A través del mar de los sueños

LA ESTRELLA
LA ESTRELLA

EL SOL

I

Corro sobre la opaca arena de mi Isla de Ensueño: se siente como ceniza más que como arena. Sobresalen unas imponentes rocas de color negro, son ásperas y afiladas ¿es ésta Isla una metáfora o un retrato de mi interior? Las rocas tienen inscritos pasajes de mi vida… los puedo ver y recordar. Incluso parece que hablan de mi futuro. Pero no quiero saber eso. Traspasé La Puerta para estar aquí, encontrar la Isla de Ensueño del abuelo y lograr que vuelva de su conmoción catatónica.

Ahora, como un loco busco alguna manera para embarcarme en las aguas del Mar del Sueño.

Corro sobre la suave arena mirando de aquí a allá. No logro encontrar nada. Del sueño donde encontré La Puerta recuerdo muy poco: en el sueño tenía 7 años y en la Casona Polvo había un convivio que festejaba un éxito literario de mi padre. Mamá me tomaba en sus delgados brazos y me llevaba a mi habitación. Me cantaba algo:

No desesperes,pronto el sol saldrá.

No habrá más muerte,llanto ni oscuridad.

Lo que se ha separado,reunido volverá;

E_n un cielo nuevo, una tierra nueva y una nueva humanidad._

En un cielo nuevo, una tierra nueva y una nueva humanidad.

No desfallezco y sigo corriendo y mirando a mi alrededor.

Hasta que encuentro aquello.

Me detengo, contengo el aliento, el corazón me late a mil por segundo, hago una discreta sonrisa.

Cuando mamá empezó a enseñarme cómo trabajar la madera, recuerdo que uno de mis primeras labores fue hacer una escultura de piezas independientes que representaban uno de mis episodios favoritos de la Biblia: cuando Jesús calma la tormenta.

Aquello resultó una monstruosidad. No eran apóstoles ni era Jesús, eran toscas figuras hechas con penosa impericia: abominaciones con caras de ánimas en pena y trasgo desfigurados.

— No te preocupes — dijo mamá, notaba en mi expresión que yo esperaba hacer algo, algo que realmente fuera digno de aquella historia. Me rodeó con sus brazos, como detesto que me hagan eso pero no lo expresé — ¿Quieres que la pintemos? — preguntó. Me negué.

Al día siguiente me deshice de esa abominación, de esa parodia del santo evangelio. Enterré la pequeña talla cerca de ese árbol seco que está en la loma enana sobre la cuál se alza la Casona Polvo, hasta la fecha desconozco de qué es, lo único que sé es que jamás ha dado frutos ni hojas. Es como la higuera maldita.

Tenía en ese entonces 8 años.

Y ahora, eso estaba frente a mí, pero en una versión de tamaño real. Es casi una lancha, una un poco mas grande y sin vela.

Esas representaciones grotescas de los 12 apóstoles y de Jesucristo están sobre ella. Sus cuerpos parecen de alguna mezcla ominosa de brea y piel derretida, sus rostros los de engendros idiotas.

… pero aún así representan aquello. Usaría la barca, la mal hecha barca para poder navegar. Un diseño informe, casi alienígeno ¿ésto me podrá llevar con el abuelo? Sigue siendo algo que representa la palabra de Dios. No puedo hacerlo. Dios, no puedo, no debo.

En mi mente hallo un fragmento de un recuerdo, rayos ¿porqué se siente tan extraño recodar en éste lugar?

Procede de los apuntes a mano de mi padre, éstos son de cuando apenas bosquejaba “El Mensajero de los Sueños”.

2 de enero, 2003 … Zara me pide que descan(tachado)

De Haimanót el Desollado, en su tratado: “De las Infinitas Aguas donde habitan los Sueños”:

De encontrarte sólo allí y sin saber qué hacer, mi bienamado Ilyasú, recuerda trazar el Signo de Ahjhar Baoth en la parte de tu isla donde conecte al Mar Onírico. Tendrás que hacerlo con tu sangre y debes ser preciso. Ten en cuenta que (tachado)‘Reza a Dios para que, en la barca (en cuya vela estará el Signo de Ahjhar Baoth) no halla nadie o mejor dicho, nada. Acuérdate que la Magia es siempre un riesgo y si no sabes lo que haces la amenaza será aún mayor

(Abajo de esas líneas garabatadas con bolígrafo aparece un signo extraño, recuerda a un pentáculo)

Me remango el suéter y me dirijo a las rocas negras, no me lo pienso cuando, con aquellos grandiosas piedras, me empiezo a cortar la muñeca izquierda.

Restriego la piel contra la dura y afilada roca, duele, arde, quema, empieza a exponerse la carne viva; estando en éste Mar del Sueño ¿realmente es carne viva?

Sí, haré el Signo, recurriré a la Magia… tal vez soy un necio por no utilizar la espantosa barca que está ahí sobre la arena opaca… representa al Señor, y representa a sus compañeros quienes con su vida difundieron la sagrada religión.

Aunque estén representados horriblemente no los moveré de mi Isla, no les arrebataré esa barca, prefiero perderme usando Magia que dañar la sagrada armonía que me brinda un esbozo de la fe.

Me he quitado el suéter y con él cubro la herida, corro hacia una ensenada, la marea es baja, es perfecta. No debo rezar a Dios por que ésto salga bien, no lo quiero mezclar en la Magia… trazo como puedo el signo. En las notas no especificaba de qué tamaño hacerlo, colijo que mientras más amplio más grande será la embarcación.

Gota a gota mi sangre forma ese horrible signo, gota a gota… y de pronto reacciono.

¿Qué demonios estoy haciendo? El signo está terminado pero, al fin caigo en cuenta en ese maldito error. No, ésto no está bien. La Magia no está bien.

Rápidamente borro el signo, con el pie, las manos, me he puesto a nivel del suelo barriendo frenéticamente aquél glifo maldito. Me quedo de rodillas.

El Mar viene y va, viene y va. Es amplio, infinito, hechizado.

He decidido utilizar la barca monstruosa… no estoy seguro de lo que hago pero ya lo estoy haciendo.

Quise mover las tallas de Jesús y los apóstoles para poder colocarlos, ésta vez como si predicara El Sermón de la Montaña. Cuando quise cargar a San Pedro de pronto la madera se trozó húmeda con olor a tierra mojada, estaba por dentro desgastada, podrida, corrompida… surgieron gusanos e insectos que se arrastraban violentamente por sus vidas… lo único sólido era la barca.

Recuerdo que, la mañana cuando enterré la talla, encontré que la barca estaba barnizada. Lo había hecho mamá… en la base había pintado una leyenda con letra pequeña y delicada:“En el mañana el sol brillará para ti”.

Me sentí mal cuando por fin sepulté aquella monstruosidad, pero más que nada por que mamá había dejado algo de ella, pero pudo más mi ego herido.

Al fin empujo la barca, la abordo, estoy ahora en las aguas del Mar del Sueño. No sé dónde me llevarán, no sé si hago lo correcto para salvar al abuelo.

Diviso la lejanía, es curioso, parece que las rocas de mi Isla de arena opaca formaran… forman un silicio, lo puedo apreciar desde lejos.

Al mismo tiempo aprecio una presencia terrible. En la ensenada de mi Isla de Ensueño, donde había trazado con sangre y después borrado el Signo de Ahjhar Baoth, se encuentra estacionada los restos de una barca de tamaño mediano, con mástil caído, en la vela he divisado el Signo. Sus restos dispersos se quedan varados en la arena, otros son recogidos por el mar llevándolos a otra parte, el mástil con la vela se hunde.

II

Empieza a anochecer. Puedo ver una luna que no se percibe como tal. ¿Es acaso una creación del Rey Hypnos o ya estaba ahí desde el inicio de los tiempos? Sea como sea es pálida, de superficie rocosa y de fluorescencia pálida. Es curiosa, sus manchas parecen semejar una cara burlona.

De pronto, sobre mi pequeña y monstruosa barca, con una manga del suéter trozada para vendar la herida de mi muñeca rasgada veo un hermoso espectáculo.

Arriba en el cielo, más allá en el horizonte, incluso bajo las aguas del Mar del Sueño empiezan a salir, miles, millones, infinitas luces… son como estrellas.

Titilan discretamente, allá en una lejanía desconocida. Ésto me hace sonreír, es un hermoso espectáculo, es fantástico, nada visto en la tierra mundana de donde vengo porque aquellas candelas parecen recorrer un espacio de extraña geometría con profundidad y forma propias, vertiginosas y maravillosas. Algunas dan la impresión de que recorren un colosal túnel invisible y no una cúpula celeste.

Pensar que cada una de esas luces representa un soñador, humano o no humano, ahí está la Isla de Ensueño de cada mortal, de cada ser que tiene la capacidad de elevar su conciencia a otros mundos… ¿realmente funcionará así?

Cuando estudiaba los escritos de papá supe que según algunos ocultistas, los sueños se hallan configurados en la información que reside en nuestra atmósfera personal, hecha de Esencia: la sustancia, fuerza o vibración sutil que recoge información de todo tipo: hechos, pensamientos, sentimientos. Todo.

Esa atmósfera personal que se la llamado aura.

Ese tipo de cosas las he aprendido de la ciencias ocultas. Ha veces odio pensar en éstas cosas: contravienen la religión.

Es cierto que las ciencias ocultas y la religión son las caras de la misma moneda pero, como dijo Jesucristo: no puedes servir a dos señores a la vez.

A veces me pregunto, desde que papá reside en mi ojo ¿a quién estoy sirviendo realmente? ¿A Dios? ¿A mí mismo?… ¿A la Oscuridad? Recuerdo que tengo un Fragmento de aquello… que es mi padre precisamente. Aún me sorprende que me llegue a inquietar ese conocimiento.

Para el mundo, mi padre, Abraham Polvo murió en el 2005 inmolado en su cabaña, fuera de la ciudad de Novacruz desesperado por perder a su esposa en un accidente automovilístico y tener a su hijo (yo mismo) en coma, debatiéndose entre vivir o fenecer.

Pero yo sé la horrible verdad. Él se inmoló en un ritual ocultista para transformarse en un Fragmento de oscuridad: La Lágrima Negra.

Tuve que aceptar que ya no era enteramente humano, tuve que aceptar la misión de convertirme en un Sabueso Nocturno: un cazador de monstruos.

Estoy pues en un camino entre el cielo y el infierno. Tal vez mas cerca del segundo.

Que sepa, no he sido bautizado, jamás he estado en una iglesia, menos aún he comulgado. Todo lo que conozco de la fe es gracias al abuelo quien me hablaba de los otros mundos. Papá tenía un espíritu menos calenturiento pero de igual modo defendía la fe como lo más sagrado y como aquello que le confiere a la humanidad su identidad verdadera. Fue él quien me reveló que cada ser humano es un potencial santo, un fragmento del amor de Dios, esa es nuestra verdadera naturaleza, dijo.

Y mamá… ella fue buena conmigo a su modo ¿quién es perfecto? Ella hizo realidad aquél dicho portugués que reza: “el camino al infierno está hecho de buenas intenciones.” A ella le sobraban las buenas intenciones… siempre me pregunté el porqué de su odio contra el cristianismo, porqué decidió casarse con papá, que era (es, o algo así) cristiano y, tal vez peor para ella, tener que lidiar con ab

…algo ha golpeado la barca. Sí… otra vez, es un golpe ligero…

Me asomo, en medio de la oscuridad logro descifrar aquellas formas que se mueven constantemente flotando sobre el agua: son un estuche y una tabla larga de color blanco. Con trabajo he subido ambos objetos, me tomó poco tiempo decidir si lo hacía.

La tabla es delgada y su borde denota que fue quebrada. No estoy seguro pero mi ojo bueno distingue algo sobre ella… sí, en efecto. Son una especie de glifos arabescos mezclados con runas vikingas, el resultado es irreal pero estéticamente bello. El estuche, que alargado y que puedo abarcar con una mano también cuenta con éstos mismos ¿símbolos, caracteres?

Miro a la lejanía… ¿esa estrella se está moviendo?… ¿Es el efecto del mar que mece mi barca lo que me provoca éste efecto óptico o…? Para empezar éste no es el mundo que conozco, sólo Dios sabe que puede encontrarse uno aquí…

He abierto el estuche. Mi sorpresa no es gratuita: del interior se libera una fragancia deliciosa, no la podría identificar ahora mismo con alguna esencia conocida… en el interior encuentro tres objetos: un pequeño telescopio extensible de mano, una lente de cristal violeta para el mismo artefacto visual… y un trozo de tela. Un movimiento casi mecánico me hace guardar la lente violeta en el bolsillo del pantalón…

De lo primero sé que es y para qué sirve; de lo segundo, la lente, sólo conjeturo; del trozo de tela, cuadrado y envuelto quiero saber qué guarda.

