La mona de la alameda

Nivel 2: Puede ser peor-discusiones
Nivel 2: Puede ser peor-discusiones

Antes de contar mi historia (dada ya hace tantos años), narraré parte de la leyenda dicha según los señores más viejos de San Luis de La Paz. Empezó hace más de 100 años, cuando una bella joven quedó perdidamente enamorada de un joven catrín de esta ciudad. Cada noche, esta joven pareja salía a dar vueltas por la bella Alameda; pero en una de esas, el joven amado no llegó. La joven, llena de ilusión, esperó toda la noche sentada en la banca de esa Alameda, mirando perdidamente la luna.

¿Qué maldición más grande podría caer en una bella jovencita, que la de quedar petrificada mirando a la luna esperando la llegada de un amado que nunca llegaría? Ahora sí, sigo con mi relato.

Mi nombre no interesa tanto pero para aquella gente curiosa es Heliot Pablo. Todo comienza una noche del 14 de Febrero. Decidí salir a dar una vuelta por la Alameda.

Tras detenerme a comprar un café, me percaté de que una bella joven vagaba sola por allí. En mi interior me pregunté qué haría una joven como ella a altas horas de la noche y sola en este día. Con un poco de desconfianza, me le acerqué y le hablé.

Hola. Disculpa la intromisión, pero… Me encantaría saber tu nombre.

Ella, con una sonrisa me dijo:“Mi nombre es Lucy. Y dime, ¿cuál es el tuyo?”.

Un poco avergonzado, le respondí: _“Me llamo Heliot”._Ella soltó una risita.

Qué lindo nombre.

Tras hablar un rato, me percaté de que el tiempo se me había ido volando.

Me tengo que ir, han de estar esperándome en casa con preocupación.-Dije, un poco molesto. Ella me preguntó con algo de tristeza si me tenía que ir, y yo me excusé con que tenía que trabajar al día siguiente, pero le juré que vendría a la noche.

En mi hogar, mi corazón tenía una extraña sensación que nunca había poseído. En ese instante, conocería el lado más negro y cruel del amor.

Al momento prometido, ella estaba allí mismo, con un bello vestido azul cielo. Al mirarla. me quedé completamente atónito; su belleza era incomparable. Con un poco de timidez me le acerqué y con la voz un poco entrecortada, inicié la conversación con un “hola”.

Con la misma sonrisa de ayer, me respondió: “Hola, Heliot. ¿Cómo estás?”.

-Bien, estoy bien, ¿y tú?

-Mal. Mi novio no vino ayer y me dejó sola.

-Qué estúpido es tu novio, ¿cómo se le ocurre dejarte plantada, a ti, una chica hermosa y bella? Es un pedazo de tonto…

Ella miró al suelo.

Asentí con la cabeza, y ella se acercó y me dio un beso en la boca. Me sentí un poco extraño; en esos instantes, me sentí lleno de un sentimiento extraño, como si ella fuera alguien que conocí hace mucho tiempo.

Las noches siguientes iba a ver a esa hermosa dama y cada vez menos podía sacarla de mi mente; era en todo lo que pensaba.

Sin embargo, una noche de diciembre, todo ese amor hacia ella se me volvería en contra. Ella me dijo que estaba harta de su novio y que desearía poder hacerle algo malo.

¿Cómo qué cosa?-Le pregunté.

Sacó de su pecho un cuchillo y dijo: “Quiero que acabes con él para que así podamos ser felices juntos”.

Ebrio de amor y pasión, acepté con un “todo sea por ti”.Esa noche, aquella chica me llevó a una fina y bella casa, la cual pertenecía a la familia Gamba; una de las familias más adineradas de mi ciudad.

Mi novio es Carlos; acaba con él -Me dijo.

Con mucho sigilo, me escabullí por una de las rejas de la entrada. Tras estar un rato dando vueltas como loco por la casa, di con la habitación de Carlos. Pude verlo dormir, y de un solo tajo, corté su garganta y le observé morir.

En ese instante, su madre apareció en la puerta. Dejó salir un pequeño grito y yo sin poder hacer nada, salté por la ventana y corrí lo más rápido hacia la Alameda donde mi amada me esperaba con una sonrisa en la cara.

-_Tienes que correr; su madre me descubrió y la policía viene por nosotros -_Le dije.

Ella me proporcionó una mirada sádica y una sonrisa macabra.

-No, Heliot; no viene por nosotros, viene por ti. ¿Sabes? Los hombres son tan estúpidos… Y pensar que por un par de pechos y nalgas son capaces de matar.

Yo lleno de odio e ira, la miré, dándome cuenta de todo.

-Tú… ¡Tú eres Susana, tú eres la joven que perdió a su novio hace años! ¡Tú eres…! -Ella no me dejó terminar.

-¡Yo soy la Mona de la Alameda!

Tras eso, ella desapareció en una nube de humo.

La policía logró capturarme y me detuvo. Llevo 3 años en la cárcel y todavía tengo grabada en mi mente la cara de esa maldita mujer. Como ven, hace años un joven cometió una tontería grande. Les pregunto, hombres: ¿hasta dónde son capaces de llegar por la mujer amada?

— Via Creepypastas

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