Los devoradores de sueños

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco

Mi nombre es Nathan y fui una de las tantas víctimas de “Los devoradores de sueños”. Esos malditos demonios, aquellas horribles entidades que hicieron mi vida y las de muchos más un verdadero infierno.

Todo comenzó cuando estaba en la secundaria, nunca fui el tipo más social o al menos me molestaba la compañía de las demás personas. Me había encaprichado con la fría soledad, para mí no había nada mejor. Durante un tiempo mantuve la reputación del típico chico frió debido a eso las admiradoras aparecieron con la esperanza de que les prestara atención, esas típicas ilusiones estúpidas de las chicas de tener a un tipo frió y que con ellas fuera distinto, sin embargo ninguna de ella me llamaba la atención, de hecho si había una chica pero el resto eran tonterías. Sin embargo, cuando ingrese en la preparatoria me encontré con una pandilla de estúpidos que tenían un problema conmigo, siempre me atacaban cuando nadie miraba simplemente porque si, obviamente trate defenderme pero eran 3 contra 1 ¿Qué iba a hacer yo contra esos salvajes? No podía escapar, no me dejaban escapar, en ningún momento, jamás pude estar tranquilo pues me perseguían hasta en mis sueños, los veía una y otras vez, atacándome, golpeándome, se veían tan grandes y yo era tan diminuto detestaba tenerles miedo, detestaba tener ese horrible sentimiento de impotencia.

Entre más tiempo pasaba peores se hacían mis pesadillas, los veía todas las noches con diferentes tipos de artimañas, un día viendo como me apuñalaban y al otro como quemaban mis extremidades.

Un día estaba en otra de esas horribles pesadillas habituales. Sentía algo diferente pues sentía mucho más miedo de lo habitual como si yo no fuera el único en mi propio sueño, sentía a una extraña presencia que me hacía temblar más que las personas que me estaban torturando en ese momento.

Cerré mis ojos, escuche un par de ruidos extraños, gritos de dolor y luego un silencio. Abro los ojos lentamente y veo a una especie de persona que yo no conocía…Era muy extraño.

-¿Esta bien?-Dijo mientras estiraba su mano para ayudarme a levantarme de la silla donde estaba.

Me fije bien en su apariencia. Era un chico, aparentaba unos 18 o 19 años vistiendo de etiqueta. Traía una camisa blanca con un cuello que sobresalía donde se podía apreciar una pajarita, por encima un chaleco de color negro con rayas blancas y un esmoquin largo y liso color negro, unos pantalones que llegaban hasta el muslo para continuar con unos calcetines a rayas blancas y negras de forma horizontal y unos zapatos tan limpios y elegantes como el resto de su ropa. Terminaba de completar su apariencia formal con unos guantes negros un bastón donde reposaba un la punta superior un negro y largo sombrero. Sin embargo lo que más me llamaba la atención era su cara, cabellos de color castaño oscuro largos y despeinados, su piel color carne pálida quedaba bien con sus oscuros cabellos pero a pesar de que gran parte de su cabello rondaba por su cara se podía ver su rasgo más notorio y aterrador…Sus ojos, eran casi completamente blancos, apenas podías notar la esclera del ojo.

-¿Joven?

­-Ah! ¿¡Quién eres tú!?

-Que descuidado he sido, mi nombre es Olvido, a sus órdenes.

-¿A mis órdenes?

-Soy “El devorador de sueños”.

-¿”El devorador de sueños”? Entonces tú… Me sacaste de esa pesadilla ¿Por qué?

-He notado que usted tiene ciertos problemas de ansiedad.

-EH?-Ahí fue cuando me pregunte en que pensaba mi cerebro al poner en mi sueño a este supuesto “Devorador de sueños”.

-Joven ¿no le gustaría hacer el trato?-Dijo mientras en su mano izquierda hacia la pose de las promesas, o más bien, estirando su meñique.

-¿El trato?

-Si, en el trato yo eliminare todas las pesadillas o cosas malas que ocurran en sus sueños aplicando un poco de magia.

-¿Magia? Espera… ¿¡PUEDES ELIMINAR MIS PESADILLAS!?

-Por supuesto.

Estaba a punto de imitar el gesto de su mano y aceptar el trato cuando la alarma de mi habitación sonó la alarma y salí de ese extraño sueño.

-Todo fue un sueño… Debo irme o llegare tarde a la escuela.

Llegue a mi casa después de la escuela y empecé a pensar.

