La historia del Silbón

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco

-Bien, 1, 2 , 3:

-Soy Raúl Ortiz y estamos en “Mitos y leyendas de las llanuras”. en este capitulo veremos una historia muy perturbadora, de origen venezolano, sobre un ente, un ser, que te acosa por “Los llanos” . Esta es la historia del Silbón.

-Bien, salió bien.

Su nombre era Raúl, era un periodista mexicano que recorría el mundo escuchando las más terroríficas leyendas urbanas de los países, el episodio que iba a grabar tomaría lugar en Venezuela, en el año 2002. Él era un periodista muy conocido y respetado en su comunidad, gracias a este programa incluso, se ganó admiradores en todo el mundo, incluso claro, en Venezuela.

Incluso le habían dado un acceso gratis en un hotel durante el tiempo de rodaje. Lo próximo que el planeaba hacer era hablar con diferentes personas de “Los llanos”, entrevistándolos y agregando información interesante a su reportaje, pero luego, por diversos motivos, pudieron entrevistar solo a uno.

Entrevista

-Bien, 1, 2 , 3, acción:

-Soy Raul Ortiz y ahora vamos a hablar con un anciano que nos contará la historia del Silbón, señor, por favor.

La cámara enfocó entonces a un hombre anciano, en sus 70s, con gruesos lentes negros,de pelo corto y gris, de poca estatura, con una cara de pocos amigos impresionante, el cuál inmediatamente procedió a dar su testimonio:

-El silbón-Comenzó el anciano-es un mito popular por acá, se supone que es un niño que asesinó y destripó brutalmente a su padre por un malentendido, por ello su abuelo lo encadenó a un poste a propinarle torturas que destruirían al más resistente de los hombres, finalmente lo maldijo, obligándolo a portar los huesos de su padre.

-¿Algo más que decir sobre él?- Preguntó el entrevistador

-Sí, se supone que si vas a ese mismo bosque y escuchas un silbido escalofriante y el crujir de algo similar a unos huesos, es señal de que debes correr, porque el silbón está cerca tuyo. Cuando escuchas su silbido cerca, no debes preocuparte porque está lejos, pero cuando lo escuchas lejos, es cuando debes de preocuparte, porque eso significa que el silbón está muy muy cerca, posiblemente acechándote, probablemente viéndote, entre los árboles, esperando la oportunidad para atacar- Estas ultimas palabras hicieron estremecer a uno que otro camarógrafo de la dirección.

-¿Usted cree en estas cosas? ¿O de lo contrario es escéptico al respecto?

-Sinceramente, no creo en estas cosas, simplemente te conté lo que probablemente borrachos y drogadictos vieron en su viaje por el país de las maravillas- Afirmó el hombre. Hubo un corte.

-Bien- Afirmo Raúl- parece que salió bien.

Su reportaje le había quedado muy bien, tan solo faltaba una escena, una dentro del bosque. El no suponía que pasase nada, pues, al igual que el viejo, era muy escéptico respecto a este tema.Raúl entonces pidió una botella de agua, ya que estaba sediento, normal, era verano, y hacía mucho calor. Raúl decidió hacer algo para concluir su reportaje, decidió entrar él solo, agarrando la cámara el mismo, para demostrar que estas historias no eran más que eso, historias. Habló con la producción al respecto de su decisión, quienes se mostraron muy negativamente al respecto.

La razón era clara: Raúl era muy influyente en su país natal, y que una persona así falleciera por una criatura no alentaría mucho a sus televidentes, que buscarían fervientemente respuestas.Hubo una discusión muy certera entre Raúl y la producción, que terminó con el periodista azotando la puerta, dejando notar un evidente enojo. Raúl estaba seguro de que su idea interesaría mucho a su publico, pero frente a la negativa de su producción, decidió armarse de valor y entrar al bosque solo, donde sabría si esa historia era verídica o simplemente una burda mentira.

