Nightmare Ally (by InvaderIka)

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco

Una lágrima corrió sobre la mejilla de una niña de cinco años mientras escuchaba los gritos de angustia de su hermano.

“¡No puedes hacer esto! ¡Sólo es una niña pequeña! ¡Es tu propia sangre!”

Una voz ronca, enojada, le contestó, “Esa pequeña abominación no es mi hija. Es un engendro del mal. ¡Un fenómeno!”

Adeline empujó su muñeca más cerca de su pecho mientras escuchaba aquellas palabras. Su padre siempre le gritaba, especialmente cuando estaba ebrio. Siempre gritando, siempre maldiciéndola, siempre golpeándola. Sorbió su nariz, no era su culpa que las voces le dijeran cosas.

Podía escuchar a su hermano, suplicándole a su padre que se calmara.

“Papá, por favor, ella no es-” La voz de Jonathan fue interrumpida por un golpe.

“Eso te enseñará a no discutir conmigo, hijo” dijo su padre tranquilamente antes de cerrar la puerta de su habitación con brusquedad.

La puerta se abrió un poco dejando ver el enojo de su padre, con rostro ebrio.

Todavía estaba usando su uniforme de minero cubierto de hollín por el carbón de la mina en la que trabajaba. Su cabello café oscuro ahora era negro por el mismo. La miró con esos ojos ebrios.

Adeline no podía ayudar en nada más que estar en la esquina de la habitación. Podía ver la ira en esos ojos ebrios.

“¿Todavía oyes a tus ‘amigos’?” Preguntó burlándose. Adeline guardó silencio, había aprendido hace tiempo a no hablar con las voces de su cabeza. No era su culpa que fueran los únicos amigos que tenía. Además de Jonathan, eran las únicas cosas que se preocupaban por ella. Pero, por supuesto, algunas no siempre eran amistosas.

“Pregunté, ¿tus ‘amigos’ te están hablando?” Preguntó por segunda vez. Otra vez, Adeline no respondió. Continuó sentada en la esquina con la cabeza hacia abajo, tratando de mirar a cualquier otro lado que no fuera la cara de su padre.

A él no le gustó. Sin aviso alguno caminó hacia ella y le dio una cachetada, causando que ella cayera al piso. Entonces él la agarró del cuello y tiró de ella mientras le gritaba. “¡RESPÓNDEME!” Él la levantó para que quedara frente a su cara, tan cerca que se podrían ver pequeñas gotas de whisky en su bigote y olerlo en su respiración.

Adeline estaba aterrorizada en este punto, había sido golpeada incontables veces antes por su padre, pero nunca había llegado a hacer eso.

_¿Qué estás esperando?Golpéalo. Notienederechoacuestionarteasí._Siseó una de las voces en su cabeza. Pero Adeline estaba tan asustada que no escuchó.

Con sus labios temblando respondió, “No… no… no… papi… No lo hacen” Mintió.

“Oh, no, lo hacen, ¿verdad?” Dijo, sin creerle. “¿Cuántas veces te he dicho que no me mientas… O me llames papi?” Alzó su mano para abofetearla. “¡Tú no eres mi hija!” Adeline cerró los ojos y esperó por lo inevitable, pero nunca ocurrió. Su padre, Mr. Abendoth, continuó mirándola por un segundo que parecía eterno, y sin advertencia la soltó.

Adeline cayó de bruces, confundida. Lentamente miró a su padre, quien estaba inclinado y susurró con voz áspera, “¿Sabes?, no necesito golpearte más, porque mañana tu horrible existencia se habrá ido de nuestras vidas” Con eso se puso de pie, mirándola por última vez dirigiéndose a la puerta, pero paró en seco. Se quedó parado por un momento antes de mirarla de reojo, “Te enviaré a un lugar en donde todas las pequeñas abominaciones del infierno pertenecen. ¡Tú y tus ‘amigos’ deberían sentirse a gusto ahí!”

Lágrimas silenciosas salieron de los ojos azules de Adeline y fue a la esquina de la habitación otra vez. Levantó su muñeca, sosteniéndola en sus brazos. ¿La iba a llevar a un lugar? ¿De qué estaba hablando? ¿Llevarla a dónde?

Antes de que pudiera hacer más preguntas la puerta se abrió. Adeline instintivamente se alejó hasta que vio quien era. Su hermano mayor, Jonathan, cojeó a la habitación. Él era once años mayor que Adeline. Su cabello era café, como el de Adeline, pero corto. Su piel pálida ahora era roja en algunas partes por los golpes que le había dado su padre, y ahora su ojo izquierdo estaba hinchado.

“¿Estás bien?” Le preguntó. Adeline asintió en silencio, aún cuando no lo estuviera, pero comparada con su hermano, estaba bien. Él le dio una sonrisa triste antes de que caminara hacia ella, inclinándose para poder verla a los ojos. “¿Estás segura? ¿No te hizo nada?”

“Estoy bien”, susurró, aunque las voces en su cabeza estuvieran diciendo cosas muy diferentes.

Él la miró a los ojos por un momento, “Okay”, se paró y echó un vistazo a la puerta. “Pero creo que deberías quedarte en mi habitación sólo por esta noche, ¿si?”

“¿Qué quería decir?” Preguntó Adeline de repente.

Jonathan la miró otra vez, sorprendido. “¿Qué?”

Adeline lo miró con intensidad. “¿Qué quería decir, va a enviarme a algún lugar?”

