The lonely hunter

El Puente Negro
El Puente Negro

The lonely hunter

Un día más en la escuela, tedioso y cotidiano a mas no poder. Era temprano, apenas habían llegado unos cuantos compañeros al salón, por lo general la mayoría de ellos siempre llegaba tarde y en especial los lunes. William se encontraba ya sentado en su lugar de costumbre pues procuraba llegar lo más temprano posible ya que la puntualidad le era muy importante. Mientras esperaba la llegada de su profesor y para matar el tiempo, se quedaba mirando por la ventana y se ponía a imaginar cosas de cualquier tema que se le ocurriese o al menos hasta quea las 8en punto fuera interrumpido por el fuerte sonar de la chicharra, haciéndolo volver en sí y mirar a la pizarra para el comienzo de la clase.

El profesor llegó e inició a dar su clase con normalidad, pero al poco tiempo fue interrumpido por una trabajadora de la escuela, unos minutos más tarde volvió para el grupo.

  • Chicos, me acaban de informar que tendremos un nuevo alumno en el salón, por favor sean amables con él. ¿De acuerdo?

Todos comenzaron a murmurar entre sí, era obvio quien era el nuevo integrante del salón, William ya había notado al desconocido, pero había preferido ignorarlo.

Al paso de las horas el receso llegó, y como habitualmente hacía, el muchacho se encontraba sentado en una banqueta frente a un grupo de pequeñas jardineras que estaban cubiertas por la fresca sombra que brindaba un gran árbol a sus espaldas mientras degustaba su almuerzo, pero la calma de aquellamañanase vio interrumpida al sentir una fuerte mirada que al momento de voltear se percató venía directo del nuevo alumno mirándolo fijamente pese a que se encontraba conversando con más compañeros.

-Vaya, que incómodo… ¿Estarán hablando de mí? O por qué diablos me mirará tanto ese sujeto…

Es normal que las personas empiecen a querer tener alguna relación sentimental, expresarse en algún círculo social en el que busquen ser incluidos, o simplemente tener amigos con los cuales querer y poder compartir experiencias, alegrías y tristezas a una temprana edad, perohasta el momento al adolescente le era más que indiferente. Si bien William nunca fue un estudiante destacado o una persona popular entre sus compañeros, siempre trató de comportarse de una manera cordial y respetuosa con todos, nunca tuvo problemas con ellos, pero en ningún caso se relacionó más que para proyectos escolares con el resto de la clase.

Al término del descanso se dirigió al aula, se sentó en su lugar e inclinó su cabeza recostándola en el vidrio para ver a través de la ventana esperando la siguiente disciplina.

-Parece que eres algo callado.

-Sí, supongo que sí. -Respondió William mirando de reojo al castaño.

El desinterés de Will era notable, por lo que insistentemente volvió a dirigirse a él:

  • ¡Soy Aarón, mucho gusto! ¿Cómo te llamas?

Una vez más su mirada fue encaminada al mismo ante su insistencia.

-Me llamo William, mucho gusto.

El joven se encontraba algo sorprendido, ¿Por qué hablarle justo a él? ¿Sería una especie de broma o reto? ¿Una prueba para entrar a uno de los grupos sociales que se formaban entre compañeros? O tal vez… ¿Simple amabilidad? Anteriormente vio como Aarón charlaba con varios compañeros de su salón, seguro le advirtieron el temperamento que se cargaba, así que… ¿Por qué?

Mientras pensaba en la situación, no tardó mucho en darse cuenta de que aquel chico no se daría por vencido en entablar una conversación, así que un poco de reciprocidad no vendría mal. Comenzaron a hablar, aunque esta plática no duraría tanto, realmente solo sería hasta que el profesor llegara, pero extrañamente los pocos minutos en los que pudieron cruzar palabra fueron bastante divertidos e interesantes.Tanto así, que al final de cada una de las 4 asignaturas que faltaban para terminar el día escolar, se buscaron entre sí para poder volver a hablar. El resto de la semana fue igual e incluso en los intervalos del descanso comenzaron a juntarse para almorzar. Poco a poco surgió una extraña, pero, al fin y al cabo, muy buena amistad.

