Fylgja 0.1

El Puente Negro
El Puente Negro

En la mitología nórdica, una fylgja (plural fylgjur) es un espíritu que acompaña a una persona en relación con su destino o fortuna. La palabra fylgja significa “acompañar” similar al Fetch irlandés. También puede significar “el parto de un niño”, lo que significa que el parto y el fylgja están conectados.

  • Wikipedia en inglés acerca del artículo Fylgja.

Aún me levanto por las noches con esa terrible sensación de ser asechada por algo desconocido y no sé si son la secuelas de todo lo que ocurrió. Al menos no lo quiero creer.

Siempre me han llamado la atención el mundo de las teorías de conspiración. Siempre.

Soy muy curiosa en ese aspecto y me apasiona el enfoque tan inquietante que le dan al mundo en el que tu y yo vivimos. Sé que la mayoría no son más que leyendas urbanas, pero insisto que le dan un sabor especial a la vida. Te dan esa sensación de “sé algo que ustedes ni imaginan”.

Y qué mejor campo de cultivo de todo ese acervo conspiracionista que el internet.

Bendita tecnoesfera, es genial todo eso de que con un clic puedes estar hablando con alguien desde el otro lado del mundo, accediendo a información con la que nuestros padres ni siquiera soñaron. Desde elaborar tartas de limón hasta aprender chino cantonés.

Pero la verdad sea dicha, a veces es una maldición.

Solo piensa en todos los rincones oscuros de la red y los negocios abominables que hay en ellos: asesinos a sueldo, prostitución, experimentos ilegales…

Y yo atravesé esa línea tan seductora de romper. Si hubiera sabido lo que me esperaba habría tomado en cuenta ese viejo dicho de que la curiosidad mató al gato.

Eran los tiempos de la carrera universitaria (ciencias de la comunicación, por si interesa) cuando empecé a escuchar en algunos foros y salas de chat acerca de algo llamado Fylgja 0.1

<<¿Qué demonios es eso?, pregunté.

<

<<¡Qué friki! respondo.

Hasta que alguien toca en mi fibra más débil: las conspiraciones. Y hablan acerca de Polybius.

<<¿Qué eso no es un creepy pasta? dije.

<

Francamente odio las creepypastas porque son de esas cosas en el internet que pueden generar niños ratas, éstos degeneran en trolls o haters y, a su vez, degeneran en ninis o en youtubers de medio pelo.

Es decir, reconozco que algunas son geniales pero en ocasiones aquello desata algo horrible. Piensen en el caso de las dos niñas americanas que por poco matan a una para invocar al Slenderman.

Aunque si bien admito que, si las creepys las hubiese conocido cuando tenía 11 o 12 años tal vez me hubiese vuelto adicta a ellas.

Pero sucede que a veces esas modernas leyendas contienen elementos que te hacen preguntarte si de verdad son puras fantasías o si hay algo de cierto en ellas.

El creepypasta de Polybius habla de una máquina de arcade, de esas que tanto éxito tuvieron el siglo pasado, que provocaba algunos efectos inquietantes en la gente. Se hablaba de que era un experimento psicológico sobre la población llevada del gobierno gringo, la leyenda incluye también a los hombres de negro.

El primer punto para saber que todo eso es una chorrada es, digo, si vas a hacer un experimento sobre la población, ¿no era más sencillo hacer esas pruebas en laboratorios clandestinos?

Alguien me dijo que, de existir la conspiración en torno al supuesto Polybius pudo ser algo relacionado con lo paranormal.

<<¿Por qué?, le pregunto a un contacto.

<

Admito que mi conocimiento en lo paranormal no pasa de ver ocasionalmente Buscadores de Fantasmas, Iker Jiménez y alguna que otra peli de terror pero sigo sin creerme lo de Polybius.

A ver, quiero financiar un proyecto acerca de una arcade que vuelve loca a la gente y está ligada a lo paranormal y como lo paranormal se manifiesta espontáneamente quiero unidades de hombres de negro verificando los resultados ya de por sí difíciles de constatar… ¿y las finanzas públicas?

Bien, gracias, digo ¿quién sería lo suficientemente irresponsable para costear algo así? Aunque supe por el escritor Jon Ronson que Bill Clinton contrató a unos psíquicos para buscar al monstruo del Lago Ness.

Pero hablando en serio, con algo de talento, de existir esa leyenda urbana yo escribiría mi propio creepypasta diciendo que Polybius fue una extensión del MK-ULTRA, cambias las drogas locas por una arcade y ya.

A veces pasa que cuando te dicen o hablan acerca de algo, no le tomas mucho interés. Pero llega el momento en que aquello, de una u otra manera, vuelve a tu vida y es cuando tu mente hace clic y la curiosidad te llama… Hasta convertirse en un taladro que te perfora la razón y el buen juicio.

