloto y cerrando la puerta de un duro golpe, incrédula vio como este caminaba al asiento del conductor y una vez con el cinturón puesto introdujo los cambios en la caja para acto seguido dar marcha al auto escapando de la escena, recordaba vagamente haberle gritado que parase, que regresara ¡Tenían que ayudarla! Pero al percatarse que este la ignoraba por completo se limitó a cubrirse el rostro sollozando mientras rogaba porque nadie hubiese podido ver el accidente.

Después de llegar a casa Dasha había llorado a lagrima viva en el regazo de su hermano, pero este parecía estar totalmente desinteresado en el asunto ¿Acaso no era cociente de lo que habían hecho? ¡Habían asesinado a una chica! Le aterraban las consecuencias de sus actos, era cuestión de tiempo para que alguien se percatara del accidente y la policía no tardaría en dar con ellos, aunque para su fortuna el auto no parecía tener rasguño alguno que diera evidencia de lo que había sucedido la idea de ser delatada por algún testigo le resultaba abrumante. Al día siguiente ella se limitó a quedarse estática frente a la entrada, aguardando escuchar la llegada de la policía o de cualquier otro que la señalara de lo que había pasado: Pero no paso absolutamente nada. En los noticieros apareció un boletín informativo con referente al tema, nadie había visto nada, “un auto fantasma”, fue lo que se limitaron a decir, había asuntos más importantes hacia los cuales dirigir la atención, los atropellos era algo sumamente común en lo cual no se desperdiciaría más tiempo del necesario. Para Dominic eso fue más que suficiente, pero ella seguía sumida en su caos mental, la frialdad de su hermano frente al asunto le aterraba de cierto modo. Él continuaba con sus actividades diarias incluso invito varios amigos a la casa con ningún motivo aparente, aunque en un inicio Dasha intentó confrontarlo él se libró fácilmente de sus reproches

-Todo debe seguir normal, si demuestras culpa ellos sospecharan de ti- Le dijo a su hermana con tono indiferente antes de que llegaran las visitas -No les des motivos para culparte ¿Piensas castigarte eternamente por ello? ¿Acaso quieres ir a la policía y confesar? – Ella se limitó a asentir y forzar una sonrisa confiando en que su hermano tenía razón al respecto -Eso es, con el tiempo lo vas a olvidar, solo fue un estúpido accidente, no entiendo cómo se puede tener cargo de consciencia por ello- Agregó en tono burlesco. Mientras sus amigos hablaban y se reían como en cualquier otra reunión que antes hubiesen tenido, ella se mantuvo en calma y sonriente intentando alejar sus pensamientos de aquella catástrofe que venía acosándola. Una vez se aburrieron hubo varias sugerencias entre las cuales se encontraba visitar un bar, por unos instantes permaneció totalmente muda y petrificada, ahora la idea de embriagarse le causaba escalofríos, finalmente gracias a la intervención de Dominic decidieron salir a ver una película y más tarde acudir a un restaurante popular de la zona.

Cuando su padre había regresado a casa ellos fingieron que nada había sucedido, pero las mentiras tarde o temprano salen a la luz del día y Dasha no pudo evitar que la culpa se la comiera viva, finalmente mientras hablaba dormida le había confesado sin querer a su padre que ella era la responsable de un accidente. Él hombre desesperado la había tomado por el cabello y arrastrado por parte del piso gritándole que era una idiota “¿Cómo pudiste ser tan estúpida? ¿Acaso sabes lo que puede suceder? ¡No te he criado para esto, tendré que darte una lección!” esos gritos habían alertado a Dominic, no estaba dispuesto a que su padre entregara a su hermana, la ansiedad se apodero de él y fue inmediatamente al rescate de su hermana arremetiendo contra su padre en diferentes oportunidades, pero este no era idiota, sabía perfectamente cómo defenderse luchando con uñas y dientes para quitarse a su hijo de encima, sin embargo, la edad era algo que le jugaba en contra pues no pudo evitar que Dominic le golpeara la cabeza en dos oportunidades con un adorno que se encontraba en la pared y finalmente lo aventara por las escaleras. La caída y las contusiones fueron más que suficientes para matar al hombre que había quedado tendido en el último escalón.