Lo desdoblo, lo extiendo. Es un dibujo.

Son trazos de tinta negra pero ha sido hecho con una especial maestría, una composición sencilla y agradable.

Representa a dos hombres de aspecto delgado, cabellos largos y rasgos… los rasgos son una mezcla entre caucásico y orientales pero con algunas particularidades que se distinguen de ambos… cual si no fuesen del todo humanos. Cada uno está en un extremo, en medio de ellos, en segundo plano hay, y así lo puedo distinguir, unos cuerpos, apilados unos sobre otros, pero aquellos cuerpos, si bien son humanoides tienen características… Dios mío, de peces o batracios; el artista no escatimó en representar sobre esos cadáveres escamas, otorgarles dedos palmeados y esas repulsivas caras de bocas anchas y ojos acuosos.

Bajo el grabado hay también esos mismos glifos, una escritura ahora concluyo, hay también lo que deduzco es la firma de quien hizo el dibujo.

Algo más golpea la barca. Siento mi cuerpo frío… ¿porqué? Por mi mente se ha disparado un pensamiento desagradable: algún navío ha sido presa de un gran infortunio, probablemente ha sido destruido por una tormenta, probablemente esa misma tormenta viene hacia mí.

Pero el mar está en calma, sí, con el movimiento propio de sus olas pero… en calma… oigo de nuevo ese golpe sordo. Mi curiosidad me vence y al fin me asomo a ver.

La sangre se me hiela: se trata de un brazo mutilado. Éste parece acariciar la barca para después alejarse, ser llevado por el mar hacia un rumbo desconocido. No quiero ni ver cómo se aleja, flotando, muerto, manando aún sangre, poco a poco, poco a poco…

Estrujo el pedazo de tela como si fuese el rosario que me dejó abuelo. Tengo miedo, estoy helado y empiezo a temblar, incluso mi mandíbula se mueve de forma incontrolable. Cierro los ojos.

Rezo porque, aquello que arranca brazos en el mar oscuro, no me encuentre.

Estoy solo, en medio de un mar desconocido lejos del mundo de donde vengo. En la noche, entre incontables sueños.

III

Despierto. Sigo vivo… aquí está la delgada tabla de madera blanca, allá el catalejo, la lente violeta en mi bolsillo. En la mano tengo el dibujo.

Tengo una sensación extraña. El saber que sigo aquí… que no he despertado. Recuerdo que mi cuerpo físico está en la Casona Polvo, en Novacruz y que yo (o más bien mi Cuerpo Onírico) estoy aquí en el Mar del Sueño. Es inquietante.

El cielo es gris con tonalidades de azul rey y purpúreas. Por el horizonte se está asomando el sol… un sol.

Es raro pero no siento hambre, sí siento un vacío en el estómago pero no la necesidad de comer. Siento seca la garganta, mas no la necesidad de beber. Me quito el vendaje improvisado, ya no sangro.

Me pregunto qué sucederá si muero aquí.

Una posibilidad es que simplemente ya no pueda acceder al Mar del Sueño. Otra, que deje de soñar, permanentemente… la mas aterradora es que muera también en el mundo real.

¿Mundo real? Jesucristo. Pero si ésto se siente real, toco mi herida, me duele. Es real.

La barca, en ese movimiento hipnotizante de alta mar va de arriba abajo, arriba a abajo.

— ¡Arriba, abajo!— me decía mamá, mientras me cargaba y me levantaba y después me hacía bajar para volver a hacerlo.

Recuerdo su sonrisa y cómo reía. Yo tendría 7 años y no me gustaba que lo hiciera. Noté que ella siempre esperaba de mí algo cuando hacía se juego conmigo. Tal vez que riese con ella.

En una tarde lluviosa de febrero, lo volvió a hacer. Creo que esa vez sí notó mi disgusto. Ni siquiera dijo “Arriba”, sonreía, pero al ver mi expresión (tal vez la misma de siempre cuando hacía eso) supo que no lo disfrutaba como ella. Solamente me bajó de vuelta al suelo. Estaba triste. Afuera, la lluvia caía indiferente ante el sentimiento de tristeza que invadía el corazón de una mujer por el carácter huraño de su pequeño hijo.

Ella era una mujer alegre e idealista. Cantaba, tocaba guitarra, hacía unos tejidos realmente impresionantes, unas pinturas de colores vivos; tenía una visión testaruda y hasta ingenua y peligrosa de cosas delicadas como el amor, la Magia y la religión, tenía un espíritu romántico de rebeldía: rebelarse por el simple gusto; era lo que se dice una auténtica artista. Me enseñó trabajar la madera para crear miniaturas… cuando ocurrió el accidente que le hizo perder la vida y que me dejó tuerto dejé todo eso. No sé bien porqué.

Mucha gente, cuando sufre una perdida tienen siempre a quién culpar: Dios. Es una actitud perversamente egoísta: “Ah, qué malo es Dios que me quitó a alguien que era mío…” A alguien de mi propiedad en otras palabras.

Lo que sí me preocupa ha veces es acerca del alma de mamá… ¿dónde estará?

¿Será mamá un alma en pena? Es algo que desconozco… ahora, con el poder de la Lágrima Negra ¿sabré su destino? ¿Tendré el valor para descubrirlo?

Pienso lo peor ha veces: ¿y si está en el infierno?… en la Esfera Oscura. Su animadversión al cristianismo era más que evidente y ya lo dijo Jesús: “El que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.” Si mamá rechazó a Dios entonces, ¿estará en La Esfera Oscura?

Todos los días rezo por ella, por su alma. ¿Tiene sentido teniendo en cuenta de que no soy bautizado, de que además ya no soy enteramente humano?

… de que tal vez he desafiado a Dios con el sólo hecho de estar aquí, en un mundo que no es el mío.

Me siento ofuscado, creo que tengo que ocuparme de mis asuntos actuales.

Está comenzando a atardecer… ¿cómo? ¿Cuánto tiene que desperté?… ah, Jesucristo, éste extraño Mar del Sueño.

IV

Uso el catalejo, lo extiendo. Quisiera probar la otra lente ¿qué cosas verá sabiendo su hechura no terrestre? Pero tendrá que aguardar, no soy de manos para la mecánica.

Lo extiendo, miro a través de el. No hay nada, sólo océano… ni por allí… ni allá… a…

¿Qué es eso? ¿Lo he mirado bien?

¡Vive Dios! ¡Una persona a la deriva!

Utilizo la alargada tabla blanca como un remo improvisado. Izquierda, derecha; izquierda, derecha. Dios mío, es realmente trabajoso y yo con mi constitución enclenque. Izquierda, derecha…

Mientras más me acerco me doy cuenta de que se trata de una chica, una mujer joven, flota sobre un madero; pobre, su aspecto es deplorable, su vestido está arruinado y ella tiene la mirada perdida, debe de creer que soy un tipo de alucinación. Después, entorna sus ojos y comienza a… comienza a llorar.

— ¡AYÚDAME!— grita con desesperación —. ¡No dejes que venga por mí!

Es sorprendente, ella habla español. Había leído que que éstas Tierras Oníricas tienen sus propios nativos, se especulan cientos de teorías sobre su origen, y, cómo en el mundo real todos tienen su lengua proopia… pero, el hecho de hallar a alguien que hable en mi idioma es simplemente sorprendente, milagroso, imposible.

— ¡Ven, por favor, te lo suplico!

Dios mío, debí seguir derecho; ella no es mi problema pero…

“¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?” Él contestó: “El que practicó la misericordia con él”. Jesús le dijo: “Vete y haz tú lo mismo.”

El proceso para subirla me fue difícil pero con una oración en la mente, alistar los pocos músculos que tengo y con paciencia y piedad logro que aquella desdichada suba a la barca, ésta se tambalea peligrosamente pero la operación es exitosa.

Deduzco que ella es una sobreviviente del barco de donde salió la tabla blanca y el catalejo.

Realmente me ha extrañado que sepa hablar español ¿será acaso una Soñadora? ¿De dónde será?

Lamento mucho no tener nada de alimento para mi huésped. Sólo es ésta barca en altamar, yo en busca del abuelo y ella semiinconsciente, probablemente víctima de algún trágico episodio. A mi mente vuelve esa mórbida imagen del brazo cortado… Dios mío… éste Mar del Sueño es más bien uno de pesadillas.

Aunque sus ropas son extrañas tienen un toque similar a los que se usaban en el siglo XVIII, sus manos no muestran signos de callosidad por lo que no pudo ser empleada del barco, probablemente, pienso es (o era) hija de alguien importante. Sus cabellos son castaños y largos y su cara es un poco redonda, me impresiona la palidez de su piel; sí, en efecto, debió ser hija de alguien importante o una Soñadora que alcanzó un nivel de vida aceptable en éstas Tierras Oníricas.

— Es una extraña luz… veo las estrellas negras.

Pobre, debe de estar alucinando, debió experimentar una experiencia en verdad terrible.

— Estrellas negras…

¿Qué haré ahora? Antes estaba yo sólo en ésta travesía, ahora tengo una inesperada compañía ¿cómo permitirá Dios sortear éste extraño designio suyo? La Providencia, siempre tan misteriosa…

— Era de noche… atardecía y yo cantaba, la la la la la — cierra los ojos mientras tararea, moviendo su mano con lentitud —. Cuando de pronto la vimos flotar sobre el mar, bajo ella brillaban luces fantasmales… ah, qué hermosa era, qué bella. También cantaba… su canto era la de las esferas celestiales.

¿Estará delirando? ¿Revive aquello instantes últimos antes de que la encontrara?

— La la la la. Alguien gritó: ¡desvíe la dirección, de inmediato! ¡Nos ampare Hypnos: es una Diablesa de Lam! Y cuando dijo ésto todos enloquecieron del miedo, todos, todos… Volteé y mi amado Cedric estaba como preso por un trance y miré alrededor y la mayoría lo estaba. Hacían cosas obcenas— ríe como si se tratara de algo divertido. Me ha repugnado su risa —. Nunca jamás había visto gente desnuda, sólo el sacerdote y algunos mayores resistieron la canción de la Diablesa de Lam. La la la la la la…

Está desvariando, indudablemente. Su relato se me ha hecho harto repugnante, luego se ve que aunque sea una dama no ha protegido su virtud. Dios, luego se ve que que éste Reino Onírico y la Tierra se parecen en algo: ambas cuentan con juventudes totalmente perdidas, abandonadas a la violencia, la ambición y la lujuria: pasto para el demonio.

Ella sigue moviendo suavemente su pequeña mano de aquí, para allá; de aquí para allá. Pronto la deja caer con cansancio, está agotada.

Pienso que, probablemente muera aquí y tenga que echar su cuerpo al mar, lo que más me afecta es que morirá sin la asistencia de los sacramentos finales, tal vez su alma vague en éste Mar del Sueño o, si vivió en pecado, acabe en algún rincón de la Esfera Oscura. Pobre de ella, pero ha sido su elección vivir en las tinieblas.

Con el catalejo empiezo a mira para un lado y otro, debe de pasar algún otro navío o tal vez encuentre algún bote salvavidas donde haya otros sobrevivientes y ayuden a ésta dama pues ante todo, ella no es mi problema. Yo estoy aquí en búsqueda del abuelo, no para salvar doncellas, yo no soy un héroe.

— Cedric…— empieza a decir, inconsciente.

Que incómodo y desesperante. Dios mío, por favor te pido que haya una esperanza, por favor manda a alguien para que rescate a ésta pobre hija tuya.

— Oh, Cedric…. ni el cura puede sacar el demonio en ti. Ni los golpes detienen tu encendida pasión.

Ésto es decididamente repugnante. Estoy tentado a arrojar a ésta de la barca de una buena vez.

— Después de eso Cedric se arrojó al mar a buscar a la Diablesa de Lam; muchos saltaron enloquecidos. Vi como los niños y las doncellas virtuosas empezaron a sangrar de la nariz, oídos y ojos y cayeron muertos al instante. Les fue bien— empieza a reír desquiciadamente, yo que sólo la había escuchado ahora le miro, me ha causado miedo —. Tomé el_Elixir de las Lenguas_por si pasaba por mí un navío extranjero.