Los meses pasaron, su amistad continuaba e incluso, William había conocido a una chica llamada Emille con la que logró empatizar y al poco tiempo de tratarla, decidió presentarla a Aarón también. Pronto su nueva amiga empezó a reunirse con ellos durante los recesos e incluso en ocasiones, quedaban para salir después de la escuela; Fueron tiempos de felicidad y gozo por la amistad que se había forjado entre los tres.

Sin embargo, William no previó que Aarón y Emille se llevarían mejor, y mucho menos que entre ellos comenzara una fuerte atracción. No pasó mucho tiempo para que el castaño hiciera algo que su retraído amigo no pudo en todo ese tiempo de conocerla, decirle lo que sentía. Al ser mutuo el sentimiento decidieron comenzar una relación, misma que Will se enteraría enseguida. Su única reacción fue regalarles una sonrisa de “felicidad”, pero por dentro se encontraba devastado, pues los sentimientos hacia ella no eran de amistad solamente. Lo único que pensaba era la razón de por qué no dijo nada, tal vez si se hubiera expresado mejor la situación sería diferente, se sentía molesto consigo mismo y un poco con Aarón, aunque su enojo con él era injustificado, después de todo había sido su propia culpa por no atreverse a demostrar con claridad lo que realmente quería y soñaba.

Con el tiempo y muy a menudo, la feliz pareja se apartaba para tener su propio tiempo juntos, a veces excluían al pelinegro involuntariamente al momento de platicar o simplemente declinaron de incluirlo en las salidas que solían tener después de clases, dejándolo de lado por completo. Ante esto, el joven nunca pronunció palabra alguna de lo que pensaba, por muy incómodo o descontento que se sintiera no podía decirlo, meramente fingía alegría ante su enojo y tristeza. Fueron largos y pesados los meses consiguientes a estos sucesos hasta que el año escolar llegó a su fin; Cada uno tomó su camino según las aspiraciones que tenían. Para antes de iniciar las clases en su nueva escuela, lo último que supo de ellos fue que habían entrado a una institución privada. Sin embargo, aun sabiendo que seguramente ya no vería a sus amigos, estaba emocionado pues al iniciar desde cero en un nuevo colegio tendría una segunda oportunidad de hacer mejor las cosas consigo mismo y su alrededor; anhelaba poder abrirse más con la gente y por ende disfrutar lo que viniera, pero varios factores evitarían que su plan se llevase a cabo. No mucho tiempo después, la actitud poco carismática y desinteresada volvió a emerger.

Una calurosa tarde, aprovechando que había salido varias horas antes de su horario escolar normal, William había decidido ir de regreso a casa caminando en vez de usar el transporte como generalmente lo hacía. Cada que tenía oportunidad, gustaba de hacer largas caminatas mientras la oscuridad no llegara, el sentir el aire y ver los últimos rayos del sol que brindaba el día era una actividad que lo relajaba bastante.

El joven caminaba por la acera mientras jugueteaba con una roca pateándola para hacerla girar frente a él sin prestar mucha atención a su alrededor, hasta que a sus espaldas escuchó a alguien llamándolo, se detuvo un instante y al voltear reconoció de inmediato a la persona que desgañitaba su nombre.

  • Aarón, cuanto tiempo sin verte.

  • ¡No suenas muy alegre de verme! –Replicó Aarón en tono bromista mientras jadeaba de cansancio pues había tenido que correr para alcanzar a su amigo.

Will soltó una leve carcajada. -Me conoces, sabes bien como soy.

  • ¡Pero claro que sí!, siempre tan serio. – El joven rió a la par. -Ya teníamos mucho sin siquiera hablar y con eso que no te gusta usar las redes sociales peor. Hoy en día no sé nada de ti.

