Recuerdo que cuando era pequeña

Blanca, como la nieve, hermosa. Así era ella, mi madre.

Guardo muchos recuerdos en mi corazón, cuando era pequeña me gustaba caminar por lugares altos de su mano, y que suelte una sonrisa de sorpresa y me diga ¡Cuidado! cuando estaba por caer, agarrándome con sus suaves manos, nunca olvidaré la suavidad de su piel…

Falleció hace unos años, no importan realmente las causas. Todo me recuerda a ella; la leche es mi bebida favorita, pues me recuerda a su tez, y me distraigo pensando en ella cuando veo a una persona de piel muy blanca, me gustan por demás.

Hoy invite a dormir a una compañera de colegio, Julieta, es alta, delgada, tiene grandes ojos negros y piel blanca; quisiera poder tener su hermosa piel en mis manos, me recuerda tanto a mi madre…

Llegó Julieta a casa, me distraen los shorts cortos que trae, el hecho de que los lleve hoy hace que pueda apreciarla más, que pueda imaginarme bebiéndola, ya puedo saborearla, sé que es dulce como la leche…

Mano

Comenzamos a bailar como dos infantes, aproveche la situación para darle alcohol y disolví en ella dos tranquilizantes, esas que me receta el médico para mis ataques. Cuando las drogas comenzaban a hacer efecto en ella, no pude resistir mis grandes deseos de besarla, y lo hice. Nos besamos intensamente, no podía dejar de tocar su piel, tan suave y blanca como la nieve…

Ella se duerme inmediatamente mientras sus labios siguen en los míos, y supe que era el momento: debía hacerlo, no podía pensar en nada más. Recogí un cuchillo de la cocina mientras un ruido ensordecedor me perturbaba, pero la voz dentro mío decía que lo haga sin pensar. Y le hice caso, la apuñalé hasta matarla. Era el momento que esperaba, ahora podía sacarle su piel sin interrupciones, sentí satisfacción a medida que se la quitaba, nunca olvidaré esa textura, mi favorita. Mientras sacaba los pedazos, la lamía, y confirmé que tenía razón: era dulce, hermosa, deliciosa… Nunca había sentido tanto placer en mi vida.

No quería que pierda ese carácter, por ello la conservo así, como el día que se la quité. Guardo su piel en un frasco, oculto. Cuando extraño a mi madre voy por el, y beso la piel, blanca, como la nieve, hermosa…


Via Creepypastas


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