Está sobreviniendo la noche y veo su expresión, es de una loca con la mirada vacía, frenética, posesa y ruin. Ésta mujer está posesa por Lamashtu, Astaré, Lilith, algún demencial súcubo lleno de maldad —. Él me dejó encinta— dice con preocupación para después sonreír siniestramente —. ¡Las demás mujeres encintas abortaron! ¡Pero en mi interior tengo vida! ¡VIDA! ¡Y ya viene lo puedo sentir!

Mientras ríe, la loca empieza a convulsionarse, a retorcerse, a gesticular en el aire, su cara se deforma tomando rasgos de bestia, de monstruo, de un hombre ancestral, de demonio. Ya no ríe sino que gorgotea repulsivamente como animal ahogándose.

De pronto, con el sonido de carne, huesos y músculos desgarrándose puedo ver cómo de su espalda surge una línea vertical de sangre que mancha su ropa y súbitamente, con aún más sangre brotando a raudales, un obsceno bulto surge de luchando por salir. ¡Y yo solo puedo observar aquél dantesco espectáculo presa del intenso pánico, el insondable miedo a lo desconocido, el inenarrable horror!

Por fin una silueta oscura surge de la pobre mujer, es humanoide y extremadamente delgada, es una polilla, es un murciéleago, un ave carroñera de aspecto mórbido. De su cartilaginoso cuerpo mana una brea negra y emponzoñada, yo sólo puedo caer muerto de miedo ante el infernal engendro que crece más y más. Al fin, la cosa sin nombre despliega sus alas carnosas. Gira su cuello para mirarme. En medio de la oscuridad sólo puedo apreciar un par de ojos rojos y encendidos. Un par de mandíbulas babeantes de una boca vertical se despliegan. Aquél ser de ultramundo emite un doloroso grito de recién nacido, de bestia voraz, de alma sin descanso. Antes de que me dé cuenta, con un brusco movimiento que hace tambalear la barca, la criatura ha salido disparada al firmamento de la míriada de estrellas-sueños. Bate las pesadas alas carnosas mientras se pierde en las alturas.

Al fin todo es silencio. Todo es paz. He asistido a un parto macabro y la vida que ha salido es un endriago del tártaro.

Todo se nubla, todo es oscuridad.

V

Al fin despierto… nuevamente. Es de madrugada.

Aquello no fue una pesadilla, sobre la barca está el cadáver de la desconocida, que viajaba en un barco, que tenía un amante llamado Cedric, que fue víctima de una Diablesa de Lam y madre de una monstruosidad obscena. Con toda la repugnancia del mundo arrojo al mar el remanente de la pobre no sin antes rezar por ella. No quiero verla, deseo que se pierda en éstas aguas malditas.

Veo cómo se aleja, poco a poco. Hay sangre en la cubierta, ayudado del retazo que era parte de mi suéter lo uso para poder limpiar con agua de mar los remanentes de aquella noche pesadillesca, cruel y enloquecida.

Sigo rezando por la pobre mujer:

— Señor, dale una morada en el Cielo a ésta hija tuya. Aunque haya vivido en pecado acógela en tu santo seno. Jesucristo, no le niegues su casa a ésta alma.

Que interceda por ella la Santísima Virgen María, que interceda por ella San Pedro y San Pablo así como los santos apóstoles; que interceda por ella San Juan Bautista, la sagrada corte de los santos y beatos que cantan eternamente tus himnos y gloria, y los dulces ángeles mensajeros…

Sigo tallando y tallando, con fuerza, con fuerza; recuerdo como ayudaba a Silas y a Constanza en el aseo de la Casona Polvo, que ahora está a una distancia incalculable, alienígena, extraterrena.

Algunas veces, muy pocas en realidad, cuando abuelo no estaba, mamá solía llamarme a la cocina, la encontraba con una guitarra, esa misma que empeñó el abuelo años después de la muerte de ella y de la transfiguración mi padre.

— ¿Quieres escuchar una canción, Isaac? — me preguntaba ella, realmente yo no quería, la verdad es que más bien esperaba verla con un rosario en la mano y que me preguntara “¿Quieres rezar?”. Pero no deseaba herirla y asentía, ahora mi mente me tortura con la memoria de una de esas canciones:

Ahí viene el sol.

Ahí viene el sol.

Y yo digo: todo está bien.

Cariño mío éste ha sido un largo, frío y solitario invierno.

Cariño mío, se siente como si hubiera durado años.

Ahí viene el sol…

Percibo un cambio en la iluminación, en la luz… así es: tal como cantaba mi madre: ahí viene el sol, lo veo asomarse por el horizonte, pinta de rojo, naranja y violeta el infinito cielo oscuro; las estrellas-sueño empiezan a desaparecer y esa canción que cantaba mamá sigue resonando en mi cabeza.

Me pongo de pie, es un espectáculo hermoso pero profundamente desesperanzador: ya no quiero estar aquí, ya no quiero más estar aquí.

Grito. Sé que nadie me escucha, que soy un alma maldita en medio de una nada amoral y sin sentido.

Cariño, las sonrisas han vuelto a los rostros.

Cariño, parecía como si la luz no hubiera existido en años.

Vuelvo a gritar invadido por la desesperación el temor la incertidumbre de que éste anárquico y espantoso mundo sea mi tumba y nunca vuelva al lugar de donde salí, ésto deben de sentir los bebés nacidos al ser expulsados del vientre materno.

Quiero gritar hasta quedarme sin aliento, hasta morir, hasta fundirme en La Nada. Si pudiera, incluso lloraría.

Ahí viene el sol.

Ahí viene el sol.

Todo está bien, todo está bien.

LA ESTRELLA

VI

Deseo en éstos momentos despertar. Despertar en la Casona Polvo agitado, tenso, asustado… pero en el mundo donde pertenezco. Tuerto, enclenque, sin voz… tal vez hubiera renunciado para siempre a ser un Sabueso Nocturno para dedicarme a una vida de solterón huraño: normal, simple y sin sorpresas; administrando la librería y fabricando casas en miniatura.

O esperar a cumplir 21 años y abandonar la maldita ciudad de Novacruz. Estudiar en el seminario, convertirme en un jesuita o en un misionero.

Cómo me hubiera gustado nacer en un lugar cercano a una iglesia, me hubiera gustado mucho ir con mis padres y el abuelo a la misa cada domingo. Una vez, abuelo, al hablarme de cómo es la Iglesia en distintos puntos de la República me comentó que hay grupos para jóvenes.

— Abuelo, usted me dice que ¿hay jóvenes que les interesa? — pregunté sorprendido —… ¿Que les interesa la Iglesia?

Abuelo asintió, fumaba su pipa, lo hacía de vez en cuando, casi nada en comparación al bisabuelo Caín: — Así es, Isaac.

Como vez no todos los jóvenes son tan malos… aunque los que van a la iglesia no significa que sean totalmente buenos. Simplemente están más consientes de su maldad…

Estábamos arreglando el taller artístico de mamá, era el 2006, a un año de su muerte. Yo contaba con 10 años, tenía voz y ya estaba tuerto.

— Por decirlo así — continuaba el abuelo —. Es como si supieran que están enfermos y que necesitan de un hospital y un doctor… la Iglesia y Jesucristo respectivamente.

— ¿Fue a uno, abuelo? ¿A uno de esos grupos?

— Por su puesto, a la_Acción Católica_— rió entre dientes —. Me obligaba mi padre, tu bisabuelo que Dios lo guarde. La iglesia donde íbamos era una parroquia hermosa, era blanca, grande, con una torre para campanario con un gran reloj en la parte más alta, el mecanismo todavía funciona hoy. En la iglesia es donde hice a varios de mis amigos…

Ahí es donde conocí a Judith. Mi amada Judith.

Abuelo siempre entristecía al hablar de abuela Judith. Nunca supe mas de ella que lo que contó en poquísimas anécdotas. Tengo la imagen de que era una mujer buena a la que el abuelo amó mucho pero, por mis propias deducciones, creo que murió violentamente. Algo que afectó a abuelo de por vida. Tal vez esa pérdida influyó mucho en él para convertirse en Sabueso Nocturno. No lo sé, sólo son ideas mías.

Una vez vi una foto de ella, debió contar con veinte y tantos años, era de rostro cuadrado, labios delgados y cabello ondulado, largo y negro, ojos grandes y negros (probablemente cafés). En esa foto miraba hacia arriba como si Dios le hablase.

Los Polvo siempre hemos estado envueltos en una especie de aura siniestra.

El primer Polvo que se conoce,Seualotl Ixtliltik, antes de bautizare como Saul Isacar Polvo era lo que se conoce como un hechicero, otros rumores incluso lo tratan de brujo consagrado al pavoroso demonio Tezcatlipoca.

Ésto me recuerda a mis lecturas: pues no es lo mismo un hechicero que un brujo, ni éstos lo mismo que un mago. Sólo comparten en común la Magia y hasta ahí.

El mago no sólo practica la Magia sino que la convierte en un estilo de vida que aúna austeridad, ayuno, castidad, autoconocimiento y severas normas de conducta basadas en una ética mas (¿cómo llamarla?) holística, mas mística. Todo ésto para dominar fuerzas desconocidas que tienen que ver con los misterios de la luz, el poder de un paradigma trascendental, las correspondencias en todos los planos de la Creación, los movimientos de las estrellas, las energías sutiles. El máximo ideal de un mago es La Ascensión: convertirse en una especie de ser superior casi deidad.

El hechicero es alguien que tiene algunas nociones de cómo trabaja la Magia pero a diferencia del mago no se compromete moralmente con algún cuerpo de normas éticas, a lo mucho con algún paradigma y eso, si lo hace, sólo es a medias; lo suyo cae más en la práctica supersticiosa que en la verdadera práctica de la magia.

El brujo, en término simples, es un enemigo declarado de la humanidad. El brujo es aquél que ha vendido el alma al diablo (a un Exterior) a cambio de poder y conocimiento mágico; para conservar el pacto preternatural el nefando brujo estará obligado a llevar a cabo actos aberrantes, depravados, grotescos, monstruosos. Nada que ver con la leyenda rosa que los actuales cultos neopaganos quieren que el mundo se trague.

Existe el consenso tendencioso entre algunos sabios modernos que los brujos eran simples adoradores de las deidades paganas en la era cristiana ¡insolentes!

De ser así que expliquen porqué en la Roma del año 186 antes de Cristo el Senado ejecutó a 7000 bacantes (adoradores de los Misterios de Baco) bajo la sospecha de que sus prácticas habían degenerado en brujería que incluían canibalismo, blasfemia y demás horrores.

O los paralelismos entre Europa y Japón en la cuestión brujeril: ambos territorios dieron por buenas la existencia de los pérfidos diablos familiares; en un continente les confirieron formas de sapos, lechuzas y hasta lobos, en el país del sol naciente, la de serpientes; pero en la práctica representaban lo mismo: asistentes demoníacos en la labor del brujo para diseminar la muerte, la enfermedad y la locura.

Ambas culturas acreditaron la capacidad brujeril para convertirse en animal: en Europa nace el mito de el hombre lobo y en Japón el de las brujas que se convierten en zorros; en México es el pavoroso brujo que se convierte en ave nocturna que va a por la sangre de los infantes… y ésta creencia estaba arraigada antes de la llegada de los colonizadores españoles.

Después, los mismos Exteriores facilitaron casos como el de los procesos de Salem, Massachusetts en 1692 cuyo propósito no fue otro que desacreditar a los cristianos y de paso, ningunear a la amenaza brujeril relegándola a…

Santo cielo, me he perdido en mis propios pensamientos. ¿Será que ya estoy empezando a delirar? El arcángel Uriel parece que enloqueció cuidando éste Mundo Onírico y se transformo en Hypnos el Emperador de los Sueños.

Saludad: Yo soy el emperador de los sueños;/ Me he coronado con el sol de un millón de colores – C. A. Smith

Mi mente está ofuscada; en un intento para aligerarla, me asomo para mirar el agua del mar.

Lo noto entonces bajo las aguas… es borroso, se acerca poco a poco.

El cadáver de Saulo Isacar Polvo surge del abismo acuático y se desplaza como un mal espíritu en la noche hacia mí. Su piel está roída y se levanta bajo el agua, puedo ver sus dientes sin labios así como sus cuencas vacías son infinitos abismos oscuros hacia La Nada. Hace emerger sus garras pútridas, muertas y húmedas para prensar sus afiladas uñas de ave rapaz en mi rostro, aproxima su cara roída de hueso y carne putrefacta a la mía. Encaja aún más sus garras en mi rostro haciéndome sangrar. No puedo gritar.