Según fui recopilando rumores, Fylgja fue un intento de la compañía inglesa Lost Horizon Games para salvarse de la bancarrota, algo como lo que sucedió con Squaresoft con Final Fantasy. Pero a esos ingleses no les funcionó y de todos modos la compañía se fue al diablo.

Se mencionaba que Fylgja era algo así como una mezcla entre la tecnología moderna (de ese tiempo, los años 90) y la Magia.

Admito que ésto me pareció simpático, digo. ¿Era un videojuego donde tenías que hacer que un conejo saliera de una chistera?

Pero luego me vengo a enterar de que una cosa es la prestidigitación y otra la Magia.

Aún hoy sigo sin creer en ello pero lo de la Magia la vienen tratando, me parece, desde la era medieval con grimorios y pactos con el Diablo y los tribunales de la Inquisición y todo eso.

Una de mis amigas en la facultad de comunicación me contó de un sujeto realmente extraño que dibuja monstruos en no sé que municipio que le dijo una sarta de tonterías acerca de que la Magia se debía a una energía mística que une al universo y que eso hacía que, por ejemplo, las oraciones puedan manifestar sus efectos.

Loco.

Es decir, yo sí creo en lo espiritual pero lo que me contó mi amiga que le dijo el fulano aquel era el delirio total…, y luego le habló que los monstruos (¿monstruos? ¿en serio?) tenían que ver con una manifestación de la Magia.

— ¿Cómo? —le pregunté a mi amiga.

— No sé, sólo me dijo eso, es que de un tema saltaba a otro el tipo.

Por lástima le compró un dibujo. Es una cosa como alienígena llamada “El Escriba.”

Así que teníamos un videojuego que mezclaba Magia con tecnología. Aún no me enganchaba de todo pero algo en mí se despertó cuando supe que la compañía responsable destruyó todas las copias que había hecho. Absolutamente todas.

Las razones eran puras loqueras, iban desde que el cartucho ocasionaba incendios inexplicables hasta que quienes lo jugaban empezaban a ver cosas extrañas, unos enloquecían severamente a raíz de esto y algunos incluso se habían suicidado.

No me considero una gamer pero me gustan los videojuegos y ya en este punto estaba más interesada por de qué iba la trama de Fylgja 0.1. Lo que descubrí en una posterior investigación me dejó pensando.

Resulta que el juego que era la historia de un bebé que quería nacer, así de simple, pero el problema iba de que su madre tenía planeado abortarlo.

Ese bebé había sido un poderoso mago en su otra vida y que había contactado con una deidad llamada como El Oculto que, en agradecimiento, le había dado un guardián espiritual llamado Hqelam’Hlab (creo que estos nombres impronunciables fueron un ingrediente para el fracaso del juego).

Entonces, el espíritu guardián se comunica con el bebé y le dice que puede ayudarle a nacer pero para ello tiene que liberarlo de un mundo llamado Erebus.

El juego era como la primera versión de Zelda III: A Link to the Past pero incluía según una especie de historia oculta del mundo que se supone que estos eran recuerdos de los conocimientos del bebé cuando era mago.

El juego terminaba con algo realmente desagradable. El espíritu guía todo el tiempo era el villano y quería ser liberado para encarnarse en el bebé pues era el único receptáculo disponible y así poder nacer y ser el Anticristo y preparar la llegada de El Oculto.

Al final tenías que vencer al espíritu guardián para contenerlo. Pero el personaje principal, es decir el bebé decidía aceptar ser abortado para que Hkelam’Hlab no pudiese ocupar su cuerpo pues temía que, con el tiempo, encontraría la forma de hacerlo.

Tétrico.

Quedé horrorizada por todo ello… pero extrañamente todo eso tentaba aún más mi curiosidad.

Les juro que cuando supe de la trama del juego no dormí esa noche y pasó algo extraño.

En el departamento que compartía con mi amiga Daniela (mi amiga la del dibujo) sucede que, como dije antes, todo aquello no me dejaba dormir y decidí irme a la pequeña sala. Me agazapé sobre el sofá tratando de olvidar toda aquella basura cuando de pronto ¡bam! ¡La televisión había hecho cortocircuito!

Corrí aterrada para despertar a Daniela. Al final dimos gracias porque el chispazo no le había tocado al decodificador digital. El tema no pasó de notificarlo a la administración.

Una duda que tuve era el porqué del 0.1 del título del juego.

Resulta que el juego que conoció el mercado era una versión “descafeinada” de la original. ¿Recuerdan que les mencioné que todas sus copias habían sido destruidas? Pues esa versión, la original, no. Y según se decía se supone que se encontraba disponible en ciertas zonas prohibidas del intenet.