Jonathan miró el piso por un momento, sin estar seguro de qué decir. Sabía exactamente a dónde iba a enviarla y lo odiaba. Él había tratado de hablar de eso con su padre, pero el resultado fue su ojo ahora hinchado. “No vas a ir a ninguna parte.” Dijo con firmeza, “El único lugar al que perteneces es aquí. Papá está ebrio, no sabe lo que dice.” Abrió la puerta para ella, “Ahora ven, vamos a dormir.”

Adeline se levantó para seguirlo pero dudó. Había algo en la voz de su hermano que la preocupaba, pero en cuanto a lo que era no podía decir nada. De mala gana, lo siguió.

“Todo estará bien en la mañana” susurró par ella misma.

Las voces no estaban de acuerdo.

* * *

Adeline despertó por el sonido de los llantos de su hermano, “¡NO! ¡NO PUEDES LLEVARLA!”

“Sr. Abendroth, ¡¿podría controlar a su hijo?!” Dijo una voz que Adeline no reconoció.

“Claro, Doctor. ¡Jonathan! ¡Para! ¡AHORA!” Ella pudo escuchar los gritos de su padre.

¿Qué estaba pasando? ¿Por qué había un doctor? Antes de que pudiera pensar sobre eso, la puerta se abrió para revelar a dos hombres siendo conducidos por uno con bata blanca, ella sólo podía asumir que él era el doctor. El hombre usaba gafas, tenía el cabello blanco y un bigote del mismo color. Miró a Adeline antes de que preguntara, “¿Es ella Sr. Abendroth?”

Tomando a un resistente y quejumbroso Johnathan, el Sr. Abendroth la vio detrás del doctor. “Sí, ella es la inmundicia” Dijo con disgusto, apuntando en su dirección.

“Muy bien”, el doctor movió la cabeza hacia los hombres, “Llévenla”.

Los dos hombres rápidamente se movieron para retenerla. “¡NO!” Gritó Jonathan.

“¡Cállate pequeño pedazo de-” Mr. Abendroth alzó su mano para golpear a su hijo, pero Jonathan actuó primero. Antes de que su padre pudiera alzar su brazo completamente golpeó su estómago con su hombro, haciendo que su padre se tambaleara y sintiera dolor. Cuando fue libre, Jonathan se abalanzó al hombre más cerca que estaba tomando a Adeline para golpearlo con su hombro, “¡Quita tus manos de ella!” Gritó.

El hombre cayó confundido al lado de él. Antes de que el otro hombre pudiera reaccionar, Jonathan lo derribó, “¡Corre Adeline! ¡Corre!”

Adeline inmediatamente obedeció. Lo que sea que esos hombres querían de ella, no era bueno. Corrió hasta la puerta, pero el doctor la agarró del cuello de su playera. “No, no lo harás”.

“¡Déjame!” sollozó ella y empezó a golpear al doctor, pero fue inútil.

Mientras tanto, el Sr. Abendroth se había recuperado y se movió para retener a su hijo quien todavía estaba golpeando a uno de los hombres.

“¡Eso es todo! ¡Ya tuve suficiente contigo!” Gritó mientras alzaba su puño y golpeaba la cabeza de Jonathan. Él colapsó en el piso con un gruñido.

“¡No!” Gritó Adeline, tratando de soltarse del agarre del doctor, pero el agarre era muy fuerte. El doctor, ahora molesto, les dijo a los dos asistentes que sujetaran a la niña. Mientras la sujetaban, Adeline lloraba, pataleaba y luchaba todo el tiempo gritando, “¡Déjenme ir! ¡Déjenme!”

“¡Cállate!” Le gritó el doctor mientras sacaba una jeringa de su bata. “Sujetenla”, les dijo a sus asistentes. Los dos hombres sujetaron su brazo izquierdo para el doctor. Adeline trató de liberar su brazo pero fue interrumpida por el pinchazo frío de la aguja.

“Eso debería hacerte más obediente” Dijo el doctor satisfecho. Lentamente el mundo alrededor de Adeline empezó a volverse más lento, todo comenzó a tornarse borroso. La energía empezó a abandonar sus extremidades. Se dejó caer pesadamente, pero los dos hombres la tomaron.

Trató de mover sus brazos, pero ellos se negaban a obedecer. Le tomó toda su fuerza mantener la cabeza arriba y sus ojos abiertos. Vio los labios del doctor moverse como si estuviera diciendo algo, pero no podía escuchar.

_Diceque tevanallevaratunuevo_hogar. Declaró una voz en su cabeza.

Se sintió a sí misma siendo arrastrada fuera de la habitación, fuera de la casa lentamente hacia una camioneta negra. A sus lados se leía “Institución Mental Black Forest”. Había oído sobre ese lugar antes, pero se le conocía por otro nombre, El Asilo Black Forest.

Alcanzaron la camioneta y Adeline se sintió a sí misma siendo levantada. Vio al doctor entrando junto a ella y a los dos hombres subiendo frente a él.

De pronto, gritos desafiantes y de enojo salieron de la casa de Adeline.

“¡Gutter, Gott!” Murmuró el doctor, “Ese chico es una molestia. ¡Salgamos de aquí, ya!”

Inmediatamente la camioneta se encendió y aceleró por el camino. La visión de Adeline se estaba tornando oscura pero se las arregló para apoyarse en la ventana viendo a un Jonathan herido luchando contra el agarre de su padre.

