La niña de la Muerte

Asesinos del Zodiaco
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Era la primavera, o cualquier otra estación. A Jessy, también conocida como prisionera 3412, le daba igual.

Jessy era un niña de siete años de edad, de cabello blanco y ondulado que le llegaba a la cintura, estatura de cualquier niña de siete años. Vivía en lo más profundo y remoto de un Hospital, donde “probaban” nuevos medicamentos, curas, vacunas o lo que fuera, en niños menores de quince años.

Jessy no conocía a sus padres, de hecho, de su familia solo conocía a su hermana y su prima. La habitación en la que se encontraba (la habitación de experimentación) estaba llena de médicos rodeándola, tenían caras de psicópatas con sonrisas de oreja a oreja, viéndola fijamente.

-Buen día, pequeña- dijo uno de los médicos con voz escalofriante.

-Si te comportas bien, te prometo que no te dolerá mucho.

-Déjenme, por favor, se los ruego- rogaba entre lágrimas Jessy, atada con cadenas a sus manos y piernas.

Los médicos hicieron caso omiso a los llantos de la pequeña; Jessy rogaba más fuerte, pero hicieron como si no dijera nada; los médicos le inyectaron una sustancias, de color amarillenta, a la pequeña.

Se podían oír los gritos desesperantes de la niña.

-Te has portado bien, pequeña- dijo el mismo médico con la misma voz relajante y escalofriante.

-Te observaremos por un tiempo a ver cómo “respondes” a la fórmula 5511153. Si sobrevives, podrás comer por toda una semana.

Los médicos llevaron a Jessy a su habitación y la observaron para ver qué sucedía. En su habitación había una cama y un cuarto de baño; sobre la cama había una muñeca muy mal hecha.

Jessy, al entrar a la habitación, abrazó a la muñeca, y, llorando, le decía:

-Grace, ¿por qué?, ¡¿por qué me pasa a mí?!

Los días pasaron y se veían cambios en Jessy; el más significativo era que, exactamente a la media noche, Jessy se despertaba gritando y golpeando cosas, también en el transcurso de ese mal comportamiento se llamaba a sí misma Kurisha o decía:“Los que sobreviven son los primeros en morir”, mientras reía como loca.

Los médicos, sorprendidos con el comportamiento de Jessy, decidieron llevarla a la sala de experimentación, la vistieron con una camisa talla X; obviamente le quedaba muy grande, y unos shorts de color negro, y en su pelo le pusieron un cintillo que decía “DEAD”, y cubrieron sus ojos con la pollina que tenía (es decir, pusieron el cintillo sobre la cabeza).

Cuando caminaban a la habitación, Jessy se estaba oponiendo más de lo normal: pateaba, insultaba y golpeaba a los médicos

Al llegar a la sala, los médicos observaron que las cadenas no servían, así que le pusieron hilos sobre las muñecas. Cuando intentaron tocarla, la niña los mordió tan fuerte que los dientes atravesaron la piel, los médicos intentaron todo lo posible por calmarla, pero fue en vano. Las cadenas se soltaron y los hilos de Jessy se soltaron y quedó libre, los médicos estaban horrorizados e intentaron huir de ella.

Al día siguiente, se encontró cadáveres de los médicos y niños de aquel hospital, en las oficinas, en las cámaras de seguridad. Se veían fragmentos de una niña de cabello blanco; en la grabación se oía que decía a gritos: “La niña de la muerte”. Los policías inspeccionaron el área y encontraron a una niña, peinando a una muñeca.

-Oye, ¿qué haces aquí?-preguntó un oficial.

La niña se quedó en silencio, mirándolo fijamente.

-¿Cómo te llamas?

La niña caminó hacia él y le dijo:

-Ku-ri-sha

Días después se encontró al mismo oficial muerto, y con su sangre estaba escrito:

“Los sobrevivientes son los primeros en caer.”

— Via Creepypastas

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