-Lo sé, y pensar que al principio no dejábamos de frecuentarnos.

  • ¡Vaya que sí! esos tiempos fueron bastante divertidos.

Ambos jóvenes permanecieron unos segundos en silencio.

-Oye, veré a Emille en una cafetería cerca de aquí, ¿Porque no vienes? A ella tampoco la has visto en un muy buen rato, estoy seguro de que se pondrá contenta de verte, así podríamos hablar mejor.

  • ¿Seguro? ¿No los interrumpiría?

-Por supuesto que no, ¡solo acepta y ya! -le respondió Aarón dándole una palmada en la espalda.

-Diablos, siempre supiste como convencerme. Está bien, iré.

William siguió a Aarón hasta la cafetería donde se encontrarían con Emille. El camino era largo y había que adentrarse en algunas largas calles, pero valdría la pena ya que era un lugar muy recomendado por el servicio que daban y la buena comida. Cuando por fin llegaron, Will observó a detalle aquel lugar; se veía bastante cómodo y acogedor, un pequeño local con un diseño rústico que contaba con algunas amplias ventanas, una larga barra, mesas y sillas de madera bien parecidas y las paredes decoradas con grandes cuadros y pinturas.

De inmediato Aarón ubicó a la muchacha, encaminándose hacia ella. Al momento de llegar a la mesa, la chica se levantó para saludar a Aarón, y al girar se dio cuenta de la presencia de su viejo amigo.

  • ¿William? ¡En serio eres tú, tenía muchísimo sin verte! – Acto seguido, no pudo evitar darle un abrazo.

-Hola Emille. Por casualidad me encontré con Aarón mientras caminaba de regreso a casa y me invitó a venir con ustedes, espero no sea un inconveniente. – comentó notablemente apenado.

-Claro que no Will, ¡Es todo lo contrario!

Posteriormente del emotivo reencuentro, pidieron sus respectivas ordenes de alimento y comenzaron a conversar sin medir el tiempo. El resto del día se basó en disfrutar el momento plenamente, todos estaban muy contentos hasta que el sol comenzó a descender anunciando así la llegadade la noche.

-Creo que ya es hora de irme, está empezando a obscurecer.

Aarón sacó su celular del bolsillo de su pantalón para echar un vistazo a la hora. –Es cierto, no me había dado cuenta de lo tarde que es.

  • ¡Se nos pasó el día volando, mi madre me va a matar! Pediré la cuentapara ya irnos. –replicó Emille. –¡Disculpe! ¿nos podría traer la cuenta por favor?

  • ¡Enseguida chicos! – contestó muy amablemente la mesera que hasta el momento los había atendido.

En lo que la señorita traía el monto total de lo que los tres jóvenes consumieron, continuaron con su charla, sin embargo, un fuerte estruendo en seco resonó en todo el establecimiento, dejando a todos completamente inmóviles por un segundo; mientras tanto una figura cayendo al suelo a su derecha se apreció con claridad, de un momento a otro, aquella amable mesera, yacía en el suelo cubierta de sangre y claramente sin vida.

Al instante, varios hombres con el rostro cubierto y armas en mano entraron al rústico y hasta hace unos momentos, tranquilo lugar. Los gritos llenos de terror de los presentes no se hicieron esperar, acto que a los invasores exacerbó. Increpando y con las armas notablemente cargadas, aquellos individuos comenzaron a amenazar a toda la gente. Tan solo bastaron unos cuantos valientes que trataron de defenderse y otros cobardes que intentaron huir para que el resto se diera cuenta que esto iba enserio. De un momento a otro las hermosas pinturas que hace poco adornaban el establecimiento, ahora se encontraban llenas de orificios de bala y salpicadas de sangre fresca.

