Un Fruto Maldito

Estaba a punto de anotar un gol. Tenía tácticas, esquivando a cada adversario que se me cruzaba en mi camino. Listo. Ahora es hora de anotar. Me posicionaba en frente de la portería para hacer mi lanzamiento especial y victorioso. Pero algo ocurrió en mí. Me acaba de dar un dolor en el estómago que, al patear la pelota, cayó fuera del arco. -Oh maldita sea. Mi estómago- dije arrodillado en el césped.
Un Fruto Maldito

Rostro radios x Estaba a punto de anotar un gol. Tenía tácticas, esquivando a cada adversario que se me cruzaba en mi camino. Listo. Ahora es hora de anotar. Me posicionaba en frente de la portería para hacer mi lanzamiento especial y victorioso. Pero algo ocurrió en mí. Me acaba de dar un dolor en el estómago que, al patear la pelota, cayó fuera del arco.

-Oh maldita sea. Mi estómago- dije arrodillado en el césped.

-¿Qué te sucede, Samuel?”-un amigo mío me preguntó, corriendo hacia mí.

-Me duele demasiado. ¡Me duele!-estaba muy aturdido del dolor, tenía ganas de vomitar.

-Ven, Samuel. Siéntate debajo de aquel árbol para que te recuperes. Mientras tanto, habrá un remplazo para ti-me llevó fuera de la cancha.

Pasaron unos minutos desde que el dolor cesó en mi estómago. No sé qué rayos me pasó. No recuerdo haber comido algo que me afectara muy mal. De repente, sentía como si tuviera gusanos en mis intestinos. Solo fue el principio.

Terminó el partido y festejaban mis amigos por la victoria. Volvió el dolor que me recorría mi estómago.

-Maldita sea. Demonios-me tiré al suelo abrazando mi estómago.

Mis amigos se acercaron a mí y decidieron llevarme a mi casa urgentemente.

-¿Señora Roswell?-gritó mi amigo en mi casa.

-Sí, ¿quién es?-preguntó mi madre.

-Le sucede algo terrible a su hijo-me llevo al sofá y me recostó allí.

Mi madre se acercó corriendo y fijo su mirada de cómo me frotaba la panza, gritando y pataleando de dolor.

-¿Qué te sucede, Samuel?-se sentó al lado de mi madre.

-Tengo algo que me recorre por mi estómago. Y duele mucho.

Mi madre no tuvo más opción que llamar a mi padre para que me llevara al hospital… Mi padre vino, me cargó en sus brazos y me llevó al auto. Mi madre se quedó en casa, rezando por mí.

Llegamos al hospital. Unos enfermeros me llevaron en una silla de ruedas a una habitación. Me acostaron en una camilla y esperé a un doctor, quien llegó en quince minutos.

No más paso 15 minutos y llego un doctor con mucha prisa…

-Mi nombre es Eduardo Gordillo-dijo.

Mi padre le comunicó que yo sufría un dolor terrible en el estómago. El doctor levantó mi playera y quedó impactado al ver mi estado… Estaba morado como un moretón y las venas hinchadas recorrían mi abdomen.

Asustado, llamó a 5 enfermeros para que me llevaran a la sala de radio x. Me colocaron en una enorme máquina brillosa. Me anestesiaron y caí en un sueño profundo. Desperté en mi cama con una señora de vestido con flores, sentada a mi derecha.

-¿Y mi padre?-le pregunté muy cansado.

-Soy una vidente. Y te vengo a decir malas noticias-me dijo muy asustada la señora.

-¿Qué sucede?-pregunté con un nudo en la garganta.

-Pues… Cuando te hicieron los exámenes de radios x, notaron que algo no era normal en ti-me mostró radiografías de mi abdomen. Quedé totalmente asustado. No podía creerlo. Eran técnicamente imposibles estas radiografías…

Tenía 5 radiografías en mi mano, y en ellas se contemplaban rostros inhumanos, como si hubiera espíritus dentro de mí. Estaba asustado. Esto tenía que ser una broma.

Me dio un golpe de dolor en mi estómago. Cuando me toqué el estómago, estaba muy ancho y duro como piedra. Estaba muy asustado.

-Tú estas empayesado con algún ritual casero que hace la gente. Con tan solo hacer el mal a alguien. No te queda mucho de vida, Samuel. Lo siento, pero el exorcismo no se podrá hacer de esta manera porque debería estar poseído tu cuerpo. En vez de estar poseído, estás maldito con un paye grotesco-me dijo asqueada la vidente.

Luego de 2 horas empecé a vomitar y vomitar sin cesar en una cubeta. Un amargo líquido verde salía de mi boca. No daba a más. Estoy al borde de la muerte y no quiero morir. ¿Pero qué tenía dentro de mi vientre? Levanté mi playera y empecé a presionarlo, porque me vinieron la desesperación y locura. Al cabo me impacté al ver, que se asomó en mi estómago… Un rostro sonriendo.

Son las 3 de la madrugada, y no paro de vomitar. He comenzado a escuchar voces femeninas y masculinas en mi vientre.

_ By: MordecaiMortal _

— Via Creepypastas