— Deja de soñar. ¡Tonto! — dice con voz de ultratumba.

Vuelvo a la barca, sigo en ella.

Ahí están las aguaa del Mar del Sueño agitándose mientras las observo. Mi imaginación me ha propinado otra mala jugada. Miro mi reflejo en el mar, parece el de un condenado, el de un fantasma, el de un loco… el de el cadáver viviente de Saulo Isacar: el hechicero, el brujo, el converso al cristianismo y portador de la semilla maldita de los Polvo.

¿Es Tezcatlipoca una encarnación de Urdu-Yhagal el Loco o es un sirviente Ascendido de La Diosa de la Piel?

Dios mío…

Estoy delirando…

Esas nubes oscuras en la lejanía. ¿Es mi imaginación que creará una tormenta que arrasará conmigo?

VII

Ha empezado a llover. Siento la ropa húmeda, siento el frío y el viento soplando. Pero, ah, a la vez percibo que éstas sensaciones no son propiamente físicas. Al horizonte se levanta la niebla.

Empiezo a recordar el sueño en el que encontré La Puerta… también hubo viento, mucho viento.

Después de que mi madre cantara esa extraña melodía me sonreía.

Repentinamente escuché un sonido seco, sentí una especie de pulso, una ola expansiva interna y externa a la vez.

Al mirar a mamá repentinamente le estallaba el rostro. Me salpicaba de sangre, retazos de piel, fragmentos de huesos y trozos de su cerebro. Su cara tenía ahora un horrendo boquete sangriento, su maxilar se desprende. Escuché un sonido, un rugido, un fragor, un estallido que se hacía más y más grande, más y más intenso. Con una explosión, el techo sale disparado a las alturas, succionado por un vórtice que parece un siniestro ojo negro, alrededor giran nubes grises fúricas, rabiosas, presas de ira homicida y sed de destrucción.

El cadáver de mamá sale disparado al tempestuoso monstruo que succiona todo a su alrededor, no hay más sonido que el viento enloquecido y el movimiento en espiral de ese demoníaco círculo de la muerte.

Corrí por mi vida mientras la casa era devastada ¡Dios mío! ¡Una salida te lo suplico! ¡Líbrame de éste horror de horrores!

Y de pronto la veo… La ventana. No había nada en la ventana, sólo una negrura y vacío interminables. Esa era La Puerta, lo sentí en mi estremecido corazón.

El suelo empezaba a ser arrancado tabla por tabla, me encontraba en una vorágine de restos de madera, metales, pasto, tierra, vidrios y un sinnúmero de objetos más. Llegué hasta la ventana, sin pensarlo la abrí dándome cuenta de que ya no era un niño.

Y sin mirar atrás me arrojé a esa negrura cuya existencia era más antigua que la noche. Caigo. Ahora vuelo, ahora soy arrastrado por el éter.

¿Es mi cuerpo lo que está en movimiento? ¿Es ésto movimiento? No, es un eterno flujo, un imperecedero pulso que ha estado está y estará. Mil soles, millones de universos e infinitos mundos son devorados por una luz de muerte y renacimiento. Es una estrella naciente cuyo estallido ha arrasado las fronteras del tiempo-espacio, los planos sutiles superiores y las esferas primordiales.

Ese fue mi sueño y esa fue La Puerta en la que llegué hasta aquí.

Es la segunda trampa que me ha jugado mi mente. Ahora sigo en medio del mar agitado por el viento y la tenaz lluvia; los nubarrones negros y la densa nieblas… la… densa…

No es posible. Entorno mi ojo… no es posible. Me pongo de pie. Es tierra… ¡Tierra!

— ¡Tierra a la vista!— mi voz sale como el rugido de un león —¡TIERRA A LA VISTA!

De la inmaterial niebla surge una silueta amplia a nivel del mar. Al fin he llegado a una Isla de Ensueño.

VIII

Al fin la veo. No lo puedo creer, el corazón me late enloquecido, casi quiere romperme las costillas por dentro y salir de mi pecho ¿será ésta la Isla de abuelo Jacób?

Mientras más me aproxima la barca más puedo sentir el frío… y poco a poco la necesidad de abrigo. Aún no es una necesidad pero ya siento más tangible mi cuerpo onírico en éste Mar del Sueño. Me invade la incertidumbre por la posibilidad de morir aquí.

Al fin encallo en la arena de la playa de la Isla. Torpemente arrastro la barca sobre la arena, el viento sigue soplando fuerte aunque la brisa bien se ha detenido, no quiero que cuando suba la marea me quede sin transporte marítimo. Con las pocas fuerzas que tengo logro arrastrar la barca. Una vez, y otra vez mas.

Ya está… la examino. Algo me dice que será mejor girarla para que la parte delantera quede apuntando al mar. ¿Estaré ya paranoide? Estoy en una tierra nueva, si es verdad lo dicho por el místico_Kybalión_:

_Todo atrae lo que le es semejante._Es probable que ésta sea la Isla del abuelo. Tengo que explorar.

A diferencia de mi Isla, la arena de ésta es de un color claro. Tengo la teoría de que ésta puede ser en verdad la Isla del abuelo, la niebla, el frío y la brisa pueden ser materializaciones de su catatonia: estar preso en sí mismo.

De hecho, parece que la niebla es más espesa aquí que en el mar. Sigo andando por la playa, vaya que es grande. El camino sube, sube cuesta arriba; de pronto algo que me sorprende: es un pastizal, es verde y largo, acariciado por el viento frío, su olor es fresco pero, por extraño que parezca, transmite una gran tristeza. Sigue el camino ascendente, oigo ese sonido tan agradable de las altas briznas agitadas.

Dios, parece que a medida que avanzo el cielo se oscurece más y la niebla se vuelve más densa.

Pienso en que tal vez encuentre un horror similar al de la pobre mujer del naufragio (o más bien: que el horror me encuentre primero). No lo había notado por el tamaño del pastizal pero, en medio, hay un camino empedrado. ¿A dónde lleva?

La cuesta es cansada y el viento frío es ya una molestia. Empezaré a preocuparme en serio cuando comience a estornu…

¿?

Miro de izquierda a derecha. Es en éstos momentos cuando deploro el hecho de estar tuerto, vuelvo a revisar el paisaje. No estoy seguro pero creo que noté algo… una silueta. Una de tamaño grande. Luego recuerdo que aluciné el cadáver viviente de Saul Isacar Polvo enterrando sus zarpas muertas y podridas en mi rostro. Una alucinación. Tengo que seguir.

Al fin veo algo aún más sorprendente, no cabe duda del prodigio de algunas Islas de Ensueño. ¡Sí, ésta debe ser la del abuelo! Primero eran siluetas confusas en la niebla, me acerco más y más; cielos, tengo que abrazarme para que el frío no sea tan molesto. Más y más cerca… no lo puedo creer. No lo creo.

Puedo divisar en la lejanía, cuesta abajo una magnífica réplica de la plaza central de la ciudad de Novacruz: la Plaza Mercaba. Es tan anchurosa como la original, he distinguido perfectamente el Palacio de las Siete Estrellas, sede del gobierno y sus dependencias. Están allá los incontables establecimientos comerciales, con el detalle de que todos tienen las luces apagadas. Al acercarme más noto que no se trata solamente de la plaza sino que hay más de Novacruz… ¿estará allí el Memorial del abuelo?

Una inspección más revela que no hay nadie. Ni un alma que transite por esa elusiva versión de la Plaza Mercaba.

Acelero el paso para poder llegar a ese fragmento, mejor dicho: esa réplica del mundo de donde vengo.

La niebla es menos espesa. Dios mío, es… realmente impresionante. No sabía que abuelo podía dar tanto detalle a ésta versión personal de aquél distrito central de Novacruz. Es simplemente espectacular. En verdad, cuando estaba en el mundo vigil, nunca me había llamado la atención transitar por aquí, siempre había considerado frívolo y hasta insana esa gran plaza por su enfermizo carácter cosmopolita. Pero ahora es diferente. No hay nadie y eso, he de confesar es algo grato. Parecería como si el tiempo del glorioso Juicio Final hubiese caído ya a la Tierra y yo fuese el último que quedara en éste valle de desolación, pueblo fantasma, urbe muerta abandonada al frío y la niebla.

De nuevo esa sensación… ¿es que estoy enloqueciendo? Detecto algo, no lo sé bien, una presencia, una presencia furtiva. ¿He enloquecido? ¿Será toda ésta Isla un delirio mío? Busco la silueta… no. Es mas bien una presencia, busco por todos lados esa presencia, me giro, camino despacio, vuelvo a girar.

No encuentro nada. Busco de nuevo. No encuentro a nadie.

Pienso en la Lágrima Negra. En papá. Me pregunto si surgirá para ayudarme si acaso encontrase otra monstruosidad como la que salió de la mujer a la deriva ¿hace cuánto que sucedió aquello?

IX

Me he internado en las callejuelas estrechas, son largas. A los lados negocios: cafés, tiendas de música, de ropa, artesanías; lo que parece una casa particular (tal vez sea un casa para inquilinos), florerías, joyerías, librerías, restaurantes, un negocio con pinta de tienda de antigüedades.

Bien se ve que éste es un barrio bohemio, las callejuelas se abren en plazuelas ajardinadas, algunas con fuentes (ninguna aquí borbotea agua): me ha sorprendido una donde una mujer tiene dos jarras de agua que vierte sobre la ancha fuente, es una obra muy bella; el espacio de otras plazuelas sirve para colocar mesas, sillas y sombrillas para comensales que les guste la buena cocina al aire libre… no sabía que a abuelo le llamara la atención ésta parte de la ciudad. Debe serlo pues era bueno para los negocios, desde antiguo se sabe que un buen trato se cierra con un taza de café.

Los puestos, todos están vacíos, sin mercancía alguna. Me ha llamado la atención el detalle de que hay objetos incompletos, acabo de pasar por una farola la cuál sólo tiene la mitad superior cual si flotase. Es en las Islas de Ensueño donde la naturaleza onírica de éste mundo paralelo adquiere su énfasis más anárquico e inquietante. En mi Isla recuerdo la barca que encontré así como los grabados en las piedras.

Doblo la esquina y encuentro algo que me hace retroceder para resguardarme… ¿qué era eso? ¿Lo imaginé o lo vi realmente?

Oigo un ruido… una especie de croar apagado. Sin embargo, aquello no parece provenir de una garganta humana. Me asomo con cuidado, con el mayor sigilo del mundo.

Santísima Virgen… ¿qué es eso? Está tumbado, apoyando su espalda en la pared. Su cabeza es la de una especie de hongo ancho pero repleta de huecos de donde sale humo blanco. Tiene la cabeza ladeada por lo que es imposible verle faz alguna; como si fuese vello le crecen matojos de hojas (parece de planta de cannabis) de forma desordenada. Su cuerpo es bulboso e irregular y totalmente blanco (creo que puedo verle sus venas azules) sus miembros delgados y flojos. Está ahí, tumbado emanando humo. Yo sólo lo puedo ver con los ojos bien abiertos, las piernas me están empezando a temblar y las manos se me han enfriado de golpe.

Dios mío. Tengo que irme, alejarme de ése horror fungoso.

Con mucho cuidado he vuelto a esconder la cabeza detrás del muro, me invade el sudor frío y mi corazón palpita con fuerza. Con miedo. Doy un paso, lentamente; después otro. Dios santo, que esa cosa no me oiga. Que no despierte.

Tengo la mente embotada. Como si de un caño tapado se tratase mis pensamientos se han atascado. En mis oidos sólo puedo escuchar el palpitar de mi corazón.

Bum.

Bum – bum.

BUM.

Bum – bum.

Salgo de nuevo a la Plaza mayor de Novacruz. Me llevo las manos a los ojos. Ésto no puede ser. No puede ser. Miro al cielo: totalmente gris, las nubes son tan espesas y negras como los inviernos más crudos de Novacruz; como si la esperanza se hubiera desvanecido del mundo completamente.

De pronto. Una luz es amarilla y viva, proviene de uno de los establecimientos alrededor de la plaza, uno cercano a una parada de autobuses con esas pantallas que muestran publicidad. Camino lentamente, despacio. Casi furtivamente.

Conforme me aproximo noto que hay sonidos; se escuchan voces: conversaciones frívolas y risas bobas, se escucha el sonido de pequeñas tazas, cucharas, pasos, bandejas… hay incluso música.

