Habitación vacía

Allá afuera
Allá afuera

“¿Por qué necesitamos armas?” fue lo primero que le pregunte a mi supervisor mientras revisaba los protocolos. “¿El cuarto esta vacío, cierto?”

“Eso es en caso de que alguien trate de entrar, o salir de la habitación” me respondió con frialdad.

“¿Salir?”

“No se preocupen por eso. Solo hagan todo lo que les digan y estarán bien ”.

Fui contratado junto con Mark para resguardar una habitación vacía de una instalación de almacenamiento en una pequeña ciudad. Hasta donde yo sé, la habitación había aparecido un día de la nada. Desde entonces, solo 3 personas se han adentrado y todas ellas murieron.

Durante su corta visita, una cámara fue instalada dentro, permitiéndonos observar en vivo el interior de la habitación. Si bien nunca se llegó a mostrar nada, se podía sentir una aura oscura emanar de ella.

Las paredes estaban hechas de un metal desconocido y la puerta no tenía una forma lógica de abrirse. Podía permanecer cerrada, o simplemente abrirse con tan solo tocarla. En todo caso, nuestras órdenes eran simples: debíamos mantener a la gente alejada de esta.

Durante las veinticuatro horas del día, todos los días del año, la habitación permaneció vigilada por unos de los tres equipos. Si bien era excepcionalmente aburrido, la paga era demasiado buena como para que hiciéramos demasiadas preguntas.

Solo debíamos contactarnos con el líder del equipo, el Dr. Henderson, por si registrábamos alguna actividad dentro de la habitación, ya sea visualizar algún movimiento desde la camarao algún sonido que se pudiera escuchar a través de la puerta. Aparte de eso, nos dejaron nuestros propios dispositivos, por lo que estuvimos la mayor parte del tiempo holgazaneando o charlando.

De vez en cuando, podíamos escuchar sonidos débiles provenientes detrás de la puerta. Se escuchaba como una caja de música distorsionada reproduciendo una vieja melodía. Una que mi madre solía escuchar a medida que iba creciendo. Más allá de eso, también se podía escuchar a una persona sollozando en voz baja, era un sonido familiar, pero distante de una mujer anciana llorando.

Por otro lado, Mark juraba que lo que se podía escuchar era a un niño riendo. Aunque no podía reconocer al niño, me dijo que se sentía inquietantemente familiar.

Aun así, la cámara no mostraba nada. Como se nos ordenó, nos pusimos en contacto con el líder del equipo, quien siempre parecía estar absolutamente desinteresado en sus visitas.

“¿Lo escuchaste de nuevo?” le pregunte.

“Si, es – es –“Mark trato de explicarme antes de que lo interrumpiera.

“No importa lo que escuches, mientras no aparezca nada en la pantalla. Solo debes mantener los ojos abiertos y avisarme por si vez algún cambio”.

Los años pasaron, y nos quedamos apostados frente a esa habitación. La puerta de metal que nos separaba de aquellos horrores desconocidos permanecía cerrada, y en lo que a nosotros respecta, nada de eso iba a cambiar. Seguimos las órdenes, nos pagaron y eso fue todo…

Al menos hasta que escuchamos que alguien llamaba desde el otro lado de la puerta.

“¿Hola? Por favor déjenme salir. Ya no quiero más tiempo sola aquí”, dijo la voz de una anciana.

Era la misma mujer que había estado escuchando todos estos años. La maldita caja de música seguía reproduciendo esa vieja melodía de fondo. Ambas cosas realmente hicieron que recordara a mi mamá, algo imposible de pensar, debido a que mi madre falleció unos años antes.

“¿Escuchaste eso?” le pregunte a Mark, quien parecía estar paralizado por ese sonido.

“Si…” me respondió casi susurrando.

“Llamare al doctor. Es mejor que venga a escuchar esto”. Le dije mientras redirigía mi atención a la pantalla vacía.

Tome el teléfono de emergencia, y presione 1. La alarma sonó inmediato alertando al líder del equipo. Habíamos pasado por el procedimiento demasiadas veces como para convertirlo en un evento sin importancia. Pero esta vez fue diferente. A pesar de lo sonidos que habíamos escuchado a lo largo de los años, nunca antes habían llamado a la puerta.

“Oh dios. No puede ser”, escuche a Mark decir en el fondo.

Había algo en la habitación.

Al principio, no podría decir exactamente que era. Parecía una especie de silla deformada, era como si alguien quien nunca había visto un mueble antes habría recibido instrucciones de armar una silla. Encima, tenía una caja de música.