Emille, Aarón y William se encontraban aterrorizados viendo aquellos sucesos debajo de su mesa en un esfuerzo inútil por proteger sus vidas, pues sabían que pronto llegarían con ellos. Y así fue, antes de que pudieran hacer algo, ya se encontraban rodeados por varios elementos y las armas ya apuntaban directo a sus cabezas; resistirse sería un suicidio. Violentamente, levantaron a los tres jóvenes, los observaron rápidamente y los separaron, mientras que a Aarón y a Will los sacaron del lugar y destinaron a lo que parecía un gran camión de carga, a Emille, la dejaron adentro junto a las demás personas que tenían órdenes de permanecer hincadas en una esquina con las manos en la cabeza.

Aarón perdió el control por un momento, comenzó a resistirse y a gritar desesperado por no saber qué futuro le acontecería a su novia, William trató de calmarlo inmediatamente, pero sin bacilar, los trasgresores los golpearon fuertemente en la nuca haciéndolos desmayar al momento.

Al poco tiempo William recobró la conciencia, se sentía aturdido y confundido ya que no podía ver nada ni moverse libremente, tampoco sabía dónde estaba o por cuánto tiempo había estado inconsciente. Al aguzar sus oídos para escuchar su alrededor se percató de los sollozos provenientes de varias personas; su respiración se agitó, su corazón comenzó a latir como nunca antes lo había hecho y el pánico lo invadió por completo, pues había recordado el espantoso escenario del que había sido testigo, y ahora para empeorar la situación, se encontraba con los ojos cubiertos, atado de las manos y en un lugar que parecía un vehículo en movimiento, lo más lógico sería el camión de carga al que lo dirigían antes de quedar inconsciente.

Sin previo aviso, sintió como se detuvo de golpe el medio de transporte que lo trasladaba. Un gran silencio momentáneo inundo el ambiente por un breve momento, pero fue interrumpido por el crujido de una oxidada manija seguido por una pesada puerta abriéndose. Agresivamente, sacaron uno a uno a todos los que se hallaban dentro del vehículo. Ya afuera, les retiraron las capuchas que impedían su vista y guiaron a una construcción que se encontraba notablemente deteriorado. Al ingresar al lugar un escalofrió recorrió todo su cuerpo, el escenario era digno de una película pensada por algún maestro del cine de terror, pues parecía haber sido una antigua fábrica, pero ahora convertida en un laboratorio clandestino del cual su objetivo era desconocido para el muchacho.

El grupo de desafortunadas personas fueron llevadas a un gran cuarto en el que permanecieron encerrados por un tiempo. Día a día se les practicaban estudios y exámenes médicos, varias personas fueron asesinadas sin previo aviso en frente de los demás, al parecer sus resultados no habían sido benevolentes. Al terminar el proceso de selección, los pocos sobrevivientes fueron llevados a un pasillo con cuartos enumerados, en los cuales los introdujeron en grupos de dos personas por cada deplorable habitación y recluidos en parcial obscuridad.

Cada cierto tiempo, sacaban de alguno de los cuartos a alguna de las personas encerradas para jamás volvérsele a ver. Para William, el pensar que cada día que pasara sería uno menos para ser llevado probablemente a su muerte era un tormento, al igual el no saber que había sido de sus amigos, lo único que podía hacer era esperar mientras escuchaba los terribles ruidos de su alrededor, tales como gritos desgarradores, lamentos, risas burlonas de las personas de afuera o puertas azotándose fuertemente. El joven se fue debilitando día tras día por el poco alimento y bebida que le daban, perdió la noción del tiempo completamente, el día ni la noche ya no significaban nada, y su cordura iba perdiéndose lentamente. Si aquellas personas no lo mataban, seguro la sed, hambre o incluso el mismo lo harían.

-Abran la puerta del 44b- Gritó firmemente un hombre.

-Sí señor.

La puerta se abrió frente al muchacho que se encontraba recostado en el suelo, acto seguido un grupo de personas lo levantaron y condujeron fuera escoltándolo por un largo pasillo en el que al final había un par de puertas corroídas. El estado en el que se encontraba era tan luctuoso que no podía forcejear contra esas personas que a rastras lo llevaban.