Dasha no estaba dispuesta a ir a la cárcel y mucho menos a que llevaran a su hermano, pero este no se tardó en idear un plan para burlar la situación. Para cuando la policía llegó a la casa alertados por la llamada de Dasha no había señal alguna de su hermano gemelo. Su testimonio había sido sólido y concordaba con las evidencias recuperadas: “Él fue el responsable del accidente de tránsito pues había conducido ebrio, cuando ella se dio por enterada de la situación Dominic había intentado asesinarla en un intento por callar la vedad, su padre se puso en medio intentando evitar que este la lastimara pero la furia de Dominic lo había hecho arremeter contra el terminando por asesinarlo. Finalmente se había dado a la fuga.”

_ “Lo que el mundo llama genio es el estado de enfermedad mental que nace del predominio indebido de algunas de las facultades. Las obras de tales genios no son sanas en sí mismas, y reflejan siempre la demencia mental general.” -Edgar Allan Poe. _

El pelinegro se encontraba sentado en una de las bancas del parque demasiado ensimismado como para prestarle atención a lo que ocurría a su alrededor, su apariencia había cambiado bastante desde su huida, sin duda ya no era el mismo, al menos no en lo que a su físico correspondía, ahora llevaba el cabello largo y el rostro maquillado, cualquiera que le hubiese visto de seguro creería que se trataba de Dasha, sus facciones femeninas le asentaban de maravilla dándole un aspecto totalmente idéntico al de su hermana. Algún transeúnte que llegara a verlo pensaría que estaba ebrio o drogado pues con el clima impiadoso del invierno nadie en su sano juicio se quedaría estático en medio de la nevada, pero no había ni un alma a la vista y esa era la ventaja del invierno, con sus vientos helados y su blanca nieve resultaban ser la cortina perfecta para cubrir cualquier mentira.

Le dio una última calada al cigarro antes de arrojarlo a un lado para luego ponerle el zapato encima apagándolo de inmediato, se llevó las manos dentro del abrigo y busco con ansias casi desesperadas otro paquete, en el piso se amontonaban varias colillas pertenecientes a los que ya había fumado con anterioridad: la cantidad era exagerada y aun así eso no parecía importarle en lo absoluto, encendió otro y se dispuso a fumarlo en silencio. Poco importaba que hubiesen pasado cinco años desde el incidente, muchos dicen que los traumas no se superan y los accidentes llegan a ser igual de graves para el individuo como cualquier otro hecho que llevara a estar a puertas de la muerte.

Justo como le prometió a Dasha se había mantenido continuamente en contacto mientras la situación se calmaba. Sentía que la cabeza le estallaría como consecuencia del estrés y la nicotina era lo único que lo relajaba, sabía que si intentaba con fármacos acabaría por volverse adicto a estos, así como había sucedido con el cigarro, pero no importaba todo lo que decían los demás ¿Qué más daba que a la larga el tabaco terminara por pudrirle el cuerpo desde dentro? Después de todo de algo tendría que morirse. Al cabo de un rato una figura femenina se hizo presente en el lugar, él se incorporó y ella le salto a los brazos con emoción

-Ha pasado mucho desde que nos vimos por última vez…-. Dijo ella mientras se aferraba a su cuello

-Te dije que era necesario, estamos siendo imprudentes al vernos aquí-. Le contesto él mientras correspondía al abrazo.

-Me he asegurado de que nadie me siguiera. Ya todo va a poder volver a la normalidad-. Le aseguro ella en un tono dulce e ingenuo.

-Sí, volverá a ser normal-. Repitió el con un tono irreconocible, se veía como el reflejo exacto de su hermana.

Ahora vivirían como la misma persona, si bien Dominic había desaparecido del foco de todo el mundo su hermana se había encargado de hacerse una vida a base del desafortunado incidente de su padre, heredando no solo el negocio familiar, el auto, la casa, entre otras cosas junto a la jugosa suma de dinero que le daba el seguro de vida de su padre eran algunas de las cosas que usaba para ayudar a su hermano con el cual apenas había tenido contacto. Aunque aquella situación no la hacía del todo feliz se conformaba con saber que su hermano se encontraba a salvo y aún más le sorprendía que este se las hubiese ingeniado para hacer que todo funcionara. Durante los meses siguientes estuvieron intercambiándose a diario, nadie parecía notar la diferencia entre ella y su hermano, lo cual era una ventaja pues sería un desastre total si alguien llegaba a percatarse de su pequeña treta.