-Este día en la escuela fue casi igual de miserable que los otros días excepto por un detalle.-Me acosté en mi cama… Los tres idiotas esos estuvieron molestándome en el campo de la escuela, me amenazaron con una navaja más bien la palabra “amenaza” no serviría para describir sus acciones puesto que cuando la sacaron no tardaron en ponerla en mi brazo haciendo un corte superficial que iban a continuar hasta hacer uno profundo pero una profesora me vio en esos aprietos y fue a ayudarme, los castigaron pero eso irá de peor en peor.

Mientras caminaba por los pasillos hacia el baño para limpiar mi herida me la encontré “Hana” mi compañera de clase, la única chica que nunca me ha incomodado y ni me miraba con ojos diferentes a pura inocencia. Ella cuando me vio empezó a sonreír y cuando estaba a punto de saludarme paro.

-Tu brazo… Esta sangrando.

-Solo fue un accidente.

-¡NO! Vamos rápido.-Dijo mientras tomaba mi mano para llevarme al baño.

-¡Oye!-No me sorprende, siempre ha sido una persona muy buena.- ¿Qué vas a hacer?

-¡No puedes andar de esa forma!-Me equivoque, no me llevaba al baño, me llevaba a la enfermería que estaba cerrada ya que la enfermera había renunciado y aún no había un reemplazo.

Sacó unas llaves de su bolso y abrió la puerta de la enfermería ¿Cómo no me lo imagine? Ella es parte del consejo estudiantil, los coordinadores le debieron dejar las llaves hasta encontrar el reemplazo de la enfermera.

-Siéntate allí, por favor…

-¿Tanto drama solo por una cortada?

-P-Puede infectarse, no quiero que te ocurra nada malo.-No quería admitirlo pero amaba su tartamudeo.

-Entonces te preocupas por mí…

-Ah? P-Pues s-si…-Tomo un alcohol de un gabinete y algo de algodón.

-Me di cuenta, pero no suponía que estabas tan loca por mí como para abrir la enfermería ¡AUCH!- Ya había pasado el alcohol por la herida, vaya como ardía.

-N-No estoy loca por ti, lo habría hecho por cualquier otro estudiante-Dijo en lo que se apiadaba de mí y soplaba un poco la herida.

-Auch…Eso fue un golpe bajo.-Dije fingiendo indignación.

-No estás acostumbrado a que una chica te rechacé…-Dijo en voz baja, casi susurrando mientras ponía una bandita en la herida.

-Te escuche y ¿eso es una afirmación o una interrogación?

-Una afirmación.-Solté una carcajada y le acaricie su oscuro cabello negro, vaya, esa chica sabe cómo actuar conmigo. Sus ojos azules se posan en mí.

Su movimiento me toma por sorpresa, acarició mi cabello rubio también.

-¿Y ahora me imitas?

-Pues…Creí que eras una persona fría y conmigo eres diferente ¿Hay algo especial en mí?

-No lo sé ¿Habrá?

Ella se ríe, revisa su reloj y toma su bolso.

-Bueno, ya te ayude lo suficiente. La clase empezara en 10 minutos, creo que ahora puedes sobrevivir solo.-Dijo moviendo su mano para despedirse.

Me reía en mi cama sin parar, esa chica me tenía loco, Estaba tan metido en mis pensamientos que no me di cuenta cuando me quede dormido…

-Hola de nuevo, Jovencito.

-Ah…Eres tú otra vez…

-¿Listo para hacer el trato?

-No me interesa amigo-Dije con desinterés-ni siquiera se bien que eres, si algo producto de mi imaginación o una especie de Freddy Krueger, además hoy estoy soñando contigo, ni siquiera estoy teniendo una pesadilla.

-Jovencito…Ya le dije, yo le ayudo a no tener pesadillas mientras yo siga aquí, usted estará perfectamente.

-¿Qué me garantiza que no le estoy vendiendo mi alma al diablo?

-Que yo estoy en sus sueños. Si usted quisiera podría eliminarme.-En ese momento pareció algo correcto.

-Bien, ya que.-Por segunda vez antes de poder hacer el trato mí alarma sonó.

-Argh…Que rápidos son los sueños.

Ese era nuestro último día de clases pues ya venían las vacaciones de verano.

Todo el día transcurrió con normalidad a excepción de esos 3 imbéciles, era extraño que no me atacaran en un día como el último día de escuela antes de las vacaciones.

Regresando a casa me los encontré esperándome en la puerta de mi casa, esos desgraciados, mis padres se fueron 2 semanas de viaje y ya empiezan a joder.

-¿Qué es lo que quieren? ¿Qué hacen en mi casa? Los soporto en la escuela pero si no se van ahora mismo llamare a la policía.

-Atrévete, rubiecito.-irónico, me “insultan” con una de mis mejores cualidades, fuera de mis ojos azules claros.