Obviamente no entraría allí sin equipamiento, por lo que empezó a crear una lista de cosas que necesitaría, en ella se destacaban: Linterna, pilas, vendas (en caso de que algo malo ocurriese), entre otros elementos.Él decidió acudir a un supermercado (muy famoso en el país) que era muy grande, contaban con muchos elementos interesantes y, entre ellos, las cosas que Raúl precisaba.Llegó a este supermercado y compró los elementos que necesitaba.La producción con la que grababa contaba con linternas y cámaras, (una de ellas suya) pero era muy arriesgado intentar robárselos, pues se podrían enterar del plan y entrar en el bosque, donde podrían morir.

-¿Como podríamos seguir este capitulo?- preguntó uno de los encargados del programa.

-No lo sé- Afirmó el director, de nombre Jesús.

-Podríamos entrar o adentrarnos solo a la entrada del bosque-Dijo uno de los camarógrafos.

-Sí, pero al publico no le interesaría eso, el público quiere ver al monstruo o por lo menos una atmósfera perturbadora-Interrumpió el director rápidamente.

Se encontraban en un descanso del trabajo y se hallaban desayunando. Frente a la presunta rebeldía de Raúl ellos no tenían idea de qué hacer, no sabían como continuar, pues Raúl no era una persona que se pudiera reemplazar fácilmente.Raúl se encontraba en el hotel donde se hospedaba durante el rodaje, preparandotodo para salir, pues esa noche se adentraría en aquél bosque, en el que se presumía habitaba ese ser.Salió del edificio y pidió un taxi en una cabina aledaña a su apartamento.

Por suerte para él quedaba un vehículo para abordar y, sin mediar palabra, se subió al vehículo.Lo recibió un hombre con cara de poco amigos, cansado, lo cuál dejaba notar las horas que había pasado trabajando allí.Le preguntó el lugar al que quería ir y Raúl le respondió. Tras un viaje bastante aburrido, en el que solo se destacaban carteles con anuncios políticos,Raúl llegó a su destino, el bosque.Le pagó al taxista y se bajó del vehículo, con el equipo en mano.Rápidamente se vio envuelto en una inmensa oscuridad, solo decorada por algunos pinos que llegaba a distinguir.

En frente del bosque, el posó la cámara y comenzó a grabar, el esbozo: “En estos bosques, según se presume, se oculta un ser, una entidad que de atraparte, te destruiría de la manera mas brutal y cruel que puedas imaginar. Lo único que te puede salvar es su peculiar silbido ya que si se escucha cerca significa que eso esta lejos, pero que cuando se escucha lejos, significa que estas en grave, grave peligro”.Raúl apagó la cámara y observó si la grabación había salido bien.Afortunadamente esta salio decente, no tan bien como con un grupo de camarografos pero al fin y al cabo salio decente.

Se adentró entonces en el bosque, un bosque espacioso, cuya oscuridad era inmensa. Apenas entró logró visualizar mejor la cantidad de árboles que habían, eran muchos y entre cada uno dejaban un pequeño espacio que dejaba ver algo detrás, algo que de día serviría bastante para reconocer mejor el terreno donde estaba parado, pero como era de noche no tenía utilidad alguna. Caminó por el bosque, con sus pies tocando el pasto boscoso y pisando de vez en cuando alguna bella hoja que ahora yacía en el suelo, mirando a su alrededor por si cabía la posibilidad de que llegara a captar algo.

Encendió la linterna, que lo ayudaría en su visión del bosque durante su estancia allí. Llegando más adentro en aquel bosque que parecía tornarse interminable y siempre igual, escuchó algo, algo que no lo alentó para nada.Lo que escuchó fue un silbido, un silbido muy peculiar y característico, que se escuchaba muy muy alto, o más bien, muy muy cerca.Se imaginarán la cara de Raúl al momento de escuchar esto, quién solo atino a prender la cámara antes de retroceder un poco.La cámara se encendió y el bonachón hombre con voz tranquila que ahora sonaba agitado y con una voz con cierto miedo: ” Aquí Raúl, me he adentrado dentro del bosque donde se supone que estaría el Silbón, y quiero que escuchen atentamente…”.

