La embrujada Casa Whaley

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Pocas casas en San Diego son históricamente tan importantes como la Casa Whaley. Además de ser el hogar de la familia Whaley, albergó un granero, el County Court House, el primer Teatro comercial San Diego, varios negocios, incluyendo el propio almacén general Thomas Whaley, salón de baile, sala de billar, escuela y colegio. Hechos relevantes, tales como ser el lugar donde se ahorcó a Yankee Jim Robinson, el suicidio de Violeta Whaley en 1885 y la muerte de todos los que allí vivieron, han impregnado la Casa Whaley con un aire de misterio que le ha valido el puesto número uno de la casa más embrujada de los Estados Unidos. Las supuestas apariciones de la Casa Whaley aparecido en numerosos programas de televisión y se han descrito en innumerables publicaciones y libros desde que la primera casa se​​ abrió como museo en 1960. Pero, si hay fantasmas en la Casa Whaley, ¿Quiénes son y por qué están aquí?

El primer fantasma documentado en la Casa Whaley es el de James Robinson apodado “Yankee Jim”. James Robinson fue acusado de intento de hurto en San Diego en 1852, y colgado en una horca de la parte trasera de una camioneta en el lugar donde ahora se encuentra la casa. Aunque Thomas Whaley había sido un espectador de la ejecución, no dejó que eso le disuadiera de comprar la propiedad unos años más tarde y la construcción allí mismo de una casa para su familia.

Parece ser que poco después de que la pareja y sus hijos se mudaran a la casa, se oyeron fuertes pisadas moviéndose por ésta. Whaley los describió como pisadas hechas por las botas de un hombre grande. Finalmente se llegó a la conclusión de que estas pisadas pertenecían al fantasma de Yankee Jim Robinson. Lillian Whaley, la hija más joven de los Whaleys que vivió en la casa hasta 1953, se había convencido de que el fantasma de” Yankee Jim ” tenía embrujada la vieja casa.

Muchos de los visitantes de la casa ahora convertida en museo, han informado de que se han encontrando al propio Thomas Whaley. Un ex vigilante del museo, dijo: “Hemos tenido una niña de unos 5 o 6 años de edad, que saludó con la mano a un hombre que dijo estaba de pie en la sala. Nosotros no podíamos verlo. Pero a menudo la sensibilidad de los niños es mayor que la de un adulto”. Sin embargo, muchos adultos han informado haber visto la aparición del señor Whaley, generalmente en el rellano superior. Uno de ellos dijo que estaba “vestido con levita y pantalones y de repente se desvaneció”.

El fantasma de Anna Whaley también se ha visto, por lo general en las salas de la planta baja o en el jardín. En 1964 un investigador pudo ver al fantasma de la Sra. Whaley:”De repente me di cuenta de algo en la pared”, informó Philbin, “Había algo vaporoso blanco, parecía una aparición de algún tipo, sin duda era la silueta de Anna Whaley”

Otros visitantes han descrito ver o sentir la presencia de una mujer en la sala de audiencias. “Veo una pequeña silueta de una mujer”, dijo un visitante,”quien tiene una tez morena. Ella llevaba una falda larga, que llegaba hasta el suelo. Ella tiene una especie de gorra en la cabeza, el pelo oscuro y los ojos y ella lleva aros de oro en las orejas perforadas. Ella parece estar en esta habitación, vive aquí, supongo”.

Ninguno de los Whaleys se ajusta a esta descripción, pero la casa fue alquilada a numerosos inquilinos durante algunos años. Tal vez la misteriosa mujer en la sala del tribunal fuera uno de ellos. Un parapsicólogo informó que vio a un perro pequeño, como un fox terrier, que corría por el pasillo con sus orejas de soplillo y en el comedor. El perro, dijo, era una aparición. Cuando vivían en la casa, los Whaleys tenían un terrier llamado Dolly Varden.

En la sala de música hay una lámpara que debe ser una de las favoritas de uno de los fantasmas. A menudo puede observarse como se mueven algunas de las lágrimas de la lámpara mientras el resto están quietas. Ollas y sartenes se han visto moviéndose mientras pendían colgadas de la pared. Las ventanas de la planta baja han sido selladas para evitar que se abran por sí solas a altas horas de la noche, lo que hacía saltar la alarma.

La Casa Whaley sigue viviendo silenciosamente sobre la Avenida San Diego como lo ha hecho durante un siglo y medio. Cada día los visitantes vienen de todo el mundo a visitar el museo histórico. Contiene tanta historia entre sus paredes, que incluso los escépticos podrán disfrutar de la gira. Para los creyentes y escépticos por igual, la casa los trae de regreso una y otra vez, en busca de esos escurridizos fantasmas.

— Via Creepypastas

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