“¡ADELINE!” Gritó.

“Jonathan…” Adeline sólo pudo susurrar.

El doctor se dio cuenta de esto, “¡Más rápido!” Demandó, “¡Antes de que ese chico corra detrás de nosotros y nos atrase más!”

La camioneta tomó velocidad y la figura de Jonathan comenzó a hacerse más pequeña con cada momento. La visión de Adeline se oscureció aún más, estaba muy cansada. Sus ojos comenzaron a cerrarse y la realidad comenzó a deslizarse fuera de su conciencia, pero antes de que la dejara completamente, oyó el último grito de su hermano. “¡Adeline! ¡Te juro que te encontraré! ¡Te lo juro por Dios! ¡Te encontraré!”

Ella cerró sus ojos.

* * *

No había pasado mucho tiempo desde que Adeline llegó al Asilo Black Forest, un lugar donde la gente demente, con trastornos y doctores crueles gobernaban.

Ellos inmediatamente la trataron como a todos los pacientes nuevos, dándole ropa de paciente, un celular, y un horario que seguir, el cual Adeline pronto vio que lo odiaba. Siempre era levantarse, vestirse, ir a la cafetería, comer por treinta minutos, e ir a una actividad o sesión la cual siempre terminaba con ella haciendo el trabajo (aunque siempre decían que trataban de curarla). Ella siempre tuvo que hacer lo que le decían, y siempre tenía que obedecer o sufrir las consecuencias, la cual encontró el segundo día de su llegada.

En ese día en particular, se le asignó limpiar los baños, le habían dicho: “Sólo es un esfuerzo para restaurar tu lugar en la sociedad” por lo que lo rechazó. La jefa del personal, Matron Howel, quien era una mujer corpulenta y bien formada, a quien Adeline pensaba que se parecía más a un bulldog que a una persona teniendo en cuenta sus características faciales y a su cabello negro desordenado, la acosó de forma inmediata por su negativa.

“¿Cómo te atreves a volverte contra nosotros?” Exclamó mientras golpeaba a Adenline con una pieza de madera repetidas veces. “¿No entiendes que estamos tratando de ayudarte?” Adeline no le creyó ni por un segundo, y las voces en su cabeza tampoco.

_¿Por qué notomasesepedazodemaderaylemuestrascómosesiente?Dilelo mucho quetratasdeayudarlaaligualqueellaatí._Le dijo una voz siniestra en su cabeza.

Pero en vez de eso, Adeline simplemente asintió y volvió al trabajo, haciendo lo que le pedían. No quería hacer enojar a esa mujer aún más. Había visto sus ojos. Eran de un marrón oscuro que parecía enmascarar el mal que estaba al acecho debajo de ellos. Ella no quería volver a enfrentar la ira de Howel.

Este fue el estilo de vida impuesto a Adeline ahora. Una vida triste y dolorosa de un paciente de asilo. Días arrastrarían más pena con ella, ya que estaban llenos de versiones de “curas” que los médicos realizan en pacientes mentales. Estas “curas” y tratamientos eran más brutales que científicos.

Adeline hubiera caído, pero nunca lo hizo en la primera semana de su vida llena de dolor por un pequeño rayo de luz que había descubierto entre el personal —la enfermera Annelie Grünewald. La enfermera Annelie era una de las pocas personas del personal que parecía que se preocupaban por los pacientes. Ella nunca le había gritado, nunca le había puesto una mano encima, a diferencia del demás personal, y siempre le hablaba con asertividad. No sólo eso, también era la cabeza de la actividad favorita de Adeline, coser. Parecía que Adeline era una costurera natural, y gracias a la conversación rápida de la enfermera, Adeline podía tener esa actividad en su horario de manera permanente.

Hasta que todo cambió.

* * *

8deseptiembrede1895

Adeline ya estaba despierta antes de oír los gritos de Matron, “¡Arriba! ¡Todos ustedes!” Ella suspiró y puso los ojos en blanco. Odiaba a esa mujer, incluso desde el primer día, hace 5 años.

“No se los diré otra vez. ¡Arriba! o de lo contrario…” la voz de Howel resonó por todo el bloque de celdas. Adeline escuchó muchos quejidos mientras los pacientes de celdas vecinas se levantaban de mala gana. Para ellos, dormir era el único respiro que tenían de esta pesadilla en donde vivían, este asilo. Adeline continuó en la cama a pesar de eso, mirando el techo. Ella quería estar un momento más, continuar hablando con uno de sus nuevos “amigos” que había conocido en este lugar alejado de Dios.

“¡Adeline!” la voz resonó. Matron Howel permaneció en la entrada de su celda con una pieza de madera en su mano derecha. “¡Arriba!” Ordenó.

Ignórala. Sivaagolpearte,sólotomaesavaradesumanoymuéstralecuan”arriba”puedesestar, dijo riendo una de las voces oscuras en su cabeza. Adeline dudó. Ella había tratado de ignorar esta voz desde la primera vez que la escuchó, pero cada cierto tiempo, sonaba tentador.

_Levántate,_dijo otra voz, una voz casi tan oscura como la última pero con palabras más sabias,_no haynecesidaddeenojarmásaestamujer, a noserquequierasserlastimada._Adeline quiso a su nuevo “amigo” más que algún otro. Parecía saber mucho, y en diferencia a sus otros “amigos”, ella había visto al dueño de la voz a través de la ventana, acechando entre los árboles.

