Poema: Una oda a la muerte Por: J. Doble A. Romero

Allá afuera
Allá afuera

Una oda a la muerte

Ahí viene la muerte caminando. Riendo, reclamando mi agonía. ¡Oh muerte! Tú y tu soberanía. De almas mortales que están marchando. Y entre tanto y tanto se están acercando. A lo que todos estamos esperando. A ti y tu beso tan letal. El beso que me quitará mi alma mortal. Se acerca tan lisonjera. Le digo: —tan solo espera. El tiempo no perdona y desespera. Que me lleves de esta manera. Me abraza en su regazo. El ocaso ha dado el último paso. Todo se vuelve oscuridad. De lo que un día fue mi realidad. ¡Oh muerte tan glamurosa! ¿Por qué me llevas tan presurosa? Lo que un día fue gris, negro o blanco. Me hace sentir feliz esperando en el banco. Sentado en esta esperada y añorada. La tan llamada y mencionada, última parada. Por fin me marcho de la última estación. Sensación, como esta no tiene comparación. No más amargura, Dolor, Tristeza. Rabia o Melancolía en mi cabeza. ¡Oh! Muerte tan primorosa. Hermosa muerte, andante con tu carroza. Mi cuerpo haz llevado a una fosa. Pero mi alma ya no se rehúsa. Mi estadía fue algo confusa. Solo te pido una última cosa. Me dejes despedirme una vez última. De esta vida tan bonita e intima. ¡Oh Muerte! Tú y tú esotérica y mortal mirada. Que jamás, ha sido intimidada. Me tomas en tu manto negro tan profundo. Me llevas a sueño en el cual me hundo. Tus manos han recolectado millones de almas. Enfermos, vagabundos que sus pesares calmas. Del sufrimiento los apartas. Silenciosa, sigilosa y cuidadosa. Inmutable ante lagrimas cayendo como gotas. Muda, bella, apacible y nada perezosa. Que en vida nos arrebatas seres queridos. A tu llegada en todos los sentidos. Una y mil veces nos ha reunido. Aunque de momento veamos todo perdido. Muerte eres un caso sin sentido. Nadie tu llegada a pedido. Llegas en cualquier momento. Como un parpadeo o un sentimiento. Algún día vendrás por mí. No sé ni cómo ni cuándo. Dije una vez, ahora estoy aquí. ¡Oh Muerte! A tu lado me encuentro caminando. Implacable, tú y tu furia incontenible. Llenas de esta paz tan increíble. Tú que eres la reina del mundo. Fiel compañera del moribundo Le tienes bien segura recompensa. A una vida, que hoy comienza. ¡Oh Muerte! Serena, tan tranquila. Te desvaneces como tragos de tequila. Poco a poco como una niebla no muy densa. Terminas una vida o la dejas propensa. A sucumbir por tus tantos encantos. Escasos momentos tengo, pero son vastos. Para poder decir que Muerte. Es un placer verte. Aunque fue tonto temerte. Lo veo hoy que logro alcanzarte. A ti muerte, que de vida me despojas. A ti que haces siempre lo que se te antoja. A ti que al más allá nos arrojas. A ti que hoy por fin me tomas.

–Doki-zar ~ J. Doble A. Romero. 14:37 6 jun 2020

— Via Creepypastas

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