Raúl dejó de hablar por unos momentos, en ellos se pudieron escuchar esos silbidos, tan característicos de la criatura, silbidos profundos. El terror se vio incrementado lentamente en Raúl, pero todavía tenía curiosidad. Raúl pensó, con un no muy efectivo intento de tranquilizarse, que quizás le estaban jugando una broma, “Quizás algunos adolescentes estúpidos o borrachos se asientan en este lugar y andan molestando”, pensó en ese momento. Siguió caminando por ese gran bosque, las hojas que ahora permanecían en el suelo junto a esa hierba de tamaño mediano ahora crujían tras los pies del periodista.Siguió caminando por esa tierra hasta que llegó a una zona extensa, cuya oscuridad gozaba de mucho rango.

Examinó la zona, observó los alrededores en busca de quizás, algo que le llamara la atención, pero aquello brillaba por su ausencia.Se adentró más en ese bosque, los silbidos todavía seguían y en ese momento ya le llegaba a taladrar su cerebro. Siguió caminando, pero en ese momento se detuvo en seco y sintió un escalofrió en la espalda y se puso pálido al agudizar su oído y empezar a oír, resulta que el silbido ahora se escuchaba progresivamente más y más bajo, o mas bien, más y más lejos.

Raúl recordó un fragmento de aquella conversación con el hombre que había entrevistado, recordó lo siguiente: “Si escuchas cerca su llamado, no hay peligro, pero si lo escuchasprogresivamente mas bajo y lejos, entonces estas en serios problemas, pues esa criatura esta cerca tuyo”. Raúlpuso su dedo lentamente en el botón de: “Rec”, de un color negruzco con letras blancas, y encendió la cámara.Caminó con la cámara un poco más, alumbrando con la linterna y entonces lo vio… Entre la copa de un árbol, a un ser inmenso, de unos 6 metros, que se encontraba encorvado, de tono negruzco, muy y muy flaco y que cargaba un gran saco tras su espalda.

Raúl apuntó con la cámara y la linterna a aquél ser que caminaba en las copas, dándole la espalda y entonces… Ese ser se percató de su presencia en cuando el hombre le alumbró la espalda y, para infortunio de Raúl, este ser ahora lo miraba fijamente. Este pobre periodista no le pudo distinguir ningún rasgo facial, pero no le importaba, él sabía lo que debía hacer, correr.Raúl corrió, aterrado, y al alcanzar unos metros luego de huir se dio la vuelta y miró a la copa de ese árbol, pero el ser ya no estaba.El hombre, más asustado aún, pues ahora no podía ver a esa silueta amenazante.

Siguió caminando, ahora percatado de cada detalle, de cada sonido que sonaba, de cada pájaro que emprendía su vuelo, y en uno de esos sonidos, producidos entre unos arbustos, se dio vuelta y comenzó a caminar lentamente hacía atrás, mirando fijamente hacia esa ubicación. Su espalda entonces chocó algo, algo duro y que lo superaba en tamaño.Raúl no quiso darse vuelta, pues él podría asegurar que moriría de un infarto si veía a ese ser de cerca, pero poco a poco se dio vuelta, en contra de su voluntad y entonces, el horror prosiguió.

Lo que el vio fue a esa misma criatura, muy alta y flaca, de tono negruzco y que ahora lo miraba fijamente con su miraba fría, muy pero muy de cerca. El ser se acercó lentamente, con sus pies negros y descalzos, hacia el cuerpo de Raúl, quién retrocedió rápidamente. Quiso correr, con la cámara en mano, pero en ese momento el se cayó y a la cámara se le rompió la pantalla, lo único que se pudo distinguir allí fue ese silbido, ese tan característico.

Desenlace:

-Querida, encontré algo- Dijo el hombre en sus treinta.

-¿Qué es? muéstrame- Afirmó la mujer también en sus treinta años. Él se aproximó y lo tocó lentamente con una rama, larga y tiesa.

-No lo sé, es duro y de color blanco con algunas manchas…

-¿Serán huesos?- dijo la mujer con un tono ya de un poco de preocupación.

-Si, puede ser, pero ahora la pregunta es: ¿De que o de quién son?

— Via Creepypastas

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