Siguió el aviso de esta voz. “Sí, ya voy.” Murmuró a disgusto mientras salía de la cama para vestirse.

“Adeline,” la mujer miró a la joven, cruzando sus brazos con un ceño lleno de odio, “Estoy siendo indulgente contigo. La próxima vez que te llame dos veces para levantarte, será la última.” Ella giró y reanudó su marcha a través del pasillo diciendo a los nuevos pacientes las reglas y quien tendría sus tratamientos ese día, y quien no.

¿Será la última? Adeline no quería saber qué quería decir. Ella había escuchado horribles castigos para los pacientes que no actuaban u obedecían lo suficientemente rápido. Tembló al recordar el destino de una chica que había conocido el primer día que había llegado. Ella había desaparecido dos días después, antes de negarse a una orden de Matron en su sesión de terapia. Juraría haber escuchado sus gritos de dolor desde su celda, la cual estaba a cuatro celdas de distancia.

Cuando Adeline estaba finalmente lista, vio por última vez la ventana de su celda. El suelo estaba marrón y carecía de vegetación hasta la línea donde se encontraba el bosque. Ahí pudo ver un figura alta, sin cara, mirándola desde la sombra de un árbol.

Vepequeña, y cuandotengaslaoportunidad,ven__a mí, la voz le dijo.

Adeline simplemente sacudió su cabeza y salió de la habitación para ir a la cafetería. Ella había aprendido desde la primera semana de su estancia allí que tratar de escapar de ese terrible lugar era imposible. O al menos, eso era lo que las personas decían.

* * *

El sol estaba empezando a ocultarse mientras Adeline se apresuraba a hacer su siguiente actividad. Ella no podía esperar a ver a la Enfermera Annelie otra vez, y ella ciertamente no podía esperar a terminar de coser el vestido rojo que había comenzado hace dos semanas. Adeline estaba tarareando mientras se dirigía a la habitación. “Oh, hola Enfermera Ann-” Ella paró. La Enfermera Annelie estaba sentada en su escritorio frente a la habitación, pero lucía muy diferente a lo usual.

Su cabello castaño, el cual siempre estaba atado en un moño, ahora estaba desaliñado y despeinado. Sus usuales ojos verdes cálidos estaban mojados por lágrimas frescas. Su vestimenta de enfermera, que usualmente se mantenía limpia y sin arrugas, estaba sucia y arrugada. Cuando vió que Adeline estaba ahí se paró y respiró profundamente para mantener la compostura. “Adeline,” Ella dijo, dando su mejor esfuerzo para ocultar su tristeza, “Me alegra verte.” Ella intentó sonreír, pero lo único que podía hacer era una una pequeña, triste sonrisa.

Adeline se mantuvo allí congelada, Enfermera Annelie nunca la llamaba por su verdadero nombre. Ella siempre la llamaba Ally desde que llegó. ¿Por qué estaba así la Enfermera Annelie? Ella nunca actuaba así. ¿Qué había pasado? Adeline continuó estando ahí silenciosamente, sin saber que decir.

“Por favor, ve a sentarte junto a la máquina de coser. Iré por el vestido en el que hemos estado trabajando.” Adeline, sin saber como responder, dudó por un momento antes de tomar asiento al lado de la máquina de coser.

Ella vio a Annelie abrir el ropero de almacenamiento donde guardaban todos sus proyectos pasados y actuales y tomó el vestido rojo en el que habían estado trabajando. Ella caminó hacia el escritorio de Adeline y lo colocó debajo de la máquina. “Está bien,” ella asintió a Adeline, “Adelante.”

Ella esperó a que Adeline lo tomara y comenzara a coser, pero ella no se movió. En vez de eso, la chica miró a Annelie en silencio. “Enfermera Annelie, ¿por qué estaba llorando?”

Annelie miró a la chica frente a ella con tristeza antes de sacudir su cabeza en silencio. “No es nada, cariño… Adelante, empieza.” Ella asintió, viendo la máquina de coser, para que Adeline empezara, pero ella no se movió.

“Ally,” Annelie dijo de manera suplicante, “Por favor.” Ella hizo un gesto a la máquina de coser. Adeline dudó, pero hizo lo que le pidió. Ella tomó el vestido y comenzó a coser.

Enfermera Annelie le dio otra sonrisa triste mientras veía a Adeline coser.

“Enfermera Annelie,” dijo una voz severa desde la puerta. Adeline paró inmediatamente y miró de donde provenía la voz con miedo. Conocía al dueño de la voz.

Matron Howel estaba en la puerta con los brazos cruzados, esperando impaciente a que Annelie fuera.

“¿Por qué, Matron Howel…?” saludó sorprendida Annelie por su repentina aparición, “¿Cómo te puedo ayudar?”

Matron Howel hizo un gesto para que la Enfermera Annelie viniera. “Necesito hablar con usted.”

La Enfermera Annelie le dio a Adeline una mirada rápida antes de salir por la puerta. Matron Howel también miró en la dirección de Adeline con disgusto antes de cerrar la puerta.

_Estánhablandosobreti, ¿sabes?susurró una oscura voz en la cabeza de Adeline.¿Por qué novasyescuchaslo que estándiciendo?_Adeline sacudió su cabeza. “No,” ella susurró, ella susurró en voz alta, “No quiero arriesgarme a enojar a Matron Howel. No quiero meter a la Enfermera Annelie en problemas.”