Me alejo para mirar aquél resquicio de vida, de ruido, de luz. En la puerta de madera con ventana en medio se puede leer un anuncio de “Abierto” y el nombre del lugar. Es un café.

Lounge Coffee

La música es algo que jamás he escuchado. Es extraña, no me gusta.

Esto es realmente inusual. No hay nadie en el lugar. Sigo escuchando los sonidos, ahí están claramente, la música sigue su extraño ritmo pero no hay nadie. Sólo un lugar con las luces encendidas, sobre las mesas están los servilleteros, menús, unos platos con sobres con azúcar… pero no hay nadie. Nadie.

¿Pero qué tiene que ver ésto con el abuelo?… No tiene sentido. Lo conozco y aunque luce como un establecimiento respetable o a lo mas: práctico, no sería del gusto del abuelo tiene una atmósfera demasiado… no lo sé. ¿Frívola? Regresa a mi mente la visión de ese monstruo fungoide y humeante, de piel pálida y venas azules, ¿qué representa en los sueños del abuelo?

Algo, un mal pensamiento me sugiere que aquello era una especie de materialización, no lo sé, tal vez un reflejo que representara (Dios no lo quiera) algo relacionado a la dependencia de la marihuana. Imposible, impensable, muy mal ¿el abuelo? A lo más que llegaba fue al tabaco y la sidra con alcohol. ¿Pero ésto?

Pero… ¿si acaso ésta no es la Isla del abuelo? Dios mío, parece como si hubiese dicho ésto en voz alta.

Creo que lo hice. Miro a la izquierda, a la derecha. Atrás de mí.

¿Qué es…? Me aproximo. La niebla no me permite apreciar bien de qué se trata. Es una silueta andante, sus pasos son cortos y parece cabizbaja. Camino un poco más. Aprecio la estatua del Carro del Triunfo. He caído en cuenta que las cabezas del jinete y los caballos han sido mutiladas.

En el extremo de la plaza, donde debe de estar la estatua del monumento al Patriota de Novacruz la silueta parece dejar algo en la base, se queda otro momento.

Yo no puedo, no quiero avanzar ¿de qué se trata? ¿Será otra aberración monstruosa? Por fin la silueta se marcha por donde vino, despacio, con aflicción y pesar… creo que oigo sus pasos. No, no los oigo. Se ha marchado, ya no se ve.

He decidido acercarme, ver de qué se trata. La niebla empieza a ceder a la vista y distingo que esa no es la estatua de El Patriota.

Es algo muy diferente. Tiene un pedestal, sí pero representa algo distinto. Representa a una joven, su cabello es corto y su cara redonda, usa anteojos; a su lado está una niña su cabello es más largo, comparte la faz redonda de la joven que tiene junto… ¿serán acaso hermanas? Ambas parece como si posaran para una fotografía, sonríen. En el pedestal hay una placa con una leyenda:

A Alison Cordero: inolvidable amiga.

A Lucía Ángela Cordero: pequeña gran soñadora.

Yo debí morir y no ustedes.

Lo siento.

– Jessica Vidal

En la base del pedestal hay una rosa. María santísima… ésta no es la Isla del abuelo. No lo es. Y no quiero saber de quién es. Debo regresar. Regresar ahora mismo a la barca e irme. Debo…

¡Esa maldita silueta! Esa presencia que había sentido, que había notado, que pensé una alucinación. Ahora la aprecio claramente, es inconfundible, la distingo, la veo. Me desplomo… ¡porque sé que aquella presencia me está viendo a mí!

Es impresionantemente alto; su rostro así como la mayor parte de su cuerpo está cubierto por vendajes negros la poca piel que se le aprecia es gris y mancillada por innumerables cicatrices que le hacen manar sangre roja. Sus alas quirópteras están rotas y flotan mecidas por el viento al igual que los negros y desgastados faldones de monje que le cubren las piernas. Gruesas cadenas oxidadas salen de su cuerpo recorriéndolo, terminan enterradas en sus brazos, piernas, abdomen, cabeza…

Es el temible Heraldo del Dolor del cuál ha hablado el sufí renegado Ibn-Aazar. Papá había transcrito varias páginas referentes a éste místico que atormentado por haber sacrificado a su mujer e hijos al demonio, fue presa de una de éstas entidades de pesadilla.

El Heraldo del dolor se alimentará de un intenso remordimiento… Viene de las estrellas muertas errantes en las esferas celestes, aquellas que traen la peste, las sequías y las guerras… Crecerá en poder hasta materializarse en nuestro mundo. Una vez que lo logre matará a quien le dio vida, tomará su alma y, por toda la eternidad, la torturará en el infierno.

¡Se empieza a acercar! ¡Sin mover las piernas, como un espectro maldito se acerca a por mí! Como un animal estúpido me arrastro hasta ponerme de pie, tropiezo; sin saber cómo he detenido la caída con las manos mismas que uso para impulsarme y seguir huyendo por mi vida.

Soy un alma que escapa del demonio en la noche de San Pedro encadenado. De la temible sombra del páramo de la muerte, del desconocido horror antiguo. Oigo cómo el aire es desgarrado por su silueta fantasmal..

¡Que El Eterno nos proteja de un Heraldo del dolor!

Corro, huyo, apresuro con todas mis fuerzas

¡Dios me libre del destino de la esposa de Lot! ¡No quiero mirar hacia atrás!

Sin darme cuenta he llegado a los pastizales, he subido la cuesta y después descendido por ella, todo bajo una presión suicida. Puedo sentir que el demonio no ha cejado en su empeño de tomarme como una nueva presa.

El viento se enrarece de pronto, empieza a caer la lluvia con insidia, con maligna insistencia, con enloquecedor ímpetu.

¡Allá, a lo lejos está la barca! ¡Está siendo arrastrada por la marea que ha crecido!

El viento sopla a mis espaldas, es frío, hostil, cruel, un mensajero de la muerte. He logrado empujar la barca para impulsarla y salir de ésta Isla dantesca; de un salto he logrado subir. Sin pensarlo he tomado el madero largo, esbelto y blanco que encontré hace mucho y sin detenerme lo uso para remar y salvarme de aquella amenaza de ultramundo.

Las olas me elevan, chocan salvajemente, el mar se ha convertido en una bestia fúrica e idiota.

Puedo ver la silueta del Heraldo del dolor en la lejanía, está parado en la playa observando cómo me alejo.

Por la violencia del mar embravecido he perdido mi remo, he perdido el catalejo, ambos se los ha llevado la monstruosa tormenta. Una ola inmensa se alza y con ella la pequeña barca conmigo en su interior. Me elevo hasta mirar de nuevo la Isla de donde salí, después el titan de agua empieza a colapsar. Me aferro a la barca con todas mis fuerzas.

¡Estamos cayendo, repito. Caemos sin control!

Un estallido. Estoy siendo arrastrado por un remolino de aguas rabiosas y malditas.

Es el fin.

X

He sobrevivido a la tormenta… el cómo fue posible… no quiero saberlo. Tal vez papá, la Lágrima Negra surgió en el último instante y me salvó de morir ahogado.

Es de madrugada. No tengo ni fuerzas para voltear a ver el cielo, si acaso está gris o no, si está despejado y en él están las interminables estrellas-sueños, dispuestas en su geometría sin sentido. Estoy aferrado a lo único que quedó de la barca, flotando en el Mar del Sueño. Igual que la pobre desafortunada que dio a luz a la monstruosidad alada.

La herida de mi muñeca se ha abierto. Puedo sentir la sangre escapándose de mi cuerpo.

Me siento cansado, sin fuerzas; sin espíritu para seguir adelante. La cabeza me pesa y mis ojos quieren cerrarse… tal vez para siempre.

De aquella Isla de pesadilla recuerdo una de las fuentes en las callejuelas de aquella réplica de la Plaza Mercaba: era una mujer con dos jarras que vaciaba hacia la ancha fuente de mármol. Debe ser impresionante verla el mundo real; sus cabellos parecían como volar gracias a un viento invisible.

Me ha recordado vivamente a el arcano XVII del Tarot: La estrella. Su significado es el de la esperanza, el de los proyectos de vida cuyo propósito es lo espiritual.

Pero sé también que no todo lo espiritual es bueno.

El mar tiene una calma que jamás conocí. Me lleva a un rumbo desconocido, tal vez por última vez. Me recuerda cuando, de niño, me enfrascaba en mis lecturas de aventuras, de misterio y horror. Ha veces despertaba y sentía cómo mamá me tomaba en brazos y me llevaba a mi habitación para acostarme.

En mis lecturas de ciencias ocultas supe acerca de la Cábala. Una especie de cuerpo práctico y teórico del misticismo judío. Supe que, según su modo de ver las cosas, cada ser humano se encuentra en una luz, en una de las diez diferentes emanaciones que componen el arcano Árbol de la Vida: Maljut, Yesod, Hod, Netsaj, Tiféret, Gevurá, Jesed, Biná Jojmá y Keter.

La mayoría de gente se encuentra, vive y muere en Maljut, el Reino; el reino de la necesidad, siempre necesitando llenar sus vacíos espirituales con metas a corto plazo, placeres y caprichos mundanos, incluso con actos de mal juicio. La Cábala maneja rituales para poder pasar de luz en luz, pasando por los 22 senderos que conectan a cada una. Sólo los verdaderos iniciados pueden acceder a las últimas tres luces.

¿En qué especie de luz extraña estaré?

Concluí que los cabalistas, a pesar de ser eminentes ocultistas eran, no obstante malos soñadores, poquísimas veces tomaron en cuenta la realidad del Reino de los Sueños, tal vez porque lo consideraron parte de la ilusión que ata al ser humano al mundo… o quizá porque intuían que aquella realidad era más bien un territorio indecible y pavoroso, por tanto entre menos se supiera del mismo mejor sería para la humanidad. En ese aspecto, la Cábala influyó en gran medida a la Iglesia católica.

El sonido del mar… está en una calma desconocida. Puedo ver en la lejanía una estrella… parece crecer, es como si me acercara más y más a ella.

Tal vez de nuevo esté alucinando.

Estoy pues en la luz de la muerte última. Ya nada puede salvarme. Si perezco aquí, tal vez mi cuerpo físico, en la Casona Polvo, se desvanezca en el éter.

En el horizonte, la estrella-sueño crece más y más. Pero es probable que a su costa sólo llegue mi cadáver.

Es muy irónico pero, si despertara en la Casona Polvo tal vez me encontraría cansado por mi travesía fallida. En ese caso es probable que no tuviera fuerzas ni para levantarme y que, el resto del día sólo lo dedicase a dormir y soñar.

Sí.

Dormir y soñar.

LA LUNA

XI

Las frías aguas de la marea me despiertan.

No lo puedo creer. He llegado a una Isla de Ensueño. Estoy vivo.

El remanente de la barca donde he viajado está siendo arrastrado por las aguas que retroceden de vuelta al mar. Sólo queda una tabla la cuál tengo a mi cercanía.

Usando la tabla como una muleta me desplazo lentamente, primero para alejarme de la marea, después para andar en el malecón. Su arena es oscura. Parece ceniza. ¿Es de madrugada o está anocheciendo? Hay oscuridad pero no es tan densa. Sí, hay nubarrones que cubren el cielo, pero no hace frío… hay niebla en la lejanía. La playa es amplia.

Dios mío, siento un hambre intensa y un agotamiento atroz. Caigo de rodillas. La herida en mi muñeca… sigue abierta y manando sangre. Me he quitado la camisa, a base de mordidas y raspándola con la tabla me hago un nuevo vendaje improvisado para evitar el desangramiento.

Mi cansancio… ahora estoy seguro es más espiritual que físico; sin embargo una voz, un impulso, tal vez una necia pasión me obliga a seguir, ¿qué mas se puede perder?

— Manos arriba — escucho a mis espaldas. me quedo congelado, incapaz de moverme —. He dicho, manos arriba.

Obedezco a aquella voz rasposa. Sólo puedo agachar la cabeza y mirar hacia abajo.

Una silueta me empieza a rodear. Es humana, porta un arma, tal vez una lanza la cuál percibo (y sólo eso, percibo) que la sujeta con el celo de un cazador.

Aquél duda, ha bajado la lanza. Se acerca… ¿está viendo mi muñeca? Su voz es cascada, rasposa, de hombre anciano; su tono denota autoridad tanto moral como de edad; ¿qué va a hacer? ¿Porqué se ha…

— ¿Isaac…? — dice. Su voz me es familiar —. ¿Isaac eres tú? ¿Realmente tú?