Antes de que pudiéramos discutir sobre lo que había aparecido en la habitación, el Dr. Henderson entro en la instalación con una expresión cansada en su rosto.

“Reporte”, nos dijo mientras nos saludaba.

“Hay algo dentro de la habitación, luce com-“, estaba por explicarle lo que había ocurrido, cuando un golpeteo en la puerta hizo que me callara.

El sonido despertó un poco al doctor. Aunque todavía no parecía estar demasiado preocupado, al menos decidió quedarse. No fue hasta que pudo vislumbrar la transmisión, lo que provoco que se quedara congelado en su lugar.

“No, no, no, no”, murmuro.

La imagen que estaba en la pantalla fue reemplazada por estática. Lo que sea que estuviera dentro de la habitación de algún modo interfirió con la señal de la transmisión.

“Déjenme salir, hace mucho frio aquí”, dijo una voz a través de la puerta.

Pude ver como el doctor se ponía más nervioso a cada segundo. La sangre había desaparecido de su rostro y unas gotas de sudor empezaron a caer de su frente. Saco su teléfono personal para pedir refuerzos, pero al igual que la transmisión, el teléfono se negó a funcionar.

“Hey doc, ¿Qué está pasando?” Le pregunte.

Mark no había dicho ni una sola palabra. Se quedó de pie ahí, hipnotizado por la estática de la pantalla.

“Us – ustedes dos, qu – quédense aquí, tratare de contactar con el equipo de limpieza”, tartamudeo el doctor. “No abran la puerta, quédense aquí y no dejen que nada entre ni salga”.

Salió corriendo del edificio mientras trataba desesperadamente de pedir ayuda con su teléfono roto. Una vez fuera, Mark y yo nos miramos rápidamente, antes de que otro golpe redirigiera nuestra atención a la puerta.

“¿Lo viste?” Mark me pregunto después de un momento de silencio.

“¿Ver qué? ¿De qué me estás hablando?”

El asintió. “Era Alexander, mi hijo”.

“¿Tu hijo no había desaparecido hace siete años?” le pregunte algo confundido.

“Necesito sacarlo de ahí”, dijo en pánico.

Con eso, corrió hacia la puerta y trato de buscar la forma de abrirla.

“¡Mark, espera!” le grite.

Me ignoro, y cuando pudo encontrar una manera viable de abrir la puerta, se preparó para entrar.

“¡Detente!” le ordene mientras apuntaba mi rifle hacia su dirección.

“Por favor, él está atrapado ahí dentro”, suplico.

“Eso no tienen ningún sentido Mark, tu hijo está muerto, como es posible que este adentro de la habitación”.

“No puedo perderlo de nuevo. Simplemente no puedo”.

Sus palabras parecía estar extrañamente libres de alguna emoción, es como si no fuera la suyas.

“Mark, no estas siendo tú mismo. Por favor, solamente cálmate y deja que lidie con esto”.

Sorprendentemente, cumplió a mi demanda. Aun así, necesitaba mantenerlo alejado de la puerta. Si bien no tenía una cuerda con que atarlo, había un casillero cerca donde podía encerrarlo.

“Solo da unos pasos atrás y ven conmigo”, le dije cautelosamente.

Sin discutir el asintió y comencé a relajarme. Baje mi rifle lentamente y hice un gesto para que se alejara de la puerta. Se dio la vuelta, y antes de pudiera reaccionar, tomo una silla y me la arrojo a la cara.

Una de sus piernas me golpeo en el ojo, y caí inmediatamente al suelo. Mientras yacía ahí de agonía, Mark aprovecho la oportunidad y salto por encima de mí. Luego, tomo su rifle y rápidamente me golpeo en la cabeza.

Mientras mi vista se nublaba, Mark me ato a la misma silla que me había arrojado. Ni siquiera sabía de donde saco la cuerda, pero estaba absolutamente atado.

“¡Mark, detente no lo hagas! El doctor vendrá pronto con ayuda”.

Para ese entonces, los golpes se habían convertido en martillazos, y la voz suplicante gritaba para que la dejaran salir. Mark tenía lágrimas en los ojos. Sabía que no estábamos escuchando los mismos sonidos, pero necesitaba comunicarme con él.

“¡Por favor!” le rogué. “Lo que sea que este ahí adentro, no es tu hijo”.

“¡Cállate! Debo hacerlo”.

Claramente estaba llorando, pero sus palabras no parecían tener ninguna emoción.

Trato de abrir la puerta otra vez. Esta vez, simplemente tuvo que tocarla para que se abriera. Del otro lado, había un vacío oscuro completamente negro.

