Mi copiloto

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco

En México si llegas a visitar algunos de sus pueblos te deberás de dar cuenta que a partir de cierta distancia alrededor del centro del pueblo, las calles comienzan a volverse más oscuras a falta de iluminación pública, aun cuando sigue habiendo casas y casas aún que más amplias, y muchas de ellas con huertas, lo que hace que pueda pasar hasta 3 a 5 minutos entre alumbrado público y alumbrado público, siendo tu única posibilidad de llegar a tu casa de forma segura es un automóvil.

Elizabeth, una joven mujer de 18 años, procedente de un pequeño pueblo. Ella continuamente tenía que regresar de noche a su casa a las afueras del pueblo desde el trabajo en el centro completamente sola en el automóvil de la familia. Pero ella nunca se imaginó que una noche ella tendría una compañía que nunca espero.

La historia comienza cuando la abuela de Elizabeth recibe un presente, un rosario de oro, Elizabeth al ver el rosario de oro instantáneamente se enamora de él, y decide pedirle uno igual a su padre, una semana después el padre de Elizabeth compra un rosario de oro para ella, no muy grande, no muy ostentoso, pero perfecto, cuando Elizabeth lo ve no puede contener la felicidad de tener su propio rosario de oro, no era tan grande y hermoso como el de su abuela, pero igual a ella le encanta y así decide cargarlo a todos lados.

Pocos días después, ella sale un poco más tarde de lo común del trabajo, a pesar de que las calles están muy solas y no pasan carros en la dirección en la que va camino a su casa a tales horas de la noche, a ella no le molesta por que igual regresará en automóvil a su casa como es costumbre y al traer su rosario ella se siente protegida.

Ella sube al automóvil, prendé las luces, enciende el motor y comienza a avanzar, decide no poner música ya que es una noche muy tranquila y el silencio le parecía relajarse. Aún que si lo pensó, ya que era un camino algo largo a su casa de casi 20 o 25 minutos, y a ella no le gustaría detenerse a la mitad, pero igualmente llega a la misma conclusión y decide ir en silencio.

Pasan algunos minutos, y ella va completamente relajada pero todo cambia cuando de un momento a otro ella comienza a escuchar un ruido, un ruido un poco raro, pero no sabe distinguirlo, y decide no hacerle caso, a los pocos segundo comienza a escuchar otro ruido pero este le atemoriza porque además viene acompañado de un sentimiento, un sentimiento de que alguien o algo vivo estaba al lado suyo, en el asiento del copiloto.

El ruido era algo parecido a un sonido carroñero, un sonido de gruñidos, pero esos gruñidos eran raros, no se parecían a nada que pudiese haber escuchado más y a medida que avanzaba se volvían más altos, y más altos. Pronto a ese ruido y ese sentimiento de compañía llego un sentimiento aun peor, el de algo respirando cerca de su cara, no podía detectar ni un aliento, no podía detectar ni un olor y muchos menos que tipo de animal era capaz de provocar un gruñido como tal. Ella fuertemente mantuvo su cara viendo en dirección al camino, estaba decidida a no voltear fuera lo fuese que estuviera a su lado. Ella tenía el sentimiento de que eso, quería que ella le volteara a ver.

Pasaron los siguientes minutos, los cuales parecían una eternidad, el sonido se volvía cada vez más y más fuerte, la respiración chocaba cada vez más fuerte contra su rostro, pero ella no voltearía por ninguna razón.

Entonces, más tarde que temprano ella recordó que su madre siempre le dijo que si le pasaba algo raro o se el aparecía alguna aparición o fantasma lo único que tenía que hacer era rezar, lo cual fue un error muy grave. Ella deslizo su mano derecha lentamente, muy lentamente hacia su pecho tratando de alcanzar su pequeño rosario, poco a poco subiendo su mano en dirección al rosario, pero tan pronto como lo alcanzo a tocar, ella sintió como algo paso rápidamente por su pecho, 4 objetos largos, lo cuales no pudo identificar si erran dedos, garras, o algo más, tomando el rosario antes de que ella lo pudiese tomar y jalándolo tan rápida y fuertemente que lo desprendió de su cuello de un solo tirón.

Elizabeth comenzó a desesperarse el miedo la invadía rápidamente, ella no sabía si llorar o gritar, pero bajo ninguna razón ella voltearía, al cabo de algunos segundos paso por un tope sin darse cuenta de que estaba en frente, tan pronto como ambos juegos de ruedas pasaron el tope, el sonido se detuvo, el sentimiento de que alguien respiraba junto a su rostro y de que alguien estaba a su lado desaparecieron, pero ella todavía se sentía observada, invadida por el miedo decidió que aun así ella no voltearía.

Pocos minutos más tarde al fin logro llegar a su casa, sus padres y su hermana mayor estaban sentados afuera en unas sillas de madera esperando por ella debido a que se le había hecho tarde, Elizabeth estaciono el automóvil tan pronto como le fue posible, bajo de el en un instante y comenzó a correr llorando desesperadamente a abrazar a su hermana mayor. Tan pronto como lograron calmarla le preguntaron qué había pasado, porque razón se encontraba en ese estado, Elizabeth comenzó a contarles la historia de por lo que había pasado su madre asustada comenzó a revisarla, sorprendiendo a encontrar 4 marcas de algo que paso rosando la piel en el pecho de Elizabeth.

Tan pronto como vio las marcas, su padre corrió al automóvil a revisar si había alguien adentro. Pero lo único que encontró fue lodo en el tapete del asiento del copiloto y una grata sorpresa debajo del asiento del copiloto, de alguna forma la mitad del rosario se encontraba debajo del asiento del copiloto manchada de lodo y la otra mitad se encontraba justo a la mitad entre el asiento de conductor y el asiento del copiloto.

_*’ Creepypasta escrita por Anthony Cuadra, amigo de la original Elizabeth, a quien agradezco por esta gran historia que espero sea del gusto de muchas personas amantes de las Creepypastas. _

— Via Creepypastas

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