  • ¿¡A donde diablos me llevan!?, ¡¿Qué es lo que me van a hacer!?, ¡Déjenme ir maldita sea, déjenme ir! – William gritaba y suplicaba con las fuerzas que tenía.

Antes de cruzar por el acceso, uno de los escoltas volteo hacia él.

  • ¡Cállate y deja de lloriquear! -Seguido, le soltó un fuerte golpe en el estómago que dejó sin aire y habla al muchacho. – ¡Si no te callas te matare aquí mismo ¿escuchaste?!

A Will no le quedó otra opción más que agachar la cabeza y obedecer.

Al término del percance, la marcha continuó. El joven fue ingresado a una sala en la que había una camilla al medio de la habitación, varias mesas con material quirúrgico sobre ellas, extraños aparatos de monitoreo y algunos estantes con objetos dentro. Bruscamente fue agarrado por ambos brazos y acostado en la camilla, batalló como pudo, pero tanto muñecas como tobillos fueron amarrados con gruesas correas. Mientras la atención completa de Will se encontraba en tratar de soltarse de sus ataduras, uno de los hombres presentes preparaba a base de una combinación de fármacos una dosis de anestesia, misma que al terminar de prepararla, le fue suministrado al joven directamente al torrente sanguíneo por vía intravenosa; al poco tiempo fue sedado perdiendo el conocimiento por completo.

  • ¿Cómo diablos es posible que haya pasado esto?, ¡Todos aquí son unos ineptos!

-Señor, toda la operación se llevó a cabo al pie de la letra, tal vez el muchacho era alérgico a alguna de las sustancias que le administramos.

-Le hicimos los estudios correspondientes, él era el que tenía los mejores resultados para esto, ¡Algo hicieron mal!, ahora tendremos que buscar otro sujeto similar para las pruebas.

  • ¿Y qué hay del 44b?, ¿Qué haremos con él?

-Mátenlo, toda la operación se ha venido abajo completamente, ¡Con estos efectos no nos servirá de nada!, hagan sus anotaciones respectivas y desháganse de él de inmediato.

-De acuerdo.

Para cuando esta conversación se estaba llevando acabo, el muchacho apenas comenzaba a despertar del letargo en el que se encontraba pero aun así, había escuchado todo. La mayoría de los presentes salieron del lugar. Uno de ellos, preparó una extraña sustancia misma que fue inyectada al joven. En un par de minutos el muchacho sintió una sensación muy desagradable a lo largo de su cuerpo, comenzó a respirar pesadamente y a acezar repetidamente por varios minutos y empezó a sentir como su cuerpo ardía desde adentro; al paso de los segundos los síntomas se agraviaron cada vez más, hasta que finalmente después del largo intervalo de agonía el muchacho dejo de moverse, pero no sin antes voltear a ver directo a los ojos a aquel sádico hombre hasta que la obscuridad lo invadió por completo.

El cuerpo inerte del muchacho fue desatado y llevado directamente a última sección de aquella edificación siendo amontonado a la par de muchos cadáveres apilados esperando ser desaparecidos.

La débil respiración del joven había pasado desapercibida ante los encargados de asesinarlo, pero pasó algo de tiempo antes de recobrar la conciencia.

  • ¿Qué… que es lo que pasó…? ¿Cómo es posible que siga vivo? Ese hombre me inyectó algo siguiendo la instrucción de asesinarme…– Con gran pesar de su propio cuerpo se sentó y volteo a ver sus brazos, estaban completos de piquetes de aguja y moretones.

Se tomó un momento para respirar, tranquilizarse y volver en si completamente para recobrar sus fuerzas, trató varias veces de levantarse sin éxito, pero apenas dio un paso se percató de una extraña textura en sus descalzos pies, al voltear y ayudado con una tenue luz que daba un foco a punto de fundirse al final del cuarto, se dio cuenta que estaba parado en decenas de personas con los rostros y cuerpos deformes, así como con partes mutiladas haciéndolo caer de espaldas por el agobio.

