Leyenda las brujas de lagos

El Puente Negro
El Puente Negro

Hace unas décadas todos concebíamos en nuestra imaginación a las brujas volando con alas y no con la escoba que hoy en día las caracterizan, a demás las antiguas consejas decían que antes de emprender su vuelo tenían que sacarse los ojos y esconderlos bajo el fogón que en todas las cocinas habia y se ponían los de un gato negro que para el caso tenia toda bruja que se apreciara de serlo. una vez de haber llenado tales requisitos y que hubiera sonado la ultima campanada de las 12 de la noche las maléficas señoras tenían que pronunciar una formula sencilla pero mágica y que era “sin Dios y sin santa María” y batiendo sus alas de petate se elevaban en las negruras de la noche, con cuanto pavor oíamos a los chicos de hace algunos años a nuestras abuelas y viejas tías que después del rezo obligado del toque de animas platicaban con mucha solemnidad tanto asuntos relacionados con las llamadas brujas como con la infeliz Maria que también le dicen “la llorona”, de los primeros seres maléficos se decía que podían pasar por el ojo de una aguja y solo las detenía la virtud de unas tijeras abiertas en cruz puestas en el lumbral de la puerta de la habitación donde dormía un infante que era a los que a las brujas les gustaba sacarles la sangre.
Contaban de una madre que habia iniciado a su hija en las artes diabólicas y que una noche tenia mucho apetito de sangre y el reloj parroquial no sonaba las 12 campanadas requisito que como ya se dijo se necesitaba para emprender el vuelo y al darse cuenta la mamá del apetito de su hija le dijo chupale el dedo a tu tata mientras es la hora de irnos, también se decía que un hombre que no creía en las brujas y dijo en una pulquería si de verdad hay brujas que hoy en la noche vengan y me chupen el cuello y al día siguiente tenia los orificios que dejaron en tan delicada parte. También se creía que estando reunidos tres personas que se llamaran Juan podían agarrar a las brujas que por las noches y sin ningún recato pasaban volando por los cielos nocturnales llevando un pequeño farol encendido que era indispensable, como ya se dijo estando los juanés reunidos rezaban credos y mas credos y echaban nudos en sus fajas hasta que la bruja caía atada a sus pies se decía que eran muchas mujeres hermosas y que les ofrecían grades cantidades de dinero para sus captores para que las dejaran libres para volver a sus hogares antes que sus padres o sus maridos despertaran y notaran su ausencia, esto y mas se contaba de tales seres maléficos.

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