Ellayaestáenproblemas… ¿nolavistellorar?Ellaestáocultandoalgo yMatronHowelestáhablandoconellasobre eso ahoramismo.

Adeline sacudió su cabeza, “No, no iré.” Se volvió hacia el vestido y continuó cosiendo.

_Bueno,arréglatelassolaentonces._La voz murmuró.Despuésdetodo, siqueríassabercómoayudaralaEnfermeraAnnelie,sabiendoqué estámalpodríaserelprimerpaso.

Adeline paró de coser. La voz tenía un punto allí. No sería capaz de ayudar a Enfermera Annelie si no sabía que estaba mal. Después de hacer una rápida decisión, bajó el vestido y se apresuró hacia la puerta. Presionó su oído contra la puerta y escuchó.

“¡No puedes hacer esto!” Adeline escuchó a Enfermera Annelie decir horrorizada, “¡No puedes hacerle eso!”

“Ya está hecho.” La matrona dijo fríamente, “Ella se va a primera hora de la mañana.”

“¡Pero sólo tiene diez años! ¡No puedes decidir si es incurable! ¡No como otro paciente que-”

“Podemos decidir y hemos decidido que lo es. Sólo vine para preguntar si ella ha hecho algún progreso desde que ha sido puesta bajo tu cuidado.”

“¡Ella ha tenido mucho progreso! Ha hecho maravillosos trabajos, y -”

“¿Todavía oye voces?” La matrona la interrumpió.

“¿Perdón?”

“¿Aún escucha voces la chica?”

“Por que, sí pero-” Annelie tartamudeó.

“Entonces no se ha hecho ningún progreso.”

“¡Pero-!”

“Ningún ‘pero’ Señora Annelie. Como enfermera, se supone que debe estar separada de los pacientes. Aún así, la veo feliz hablando y jugando con la chica como si fuera su propia hija. No lo es. Ella es un paciente, un paciente incurable.”

Hubo un momento de silencio.

“Yo… Yo…” La Enfermera Annelie se apagó.

“Puede continuar su sesión con la chica. Pero será la última.”

Los pasos de la matrona podían ser escuchados mientras ella caminaba por el pasillo. Sabiendo que Enfermera Annelie pronto entraría, Adeline rápidamente se sentó, tan pronto como la enfermera entraba en la habitación.

Si Adeline no había pensado que Enfermera Annelie se veía triste antes, ciertamente lo hizo ahora. Lágrimas estaban prácticamente cayendo de su cara y nunca se había visto tan sorprendida. Enfermera Annelie cerró la puerta y se recargó en ella por un largo rato. Cuando advirtió que Adeline la estaba mirando, se enderezó y trató de actuar normalmente, pero falló. Caminó hacia Adeline y se sentó en el asiento frente a ella.

“Bien, Ally… ¿cuánto progreso has hecho con el ves-”

“¿Qué quería decir?” Adeline preguntó tranquilamente.

Enfermera Annelie cerró su boca, “¿Qué, querida?”

“¿Qué quería decir Matron Howel… esta sería nuestra última sesión?”

La mandíbula de Annelie lentamente se abrió en shock. No se había dado cuenta de que la chica había estado escuchando.

“No… no es nada, Ally. La matrona, simplemente hizo la decisión de que ya era tiempo de que dejaras de estar bajo mi cuidado.” Ella dijo con mucha dificultad.

“¿Fue algo que hice?” Adeline preguntó. “¿Hice algo mal?”

“No… ¡No! ¿Por qué pensarías eso?” Annelie preguntó sorprendida.

“Porque ella dijo que no he hecho ningún progreso.”

“No, no, no querida… Has hecho mucho progreso. Es sólo que ellos piensan que-”

“¿Soy incurable?”

Los ojos de la enfermera se abrieron más. Estaba sin aliento, nunca había pensado que Adeline preguntara eso.

“S-Sí… ellos piensan… que eres… que eres…” Ella cerró sus ojos con dolor. No podía soportarlo. Lo que estaban planeando hacer con ella estaba mal. ¡Ellos no podían decidir matarla porque no pensaban que pudiera ser curada! En ese momento hizo una decisión. Inmediatamente se paró, sorprendiendo a Adeline quien saltó de su silla y retrocedió algunos pasos con temor.

“Eres curable, y no eres un paciente. Eres un ser humano. Una persona.” Ella dijo firmemente. Rápidamente miró la puerta y entonces la ventana. El sol sólo había terminado de ahogarse más allá del horizonte. “¿Ally?” Preguntó tranquilamente.

“¿S-si?” Adeline dijo. Ella nunca había visto a Enfermera Annelie tan enojada antes.

La enfermera la miró atentamente, “¿Te gustaría ver a tu hermano otra vez?”

Ahora era el turno de Adeline para estar en shock, “Me encantaría… ¿por qué?”

“Porque te vas del Asilo. Esta noche.”

* * *

La Enfermera Annelie observaba a los dos doctores hablar y fumar desde la esquina del pasillo. La única oportunidad de Adeline para escapar era ir por la puerta lateral que donde el cobertizo del jardinero estaba, que también pasaba a ser el lugar donde los miembros del personal les gustaba tomar pausas para fumar.

“Bien,” ella susurró tranquilamente a Adeline, “¿Recuerdas lo que te dije?”

Adeline asintió. “Si, esperar a que los distraiga, ir fuera, hacia el bosque y seguir la línea de árboles hasta donde está el camino.”