Esto porque uno de los desarrolladores del juego había logrado salvar el juego original el cual se trataba de un auténtico portal hacia al Infierno.

Me desocupé durante un tiempo de toda esa basura. Seguí con mi vida en Novacruz, con los estudios, las amigas, el trabajo en la cafetería. En fin, la vida normal.

Pero ha veces el ritmo monótono de cada día te aplasta, por más que ocurran cosas como la visita del Papa Francisco, el aumento del precio del dólar o las manifestaciones de la CNTE, los exámenes y todo eso la existencia se vuelve monótona.

Tal vez, ahora que lo pienso, mi gusto por las Teorías de Conspiración me viene de algún sentimiento, o quizás sea una necesidad de emoción, de adrenalina.

Sucede que fue en la temporada de fin de cursos donde decidí retomar mi investigación acerca de Fylgja 0.1 pero aquí la cuestión era distinta.

Ya no quería saber del juego. Quería encontrarlo, jugarlo, desentrañar sus misterios.

Tal vez me afectó la trama del bebé abortado… confieso que una vez mamá me contó que por poco yo hubiera corrido la misma suerte. Eso es otra historia.

Tal vez era el aura maldita del juego aquél pero de pronto me vi rebasada por el deseo irracional de hallar el juego.

Maldición.

Aquí es donde me cuesta seguir con el relato. Es decir, sé que fue algo que viví y, ahora que ha pasado el tiempo, todavía me cuesta creer que sucedió todo esto que les cuento.

El punto está en que había logrado descargar el juego. Días después de chapuzas y de naufragar por la red resulta que logré hacerme de una copia.

No quiero ahondar sobre cómo pude bajar el archivo ni qué procedimientos utilicé así como las medidas de seguridad amén de las de sigilo para navegar en zonas poco seguras de la red, no quiero alentar a algún crío hacer algo irresponsable.

Aquél sitio web donde lo descargué era, no lo sé, bizarro. Me dio una terrible sensación. No pienso decir cómo se llamaba pero transmitía algo realmente malo. Casi como si no fuera de este mundo, como si se tratara de algo alienígeno, siniestro incluso. Ni siquiera lo quiero describir… fue algo desagradable.

Más tarde, me enteraría en 4chan de que ese sitio ya no está. Se evaporó.

Se me enfrían las manos cuando, una vez que le comenté todo esto a Daniela ella me dijo: — A lo mejor porque el sitio te estaba esperando.

Tonterías. No quiero pensar de ese modo. Es que a Daniela se le da todo ese rollo de la Nueva Era y ese tipo de cosas.

Para jugarlo utilicé la misma lap.

Fue un sábado por la mañana cuando me trasladé al apartamento pues Daniela había aprovechado la temporada de fin de cursos para visitar a sus familiares en Coatepec.

Así pues eché a andar el juego.

Tienen que perdonarme el no subir ni capturas, ni videos ni nada, absolutamente nada que sirva como evidencia para mi testimonio.

En primera porque mi afán era jugarlo y en segundo porque, después del episodio psicótico que sufrí, supe que la laptop había sufrido un cortocircuito. Dios quiera eso haya destruido ese juego maldito.

Apareció entonces en pantalla el título _ FYLGJA _. Las gráficas no eran nada del otro mundo, si bien muy inferiores a las del ya citado Zelda III.

La música tampoco era algo a destacar pero funcionaba, la atmósfera que recreaba era algo épico y misterioso.

De fondo, detrás del título se apreciaba lo que parecía un escudo medieval cuya heráldica era la de un feto. O al menos eso me pareció apreciar.

Te daban la clásica opción de Comenzar una nueva partida y la de Jugar una ya guardada. Te daban tres archivos así que, evidentemente, comencé uno nuevo.

Una vez que la imagen se difuminaba en negro aparecía la siguiente frase:

He de nacer. Terminar la búsqueda para que esta generación aprecie los prodigios del mundo postrero.

Después de eso la frase desaparecía poco a poco al tiempo en que se formaba la imagen del bebé en el vientre de su madre. Después te daban la opción para nombrar a tu personaje.

Lo nombré Aslan, como el león de Las Crónicas de Narnia.

Después te pide el género del héroe (ésto era casi nuevo en un juego de ese tiempo) además de tu signo zodiacal. En un foro me vine a enterar que, dependiendo del signo zodiacal y las letras del nombre del personaje era la apariencia del personaje principal.

En esta parte, cuando completé la configuración, el juego pareció trabarse.

Y aquí viene la primera cosa extraña…, tal vez fue por la tensión de todo el tema pero juro que apareció una imagen fugaz que llenó toda la pantalla, algo como un microsegundo.

