La hermosa chica vestida de negro

El Puente Negro
El Puente Negro

Era viernes por la noche y el doctor Williams volvía a su casa después de un largo día de trabajo en el hospital. Estaba todavía a medio camino y se encontraba atravesando una larga autopista que parecía no tener final… mas aún estando tan cansado. Cerca de donde él se encontraba había un cruce muy peligroso, de hecho preocupaba tanto a la gente de la zona que habían planteado la idea de construir un paso subterráneo para evitar los accidentes, aunque al final no habían dado luz verde al proyecto.

El doctor Williams siempre prestaba especial atención a la carretera cuando pasaba por allí, por lo que redujo la velocidad y observó los alrededores. Fue en ese momento cuando vio a una muchacha parada haciendo autoestop. Llevaba puesto un traje de fiesta de color negro, y lucía bastante hermosa. El doctor frenó su vehículo en seco y le hizo una señal a la autoestopista para que se subiera a la parte de atrás del coche. Quizás necesitaba ayuda… quizás tenía problemas, quien podía saberlo.

– Disculpa, llevo un montón de bolsas en la parte de delante – se disculpó bastante apenado. – ¿Te importaría sentarte en el asiento de atrás?

La muchacha por su parte negó con la cabeza y obedeció al doctor, sentándose en la parte de detrás, aunque sin mediar palabra alguna.

– Y bien… ¿a donde te diriges? ¿no es un poco peligroso para una chica tan joven ir sola por la autopista haciendo dedo? – El doctor miró de reojo su reloj, dándose cuenta de lo tarde que era.

– es una historia un poco larga, no quiero molestarle con eso ahora. – murmuró la muchacha. Su voz era muy dulce y melódica, como la de un ángel. – Por favor, ¿podría llevarme a casa? Le prometo que le explicaré todo cuando lleguemos… sólo espero que no esté muy lejos del destino de usted.

El doctor resopló pesadamente mientras la chica le indicaba la dirección de su casa, y después arrancó el coche con la intención de hacer camino. Sinceramente, aquella muchacha y su comportamiento tan errático le parecieron muy extraños, pero no quiso presionarla ni intentar indagar mas en el asunto. De vez en cuando la observaba por el espejo retrovisor, pero parecía que ella estaba perdida en sus propios pensamientos mientras miraba fijamente por la ventana que tenía al lado.

Unos 20 minutos de camino después el doctor pudo llegar a lo que parecía ser la dirección que le había indicado la chica, pero la casa que había allí parecía estar a oscuras, totalmente cerrada y deshabitada. Arqueó una ceja algo contrariado y volteó suavemente a preguntar a la chica por aquel lugar. Pero ella ya no estaba allí

– ¡¿pero qué diablos?! – alzó la voz sorprendido por un momento. Ella no podía simplemente haberse evaporado, y tampoco podía haberse tirado del coche, ya que el seguro de las puertas estaba echado… – ¿qué está pasando? ¿es esto una maldita broma?

Confundido como nunca lo había estado antes, el doctor Williams se bajó del coche y se acercó a aquella casa, tocando al timbre repetidas veces. Desde fuera parecía no haber nadie, pero se podía apreciar una tenue luz anaranjada que se escabullía por debajo de la puerta de la entrada.

Después de unos cuantos minutos insistiendo y tocando al timbre la puerta se abrió, dejando paso a un hombre de edad bastante avanzada. Su cabello era canoso y tenía un aspecto muy apagado. Aquel anciano miró fijamente al doctor con aquellos ojos cansados y penetrantes, provocando que se pusiera todavía mas nervioso si cabe.

– Verá, no tengo ni la mas remota idea de como explicarle lo que me acaba de pasar. – empezó a hablar el doctor, aunque se notaba en su voz y en su lenguaje corporal que no se sentía muy seguro de si mismo. – una muchacha se subió a mi coche, me dijo que la trajera hasta aquí y…

– ya lo sé, no hace falta que continúe. – comentó tranquilamente aquel anciano, algo hastiado con la situación. – no es el primero que viene aquí un viernes a contarme esta historia. Esa chica que ha recogido era mi hija… Mi adorada hija murió hace 3 años en un horrible accidente de tráfico justo en el cruce donde la encontró.

— Via Creepypastas

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