Por momentos, Mark se limitó a mirar el vacío. La caja de música había dejado de sonar y la voz de la mujer que pedía que la dejaran salir se habida callado.

“Lo siento”, me dijo, antes de que algo lo metiera violentamente a la habitación.

Él había desaparecido, y el vacío parecía invadir el resto de la habitación. La luz que previamente había ocupado el entorno fue devorada por la oscuridad que seguía expandiéndose. Una vez que salí de mi transe, sentí que la temperatura bajaba a cero, amortiguando todos y cada uno de los sonidos del área.

“¡Mark!” le llame, todavía atado a la silla.

Me quede sentado en absoluto silencio, rogando para que el doctor llegara pronto con los refuerzos. Apenas pude presenciar como dos pies se encontraban justo en enfrente de mí, definitivamente algo se estaba moviendo alrededor de la habitación. Solamente formas vagas emergiendo de la habitación, mientras pasos húmedos caminaban hacia mi dirección.

No podía saber que estaba haciendo esos sonidos. Mark se había desvanecido, y el aire estaba lleno de un hedor nauseabundo y metálico.

Busque la forma de desatarme de mi asiento, pero Mark me había atado bien. Todo lo que pude hacer fue contener la respiración, mientras observaba como las siluetas iban saliendo de la habitación.

Pasaron unos minutos y los pasos cesaron. Podía sentir como las siluetas habían abandonado la habitación, pero la oscuridad aun permanecida. Seguí sin moverme una pulgada de mi lugar hasta que pude deslumbrar unas luces. El doctor entro corriendo con una docena de guardias, todos armados con unas extrañas y pesadas armas.

Rápidamente iluminaron la habitación, colocándose frente a la puerta abierta que conducía al vacío que se había tragado a Mark.

“Oh dios”, uno de ellos murmuro.

El Dr. Henderson fue quien me desato. Mis muñecas estaban al rojo vivo por la lucha de liberarme, pero todo lo demás estaba ileso.

“¡¿Qué demonios paso aquí?!” demando saber.

“Fue Mark, el entro a la habitación”.

Con eso, mi jefe se apresuró a ver adentro. Lo seguí después.

Los guardias retuvieron sus armas, pero no eran los típicos rifles balísticos. Instantáneamente, dispararon una potente ráfaga de proyectiles azules al penetrante vacío, dispersando la oscuridad de las esquinas. Finalmente, pudimos deslumbrar lo que había sucedido dentro.

Allí, yacían trozos de carne despedazada esparcidos no solo por el suelo, sino también en las paredes y el techo. Desafiando la gravedad y cubriendo todas las superficies disponibles con trozos de carne ensangrentados. Eso mezclado con los fragmentos de ropa, facilitó la identificación del cadáver destrozado de Mark.

Entonces, noté algo que inmediatamente hizo vomitara en el suelo.

Vi que uno de esos trozos de carne que contenía uno de sus ojos. Aunque era algo imposible, el ojo recorría su vista presa del pánico alrededor de la habitación. Parpadeando, incluso reaccionando ante la luz… estaba vivo.

Otra de esas partes contenía parte de su boca. Se movía de forma extraña, como si estuviera tratando de gritar, pero sin que nada pudiera salir de esta. Observe una de las piezas de su corazón, todavía contrayéndose, y sus fibras musculares todavía trataban desesperadamente de mover las extremidades que ya no estaban ahí.

“¡Sellen la habitación, ahora!” ordeno el doctor.

“Pero, él está ¡está vivo!” Dije, sin poder creerlo.

“El eligió entrar adentro. ¿Quieres sufrir el mismo destino?”

Sin decir una sola palabra los guardias cerraron la puerta y empezaron a poner placas de metal sobre ella. Una parte de mí se preguntó por qué no habían hecho eso desde el principio, pero no me atreví a hacer ninguna pregunta.

“¿Algo salió de la habitación?” me pregunto mi jefe, a lo que solamente asentí.

“¿Ellos te tocaron?”

“N-no”.

El equipo estableció un perímetro con guardias y cámaras frente a la puerta. Pero temí que el daño ya estuviera hecho. Lo que sea que existiera dentro de esa habitación, era algo que estaba más allá de las reglas de nuestra propia realidad, y ahora eran libres.

“¿Qué es lo que vamos a hacer ahora?”, finalmente pude hacer una pregunta.

“Tendremos que matar a todos en esta ciudad”.


Historia original creada porRichard Saxon

Créditos por la imagen a Liminal Spaces

Traducido por: unown731

— Via Creepypastas

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