No lo puedo creer. No lo creo. Todo mi cuerpo empieza a temblar. Siento algo subir por los ojos, la voz no quiere, no puede salir. Con el extremo no afilado de la lanza me levanta el rostro.

No… Dios mío.

Es el abuelo.

Me quedo en silencio.

Ambos nos miramos, en mi ojo bueno sólo hay tristeza, una alegría melancólica y una nostálgica añoranza por el abuelo Jacób, que está de pie frente a mí. En su mirada… en su mirada no hay algo definido, es como si un mar de emociones lo llenaran. Veo en su mirada incredulidad, sorpresa, inquietud… miedo.

Un inesperado temblor en la tierra hace tambalear al abuelo, trato de ponerme en pie para ayudarlo pero mis fuerzas flaquean y caigo en la arena opaca, él se queda en el suelo, el temblor aumenta su intensidad. Algo enorme se resquebraja, ambos volteamos y divisamos una formación rocosa cuya punta se ha trozado; cae lentamente, como un Goliath abatido y aterriza con un estrepitoso sonido que hace tremolar aún más el suelo con el sonido de un trueno. El temblor al fin se detiene.

Ahora, sólo el sonido del mar alejándose.

— Tenemos que resguardarnos.

El abuelo me apoya para andar por la playa, hemos llegado a los restos de una… de una iglesia.

El templo es espacioso y gris, castigado por el ambiente, sus muros cuarteados. ¿Éste es el Memorial de abuelo Jacób? Imposible, dentro hay algo: hay cosas, un espacio ocupado, no es esa negrura sin fin dentro de los Memoriales. Entramos. Es prácticamente una casa. Me ha sentado en una banca, arrastra hacia mi una mesa de madera. Hay un platón con fruta: plátano, guayaba, naranja china; hay pan blanco. Hay un contenedor metálico, del mismo, abuelo sirve agua en un vaso de madera.

— El pan apareció cerca del río… — me ve, sabe que no entiendo lo que habla —. Come. Éste lugar cuenta con chimenea, haré fuego para que puedas librarte del frío, estás tan helado como un cadáver— su tono es grave, hasta forzado. ¿Es una sensación mía o hay un disgusto secreto por verme?

Como. Tengo que estar realmente hambriento, siento como si en años no hubiese probado bocado alguno. Me detengo a rezar, abuelo me contempla por un segundo antes de ocuparse a lo suyo. Continúo comiendo. Tengo que detenerme, abuelo se quedará sin comida si sigo así. No quiero estar de inútil, quiero ayudarle a…

— No te levantes — su tono ha sido poco familiar, severo; carga un montón de leña, son varas delgadas que él va acomodando en la chimenea. De la cortina toma dos piedras las cuáles empieza a chocar, una y otra y otra vez. Tomo la tabla que me sirve de muleta, empiezo a incorporarme —. ¡Isaac!— lo miro con sorpresa… nunca utilizó ese tono conmigo. Nunca. — Dije que no te levantes.

Afuera una brisa levanta la arena de color de ceniza. Creo, de hecho que es ceniza.

No tengo otra cosa que decirle al abuelo que regrese conmigo al Reino, que vuelva a su Memorial y salga de éste ensueño. Abuelo me ha pedido levantarme para, nuevamente arrastrar la silla y la mesa cerca del fuego de la chimenea. Nuevamente me lleva, me conduce hasta la banca para que pueda tomar asiento.

El calor se siente tan bien, abuelo sigue acomodando leña mientras las lenguas de fuego se alzan y la madera crepita.

Lo veo ahí de cuclillas. Tiene una camisa blanca y pantalón de casimir negro con tirantes. Su calzado está en lamentable estado (igual que el mío), está despeinado, sus patillas sin peinar, la barbilla de días sin afeitarse. Su huesudo rostro moreno y sus nudosos brazos son iluminados de amarillo por el fuego. Porta un cuchillo enfundado, la correa le rodea la cintura. Aún no puedo creer que esté en su Isla.

Tengo que decirle ya… — Abuelo…

Sonríe: — Cómo si no supiera a qué has venido — me mira con sus cansados ojos claros. Su boca cerrada, de labios delgados parece que se esfuerza en callar algo. Vuelve la vista al fuego.

— Has pasado por mucho y se nota, Isaac. Imaginé que algún día intentarías llegar hasta el Mar del Sueño pero no pensé que fuese tan pronto… bueno — sonríe con resignación, como si fuese un chiste de humor negro —. Aquí, eso es un decir.

Como dije, sé porqué has hecho ésta travesía y te lo agradezco enormemente.

Se queda callado, mirando el fuego danzar violentamente.

— Esa noche del 10 de agosto… Cuando tu padre, mi hijo salió de tu ojo izquierdo. Mi alma a su vez abandonó mi cuerpo. Un buen ocultista diría más bien que fue mi cuerpo astral lo que salió a volandas de mi ser físico. Sea como sea, al hallarme aquí concluí pronto que mi cuerpo estaba en un estado casi inactivo… de otra forma no hubiese durado tanto tiempo en mi Isla. Probablemente esté en una especie de coma o algo así.

El verme de pronto en una isla extraña, con la parroquia donde conocí a mi amada Judith a mis espaldas me indicó donde estaba realmente. No fue nada alentador saberlo.

Los primeros días no lo acepté. Anduve de aquí a allá recorriendo ésta Isla mía esperando hallar un yate, una avioneta o un avión comercial que diera conmigo. Creo que en el malecón que dejamos sigue ese enorme letrero de piedritas de río que hice hace mucho. Dice “Auxilio” — suelta una risa entre dientes.

Ambos volteamos, por un ruido, es un sonido lejano pero hueco y a la vez, potente. Debe ser el grito, el llanto o el rugido de algún monstruo de dimensiones colosales. Si no estuviera aquí sabría lo imposible que sería algo como eso pero… aquí eso no es tan improbable, es más: tal vez es la posibilidad más acertada.

— Es el Leviatán del olvido — dice sencillamente, como si fuese lo más natural del mundo —. Se está comiendo poco a poco la Isla…

Nuevamente sólo suena el crepitar de la madera por el fuego.

XII

— Te lo diré con toda la sinceridad la cuál me puedo dar lujo muchacho.

El tiempo que he pasado en ésta Isla me abrió los ojos a una dolorosa verdad, a algo que no quería ver. A lo relacionado contigo, a lo relacionado a tu padre, lo que en éste momento tu padre es.

Me dí cuenta de lo que hicimos, de ese proceso en el cuál él se convirtió en la Lágrima Negra y decidió habitar en ti…

Ahora lo veo: fue un error.

Se queda en silencio. Mirando el fuego. Yo no creo que haya dicho…

— Un error. Un acto contranatura. Quisimos tomar el trabajo de Dios y creamos entre los dos un monstruo — me mira con sus ojos claros y cansados —. Te convertimos en un monstruo, hijo mío. Un monstruo.

Siento que algo en mi se rompe, una pequeña lágrima oscura sale de mi ojo izquierdo. Es papá ¿acaso llora?: — Abuelo… yo sólo quiero pedirle que…

— Hice que mi propio hijo se convirtiera en lo que combatíamos cuando éramos Sabuesos Nocturnos. Y de paso te convertimos a ti en una aberración sobrenatural.

¿En qué estábamos pensando? Se supone que eres mi nieto… en ti, aunque ya no es humano, está mi hijo, mi pequeño Abraham a quien le di la vida, a quien abandoné en su juventud, con quien peleamos por religión y por mis errores pasados, a quien pude enseñar acerca de Dios y pude hacer posible que volviera al buen camino — la lágrima oscura mana más y más. No hay duda, a través de mí papá está llorando. Yo mismo quisiera llorar —. Ese fue uno de mis mejores momentos de mi vida, muchacho… y después, por mis pecados fuimos castigados con la muerte de Judith. Mi amada Judith.

Baja la cabeza. Se queda en silencio durante unos instantes.

Alza la cabeza. Continúa.

— Cuando aquello ocurrió, tu padre y yo nos unimos definitivamente como familia, saldríamos adelante y no sólo eso, seríamos Sabuesos Nocturnos. El Mal se llevó a mi Judith y el Mal proviene de la Esfera Oscura, era nuestro deber acabar con esa amenaza. Fundamos el Club Hesketh, tuvimos aventuras increíbles, conocimos amigos, perdimos a muchos, hicimos enemigos, supimos cosas prohibidas, tomamos decisiones difíciles. Oh sí, muy difíciles.

Entendimos la cacería como una cruzada, una cruzada bendita la cuál su llamado está en el corazón de todo hombre y mujer que se precie de ser humano. Pero llegó un momento en que nosotros caímos en cuenta de que, por cada horror de la noche que exterminábamos, la influencia de la Esfera Oscura ganaba más y más terreno en el mundo. Llegamos al punto en el que supimos que, en el fondo, ésto era posible no porque la humanidad se dejara corromper por la Esfera Oscura… sino porque aceptaba esa corrupción.

La lucha era interminable e inútil. Decidimos abandonar todo y volver a nuestras vidas normales.

Parece ser que… en cuanto a ti, Isaac, desde tu catequesis cristiana hasta el plan de La Lágrima Negra. Todo lo hice para vengar a mi Judith.

Su mirada queda perdida en algún muro cuarteado de el templo gris.

— Ocurrió en los años cuando Abraham y yo hicimos las pases y nos mudamos a Novacruz. Él ya era un creyente, no sólo compartíamos los lazos de sangre sino que también, los lazos de la fe.

Una noche, ya pasado el tiempo, Judith buscaba el álbum de fotos donde estaba Abraham vestido de vaquero. Recuero que le quería enseñar la foto porque él le mostró el manuscrito de su primer trabajo profesional Seda carmesí; ella dijo “Abraham… pero si ésto es tétrico ¿porqué no escribes mejor cosas del viejo oeste?”, Abraham respondió: “Nunca me ha gustado el viejo oeste”; ella dijo que incluso le había tomado una foto Polaroid vestido de vaquerito y que le iba a enseñar la foto. Pero el foco del ático, donde se supone que estaba el álbum con la fotografía, no servía. Era de noche… y ella, tan práctica como era decidió ir a la tienda en la calle de Régulo, cerca de la estación Aller.

Una lágrima se desliza en su rostro: — Decidí pues acompañarla. Era la tienda más cercana a la Casona Polvo. En la tienda, había un hombre, un anciano que sólo había traído cambio en monedas, contaba pausadamente las monedas para pagarle a la dependiente. De pronto entró un tipo de camisa azul, corbata y pantalón de casimir, era alto y blanco, pelirrojo. Judith dio paso a una mujer embarazada y me dijo que sería buena idea comprar los víveres para la comida del día siguiente.

Mientras elegíamos los víveres — se seca la lágrima pero sus ojos se empañan más y más —. El sujeto pelirrojo empezó a gritar: “¡Ustedes, pecadores! ¡Todos ustedes, pecadores están condenados por seguir las obras del demonio! ¡Están orgullosos de sus obras malignas, de su impiedad y de sus asquerosos lujos!”. Pensábamos que era un encendido creyente más agobiado por el Festival Antireligión que se llevó a cabo la semana pasada en Novacruz, nosotros lo estábamos también… lo ignorábamos. Judith me dijo “Mejor nos vamos”, yo la tranquilicé diciendo que debíamos hacer las compras, que no había que temer.

Cuando llegamos nuevamente a la fila de la caja… el sujeto pelirrojo sacó un arma. Primero le disparó a la cajera que se logró ocultar tras el mostrador, después falló un tiro contra una mujer que tenía una cajetilla de cigarros… después disparó contra Judith. Ese disparo acertó: le dio en el estómago.

Papá llora, abuelo también aunque trata en vano de mantener una expresión estoica; después su rostro se retrae, aprieta los labios: — El tipo se suicidó después… la ambulancia llegó tarde… fue una agonía lenta y dolorosa para ella. Dios… Dios mío… Jesús, Jesús — abuelo al fin se quiebra.

Fue un periodo de prueba para Abraham y para mí. Saber separar a Dios y la religión de las acciones de un loco psicópata. Yo había tenido, desde hace unos años, vivencias en contra de la Esfera Oscura; el asesino pelirrojo no era sino uno más que había sido seducido por el Mal preternatural. La Oscuridad.

La psicología improvisaría un discurso acerca de delirios religiosos y demás tonterías — habla con desprecio —. Para explicar un Mal que se aloja en el alma.