  • ¿Pero qué diablos es esto?, ¡no puede ser! Estas malditas personas nos hicieron esto, me trataron de matar, seguramente ya asesinaron a mis amigos. No me importa que pase, pero ¡cueste lo que cueste saldré de este maldito lugar y los mataré! -se repitió a sí mismo con ira y coraje.

Con su propósito ya establecido, el dolor que sentía pasó a segundo plano; se levantó con algo de dificultad y recorrió aquel lugar en busca de algo con que defenderse, lo cual resultó muy fácil, pues se encontraba rodeado de tubos oxidados, vidrios rotos y pedazos de madera. Se decidió por el tubo oxidado, uno de ellos contaba con una punta bastante filosa, era fácil de maniobrar y, por ende, fácil de usar de defensa y ataque. Más de una vez cayo de rodillas pues su debilidad aún era demasiada como para mantenerse erguido por mucho tiempo, pero aun así su pensamiento de venganza permanecía, obligándolo a seguir. William sentía algo que nunca había percibido en su cuerpo, por cualquier medio, él debía salir con vida.

La cacería empezó, con cautela salió de aquella habitación encontrándose en un pasillo vacío el cual recorrió con cuidado y en silencio, así mismo sus sentidos estaban al máximo para prestar atención a cualquier mínimo detalle de su entorno. No tardó mucho en encontrarse a un hombre que afortunadamente rondaba solo, el muchacho se preparó detrás de una pared para atacar, sujetó el tubo con todas sus fuerzas y cuando aquel hombre estaba a punto de doblar en dirección de aquella pared, se abalanzó sobre él encajando el tubo directo en la garganta que terminó atravesándola por completo y causando así una muerte segura a su víctima. Las manos le temblaron al momento dejando caer su arma al suelo, casi podía escuchar los latidos de su corazón a tope; Se quedó viendo unos minutos el cadáver del hombre en tanto este se retorcía y la sangre pintaba el suelo por completo. Se encontraba en shock, pues era la primera vez que asesinaba a un ser humano.

-Él lo merecía. ¡Definitivamente lo merecía! – con la voz entrecortada se repitió así mismo en varias ocasiones mientras observaba el cuerpo sin vida con cada vez más furia.

Su sed de venganza fue más fuerte que el sentido común y la culpa del acto que había cometido. Lo que había hecho no tenía retorno.

Al salir de aquella sección, se dio cuenta que la suerte estaba de su lado, erade nochey no había muchas personas circulando el lugar, ayudando así a que con más facilidad William fuera golpeando, rompiendo huesos, y desgarrando la piel de aquellas miserables personas, cazando uno por uno silenciosamente cortando sus gargantas hasta degollarlos por completo soltando ríos de sangre por donde pasaba, dejando así un rastro carmesí. Con el pasar de cada víctima que asesinaba, comenzó a sentir satisfacción de sus actos, se estaba vengando de todos ellos y la sensación era increíble. No todos resultaron presas fáciles, lucharon por sus miserables vidas y se trataron de defender sin tener éxito, pero eso complacía aún más al muchacho.

Unas cuantas horas después, solamente quedaba un último módulo por revisar, al parecer era el área donde aquellas personas archivaban los documentos con la información de los experimentos que realizaban. El eco de los pasos en el pasillo resonaba por el lugar hasta que el silencio se vio interrumpido por un grupo de voces familiares provenientes de lo que parecía una sala de juntas casi al final de una serie de pequeños cubículos de oficinas. Con toda prudencia, el joven procedió a investigar quienes eran pues sin explicación lo hacían temblar. Al ver los rostros de los hombres un deseo insaciable por derramar sangre nació. De un momento a otro, con una fuerte patada abrió la puerta para acceder a la sala y se abalanzó contra ellos sin pensarlo. En el acto logró dejar inconsciente a dos y matar a 3 de los presentes.

