Mundo Monocromático

Colossal Kaiju Combat
Colossal Kaiju Combat

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Infierno-en-tierra

| “Los logros de tu trabajo son justo merecimiento a tu esfuerzo diario.”

¡Muchas felicitaciones a su autor! Esta es una de las creepypastas ganadoras del concurso del mes, se les invita a todos los usuarios a participar.

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Epilogo
“La vida aquí es un tormento, ciudades sumergidas en esta intensa oscuridad, las vidas tristes y vacías, las cuales estamos condenados a no poder terminar jamás. Un mundo el cual el dolor es muy común, es el único sentimiento que predomina en estas tierras”.

…Pero aun así, sigue siendo prácticamente igual al mundo humano…

Después de haber estudiado esas horas interminables en la escuela. Ya saliendo del establecimiento, planeando acomodarme en mi sillón y ver televisión por cable todo el día. Apresurado en mi paso, un auto se me atraviesa. Mientras voy repartiendo algunos insultos, cuando me alejo brevemente. Mis compañeros de escuela dispersándose rápidamente como aves. Sin apuros, yo lentamente voy caminando, para que no me empujen o algo así. El camino se vuelve más tranquilo y relajante, un suspiro suave puedo dar ahora. Mis pasos suaves y el sol cayendo lentamente, solitario en esta calle, me hace más feliz, sin las personas que hablan o hacen mucho ruido.

He caminado casi veinte minutos y el sol ha caído finalmente.

Comienzo a escuchar pasos, los cuales no se acercan o se van, siempre a misma distancia, seguramente dos o tres metros lejos de mí. Tal vez recorra el mismo camino que yo. Sigo caminando, pero incrementando la velocidad lentamente, pero al parecer no ha cedido en absoluto. Finalmente empiezo a correr, esos inquietantes pasos no cesan y decido mirar atrás. No hay nadie, es como una broma de mal gusto o mi imaginación acostumbrada a escuchar gente en la calle. Continuo el paso, ya casi me falta poco para llegar a mi casa y poder acostarme en mi cómodo sillón. De pronto, vuelvo a escuchar esos molestos e incómodos pasos.

Ya enojado de escuchar eso, decido detener eso y paro mi caminata. Siento una persona atrás de mí, siento su dificultosa respiración, parecido a un jadeo, tal vez por caminar tanto como yo. Una mano empuñando un oxidado y extremadamente filoso cuchillo empieza a aparecer al costado derecho de mi cuello. Me sujeta rápidamente y fuertemente, para que no pueda escapar de ninguna u otra manera. Acerca su cara cubierta por la espesa oscuridad, la cual apenas puedo ver con muy pocos detalles, me habla al oído muy enojado.

Se acerca y me dice:

  • No grites, si lo haces te cortare tu cuello, solo quiero que me des tu mochila y el Teléfono que usaste en la entrada de ese colegio.
    Comienza producirme un corte muy pequeño en el cuello. El aire que respiro se vuelve muy tenso, las palabras no me salen de la boca, empiezo a ponerme muy nervioso y empiezo a temer por mi vida. Me he quedado inmóvil, en estado de Shock. El Ladrón, aprovecha que no me puedo mover y empieza a robarme todas mis cosas, hasta mi calzado que me había costado comprar. Finalmente escapa con su botín.

Decido dar unas vueltas, pasando por otras casas a propósito para evitar algún incidente más, por dudas si después de eso me haya seguido por segunda vez. Después de un rato, parado en la entrada de casa, estoy sacando la llave para abrir la puerta. Aparece un raro pensamiento en mi cabeza, como si estuviera haciendo algo indebido.

Inconscientemente me repetía a sí mismo: ¿Es correcto esto? ¿Tengo que entrar aquí? Sin remordimiento, abrí la puerta. No creí que fuera verdad, me equivoqué de casa. Por fuera era totalmente igual a mi casa y aunque la llave era la correcta. Realmente no lo entendía.