-Ahora vas a pagar por el castigo que nos dieron ayer.-Lo sabía.

-Bien, hagan lo que quieran.-Entre a mi casa sin prestarles atención, grave error porque los malditos tenían gasolina y un mechero.

Rodearon mi casa con la gasolina, tiraron un mechero y se fueron corriendo. Apenas me di cuenta cuando el olor del fuego y el humo empezó a entrar.

-¡MALDITOS!

-Hola, jovencito.

-¿O-Olvido?

-Está en una situación algo complicada ¿no?

-¡SI!

-Entonces… ¿Qué le parece algo de magia usar?-Extiende la mano esperando a que repita su gesto y entrelacemos nuestros meñiques.

-Bien…

Juntamos nuestros meñiques y…

-¿¡Señor Johnson, me puede repetir lo que acabo de decir!?

-¿¡EH!?-Me di cuenta, estaba en mi salón, me había quedado dormido en clase.

-No lo sé, no prestaba atención.

-Sí, me di cuenta, que no vuelva a pasar.

Seguí todo el día preguntándome el porqué de ese sueño tan raro. Cuando regrese a mi casa vi a esos malditos, pare mi caminata antes de que me vieran y me escondí para verlos mejor, efectivamente tenían gasolina y me di cuenta el sueño fue una premonición.

-¿Qué es lo que quiere que haga con ellos, jovencito?

-¿¡OLVIDO!?

-Sí, aquí estoy-Acaso ¿sigo soñando?- ¿Qué es lo que quiere que haga con ellos, jovencito?

-Pero… ¿Tú no trabajabas en mis sueños? ¿Eres real?

-Usted hizo el trato conmigo, jovencito. Sus compañeros forman parte de sus pesadillas, mi parte del trato es ayudarlo a que ya no lo molesten…

-Solo has que se vayan y que no regresen nunca a mi casa.

-Como usted quiera-Me miro con sus blancos ojos y desapareció.

Efectivamente los estúpidos se fueron y yo pude entrar a mi casa otra vez.

Estuve revisando una y otra vez la ventana pero nada, ellos no regresaron.

Me dormí después de cenar. Había sido un día largo y ya que estaba en mis vacaciones podría dormir todo lo que quisieran además mis padres no llegarían hasta dentro de una semana y media, podría hacer lo que quisiera durante ese tiempo.

Estaba en un sueño y escuche al alguien diciendo “jovencito” pero de forma diferente, era una voz femenina.

Levanto la vista y la veo, una chica unos 20 centímetros más pequeña que yo, con cabellos negros como el carbón y con unos reflejos azules. Traía una ropa muy similar a la de Olvido pero femenina, un vestido negro con detalles blancos hasta las rodillas, parecía un vestido muy similar al de una sirvienta, tenía una camisa debajo del vestido del mismo color blanco que la de Olvido y una pajarita como la de Olvido, el vestido que estaba arriba de la camisa tenía un escote con cintas cruzadas que hacían ver muy bien sus bastos atributos y bajaba con algunos detalles blancos repartidos por todo el vestido como en el final de las pegadas mangas negras en sus brazos o en el final del vestido, a partir de las rodillas donde acababa el vestido había unas medias a rayas como las de Olvido y finalizando con unos negros y limpios tacones de aguja, todo ese look monocromo la hacía ver tan hermosa a juego con su pálida piel. Su cabello negro en su cara estaba como un flequillo perfectamente peinado y cortado, dejando claramente a la vista sus ojos, los mismos ojos blancos que ya conocía. Su apariencia por alguna razón se me hacía parecida a Hana.

-Un placer jovencito…-Dijo cortando mis pensamientos.-Mi nombre es Éxtasis, para servirle.

Deja vu?

-¿Éxtasis?

-¡Sip, ese es mi nombre! Para servirle.-Me sorprendió, mientras Olvido te trata con una fría cortesía, ella es amable y expresiva.

-Tú… ¿quieres hacer un trato también?-Empezó a flotar lentamente por el lugar.

-¡EH! Solo si usted quiere…

-¿De qué se trata?

-Pues…Para cerrar el contrato… Como usted es un hombre tiene que darme un beso…MMM… Le daré todos los deseos que me pida.

-¿¡BESO!?-Al escucharme decirlo se puso roja como un tomate.

-¡AAAAH! ¡N-NO, NO, NO! Solo… Pues, eso dice en el reglamento.-Reconocí el tartamudeo.

-Solo es un beso por un sueños infinitos, jovencito-Apareció Olvido haciendo trucos con su bastón.

-Bien-Dije mientras Éxtasis seguía volando pero esta vez boca arriba al cielo.

