Las cosas buenas llegan

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco

Linda Thomas. Un ejemplo.

18 años. A punto de graduarse. Grandes notas. Aceptada en cualquier universidad. Una fiesta en su honor. Estudiante de matrícula. Solo un poco, pero hay alcohol. Linda y su novio de siempre. Una habitación privada. Emocionados por el éxito académico. Un preservativo olvidado. Tan solo uno. ¿Cuántas posibilidades había? Las suficientes.

Tres meses después, el verano se acaba, y linda esta aterrada por un test de embarazo positivo. En su habitación, sola, reza. De rodillas, con sus lágrimas corriendo por su rostro, ruega y suplica a Dios para que la salve de esto. Llora pidiendo a los cielos. Grita con toda su alma. Nunca ha querido algo con tantas fuerzas. Ella no puede hacerlo. Su novio se ha ido. No puede ir a la clínica. Ruega al poder divino para que se lleve a su hijo. Pero nada pasa.

Seis meses después, las universidades la rechazan, su novio la abandona, da a luz a su hijo. Lily.

Y después, todo cambia.

Las semanas, los meses, los años, pasan. Linda, aterrada antes con la idea de su hija, crece despacio y acepta su sitio. Acepta a su hija, luego la quiere, ama ser madre. Trabaja duro para darle una buena vida a Lily.

Una década después, ella se casa. Ha trabajado duro para ser la gerente de un bonito restaurante. Su marido lo hace en una aseguradora. Lily crece, y está feliz. Una preciosa tarde, Linda se sienta en el porche, mirando como Lily juega en el patio. Es un día soleado, no hay nubes en el cielo.

Linda lleva su té helado a sus labios. Un relámpago nacido de la nada choca contra el suelo. Un fogonazo, un trueno imposible. Un olor único y horrible.

Linda parpadea recuperando su visión de nuevo. Luego, su aliento y su corazón se detienen. Lily esta tirada sobre la hierba. No se mueve. Linda grita y corre hacia su hija. Linda mece a su querida niña. Sus lágrimas corriendo por su rostro. Mira al cielo y grita solo dos palabras.

“¿Por qué?”

Es una valiosa lección.

¿Por qué? Porque ella lo pidió. Dios responde a las oraciones después de todo.

¿Has oído la expresión de que Dios es bueno?

¿Qué las cosas buenas ocurren a quienes saben esperar por ellas?

¿Quién dice que Dios responda a tus oraciones en el momento que TÚ las haces?

Ahora piensa. ¿Por qué cosas has rezado? ¿Cuándo rezaste por ellas? ¿Ha cambiado algo? Deberías ser cuidadoso con tus oraciones…

— Via Creepypastas

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