La cosa mala

El Puente Negro
El Puente Negro

La noche caía con rapidez. Los fulgentes rayos de la luna iluminaba el agreste paisaje del pueblo, Melquiades, joven y atlético, se abría paso entre la maleza, apurando el paso.

Faltaban varios metros, pero se había detenido a pensar en la serie de homicidios de hace cuarenta años. Él no era tan viejo, pero su abuelo le había comentado sobre esos horribles crímenes cometidos por el Diablos. Las víctimas eran mutiladas, les removían los ojos…

Las luces del pueblo interrumpieron sus turbios pensamientos. Era la fiesta del comienzo de temporada y todos rezaban para que fuera una buena temporada. Las lluvias no habían ayudado mucho en la última.

-Como hace cuarenta años…- Dijeron algunos ancianos, alejados. Melquiades no se concentró en la charla, y fue a saludar a sus amigos. Los ancianos siguieron charlando: – Hace cuarenta años no llovió durante una temporada, ¿Y qué sucedió?…

En el pueblo se organizaban muy bien para las fiestas. El alcohol siempre estaba presente. Vino, cerveza y algunos decían que habían traído vodka, pero eso era cuestionable. La música era aceptable según Melquiades, pero durante varios minutos no dejó de pensar en los crímenes. No obstante, la compañía de sus amigos le hizo olvidar todo eso.

Los ancianos se retiraron. Los más jóvenes se fueron despidiendo,y los más débiles estaban ya en el suelo debido a la bebida. En eso, Melquiades se percató que su mejor amigo no estaba presente. Era gracioso porque siempre iba a las fiestas con su esposa y eran muy conocidos en el pueblo como para no ir. Preguntó a varios conocidos si lo habían visto, pero todas las respuestas fueron negativas. Definitivamente no había ido.

Tomó un poco de comida para llevársela a su mejor amigo, se despidió del resto y marchó a paso lento bajo la luz de la luna, ahora tan brillante como el sol. El clima era perfecto, algo caluroso, no había una sola nube en el cielo y las estrellas eran perfectamente apreciables. Todo estaba sumido en una paz que a Melquiades le causaba cierta inquietud ¿Qué habían dicho los ancianos? ¿Qué todo sucedía como hace cuarenta años?

Su abuelo le comentó que hace cuarenta años el pueblo entró en crisis debido a los homicidios. Todos decían «¡Es la cosa mala! ¡La cosa mala ha vuelto!» pero nadie entendía por qué. Los más jóvenes simplemente ignoraban todos los hechos y se concentraban en las fiestas que organizaban cada semana. No se preocuparon hasta que uno de ellos murió de forma brutal.

Alejó esos pensamientos de su mente y se concentró en caminar. Era torpe, así que le costaba mucho recorrer el camino a la casa de su amigo –estaba casi completamente empedrado.-. Casi llegando a la entrada, sintió una presencia en su espalda, pero no se atrevió a mirar.

¿Y si era la cosa mala?

No, eso era estúpido. La cosa mala no existía, era un invento de ancianos para asustar a los más jóvenes. Seguramente era algo relacionado con los efectos del alcohol, pensó. Una vez en la entrada, y con un fétido olor en la nariz -«Se habrán olvidado de limpiar el granero…» pensó.-, toco la puerta tres veces. Nadie atendió. Tres veces más, y sin respuesta. Decidió tocar más fuerte, pero se percató de algo; la puerta no estaba del todo cerrada.

Entró.

Todo estaba oscuro. Más oscuro de lo que se hubiera imaginado. Las luces no funcionaban, y por poco no sale corriendo al escuchar un ruido en el segundo piso. Subió y no le gustó lo que vio.

Su mejor amigo yacía inmóvil sobre la cama, boca arriba. Sus intestinos colgaban de su estómago y caían por el lado derecho de la cama. Tenía varias cortaduras, carecía de ojos. Melquiades gritó y bajó las escaleras a gran velocidad. Salió e intentó correr devuelta al camino, pero tropezó más de una vez.

Se detuvo, tomó aire, y entonces volvió a la casa ¿Qué debía hacer? ¿Llamar a la policía? ¿Salir corriendo de allí? ¿Qué debía hacer? Se detuvo frente a la casa. Sintió nuevamente una presencia detrás de él… corrió en dirección contraria a la original. Directo al barranco del que tantas leyendas se contaban.

  • Es como hace cuarenta años…- Se repetía mientras corría.- ¡La cosa mala ha vuelto! ¡La cosa mala ha vuelto!

Y se detuvo frente al barranco. No supo cuánto había corrido, ni cuánto tiempo pasó. Simplemente se quedó allí, mirando el enorme mar que se extendía. Su amigo había elegido un extraño lugar para asentarse, alejado de todos…

Oh, su amigo. Lloró por él, lloró hasta que se percató que, bajo el olmo junto a él, había un jovencito.

  • ¿Quién eres? – Inquirió Melquiades.- ¡Contesta!

El jovencito no respondió. No debía tener más de seis años, pero no podía apreciar su rostro. Melquiades supuso lo peor…

  • ¡¿Quién eres?! – Gritó.- ¡¿Sabes qué ha sucedido en esa casa?!

Entonces, el joven soltó dos pares de bolas. Rodaron un poco, y más tarde se quedaron quietas en el suelo. Brillaban a la luz de la luna, y Melquiades se horrorizó al ver que en realidad eran ojos. Retrocedió uno, dos, tres…Tres pasos fueron suficientes para que cayera del barranco.


Encontraron dos cuerpos en la casa de Juan García. El suyo y el de su esposa, mutilados y sin ojos. La escena era demasiado brutal y se calculó que yacían ahí desde hacía casi una semana. La puerta estaba abierta y había huellas que llegaban hasta el barranco ubicado detrás de la casa. Los investigadores concluyeron que la causa de muerte fue un largo corte realizado de izquierda a derecha en el cuello.

Junto al olmo ubicado detrás de la casa se encontraron los ojos de las víctimas. Las huellas se pierden ahí. Más abajo, en el mar, se encontró el cuerpo destrozado de Melquiades González. Los investigadores tienen la teoría que, luego de la fiesta, Melquiades se dirigió a la casa. La pareja le abrió la puerta sin sospechar nada, entonces Melquiades los asesinó a ambos en un acceso de locura provocado por el alcohol y el calor. Cuando se percató de lo que hizo se dirigió al barranco y se arrojó, terminando con su vida.

Pero los ancianos del pueblo están muy alterados. No dejan de repetir siempre lo mismo.

  • ¡La cosa mala ha vuelto! ¡La cosa mala ha vuelto!

— Via Creepypastas

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