“Y escóndete hasta que vaya y te encuentre.” La enfermera agregó. “La única oportunidad de llevarte con tu hermano es cuando vaya a casa esta noche.” Annelie miró atrás, hacia dos doctores. Respiró profundo, “¿Estás lista?” Adeline asintió.

“Bien.” Ella le sonrió y se dirigió a los doctores. Adeline esperó y vio en silencio cuando Enfermera Annelie decía algo a los dos hombres. Ellos estaban molestos al principio, ya que su descanso privado había sido interrumpido. Ellos comenzaron a hablar rápido y discutir con la enfermera hasta que mencionó algo sobre Matron Howel, causando que los dos hombres guardaran silencio. Annelie dijo algo más y fue a otro pasillo, los hombres la siguieron.

Esta era su oportunidad. Tomando un último respiro, Adeline silenciosamente corrió por la puerta lateral entre la noche. Una vez ya estando fuera, se inclinó y rápidamente fue hacia los árboles que pasaban junto al cobertizo del jardinero.

_VoyaveraJohnathanotra vez,_ella pensó con una sonrisa. Sólo entonces, el cobertizo se abrió y el jardinero salió.

Estaba sosteniendo un hacha e iba a recoger leña cuando vio a Adeline. “¿Pero qué…?” Él dejó caer el hacha por la sorpresa, “¡¿Qué estás haciendo aquí fuera?!”

Adeline estaba congelada. “Yo… Yo… Estaba…” Ella tartamudeó de miedo.

Los ojos del jardinero se estrecharon, “Estabas huyendo, ¡¿verdad?!” Dijo alzando su voz.

“¡No! ¡No, no, no, no, no estaba-!”

“¡No te atrevas a mentir!” Él gritó antes de caminar hacia ella y tomarla por la muñeca. Adeline trató de saltar hacia atrás y soltarse del agarre del hombre, pero él era demasiado fuerte, “Cuando Matron Howel descubra esto, ¡ella ajustará cuentas contigo!” Él gritó. Ella continuó forcejeando cuando algunos doctores salieron corriendo del edificio, obviamente habían escuchado los gritos del jardinero.

No podía dejar que se la llevaran. Ella mordió la mano del hombre, causando que éste la dejara libre y gritara con dolor. “¡Tú pequeña-!” Las palabras le parecieron sordas a Adeline mientras corría al bosque. El jardinero maldijo y gritó para activar la alarma.

Adeline corrió tan rápido como pudo, nunca mirando atrás.

* * *

“¿Qué está pasando aquí?” Gritó Matron al salir.

“¡Uno de los pacientes, una chica joven, acaba de huir al bosque!”

“¡¿Qué!?” La matrona dijo con horror y furia, “¡Imbécil! ¡Si encuentra el camino a la ciudad y les dice lo que estamos haciendo, estamos acabados!”

Se volvió hacia el resto doctores, “¡Vamos! ¡Ahora! ¡No pudo haber ido lejos! ¡Tras ella!”

Muchos miembros del personal corrieron al bosque tras la chica. La matrona volteó hacia el jardinero,”¿Cómo escapó en primero lugar?”

El jardinero se encogió d ehombros, “No lo sé… sólo había salido del cobertizo para ir por leña cuando la vi… No sé cómo es que los dos doctores y esa enfermera que escuché minutos antes no la vieron pero-”

“¿Enfermera?” Matron lo interrumpió, “¿Qué enfermera?”

“Um…” el hombre rascó detrás de su cabeza, “Creo que fue… Enfermera Annelie… Creo que ése es su nombre de cualquier manera. Ella vino afuera y-” Matron Howel alzó una mano para interrumpir otra vez, “Eso es todo lo que necesito escuchar.” Ella gruñó y se dirigió a otros dos empleados “Vayan adentro y encierren a Enfermera Annelie en una de las celdas.” Ellos asintieron con la cabeza y se escabulleron dentro, Howel se volvió hacia el jardinero, “Consigue una antorcha, y dame esa hacha. Tengo la sensación de saber exactamente qué chica es la que escapó.”

* * *

Adeline paró y se recargó en uno de los árboles para calmar su respiración. Ella sabía que estaba perdida. Había estado tan asustada con el grito del jardinero que no se había tomado la molestia de ver a dónde iba. Todo lo que sabía, era que estaba en el centro del bosque.

Ella miró alrededor esperando encontrar un camino o algo que le dijera a dónde ir. Pero lo que había era nada con una brisa fría en todas direcciones.

¿Qué camino debía seguir?

Por aquí, pequeña, ella oyó la voz de su nuevo “amigo”. Ella alzó la vista para ver una figura alta a algunas yardas de distancia. Era un hombre alto y pálido, con un traje negro como de negocios, y sus rasgos faciales estaban ocultos.

Adeline se sintió en trance y sin pensar dio un paso en su dirección.

“¡Ahí!” Una voz detrás de ella gritó de repente, interrumpiendo el trance. Adeline giró para ver a uno de los miembros del personal apuntando en su dirección. Ella podía ver a un grupo de algunos otros miembros, corriendo para alcanzarla. Tragó saliva con miedo al divisar a Matron Howel yendo con el grupo. Cuando Matron la vio, sostuvo firmemente el hacha en su mano.

Asustada, Adeline volteó y se adentró al bosque, olvidando a su nuevo amigo.