Dasha se encontraba más que contenta de que él volviera a su lado, sin embargo, no podía evitar notar que él había cambiado más que su físico, llegaba a tener comportamientos que a ella le resultaban completamente irreconocibles, incluso le llegaban a provocar una extraña sensación de pánico ¿Realmente conocía por completo a su gemelo? Quizás en todos esos años solo había visto una pequeña parte de Dominic que inconscientemente le convencía de depositar su absoluta confianza en él. De vez en cuando Dominic salia a altas horas de la noche y llegaba hasta al otro día con una actitud totalmente fría e indiferente, incluso le había suplicado que se mudaran de domicilio pues temía que alguien pudiera descubrirlos, ella no tuvo más opción que comprar una casa bastante amplia a las afueras de la ciudad y junto a ella varias hectáreas de tierra que la resguardaran y mantuvieran alejadas a las personas. Un año es capaz de hacer desastres y repararlos en un parpadeo, nunca se llega a conocer del todo a las personas con las que se convive, ni siquiera aquellos que son de la propia sangre. Dasha no pudo prever lo que su hermano se había traído entre manos todo ese tiempo.

-¿Que has estado haciendo?-. Le confrontó ella una noche cuando él arribo con el auto a la casa.

-Nada importante, solo negocios- Le aseguro él con una sonrisa en los labios, pero ella ya no le creía una palabra, se acercó al auto y lo aparto a él dispuesta a abrir el maletero, pero Dominic no estaba dispuesto a que su querida hermana acabara por arruinar su plan en tan poco tiempo y una vez que ella estuvo de espaldas él le ataco por detrás con un taser dejándola en shock al instante, ella aun semiconsiente no se podía creer lo que veía y rogaba todo se tratara de un sueño, pero cuando este la comenzó a ahorcar con su propia bufanda mientras le gritaba cosas que ella no pudo entender se dio cuenta que había sido manipulada todo ese tiempo.

_ “Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos.” – Carlos Fuentes _

Todo marchaba de acuerdo al plan, había sido absolutamente fácil convencer al hombre de la morgue con una jugosa suma de dinero y un pequeño favor sexual, también burlar a los de la funeraria y que las cosas siguieran con absoluta normalidad durante los preparativos del velorio. Casi nadie lloraba, pero el luto de sus rostros era más que evidente, los comentarios de condolencia flotaban en la amarga atmósfera: “Él se lo busco, pero nadie se imaginaria que era un mal chico”, “Pobre de su hermana”, “Tenía toda una vida por delante”; aun así todo resultaba más como palabras de cajón que lamentos verdaderos.

Poco a poco el ataúd de madera fue descendiendo hacia el hueco en donde se pudriría junto con su ocupante y en cuestión de minutos fue sepultado bajo una gruesa capa de tierra, las personas desfilaban una a una para dejar ramos de flores moribundas cerca a la lápida, “Dominic Jakov” se leía en letras claras sobre esta. Luego hubo más palabras de condolencia hasta que finalmente las personas comenzaron a dispersarse para finalmente marcharse del lugar. Un hombre de cabello rubio permanecía parado frente a la tumba junto con una pelinegra, le acariciaba el cabello e intentaba consolarla por la pérdida de su querido hermano

-¿Podrías esperar en el auto?… Quiero estar un minuto sola con él-. Dijo en voz baja

-Está bien, Dasha, pero por favor no te tardes mucho-. Dicho esto el hombre se marchó dejándolos a solas. “Ella” se retiró las lágrimas de los ojos como si estas le dieran asco, su mirada triste rápidamente se esfumo como si de quitarse una máscara se tratara, observo con desdén a la tumba unos instantes antes de caer de rodillas con las manos cubriendo su boca intentando ahogar una risa maldadosa.

-Fue tu culpa- Le recrimino con tono amargo -. Pero no te preocupes, Dasha, yo no me ocupare de tu vida, debo volver a desaparecer del mapa… Gracias por tomar mi lugar, hermana-.

Autora: Serket7AntaresAaries

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— Via Creepypastas

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