Hotel California

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco

Viajando por una muy obscura y desierta carretera, con un viento muy frió con un olor a Playa, ya muy cansado he visto con dificultad, un hotel en la distancia.

Un lugar con muchas luces por fuera, como diciendo:

‘Viajeros, aquí estoy’.

Mi cabeza me dolía horriblemente, mis ojos me pesaban, ya no aguantaba el cansancio así que decidí descansar ahí.

Me estacione y cuando baje de mi automóvil, una bella chica estaba parada en la puerta de entrada del lugar, se veía un poco inquieta. Me acerqué, y contemple un poco el lugar, no estaba tan mal, como para ser un hotel en medio de la nada.

-Pasaras la noche..¿aquí?- pregunto un poco preocupada.

-He venido desde muy lejos y aun no he llegado a mi destino, estoy muy cansado… creo que seria la mejor opción- le contesté sin ninguna duda, era muy tarde y estaba cansado, quería descansar aunque fuera un poco.

-Bueno, esta bien.. Por favor, no te separes de mi por ningún motivo…

  • Dio un suspiro y cuidadosamente encendió una vela, abriendo la puerta del hotel con dificultad, como si las puertas pesaran 1 tonelada.

Entre justo detrás de ella, el hotel no era lo que aparentaba, las luces de adentro estaban en mal estado, parpadeaban como si niños pequeños jugaran encendiendo y apagando las luces del pasillo principal… y el único, en el cual al fondo había unas escaleras por las cuales no entraba ni la mas mínima luz.

Pasando por el pasillo se oían como la madera del piso crujía conforme avanzábamos, las puertas de las habitaciones eran de metal oxidado. Se escuchaban todo tipo de susurros dentro de las habitaciones, pareciera como si hablaran en otro idioma.

-Bienvenido al Hotel California, un lugar tan hermoso… Hay muchas habitaciones de todo tipo en el Hotel California- me lo repetía una y otra vez.

-Cualquier época del año, cualquier día, hora.. nos puede encontrar aquí…siempre tenemos una que otra habitación disponible.. Para los viajeros cansados,como usted.- Volteo a verme con una sonrisa, pero las lagrimas salían de sus ojos sin pensar.

Nos detuvimos frente a una habitación, posiblemente la más descuidada. Toco a la puerta y un gruñido sonó muy fuerte.

-Tenemos muchos huéspedes, pero aquí todos somos amigos… por favor, no te vallas a asustar.. por nada. ¡Bien, ahora pueden salir!- termino la última frase y de pronto todas las puertas de las habitaciones se abrieron de golpe.

De ellas empezaron a salir gente sin algún miembro bañada en sangre, fantasma, espectros y toda clase de cosas. Me quede atónito, no podía creer lo que veía; trague saliva y sin pensar corrí hacia la puerta de entrada.

Empuje, jale, golpee pero esta no se abría.

-¡Bienvenido al Hotel California!- dijeron, al unisono, cada una de las criaturas que estaban ahí.

-Un lugar tan hermoso…- dijo la chica del principio, mirándome con una sonrisa… y sus lagrimas.( De aquí ya no puedes salir), ¡¡Vamos a tu habitación!- me tomo de la mano y me condujo hasta la ultima habitación del 2do piso.

Las criaturas paseaban, tan tranquilas, nada les importaba ya a estas. Estaban muertas, yo no me creería nada. Al llegar a mi habitación, me senté en la vieja y sucia cama a meditar, pensar lo típico: que eran alucinaciones, o simplemente un mal sueño.

-Por cierto, yo estaré a tu servicio. Me llamo Robley, un gusto.. que estés aquí. ¿Gustas que te traiga algo?- dijo sonriente, se notaba que ella ya trabajaba aquí desde hace mucho, era muy amable conmigo, creo que porque era el único del Hotel que era de su misma ‘especie’.

-¿Podrías traerme… algo de vino?- contesté, decidido a tomar un poco para tranquilizarme y llegar a una explicación a todo esto.

-¡Claro! ¡Vino será! Hace mucho tiempo que nadie pedía Vino, seguramente todavía queda algo. Iré a revisar.

Me dejo solo, y yo empece a curiosear por toda la habitación. Me asome por la ventana, y vi un pequeño patio, en el cual había niños-fenómenos, jugando a mi parecer un juego de ronda.

Al otro lado del patio un grupo de niñas bailaban una danza muy bella.. pero a ellas parecía no gustarles.

Yo solo quería dormir. Me tumbe en la cama y al tocar la almohada caí dormido, pero el gusto no me duro mucho. Cuando dormía, no podía evitar escuchar unas voces que decían:

‘No debiste venir aquí, es tu perdición’ dando vueltas en mi cabeza..

Cuando desperté, mi reloj de mano indicaba que eran las 4 de la tarde, mas no se veía ni un rayo de sol.

