La Historia de Judy

Judy era una niña tierna, amable, sonriente, con mucho amor para el prójimo especialmente por los animales, llena de sensibilidad enfocada al arte en todas

Judy era una niña tierna, amable, sonriente, con mucho amor para el prójimo especialmente por los animales, llena de sensibilidad enfocada al arte en todas sus expresiones, desde sus esculturas de plastilina, hasta la belleza capturada en un dibujo hecho a mano. Convertía cualquier momento o vivencia en una hermosa obra de arte.

Al cumplir 8 años, las cosas empezaron a cambiar un poco, había ocasiones en que ella desaparecía por horas, sin recordar donde había estado, que había hecho, o cualquier detalle que diera cuenta de lo sucedido, su actitud se mostro distinta también, su interés en el mundo que la rodeaba se perdió, junto con su amor por el arte, no había dibujos, esculturas, ni sonrisas. Poco a poco se empezó a alejar de su familia, pasaba días enteros encerrada en su cuarto, sin querer hablar con nadie y parecía molesta por todo.

Un día  me quedé a dormir en su casa, Judy su hermano y yo estábamos en la misma habitación, sus padres en la de al lado, ella se veían algo nerviosa, mirando hacia la puerta y la ventana, de pronto un poco asustada, dijo que el “chupacabras” estaba viendo desde la puerta y quería entrar.

De un salto su hermano ya estaba en la puerta cerrándola, pero ella no quitaba la vista de la ventana diciendo que entraría por ahí. Después de cubrir la ventana para que no se viera nada hacia fuera o alguna luz pudiera entrar por ella, Judy cayó dormida sintiéndose más segura, nosotros velábamos su sueño por si la “pesadilla” volvía.En un tiempo que nos pareció razonable decidimos dormir también.

Mientras nos cobijábamos se escuchó en la ventana un –click,click- como si la rama de un árbol movida por el viento golpeara la vidrio, pero, ahí no había arboles, el sonido no cesaba, se hacía cada vez mas fuerte e insistente, como si alguien tocara desde afuera solo con su uña, jugando a los valientes como jóvenes que éramos entonces, corrimos un poco la cobija con la que habíamos tapado la ventana, ¡No había nada!, en el momento en que la solté el instante pareció eterno y en cámara lenta, una par de manos grises escuálidas, con dedos muy alargados se tomaron de los barrotes de la ventana, dándose impulso con ellas lentamente una masa gris se asomo por debajo del marco, sus grandes ojos negros nos vieron fijamente, y quedamos inmóviles, al ver su rostro, con apenas una línea en lugar de boca, dos fosas por nariz…

Subió una pierna, después la otra para pasar entre los barrotes porque era muy delgado, al tocar con el vidrio de la ventana su cuerpo se vio como la interferencia en la televisión, atravesó sin problemas, se paró junto a la cama de Judy, nosotros habíamos retrocedido sin darnos cuenta cuando el avanzaba y observamos su forma detenidamente, era como un niño, no más de un metro de estatura, delgado, con la cabeza grande, estaba desnudo, su piel era gris y babosa, lo sé porque lo toqué, al momento en que el tomó a la niña del brazo,  la jaló muy rápido como si quisiera llevársela a rastras por la ventana, estiré mi mano y lo sujeté por la cabeza, mi miedo era muy grande porque no podía soltarlo, mi mano se cerró muy fuerte, la levanté pero él seguía pegado a ella, pataleaba muy fuerte, yo gritaba y entonces con sus chillidos tres mas de ellos se metieron por la ventana de la misma forma, el hermano de Judy corrió hasta ella solo alcanzó a tomarla del pie, pero esas criaturas eran muy fuertes, uno de ellos la tomó a la misma vez por el brazo y los jaló con tal facilidad como si se tratara de un par de trapos, los otros se encargaron de que su hermano la soltara y le quebraron las dos muñecas, el que estaba en mi mano se soltó o no sé si yo lo hice, pero salieron por la ventana, subieron por la barda como arañas, y la saltaron sin problemas, salimos de inmediato tras de ellos, pero el camino fue demasiado largo, había que salir del cuarto cruzar el comedor y la sala hasta llegar a la cocina, donde había una puerta con un pasillo largo que nos lleva hacia fuera, me subí sobre la lavadora, pero ya no pude ver nada.

Judy desapareció por dos días, después de eso, en sus dibujos vimos el cambio, en ellos solo había sangre, maldad, demonios, y estas criaturas grises siempre presentes…

Fuente: cuentosdeterror.mx

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