Era una casa pintada blanco y negro por dentro. Una sala muy delicada, aunque muy oscuramente macabra, a pesar que no había prácticamente nada de iluminación. No podía creerlo, mientras el incomodo e inquietante silencio marcaba su presencia allí. Un fuerte y estrepitoso ruido, similar al crujido del metal oxidado, escuchándose en otra sala. Me sentí muy incomodo y no podía seguir allí ni un minuto más. Intenté acercarme a la puerta, pero no lo conseguía, era muy difícil ya que la puerta se iba alejando mas de mí. Hasta que pude alcanzarla y poder tocar la manija de la puerta. Introduje la llave e intenté de todo para que abriera, me frustré mucho. Seguí mi camino hasta la próxima sala, sin saber que me ocurriría.

Lo que vi allí, me dejo impactado. Encontré con una sala totalmente roja, dentro de allí había un sujeto muerto totalmente desfigurado y atado fuertemente. Él estaba de cabeza, colgando de una cuerda de alambre de púas, las cuales le abrían la piel en las piernas. Parecía que ya había tenido un tiempo allí, se veía descompuesto y desprendía un hedor nauseabundo. Sin mencionar que estaba pálido, eso demostraba la sangre en toda esta sala.

-Seguramente será mi imaginación.Era lo único que sabía decir en esa situación.
Inmediatamente salí de allí. No podía ver eso un minuto más. Me sentía observado y los murmullos allí, no lo hacían nada placentero. Me he dado cuenta que no es el mismo lugar. Esta vez había un pozo en el suelo. De aquella abertura se escuchaban las voces de personas. No tuve opción y salté. Mis brazos eran rasguñados por las paredes de metal oxidado, mientras caía en un interminable abismo el dolor en mis brazos aumentaba.

Finalmente vi lo que parecía ser suelo. Aterricé muy fuertemente. Parecía que se había roto algo, pero no. Levantándome sin ningún esfuerzo, decidí seguir ese camino. En este nuevo lugar hay muchas casas, las cuales parecen vacías. Hay gente en las calles, todos blancos, realmente pálidos y sin color. Las casas y personas empiezan a tornarse familiares. Sin darme cuenta, es el barrio donde vivía.

Mi camino, me lleva a mi casa otra vez. Sin darme cuenta, las personas empiezan a verme extraño. De caras inexpresivas se tornaron a sonrisas demoníacas. Se acercan lentamente. Caminan susurrando cosas, de a poco van aumentando el paso.

Sin pensarlo, empiezo a correr. Lo que provoca que lo hagan también. Mientras intento escapar de las extrañas personas, ellos van aumentando cada vez más a tal punto que atrás no puedo ver más que solo ellos. De pronto una voz me dice que me detenga. No había escapatoria de esto. Me detuve y ellos me tenían rodeado. Mirándome, con solo unos huecos negros en vez de ojos y sus enfermas sonrisas. Uno de ellos se acerca a mí. Una pequeña chica con su cabello y vestido negro.

Oigo en mi mente una voz tranquila y amigable que me dice: – ¿tus brazos te duelen verdad? Yo le que respondo que sí. Luego me dice que extienda mis brazos. Levanta una de sus manos y las baja rápidamente. Mis brazos son cortados al instante, el dolor era insoportable recorre donde solían estar mis extremidades. Miro para saber porque ha hecho esto. Su cara inexpresiva, empieza a tornarse una sonrisa fría y demoníaca. Caigo de rodillas lentamente y miro donde estaban mis brazos antes, desconsolado, mientras la multitud se acerca.

De pronto, despierto, mirando al techo, una luz iluminando. Empiezo a ver al redor y veo que estoy en un hospital, allí están conmigo mi familia, sus rostros preocupados mirándome.

Mi madre se acerca y me habla:
-¿Estás bien, hijo? Hace días que no despiertas.

Me acerco y le contesto: -Si, estoy bien, solo un poco aturdido.
Levanto mis brazos para abrazarla. Pero me doy cuenta que solo tengo muñones. Mi madre empieza a llorar desconsoladamente. Me explicaron que he perdido los brazos en un accidente de un conductor ebrio que pasaba cuando salía de la escuela.

Me levanto triste y desorientado. Camino y miro en el espejo del baño, solo observo la cortadura que tengo en el cuello…

Autor

Xionexion

— Via Creepypastas

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