Lentamente se me acerco y puso sus manos en mi rostro uniendo nuestros labios en un beso que nunca pensé en tener puesto que era un beso en el que su labio superior se juntaba con mi labio inferior eliminando para mi uno de los principales problemas al dar un beso, el hecho de que las narices se unen.

Después del beso quede prácticamente hipnotizado, el mejor beso de mi vida.

-Ahora puede pedirme todo lo que quiera.

-¿Ah, enserio? Quiero un batido de chocolate.

-Sus deseos son órdenes.

Desperté una vez más en mi habitación, no tenía muy en claro todo lo que había pasado pues estos últimos días han sido una confusión, quite unos pelos rebeldes que estaban en mi rostro y gire mi cabeza hacia mi mesa de noche, sentí como mi piel se puso como de gallina, ahí había un batido de chocolate, lo probé y si era uno me asusté mucho, obviamente no podía creerlo ya que es era algo irreal. Probé ese supuesto poder y desee unos 100 dólares. Voltee mi cabeza y me di cuenta que ahí estaban 100 DOLARES…

Me tranquilice y me fui a dar un baño para luego vestirme e irme al centro comercial. Pedí suficiente dinero para comprarme una nueva consola y regrese a mi casa.

Pasaron varios meses, Éxtasis y Olvido me seguían a donde sea que yo fuera, solo yo podía verlos pero prácticamente eran genios de la lámpara. Me consentían cualquier capricho que les pedía, pronto me volví adicto a pedirles cosas a esos demonios, me ayudaron en muchas cosas. Olvido me ayudaba a eliminar cualquier cosa que yo quisiera y Éxtasis al contrario se encargaba de hacer realidad cualquier cosa que deseara. Olvido tiene el poder de destruir y cambiar y Éxtasis de crear y cambiar.

Un día, mientras esos dos no estaban, revisaba historias en internet donde encontré información de un animal mitológico japonés “Baku el devorador de sueños”. Baku…Eso era lo que eran ellos investigue más sobre ellos y me di cuenta de algo…Había un montón de historias de gente con esas experiencias, más bien, los diarios de esa gente pues todos estaban desaparecidos. Había advertencias que decían como evitar que ellos aparezcan…Se dice que ellos comen tus sueños una vez sean muy fuerte los devoran y los portadores desaparecen.

Decían que una forma de evitar que se fijaran en ti o incluso hacer que se vallan es comer su comida favorita, así saciaran su hambre atreves de tu comida. A Éxtasis le gusta comer pan, dulces y el té de manzanilla y a Olvido le gusta las frutas, el pie de limón y también el té de manzanilla.

Apague la computadora y me fui a dormir a pesar de ser apenas las 3 de la tarde.

Desperté en un mundo paralelo veía a mi habitación pero en colores monocromos, salí de mi habitación y fui a la sala era un bosque lleno de árboles y vi a Olvido al frente mío con… ¿Esos 3? Uso su bastón y le corto el vientre a uno de ellos, los gritos no paraban luego a uno de ellos lo quemo vivo de solo chasquear los dedos y al último lo degolló, Éxtasis lo miraba con una sonrisa mientras su ¿hermano? Se hacía cargo de esos tres entre en pánico y desperté todo sudado cuando entra mi madre en mi habitación.

-Hijo, te tengo malas noticias, acaban de encontrar el cuerpo muertos de tres de tus compañeros de clase.

-¿Qué? ¿C-Como?

-Lo siento mi amor ¿eran tus amigos?-Decía mi madre mientras me mostraba una foto de esos tres.

-Amor ¿estás bien? Estas muy pálido. Ven vamos a cenar para que puedas recuperar el color.

Fui corriendo en la cocina y me comí una banana que estaba allí y un pan con la esperanza de que fuera verdad lo que decían en internet.

Accidentalmente me dormí y afortunadamente no los vi…

Cuando desperté fui rápido a la computadora de mi cuarto y seguí investigando. Una persona logro escapar en el último momento, comento como un día cuando se fue a dormir vio como ellos le decían “El tiempo se ha agotado” “¿Conoces el precio a los deseos ilimitados?” “Aquellos sueños que tanto aprecias serán nuestro alimento” Describía como sus ojos se volvían rojos con negro y como acabaron con toda su familia. Él decía que vive únicamente porque come todos los días, sin falta, alguna de las comidas favoritas de esos demonios.

Actualmente me he escapado de ellos, sé que están ahí, viéndome, esperando a que cometa el más mínimo error para así atraparme y eliminarme pero tengo miedo de que si un día dejo de comer alguna de esas comidas vuelva a escucharlos decirme.

Hola Jovencito”.

— Via Creepypastas

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