“¡No la dejen escapar!” La matrona ordenó mientras la perseguían.

Cuando el grupo pasó de largo la figura alta, uno de los miembros de personal de atrás vio la figura y paró súbitamente, provocando que el personal detrás de él chocaran con él. El hombre puso una de sus manos en su cabeza con dolor y molestia antes de mirar a la chica y gritar “Hija de… en el nombre de Dios, ¿qué estás haciendo?”

Los demás miembros del personal comenzaron a susurrar para sí mismos, “Oh, Dios… Oh Dios…”

“¿Qué pasa?” Él siguió la mirada del hombre y se congeló, “Oh…”

La figura alta los miró de manera amenazadora, mostrando su rostro… o para ser más precisa, su carencia de rostro. “¡Der Großmann*!” El personal silenciosamente gimió de miedo. La figura repentinamente se desvaneció y reapareció detrás de dos de ellos.

Sus gritos podían ser escuchados tan lejos como el mismo asilo.

* * *

Adeline comenzó a ir más despacio. Ella estaba cansada; muy cansada como para seguir así. “¡Se está debilitando!” Matron Howel gritó de repente con un tono triufante.

Adeline miró atrás para ver a la principal matrona conduciendo a tres hombres, incluyendo el jardinero, después de ella. La vista de la sonrisa torcida de Matron Howel fue suficiente para que el miedo sobrepasara temporalmente su cansancio; Adeline corrió aún más rápido.

Ella podía escuchar la la matrona maldecir mientras la cazaban. Ella tenía que alejarse, ¡tenía que alejarse!

Ella comenzó a llorar. Adeline no quería ser atrapada. Ella no quería regresar a ese horrible lugar.

Ella miró sobre su hombro una vez más, en ese momento su pie se enganchó a la raíz de un árbol. Su tobillo se torció y ella cayó de bruces con dolor. La chica trató de reincorporarse rápidamente, pero era muy tarde.

Ella sintió el fuerte agarre de la matrona principal cuando la tomó por su camisa y la levantó en el aire. Se giró hacia su cara, “Creíste que podías escapar, ¿no?” La matrona gruñó y la empujó hacia un árbol cercano. Adeline cayó contra el árbol con un grito.

“¡Por favor!” Ella gritó y suplicó, “¡No me lleve de vuelta, no quiero volver!”

Los tres hombres se pusieron a ambos lados de Adeline para cerrar cualquier vía de escape que pudiera haber.

“Porque, mi querida… No vas a regresar al Asilo.” Ella sonrió con maldad, “De hecho, no irás a ninguna parte.”

Adeline lentamente miró los ojos de la matrona con miedo, “¿Qué… A qué se refiere?” Ella tartamudeó.

El agarre de la matrona en el hacha se hizo más fuerte a medida que la levantaba a la altura del pecho, “Verás, querida… Tú tenías una cita especial en la mañana. Te íbamos a dar un fuerte… sedante que te haría dormir… Permanentemente.”

La mujer robusta entonces pasó su dedo en el filo del hacha. “Pero parece que vamos a tener que reprogramar eso ahora… usando una manera diferente de tratamiento.”

Los ojos de Adeline se abrieron en shock al ver que la matrona alzaba el hacha.

Mientras ella alzaba ésta sobre su cabeza, Howel pausó y le sonrió. “Buenas noches, niña.”

Adeline gritó y la hacha descendió una, dos, entonces múltiples veces mientras Howel continuaba cortando y cortando a la chica.

Los otros tres miembros del personal retrocedieron horrorizados cuando vieron a la matrona desmembrar a la niña miembro por miembro, pero ellos no interfirieron con miedo de que terminaran con un destina similar al de la chica.

Una sombra oscura repentinamente subió por detrás de un empleado. Él volteó y se congeló con horror mientras un alto ser sin rostro se elevaba sobre él. Tentáculos oscuros salieron de su espalda, y sin advertencia alguna se lanzaron hacia delante, atravesándolo junto con otros miembros antes de que pudieran gritar. De repente desaparecieron, dejando a la matrona sola, todavía cortando ahora la desmembrada forma de una chica.

Finalmente, después de dos golpes más, la matrona se detuvo. Ella sonrió cuando observó su trabajo práctico y limpiaba la sangre de su frente. Su trabajo estaba terminado, era tiempo de volver y tratar con esa enfermera traicionera. “Toma el hacha,” Ella dijo extendiéndola en la dirección en donde uno de los miembros del personal había estado. Cuando nada lo tomó ella maldijo y se volvió, “¡Dije qu-!” Las palabras murieron en su garganta. Los tres miembros ya no estaban detrás de ella. Ahora estaban colgados, o más bien_empalados_entre las ramas de un árbol directamente frente a ella.

“Oh mi…” Ella respiró, entonces palideció de miedo.

Un ser alto sin rostro salió de la sombra del árbol. Se elevó por encima de la matrona mientras ella comenzaba a temblar con miedo. Ella reconoció a este terrible demonio frente a ella.

“Der Großmann…” ella dijo con terror.

Tentáculos salieron de su espalda y repentinamente se dirigieron hacia la matrona.

Ella dejó escapar un grito agudo cuando la oscuridad se envolvió alrededor de ella.

* * *

Der Großmann permaneció parado frente a los restos de la chica. Él pudo reconocer esto como la pequeña niña que había estado observando durante cinco años, incluso desde su llegada al Asilo Black Forest. Él había planeado atraerla al bosque como muchas otras víctimas antes que ella, pero ahora…

Se inclinó y puso una mano en lo que quedaba de la cabeza de la niña.

