Los brazos de mi abuela

Asesinos del Zodiaco
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Cuando una persona entrada en años tiene algún accidente con otra persona siendo victima, generalmente no se le juzga demasiado. Es el caso de mi abuela, quien fue noqueada por un ladrón, quien secuestro a mi prima, desaparecida hasta el día de ayer. Mi abuela es una victima más, por lo que no dude de ella, y la trate como siempre, incluso me mude a su casa una semana por las vacaciones, o al menos ese era el plan…..

  • Juan, anda a comprar un desodorante de ambiente antes de que se acabe- Me dijo mi abuela ya en el tercer día de estadía en su calurosa morada

Rezongue , pero era el invitado y mi abuela me aguantaría en su departamento todas las vacaciones, por lo que debía hacerle caso. Pero no todo sale como uno planea. El no tener supermercados cercanos, y que los únicos abiertos no tengan desodorantes o cambio en la caja, sumado a la dificultad de dormir en un ambiente con constante olor a vainilla, te sacan las ganas de ser obediente, por esta razón en vez de seguir recorriendo supermercados en busca del preciado desodorante, decidí volver a la casa de mi abuela con las manos vacías.

Vaya sorpresa la mía al notar que su reacción fue de alegría al verme sin su producto -Oh, no te hagas problema, no es tan necesario- Dijo mientras preparaba la cena fresca para el insoportable verano que recaía sobre nosotros.

Luego de una cena aburrida como la diaria mi abuela me mando a dormir a la amplia y cómoda cama de todos los días.

Otra vez la incomoda noche en aquel sofa-cama, intentar dormir en ese pequeño ambiente, solitario y deprimente, aunque normalmente inundado por el olor a desodorante, que al fin hoy yacía sin tantos químicos en el aire. Cuando el viento entro en el cuarto y ventilo completamente el mismo alejando el olor eterno a vainilla, comencé a sentir un fétido y nauseabundo olor proveniente de abajo de mi cama, mas precisamente en la segunda cama, que era desplegable pero siempre se hallaba trabada inexplicablemente.

Intentando persuadir tan apestoso olor destrabe con paciencia todas las llaves y desplegué la segunda cama, para encontrar en lugar de algún alimento vencido como supuse, un brazo en estado de descomposición y repleto de gusanos ondulantes dentro de la putrefacta carne de aquella extremidad pequeña que comprendí, pertenecía a mi pequeña prima Noelia.

-Tu primita no me dio una mano con el desodorante- Dijo mi abuela reluciendo su cuchillo de carne, mientras cercenaba mi brazo y lo guardaba junto al de mi prima.

— Via Creepypastas

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