Pero Abraham y yo sabíamos la verdad… la Horrible Verdad. Aquello había sido una manifestación de las huestes de la Esfera Oscura, de los Exteriores.

Voltea para mirarme: — Y te convertimos en uno de ellos.

En un Exterior. Parte de ti lo es.

Se pone de pie, lentamente desenfunda el cuchillo: — Lo siento Isaac… pero cometimos un horrendo sacrilegio, un error imperdonable.

— A… abuelo Jacób.

— Cometí un gravísimo error.

XIII

Cuando me doy cuenta, estoy sujetando la muñeca del abuelo Jacób quien quiere clavarme el cuchillo en el corazón. Su mirada es una mezcla de amargura, ira y locura.

Como por un impulso ciego por la supervivencia he empujado con fuerza a mi pobre abuelo quien sorprendido tropieza y cae para atrás ¡Dios mío! ¡Casi cae en el fuego de la chimenea!

Grita de dolor, se le ha torcido el pie, aún sujeta el cuchillo. Me mira con un brillo homicida en sus ojos.

No lo puedo creer y emprendo la huida. Huyo sin mirar atrás.

Salgo del templo gris tan rápido como puedo, rengo, pero aún puedo andar ¿cuán lejos podré llegar antes de que abuelo me alcance? Opto por entrar en la espesa vegetación. Puedo escucharlo cómo va a por mí, cómo va tras nosotros mi padre Abraham: la Lágrima Negra y yo, su portador.

Tropiezo, estoy en el suelo, perdido ya. Con andar dificultuoso, abuelo Jacób logra alcanzarme.

— ¡Abuelo no! — le suplico —. ¡Volvamos al Reino utilizando tu Memorial!

— Ya no… debo terminar con ésto. Por crearte, mi castigo es que ésta Isla sea mi tumba.

Lo siento, Isaac. Lo siento, Abraham…

Alza el cuchillo. Cierro los ojos. De pronto la tierra se estremece, veo cómo abuelo pierde el equilibrio y cae de nuevo al suelo, aterriza sobre el pie lastimado, lanza un grito de dolor. El temblor cesa y vuelvo a emprender la huida.

Salgo de la jungla a campo abierto, a mi derecha un río cantarino, de la niebla sale una colosal montaña cubierta en gran parte por una gigantescas y anormales telarañas. Sigo con mi huída.

Mi aliento es ardiente y mi corazón parece que va a estallar, mi mirada es de angustia y desesperación, debería detenerme para que el abuelo me asesinara ¿no eso haría un mártir cristiano? Ésta travesía maldita estuvo mal desde que inició: destruí las estatuas que representaban a los 12 apóstoles y a Jesucristo; hice Magia para llamar a una barca de ultramundo; robé un catalejo que no me pertenecía; por mi miedo, dejé que una monstruosidad alada naciera y arrojé un cadáver al mar sin los debidos sacramentos finales que toda persona merece al morir; invadí una Isla ajena… terminé con los días de paz del abuelo quien ahora quiere asesinarme.

Asesinarnos.

De pronto, en un claro lo veo, es inconfundible ¡El Memorial del abuelo debe ser aquél! Me describió la parroquia en la que conoció a abuela Judith, la de color blanco y con la torre del reloj. ¡Ahí está! Frente a ella está una enorme estatua que representa a dos perros que aullan a una inmensa luna de mármol blanco.

Me acerco. ¡Sí! ¡Entraré a los sueños de abuelo Jacób y desde allí encontraré una forma para poder liberarlo! ¡Su locura debe ser producto de su estancia prolongada en el Reino Onírico!

El abuelo me alcanza, está invadido por una furia asesina incontrolable, demoníaca, infernal. Me acerco más y más. La tierra retumba de nuevo, pierdo el equilibrio y caigo frente a la estatua de los Sabuesos Nocturnos.

Escucho al abuelo gritar: — ¡No!

Volteo para mirarle ¡Dios! ¡La Tierra se sigue estremeciendo! Él está en el suelo, extiende su mano como para que evite entrar a su Memorial, cuando miro al frente ¡Me doy cuenta de que los sabuesos pétreos me miran, sus ojos se encienden con un brillo azul! Escucho un zumbido, un pulso exterior, una especie de latido extracósmico en crescendo y de pronto, sin esperarlo, salgo disparado por los cielos.

Velozmente, siento como si estuviera siendo jalado por una fuerza ajena a mí y a la vez íntima. Me alejo más y más de la Isla del Abuelo Polvo, logro divisar con horror al Leviatán del olvido, es gigantesco, es una ballena, es un crustáceo, es una máquina y una fortaleza surrealista, sus poderosas y colosales mandíbulas devoran un fragmento de la Isla. Su movimiento es lento, majestuoso, pavoroso y destructor.

Mientras, al alejarme a velocidad sin parangón, la niebla gris cubre la Isla del abuelo, sigo elevándome rápidamente hasta llegar al espacio exterior del Reino de los Sueños. Puedo ver la pálida luna: es inmensa, está muerta y es un mundo habitado a la vez, su fulgor pálido me deslumbra; veo un cinturón de rocas estériles flotantes rebosantes de ciudades en ruinas y la infinidad de estrellas-sueños desplegándose en la oscura eternidad; puedo ver planetas-mundos creaciones de prodigiosos soñadores; mi razón y vista se pierden en los colores de las majestuosas nebulosas de siniestro encanto.

De nuevo soy arrastrado velozmente por el éter hacia abajo, hacia el Mar del Sueño, paso vertiginosamente por incontable Islas de Ensueño mientras mi cuerpo corta salvajemente el éter invisible arrastrado a la velocidad de un bólido suicida.

La estatua de los Sabuesos… era la Esfinge del abuelo. Realizó su función como guardián del Memorial: su poder me disparó a las alturas, recorriendo a volandas hacia un rumbo el cuál conozco: mi personal Isla de Ensueño, donde inició todo.

Arrastrado por la fuerza invisible, a una velocidad de vértigo paso entre las formaciones de rocas oscuras y afiladas que rodean mi Memorial, puedo contemplar por vez primera mi Esfinge es también una estatua pero no consigo descifrar qué representa. La paso como ráfaga veloz, la puerta del Memorial, la réplica avejentada de la Casona Polvo se abre, la fuerza invisible me arrastra a su interior. No quiero entrar ¡No quiero entrar!

Por fin estoy de nuevo en la negrura eterna, las puertas del Memorial, alejandose más y más se cierran.

Una explosión, colores vivos, la sensación de fundirme con La Nada primordial, el tiempo, el espacio, el flujo imperecedero y sobrenatural de la vida y el milagro de la consciencia: la mística Esencia surgiendo de planos pretéritos y olvidados que se llenan de vida por su pulso sempiterno.

Un estallido cósmico resquebraja realidades y tiempos que pasaron, que son, que serán, que serían, que nunca fueron. Milenios de historia devastados por el eco de la Palabra Prohibida que resuena hasta llegar al armonioso Móvil Primero.

Y descifro la forma de la Esfinge… Era mamá. Es mamá.

— ¡Mamá! — despierto en mi cuarto ante la sorpresa de Silas Blue.

Es viernes 30 de mayo del 2014.

El criado abre los ojos como quien ve una aparición preternatural. Hay lágrimas en mis ojos, mi corazón está agitado, late enervado, poco a poco encuentra calma, mas y mas calma. Frente a mí la mesa revuelta de papeles, identifico la Biblia, en mi mano tengo el rosario de abuelo. Afuera hay una brisa insistente que es arrastrada por el viento, reproduce el sonido del mar… el Mar del Sueño.

— Se… señorito Polvo— dice Silas sorprendido —… usted ha hablado acaso o escuché mal — el tono de la frase es de total incredulidad y espectación, es pregunta y afirmación a la vez. Como quien pregunta por un milagro, si ha sucedido, o fue un engaño.

— Aquí estoy — asiento con la cabeza, la brisa sigue cayendo inexorable, vuelve a reproducir ese sonido de olas marinas —. Aquí estoy.

_Primera lectura del viernes 30 de mayo, 2014.Hechos18, 9 – 18: (…) No temas, sigue hablando y no te calles (…) _

XIV

Como entenderán, fue un milagro para Silas y Constanza el hecho de que haya recuperado mi voz. Fue como si en esos días no hubiese estado. Parcialmente es verdad: estuve recorriendo un Mar del Sueño lleno de horror, monstruos, locura y muerte.

Cuando desperté, era como si jamás me hubiese ido. Recuerdo que Silas y Constanza pasaron la voz al señor Blas Livio, a la señorita Amanda Císter, al Doctor Hermes Camargo, incluso a la Doctora Valeria Olmo quien me había atendido la primera vez que se manifestó papá, cuando tenía 17 años. Hace poco, relativamente.

Recuerdo que a los pocos días la policía me llamó para confirmar la versión de los drogadictos que se metieron a robar en la Casona Polvo… no quiero pensar que mentí, sino que, sencillamente avalé una historia que la policía misma se había inventado para explicar lo ocurrido en esa dantesca noche del 10 de agosto del 2013.

De el milagro, con los días, sólo quedó un recuerdo y volvió la tranquila cotidianeidad.

Mientras los días pasan, en mi espíritu está la sombra de lo que ha ocurrido. Por las noches veo a abuelo Jacób viéndome con esos ojos de asesino, empuñando su cuchillo para matarme. Cuando sucede rezo hasta que amanezca. Toda nuestra aventura (porque fue de papá y mía) parece, irónicamente, un sueño. Tan lejana, casi irreal.

Ésto días me han sido anodinos, mi vida pasa en la Casona entre asuntos mundanos: cuentas, decisiones, noticias, llamadas, casas de madera, subastas…

Visitar las tumbas de mamá y de papá los sábados, dejarles flores. Oigo el canto de los pájaros. En qué mundo vivimos, que está presente la belleza de las aves y las flores y la pesada sombra de la muerte.

Y pienso en el rosal del abuelo, aún lo cuido.

En mis sueños no he vuelto a encontrar La Puerta.

_Viernes 6 de junio:_soñé la imagen de una cabaña en el bosque. Creo que es papá que quiere que se reconstruya la que quemó en su ritual ocultista. ¿Tiene pensado abrir otro Club Hesketh? Tendría que ver a un buen arquitecto primero.

_Martes 24:_Constanza me ha hecho observar que mis salidas al centro de la ciudad son más frecuentes. Dice que eso es bueno, que no debo estar sólo “como un cangrejo ermitaño.” Silas no ve con tan buenos ojos ésto, teme que empiece a llegar tarde.

Estas andanzas ¿será algo que me quedó de mi aventura onírica? Solo vago por aquí y por allá, aunque mis sitios favoritos para andar son los jardines Silvia Vinca (cuando no llueve), la Plaza Mercaba y el Distrito Colonial; en Plaza Mercaba no me gusta pasar entre el gentío pero me gusta mirar la estatua de la mujer que vierte las jarras de agua sobre la fuente marmórea, una obra majestuosa.

Recuerdo al infame horror fungoso. En donde estaba apoyado resulta que es uno de esos desagradables antros donde le pintan tatuajes a uno. Veo cómo, siguiendo a sus amigos (malas amistades de seguro) entra una joven casi de mi edad, de cabello castaño, cara llena de pecas y ojos verdiazules… me ha llamado la atención, como si ya la hubiese visto antes.

Hoy será la Noche de San Juan, la barrera que divide el Reino con otros mundos se debilitará como en Todos Santos, Semana Santa o Navidad.

Los Sabuesos Nocturnos estarán en movimiento.

_Miércoles 6 de agosto:_Cumplí 18 años. Aún no puedo planear lo que quiero para futuro. Toda mi situación es un maldito catástrofe mundano y sobrenatural. No tengo a nadie para decirle todo por lo que paso, ha veces ésta cruz se hace tan pesada… ¿es vanidad acaso? Creo que me espera el ayuno y los dientes del cilicio.

Si lo hablase con el mundo ¿cómo lo haría? Le daría a mi historia un título ridículo:_Evil Eye Isaac_como de esas películas de serie B. Iniciaría algo así como ésto:

Evil eye se traduce al castellano como “mal de ojo”, se trata de una influencia nociva que puede proyectar un individuo a otros a través de la mirada…

_Sábado 9:_Después de lleva flores y limpiar las tumbas de mis padres he encontrado Constanza escuchando la radio. Se habla de la espantosa situación en Iraq, donde los cristianos están siendo perseguidos y asesinados en masa por bestias pervertidas que se llaman a sí mismos islamisitas. Nuevamente la religión musulmana es usada por los impíos para cometer tropelías. Para esparcir la maldad.