Él se sentía diferente ahora. Sentía lástima. Ningún niño merecía un destino así y sin embargo se dio cuenta de que sucedía todo el tiempo. Cada día podía escuchar gritos procedentes de los tantos pacientes del Asilo Black Forest. Permaneció parado y miró hacia la dirección del asilo. Tal vez era hora de enseñar al mundo, que lo único que residiría en Black Forest sería él.

* * *

Gritos de terror y dolor llenaban el bosque esa noche mientras los miembros del personal y pacientes eran destruidos por Der Großmann. Rasgó, empaló, y diezmó a los miembros del personal, pero fue indulgente con los pacientes, optando por darles una muerte rápida. No podía permitir que alguien sobreviviera. Tenía que asegurarse de que después, nadie desearía volver a estos bosques.

Al soltar el cuello del último paciente, se volvió para marcharse, pero paró. Podía oír llantos de una de las celdas cercanas. Sin pensarlo tomó la puerta y arrancó sus bisagras esperando lidiar con el último de los pacientes. En vez de eso, algo más lo saludó. Ante él, encorvada en una esquina, estaba la enfermera que había visto con la chica ocasionalmente. La única persona que siempre había tratado a la niña de manera justa.

La enfermera alzó la vista y se apegó a la pared en shock y horror cuando lo vio. Su boca se abrió y cerró muchas veces, pero ningún sonido salió de sus labios. Estaba muy asustada para hablar.

Der Großmann se acercó para examinarla. Tal vez… tal vez no todos necesitaban morir después de todo. Pero, él no podía permitir que las palabras de lo que había ocurrido exactamente se extendieran. Qué hacer con ella… qué hacer con ella, reflexionó.

“Por favor… solo mátame y acaba con esto.” La enfermera repentinamente susurró bajando su cabeza, “No tengo nada ni nadie para vivir de todas maneras.”

Der Großmann dio un paso adelante. Puso una mano debajo de su mentón y alzó su cabeza para estar frente a frente con ella. Fue cuando él hizo la decisión, una decisión que cambiaría su vida y la de Annelie, para siempre.

_Tienes alguien por quien vivir._Él le dijo.Me aseguraré de eso.

* * *

6 de diciembre, 1895

Annelie miró el cadáver pálido deAdeline. Ella no podía comprender cómo Der Großmann alguna vez la traería de vuelta… hasta ahora todo lo quehabía hecho era desaparecer con su cuerpo durante cuatro meses y regresar con éste cosido. El tiempo también había afectado el cadáver.

Elpigmento había dejado la piel deAdeline, dejándola completamente pálida, pero no podrida. Ella sólo podía asumir que Der Großmann había tenido algo que ver con el cabello de la niña y su espalda, habían cambiado demasiado, de manera poco natural. Su tamaño le pareció extraño a la enfermera. Adeline aún se veía como si fuera una niña pequeña, pero algo en la mente de Annelie le decía lo contrario. Como si hubiera algo más en la apariencia de la chica. El cabello de Adeline ahora era blanco como la nieve y en su espalda había algunos alambres de cobreconectados en su espina dorsal que se unían en el centro en un pequeño agujero de llave en su espalda baja.

Annelie suspiró y dio un vistazo rápido a Der Großmann, quien estaba sosteniendo una pequeña llave, similar a las que encontrarías en una muñeca, en su mano.

_¿Estás lista?_Él le preguntó.

Ella miró el cuerpo de Adeline una vez más.“No, hay una última cosa.” Ella salió de la habitación por unos minutos y entonces volvió con un vestido rojo Victoriano. “Déjame ponerle esto primero.”

Der Großmann simplemente asintió y observó mientras Annelie ponía en vestido en Adeline.

Cuando terminó, ella volteó hacia él y asintió, “Ahora si estoy lista.”

Der Großmann se aproximó a la chica y la dejó bocabajo para que su espalda fuera visible. Sujetando fuertemente la llave, él la insertó en su espina dorsal donde todos los cables se encontraban, y comenzó a girar la llave.

Después de algunas vueltas se detuvo, y volvió a poner a Ally bocarriba.

_Ya está._Él le dijo.

Annelie, sin saber que hacer, se acercó a Adeline y esperó.

Los ojos de la chica estaban todavía cerrados, y su cuerpo estaba inmóvil.

Después de unos minutos de nada, ella empezó a sacudir su cabeza. “Nada está pasando. ¡No está funcionando!” Ella gritó. Lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos. Esto había sido su única esperanza de ver a esta niña viva de nuevo, pero ahora se había ido.

Ella se volvió enojada a Der Großmann, “¡Pensé que habías dicho que la traerías de vuelta! ¡Dijiste que tú-”

Un súbito jadeo escapó del cuerpo deAdeline. Annelie giró con asombro y corrió a su lado. “¿Ally?” Ella susurró.

Ally lentamente abrió sus ojos azules, “¿Mami? ¿Papi?” Ella susurró.

Historia porInvaderIka(invaderika)enDeviantArt. Títulooriginal: “Rebirth” (Renacimiento).

Ya quité el spam no me manden al infierno plox¿?

Si consideran los créditos de la traducción spam borren la entrada mejor:’) [¿o sólo quito el link? MMm]

— Via Creepypastas

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