Viviendo conmigo

El Puente Negro
El Puente Negro

Hay ocasiones en las que de la nada me siento extrañó, haciendo las cosas de diario, de pronto no se qué es lo que sigue o porque, todo pierde sentido, una nube gris cubre mis ojos, siento un enojo que me invade y es como si perdiera la razón, golpeo todo lo que está a mi paso, ofendo a quien se me acerque…

En un momento la nube gris desaparece y mi vida continua normal. Por las noches estoy incomodo, no encuentro mi lugar en la cama, doy vueltas y vueltas, caigo profundamente dormido, al despertar no sé donde estoy, miro a mi alrededor tratando de reconocer algo, desesperado me levanto y salgo a la calle, miro a todos con desconfianza, todos ellos quieren dañarme… tomo la navaja que siempre llevo en el bolsillo y la clavo en cualquiera que se atreva a mirarme…

Regreso a mi casa y duermo como un bebe. Me levantó así siguiente día, al verme al espejo para rasurarme, pero ¡Ese rostro no es mío¡ , lo arranco con la navaja del rastrillo, como al quitarle la piel a una papa, mi piel esta en el lavabo, mi cara es solo sangre, músculos expuestos, pero sigue sin ser la mía, arranco la carne con mis manos, la tiro por el retrete, pero al ver mis huesos, aun no me pertenecen, tal vez estoy atrapado en otro cuerpo , corro a mi habitación, traigo una foto, basándome en ella, tomo pedazos de carne de mi cuerpo y me formo un nuevo rostro.

Tengo heridas por todo el cuerpo ¿Ahora como lleno esos huecos? , iré a la casa de mi vecino, el se ejercita en el mismo gimnasio, sus músculos son buenos, los he visto, me servirían muy bien para llenar los agujeros que ahora tengo…

El vecino no está, ¿Cómo me relleno los huecos? , no puedo ir a trabajar así. Me pondré manga larga para que no se me note, ya después lo arreglo. Camino a mi trabajo, todos me ven raro, ¿Están viendo mis huecos?.

Armando me cae muy mal, lo mataré en la hora del almuerzo para quitarle todo lo que me falta. Le digo que vamos a fumar al pasillo, cuando él se descuide lo aplasto en la puerta, como su carne es muy blandita se va a partir en dos al instante, ni tiempo tendrá de gritar… Armando no quiso acompañarme, ¿a quien mataré en su lugar?. No tengo tiempo, ya es hora de salir, debo volver a mi casa…

Probablemente no has pensado que el peor de tus enemigos eres tú mismo, que de la nada puedes hacerte daño, o que alguien con pensamientos tan extraños puede cruzarse por tu camino, hay más de los que crees, la mayoría de ellos solo piensa, nada se vuelve realidad, pero en una de esas ocasiones, puedes servir para llenar los huecos de alguien…

Fuente: cuentosdeterror.mx

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