Leyenda del indio misionero

El Puente Negro
El Puente Negro

Desde hace mucho tiempo, las personas mayores solían reunir a los niños para contarles historias acerca de espíritus y ánimas que deambulaban por las noches. Estos relatos se convirtieron en leyendas que han perdurado hasta el día del hoy en la mente de las personas, adquiriendo nuevos detalles, y sobreviviendo al paso del tiempo, ejemplo de ello, es la leyenda del indio misionero , proveniente del Perú colonial.

En aquel entonces, cuando los misioneros vinieron de Europa, un indio se unió fervientemente a la religión, pero un día de forma repentina, enloqueció y mató a tres misioneros. Fue apresado y antes de su ejecución, negó a Dios, impidiendo que rezaran por su alma; dicen que por este acto le cayó una maldición y la noche siguiente de su muerte, se le vio caminar en las cercanías.

Cuando los religiosos volvieron a Europa dejando abandonadas las misiones la leyenda del indio no desapareció, la gente aseguraba verlo vagar por la selva, llorando y maldiciendo , con un tono de voz profundo y desgarrador.

Con la llegada de un nuevo sacerdote, las cosas solo empeoraron, muchos dijeron que el ánima se había inquietado , y por eso se parecía con mayor frecuencia. Por su parte, el nuevo clérigo, trataba de convencer a todos de que eran solo inventos, hasta que dos meses después, simplemente dejó de tratar el tema.

La causa fue que una noche sin luna, oyó un ruido como de pies arrastrándose que se iba acercando desde el interior de la selva. Al asomarse por la ventana, se encontró con una silueta humana, de inmediato alzó su lámpara, la cual pareció perturbarse aun sin un soplido del viento, y vio que el individuo estaba de espalda y asemejaba a un indio , llevando algo en su pecho, además murmurando. El terror le hizo presa cuando se dio cuenta que estaba maldiciendo, pues eso confirmaba las habladurías de la gente. Quiso mover los pies, pero solamente logró caer de espaldas, soltando la lámpara.

En el girar de la lámpara por el piso, el último haz de luz sirvió para iluminar el rostro del indio pronunciando blasfemias. En ese momento, el miedo en el religioso era tan grande que la cabeza le daba vueltas, las imágenes se tornaban borrosas, y la negrura entraba en sus ojos, pero antes de perder la conciencia, vio al indio frente a él, iluminando sus ojos con fuego

Ahí encontraron al cura desmayado cerca de la puerta de la iglesia, ocultando lo sucedido, y queriendo hacer de cuenta, que el fantasma del indio no existía.

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