-¡Al fin despiertas! Aquí esta tu vino, espero que hallas dormido bien.- Dijo Robley, dejando una copa de vino y una botella en la mesa.

-¿Te sientes bien? Pareces preocupado.’¿Qué pasa?

  • Robley, por favor, explícame que es este lugar… estoy.. Muy confundido.

-¡Que estúpida soy! ¡Olvide decirte que hoy hay una celebración importantísima! ¿Quieres acompañarme? (DI QUE NO POR FAVOR!!!!)

-Uhmm. Bueno, está bien. Vamos.- Salí del cuarto y vi a niños corriendo muy contentos hacia el patio, según a la fiesta que me había mencionado Robley. Voltee a ver a Robley y estaba empacando mis cosas, no tenía ni idea de por qué.

– ¿Que haces?- le pregunte.

-Oh, solo te cambiare de habitación, pero será después de la celebración. Ahora, ¡Vamos!.- me tomo de la mano, dirigiéndome hacia el patio trasero.

Cuando llegamos y Robley abrió la puerta, estaban todos los huéspedes, mirándome y sonriendo. Pero al final de todos. Estaba alguien. Desde lejos no le miraba bien nada, seguía un poco cansado y tenía la vista un poco nublada.

-Vamos, ve hacia allí- apunto a ese ‘alguien’

  • Preséntate con él, el es el fundador de este Hotel.( Lo siento de verdad)

Me puse en camino, todos me miraban, unos sonriendo malévolamente, otros preocupados. Pero Robley, ella lloraba. Llegue y me detuve justo en el frente de aquel personaje y ahora, le podía mirar mejor. Era una Bestia, negra.. con ojos rojos y colmillos, parecía un Lobo, pero no lo era.

-Bienvenido, humano. A este humilde Hotel.. California.- me propuso saludarlo de mano, pero lo ignore. Yo no tenía pensado decir ni una sola palabra.

-Si que tienes coraje, humano. Esta celebración la he hecho para ti. ¿La aceptas, o no?- dijo sonriente, enseñando sus gigantes colmillos a todos los presentes. Voltee a mi alrededor, y todos sonreían también, incitándome a que aceptara.

-¡¡NO!!- escuche gritar fuertemente a Robley, cuando me di la vuelta estaba corriendo, acercándose con un cuchillo en la mano. Cuando me di cuenta, el cuchillo estaba en el corazón de la Bestia.

  • Corre… por favor..y no te detengas ¡¡CORRE!!- dijo Robley derramando lagrimas arrodillada en el suelo.

Le hice caso a Rob, sabía que algo malo iba a pasar. Corrí como pude, pero esos fenómenos me habían tapado la puerta de salida. Voltee hacia atrás, y la Bestia, tenia a Rob de la cabeza.

-Queridos huéspedes, nuestra querida Robly nos ha traicionado, la única razón por la que sigue viva, es porque siempre me trae muchos Huéspedes, almas frescas y tontas.. cuerpos. Robly, mi pobre Robly…

Se saco el cuchillo del pecho, y corto la cabeza de Robley.

‘Pueden apuñalarlo con mil cuchillos de acero, atacarlo con lo que quieran, pero.. la bestia no puede morir…yo solo quería ayudarte, para que no cayeras en la trampa..pero no pude hacer mas, de verdad.. Lo siento mucho’

Escuche esa frase en mi cabeza.. con la voz de Robley, lamentándose, culpándose así misma.

-No fue tu culpa… Gracias, de todas formas, de verdad- susurre.

Lo ultimo que recuerdo, es mi imagen, corriendo hacia la puerta, empujando a los fenómenos, tenia que salir, de cualquier manera, al lugar antes de que entrara a este Hotel. Cuando de repente, apareció la Bestia enfrente de mi, cerrando mis ojos delicadamente con sus garras.

-Buenas noches,estamos programados para recibirte, puedes despertar cuando quieras… pero nunca te podrás ir de aquí..Todos los Huéspedes, son mis prisioneros, y ahora, todo lo que eres, me pertenece.

Aun.. en mi sueño eterno.. Siempre escucho voces.

‘Bienvenido al verdadero Hotel California, aquí todos somos prisioneros, aparentamos felicidad, porque si El nos ve tristes.. se comerá lo poco que somos…’

No quiero despertar. Prefiero escuchar eso siempre, a ver a todas esas criaturas, que anteriormente eran como yo. No quiero verlas. No quiero verme a mi. No quiero ni imaginarme cómo es que esa Bestia me dejo el cuerpo.

Tampoco quiero ver… como nuevas personas, entran a este lugar.

‘Bienvenido al Hotel California, un lugar tan hermoso…tenemos muchas habitaciones aquí, en el Hotel California, cualquier época del año, cualquier día, hora.. aquí estamos para usted’

— Via Creepypastas

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