  • ¡Por fin despiertas! Estaba empezando a creer que no lo harías, así como tu camarada, de un momento a otro dejó de respirar. Vaya sujeto más débil.

  • ¿Qué?¡¿Pero ¿¡qué!? ¡T-Tú deberías estar muerto!

-Estoy tan sorprendido como tú, la inutilidad de ti y tus hombres llegó a tal grado de no poder matar a un joven moribundo. Pero ¿Qué te digo? Ahora puedo aprovechar esta oportunidad. – William comenzó a reír desenfrenado

-Imbécil, ¡¿de qué tanto te estas riendo?! –Aquel hombre trató de levantarse dispuesto a golpear al joven, pero solo consiguió volver al suelo de un fuerte sentón acto que, provocó aún más risa al pelinegro. – ¿¡Por qué me tienes atado?! ¡Desátame en este momento o vas a lamentar todo lo que estás haciendo!

-No, no lo creo. – William se puso en cuclillas frente a él y lo miró directo a los ojos. –Estoy enterado de todo lo que trataban de hacer en este lugar. Ya nadie te va a ayudar, en las siguientes horas vas a pagar en carne propia todo lo que hiciste. – Pronunció seriamente.

  • ¡Jódete! –Enfurecido, Aquel hombre escupió en la cara del joven desafiándolo.

William se limpió y le soltó un fuerte golpe en la nariz, rompiéndola en el acto.

-Vaya que eres Ingenuo, ¡¿No ves que no estás en condiciones de desafiarme!?, creo que aún no te has dado cuenta de tu situación y no pienso explicártela, ¿Qué te parece si mejor comenzamos? Estoy ansioso de ver cuánto dolor aguantas antes de suplicar por tu mísera vida.

Will acercó una mesa la cual había preparado previamente con todo tipo de materiales y artilugios punzantes que encontró tales como agujas de sutura, escalpelos, tijeras quirúrgicas, castroviejos entre otros. Empezó por un filoso bisturí el cual dirigió directamente al brazo del hombre haciéndole una cortada superficial a lo largo. Los gritos y quejidos de dolor comenzaron e Iban aumentado con cada artilugio que uso para provocar las dolorosas y profundas heridas en todo el cuerpo del sujeto. Las filosas agujas llenas de sustancias al azar le fueron inyectadas provocando diversos efectos secundarios, le rebano pedazos enteros de piel e incluso algunas partes de su cuerpo fueron mutiladas. Los alaridos de sufrimiento resonaban por todo el cuarto, pero dijera lo que dijera él no podría escapar vivo de ahí. La única salvación que tenia de aquel sufrimiento era morir y Will no dejaría que se salvara tan pronto, incluso quemaba y cocía las heridas que tenían riesgo de desangrar al hombre. Él quería que su muerte fuese lenta y lo más dolorosa que se pudiera, ese extraño placer estaba presente pero ahora con mucha más intensidad, la venganza se sentía genial.

  • ¡Déjame ir! – suplicaba la victima entre farfulla, mientras se retorcía de dolor.

  • ¿Por qué? ¿No querías probar tus preciados experimentos en alguien? – Respondió en un tono de voz cortante y frío.

-¡¡Maldito…Maldito monstruo!! ¡¡Púdrete!!- gritó mientras notablemente la vida se le escapaba.

-Que lastima, por mucho que quiera aplazar tu muerte no llegarás más lejos, pero tranquilo, nunca estarás solo. ¡En el infierno habrá muchas personas como tú!

Con una sádica sonrisa le encajo un bisturí en la garganta bajándolo lentamente a través de la tráquea, viendo con total satisfacción como su víctima se retorcía y ahogaba en su propia sangre mientras sus globos oculares emanaban desesperación para momentos después, dejar de respirar por completo.