La Maldad… sé de dónde viene. Sabemos de dónde viene.

_Martes 19:_En la mañana, por los suburbios cercanos a la casona, he pasado frente a un puesto de periódicos y revistas. Algo, una especie de impulso inexplicable (tal vez papá) me ha hecho regresar a ver qué hay en el mismo: diarios, revistas, billetes de lotería…

— Son para hoy, joven — dice el encargado.

De pronto lo veo. Es un tabloide que, por su diseño y calidad, no puede ser mas que una publicación sensacionalista. La portada me ha dado me deja helado.

Reanudo mi paso sin quitarme de la cabeza aquél título y aquella imagen de pesadilla.

EN HOSPITAL RUSO NO LO PUEDEN CREER: LLEVABA DOS AÑOS EN COMA ¡Y MURIÓ PORQUE SE LE ABRIÓ LA ESPALDA!

Sigo mi andar. Al cerrar los ojos veo de nuevo la criatura alada manado su brea ponzoñosa en la noche llena de estrellas-sueños.

No quiero comprar ese tabloide, casi puedo ver la foto de la mujer a la deriva, sonriente, antes de entrar en coma.

_Viernes 19 de diciembre:_Una mañana fría, suena el teléfono pero estoy en mi meditación matutina. Unos minutos después suenan unos suaves golpecitos en la puerta de mi cuarto, es Constanza.

— S… señorito… es su abuelo. Ha fallecido… ama — Constanza se enjuga las lágrimas —… amaneció sin vida.

Espera unos segundos. Cierra con suavidad la puerta.

_Por crearte, mi castigo es que ésta Isla sea mi tumba._Papá empieza a llorar, una lágrima negra se desliza pesadamente.

S_ábado 20:_Papá ha estado inquieto. Parece revolcarse, gritar, expandirse. Lo soñé convertido en un engendro de sustancia oscura hecho de millones de cuerpos de brazos delgados, girando, haciendo movimientos imposibles, bocas con dientes afilados surgen violentamente chorreando un fluido negruzco y espeso. Le ha afectado la muerte de abuelo… creo que está enloqueciendo.

_Miércoles 24:_Las luces, los escaparates, la gente yendo y viniendo hablando de compras y obsequios, los turistas, el frío crudo, los vagabundos que no estarán invitados a ninguna cena. Estas son las Fiestas de Invierno de Novacruz, comprar, comprar, comprar. Es la Navidad descristianizada. ¿Será así en otros lugares del país? Han puesto un árbol gigantesco en el centro de la Plaza Mercaba… tengo que tragarme mi odio por la ciudad y admitir que se ve hermoso.

Mis andanzas en la calle se han hecho más dilatadas. No sé qué hora es… ando en el distrito del Bajo Novacruz. En el área más peligrosa. Albergues, tiendas de empeño, bares, prostíbulos… se me ha acercado una prostituta ofreciendo su cuerpo… La he mirado con pavor: es tan joven ¿cómo es posible? ¿En qué clase de maldito mundo vivimos? Después de verla he acelerado el paso, estoy horrorizado. Éste mundo está en el fondo de la ruina moral.

En el subterráneo de la estación Renaud, unos jóvenes ebrios cantan una versión obscena del himno devocional “La Guadalupana”. Míralos como ríen como estúpidos los malditos… deben de ser de la universidad de Molay. Ya me lo decía el abuelo (en paz descanse) que todas las universidades, TODAS son nidos del demonio. Míralos cómo son alegres con la vulgaridad soez… quisiera asesinarlos con mis propias manos. Uno de ellos ha notado que los observo con enojo.

— ¿Qué vez, maldito Smigol? — vuelven a reír como idiotas y siguen cantando.

Debo aguantar… Dios… Dios los maldiga.

En casa, Silas me ha regañado, es la primera vez que usa ese tono conmigo. He echado a perder la cena…

En la madrugada me he enterrado el cilicio en el muslo he apretado al máximo. Si Silas y Constanza no estuviesen aquí me flagelaría la espalda.

_Jueves 25:_Soñé que papá surgía de mi ojo y asesinaba a los universitarios ebrios.

Reí.

En mi vida recuerdo haber reído… los cuerpos de esos miserables granujas son descuartizados mientras suplican por sus vidas. ¡Sigan cantando, malditos! ¡Sigan insultando lo sagrado!

Vuelvo a reír como loco ¿No acaso Isaac significa “Dios ríe”?

_Viernes 26:_Casi siento a papá queriendo salir de mi ojo tuerto… fue en la madrugada… soñé que abuelo se hundía en su Isla tragada por el mar. El gritaba horrorizado… y…

Rio de nuevo.

Shhhh… Silas y Constanza no están, que no te escuchen reír.

_Sábado 27:_Leo en silencio mi libro de Julio Verne. Estoy en la sala.

Sonrío a Silas, él también sonríe. Por ahora no les he dado problemas a mis estimados tutores.

_Domingo 28:_Casi me atropellan.

Todos vieron que el taxista se pasó la luz roja, me dijo algo grosero yo le cedí el paso… que no noten que lo quieres asesinar.

Papá surge, y se elonga como una serpiente de color negro, a través del aire, con sus poderosas mandíbulas toma el vehículo de la parte de atrás y lo lanza contra un restaurante. Todos gritan y corren.

¿Qué has hecho, padre?

Y entiendo lo que hizo y eso me hace reír.

¡Dios, qué fuerte es mi risa!

El taxi se ha ido ya… todo ocurrió en mi mente, en un microsegundo.

Sigo mi camino. Me molesta el ojo ¿qué tengo?

Una lágrima negra.

_Lunes 29:_Despierto en la noche. Sudor frío. Abuelo está sobre mi cama me dice “¡Dejaste que muriera!” Clava su cuchillo en mi corazón, lo hunde lentamente. “Muere” es lo último que escucho.

Silas y Constanza encuentran mi cuerpo en la mañana, lo meten a un horno donde cuecen mi carne… en la mesa están Mamá, la doctora Valeria Olmo, la profesora Rita Cuarzo, Silas y Constanza, el editor de papá, la chica de los ojos verdiazules, Blas Livio, Amanda Císter, abuelo Jacób, el Heraldo del dolor, el horror fungoso, la monstruosidad alada, abuela Judith y el que la mató se abalanzan para comer mi carne como bestias salvajes. Aún estoy en mi cuerpo cocido y oigo y siento cómo desgarran mi carne. Abuelo se levanta, alza una copa y dice ¡Tomad y comed todos de él!

Despierto… era una pesadilla; es de noche, el viento sopla.

Abuelo no está.

Abuelo no está porque se murió.

Llevo mis manos a la boca para aguantar la risa.

Ya saben: río muy fuerte.

Me tranquilizo, vuelvo a dormir.

_Martes 30:_He estado todo el día en cama. Siento una tristeza como nunca. He perdido tanto, tanto… la única vez que me levanté fue para ir donde el árbol seco. Ya sabes, donde enterré la barquita de madera que hice hace tanto tiempo.

Traigo puesta la pijama, el frío es atroz. Las nubes grises cubren el sol por completo., hay una niebla delgada sobre la ciudad.

Advierto el inmenso Monte Majestad, ahí está, alzándose, más alto que el Orizaba. Mucho más alto.

¿Estará aún ahí?… La barca, ¿seguirá enterrada? Como un perrito comienzo a escarbar más y más… he sentido algo.

_Miércoles 31:_Me escapé de casa.

Estoy aquí, en el bosque donde papá me llevó una vez, donde vimos caer al pobre gorrioncillo y me explicó que todo lo que sucede tiene una razón de ser, aún lo que no entendemos.

La luz es crepuscular y la niebla está rodeándome como un ente vampírico de la locura.

Mañana iniciará un año más. Mañana será un nuevo comienzo.

Llegué hasta aquí caminando, tal vez por horas. Recordé a mamá, el fatídico viaje que hicimos y que terminó en tragedia hace ya tanto, tanto tiempo.

Desayuné unas galletas y un vaso de leche para después ponerme en marcha. Estoy entre árboles y la espesa vegetación, a mi alrededor niebla.

He llegado a donde estaba la cabaña de papá.

¿Ves los escombros? Aún están negros. Quiero quedarme aquí.

Comienza a anochecer. Me quedo extáctico… en una posición orante. ¿Acaso te extraña? Es muy buena la oración en la soledad. ¿No recuerdas que Jesucristo se retiraba para comunicarse con su Padre?

Allá en los Cielos está el buen Dios, sempiterno, infinitamente poderoso, enloquecerías si lo quisieras entender, para eso precisamente está la religión ¿cómo que no lo sabías?

Y aquí en la Tierra, el Reino, estamos papá y yo.

En éste gran manicomio. Sí, éste planeta es un gran manicomio y todos nosotros locos caminando a ciegas en la oscuridad.

La temible Oscuridad, la que despertó cuando Dios creó la luz; la que provocó la rebelión en el Cielo; la creadora de la Esfera Oscura y de los monstruos y demonios que la pueblan. La que hizo que mataran a abuela Judith, que inspiró a que abuelo Jacób para convencer a papá de convertirse en La Lágrima Negra y convertirme a su vez en una abominación no humana.

¿Si lo recuerdas, verdad?

Vamos de luz en luz en ésta vida. En múltiples existencias e incontables realidades.

Entre las infinitas variables, El Unigénito es la única constante.

¿Es que estás ciego? Cuando habla acerca de los signos que precederán el fin de los tiempos ha dicho: “Todo ésto tiene que pasar”. ¡Ea! ¡A través de la pavorosa eternidad ha visto el mismo acontecer millones de veces en un simple parpadeo!

Me siento en un extraño trance y pienso en papá.

Míralo, se retuerce tan vivo, tan salvaje y primordial, no hay duda, ha enloquecido completamente.

¿Viste? Forma miembros zarpados y bocas descontroladamente, incluso rostros que puedo reconocer y que he visto, algunos los he apreciado y otros los he odiado.

Es vida, vida a partir de la muerte.

La muerte de mamá, la ascención oscura de papá, la catequecis secreta, los estudios de ocultismo, La Puerta, El Mar del Sueño, despertar, la muerte de abuelo

… todo me (nos) ha llevado hasta aquí.

Sí. Éste mundo horrible será juzgado en el último día.

Mi plan (nuestro) no es perfecto pero puede funcionar: si me vuelvo Sabueso Nocturno, cazaré Exteriores, por cada monstruo vencido, la Lágrima Negra se hará más y más fuerte hasta volverse incontenible, hasta estallar en mí y surgir como una colosal monstruosidad del infierno que cause que los frágiles pilares de razón y cordura se desbaraten.

Habrá caos y locura, se debilitará la barrera entre el Reino y la Esfera Oscura: espíritus, demonios, monstruos, Dioses Arcanos empezarán la Guerra de los Arcanos, cantada por los ocultistas, hechiceros y brujos y advertida por los magos, profetas, santos y beatos. Las naciones caerán, el mundo entero reconocerá con horror lo equivocado que estuvo y suplicarán misericordia.

Y en el cenit de esa orgía preternatural las trompetas de los ángeles sonarán y la tierra y cielo tremolarán.

Y bajará el Cordero.

Dijo que resucitaría y resucitó. Dijo que vendría y vendrá.

A lo lejos los fuegos artificiales resuenan.

El año ha iniciado.

Bajo la pálida luz de la luna llena, en el bosque invadido por la niebla, siento cómo de mi ojo salen unas fauces babeantes llenas de afilados dientes. Siento como emerge un delgado brazo de dedos lánguidos y uñas largas, resuman la sustancia brillante, oleaginosa y negra con el desagradable sonido de carne corrompida.

Son oscuros. La Pesadilla final.

Río enloquecido. ¡El Himno a la Alegría!

¿Sabes por qué?

_ Porque ésta vez es real. _

Martes 30 de diciembre:(…) ¿Estará aún ahí?… La barca, ¿seguirá enterrada? Como un perrito comienzo a escarbar más y más… he sentido algo.

De la tierra saco lo único que quedó de la barca. Es extraño, quedó igual a como después de la tormenta en el Mar del Sueños.

Recuerdo que mamá escribió algo. Con mis dedos limpio la pieza de madera.

Logro leer algo:

El sol brillará para ti.

El viento helado sopla, la fría y gris ciudad de Novacruz se despliega ante mi ojo bueno.

Sonrío.

Gracias, mamá.

— Via Creepypastas

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