William comenzó a reír despavorido pero exhausto por todo lo ocurrido cayó de espaldas, el cansancio, hambre y sed empezaron a hacerse presentes. Al observar la sangrienta escena, no pudo evitar pensar como era el sabor de la carne humana. Sin pensarlo y desesperado por el hambre comenzó a lamer sus dedos saboreando la revuelta sangre de cada una de sus víctimas, en seguida se impulsó hacia cadáver del hombre arremetiéndose sobre él devorando parte de su cuerpo. Para su sorpresa el sabor era único y exquisito realmente.

Completamente satisfecho salió de la habitación y caminó en busca de la salida aun con sigilo por si se llegaba a encontrar a alguien más, aunque esta vez tenía algo de prisa puesto que el sol estaba por salir, y seguramente no tardarían en llegar el resto de las personas que trabajaban en el edificio. Antes de salir, busco algún lugar donde lavarse la sangre que tenía encima, así mismo, poco antes había encontrado una muda de ropa de alguien que trabajase ahí para cambiarse, pues sería un problema salir de aquel sitio y estar empapado de sangre, atrayendo atención de más.

Mientras avanzaba, pasó por un sanitario en el que se encontraba un lavamanos, al entrar, observó un espejo casi roto en frente de él, lo que vio lo dejo conmocionado; sus ojos se habían tornado oscuros Igual a los de una bestia, con sus iris casi dorados, lleno de venas sobresalientes y con un color purpúreo que se notaba de más en su pálido rostro que recorría desde sus mejillas hasta la boca. Se llenó de rabia y asco, gritó y golpeó con todas sus fuerzas lo que quedaba de ese viejo espejo rompiéndolo por completo, de rodillas se estremeció tomando conciencia de todo lo que le había sucedido y lo que había hecho. Trató de componer el semblante sin mucho éxito. Como pudo, lavó su rostro, manos y brazos, cambio su muda de ropa y salió, no sin antes dejar algunos preparativos en el lugar.

Al salir sucedió algo extraño, los rayos que emanaba del sol le deslumbraban demasiado al punto de cegarlo; trató de seguir como pudo, pero un fuerte dolor de cabeza evitó que continuara, y cada vez que intentaba retomar su camino sucedía lo mismo así que decidió buscar un lugar sombreado; sin tener otra opción tuvo que esperar en una construcción abandonada que encontró a pocas calles a que la noche volviera a caer. Al caer la obscuridad por completo y habiendo descansado en el día, William partió del lugar sin dirección alguna.

Publicación en el diario local.

Arde edificio hasta las cenizas.

“Un inmueble que se creía abandonado comenzó a arder en llamas esta mañana. El fuego ya ha sido controlado y lamentablemente no se han encontrado sobrevivientes. Hasta ahora no hay detenidos o sospechosos por el crimen, sin embargo, nos informan que hay la posibilidad de que el incidente haya sido ocasionado.”

Un año después del fatídico día del incendio, cientos de rumores comenzaron a alarmar a la gente pues se han descubierto cadáveres en las calles o en sus propios domicilios en lamentables circunstancias, algunos desmembrados, con rasguños, profundas cortadas, apuñaladas, degollamiento y presentando señales de tortura, al igual que muestran signos de canibalismo en la mayoría de las víctimas. No han podido rastrear al culpable de estos asesinatos. En los documentos oficiales se dictaminó que los hechos habían sido cometidos por un solo hombre con sus propios métodos de martirio y previa selección y siempre perpetrados en la noche. Del mismo modo se encontró relación entre los implicados ya que la gran mayoría contaba con antecedentes criminales, ex presidiarios y personas que tenían cargos por violación, asesinato, secuestro o extorsión con sus expedientes archivados por falta de pruebas. Se presume que, además, si llega a haber testigos también son asesinados, sin embargo, curiosamente estos no demuestran señales de tortura o canibalismo. Se ha prevenido a la población para tener más cuidado y estar alerta paraitar cualquier percance, sin embargo, los asesinatos aun así continúan.

Autora: E-Wolfay

— Via Creepypastas

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