Me da mucho pavor el admitir que creo…, y sólo eso, creo… Que me vi a mí misma de espaldas frente a la laptop.

Después de la sorpresa ignoré aquello y comenzó la secuencia de cuando el bebé conoce al espíritu guardián, a Hkelam’Hlab.

Ahí tienen un diálogo se me hizo algo filosófico. Acerca de la naturaleza de la vida y la muerte.

Recuerdo que el espíritu guardián dice algo así como “Somos la proyección de una eternidad, entre múltiples existencias, entre múltiples mundos. Pero con un sólo fin”.

El bebé (el feto) pregunta “¿Cuál es ese fin?”.

El espíritu responde “Convertirnos en dioses”.

Y es cuando le explica lo de su vida anterior como mago cuando liberó a El Oculto y que urge su nacimiento para poder “llevar al mundo hacia una Nueva Era”.

Admito que esto me dejó pensando porque, si te lo piensas, cada vida, cada persona en el mundo tiene el potencial para cambiar la historia para bien. Tal vez por eso algunas religiones prohíben terminantemente el aborto.

Al fin inició la aventura propiamente dicha y aquí pasó algo extraño. Tal vez fue por la misma programación del juego pero el protagonista, es decir, Aslan…, era parecido a mí.

Especifiqué que su género fuera varón pero, ese monigote hecho de pixeles tenía algunas características mías: el cabello negro y largo con el fleco recortado y la piel morena. Ahora que escribo esto quiero creer que fue por lo que comenté anteriormente acerca de la configuración de la apariencia del protagonista.

La mayoría de personajes era como en Zelda o Final Fantasy, como una versión chibi o en miniatura.

El juego se desarrollaba con vista desde arriba y había contadores de vida y de magia así como recuadros que indicaban qué arma, armadura, accesorio y hechizo que tenías equipado.

Los escenarios eran muy desoladores y recuerdo como me incomodó una parte en un bosque tenebroso donde te encontrabas a un fauno tocando su flauta.

Me detuve a hablar con él y dijo: “Ésta es mi última canción. Ya no tiene sentido seguir la pieza” y posteriormente hacía un movimiento que recordaba indudablemente a clavarse un cuchillo en el corazón. El personaje después desaparecía y te dejaba de regalo la flauta.

Los escenarios eran realmente deprimentes y opresivos. Uno era un pueblo que casi no tenía gente porque las personas estaban muriendo de una rara enfermedad que les hacía desmoronarse, había una parte en la que un niño te pedía ayuda y avanzaba hacia ti pero al final terminaba hecho pedazos con un mórbido efecto que simulaba cómo el viento se llevaba el polvo de lo que antes era el niño.

En cuanto los enemigos tengo que decir que este es el primer juego que me ha dejado con una sensación de auténtica inquietud. No era Silent Hill pero en las formas de los enemigos adivinabas motivos obscenos y enfermizos.

Los acertijos en los calabozos eran realmente difíciles y tenían a veces que ver con elegir una respuesta más que puzzles. Pero lo raro es que las preguntas eran extrañísimas, así mismo las respuestas.

Recuerdo una:

“Asesinas a unos indefensos cachorritos pero uno es Dios. ¿Qué haces?”

Las opciones eran:

“Te arrepientes. Montas una mentira. Te quedas ciego y te veneran.”

Es difícil explicarlo pero, mientras más avanzaba en el juego sentía algo en mi persona. Algo como estar en dos lugares a la vez. Algo así, Dios, no me pidan que lo describa tal cual fue, era una sensación de estar y no estar.

A veces era en mí y otras a mi alrededor.

Algunos jefes eran como unas parodias de iconos sagrados. Recuerdo una en especial que daba a entender algo obsceno acerca de la Virgen María.

Era un juego realmente extraño, parecía como si quienes lo desarrollaron estuviesen en drogas. Lo peor es que, mientras más avanzabas en la trama los escenarios y sus situaciones eran aún más bizarras.

No sé qué tanto avancé en el juego. Cuando me dí cuenta ya eran altas horas de la noche y yo seguía ahí pegada, iluminada por el espectral brillo azulado, eléctrico y fantasmal de la laptop.

En una parte del juego llamada “La Montaña de Piel y Sangre” (ese tipo de nombres tenían los escenarios) se supone que ayudabas a un tengu (una criatura mitológica japonesa) a darle una piedra preciosa que él iba a regalarle a una hembra de su especie para casarse con ella; esto era para que te ayudara sortear un barranco.

Pero la cosa es que, después te lo encontrabas y te decía que la hembra con la que deseaba casarse había rechazado el regalo por lo que él se había enojado y la había matado…, y entonces lo tenías que eliminar porque te culpaba a tí del hecho y quería asesinarte. Horroroso.

El jefe de éste escenario era una cosa llamada El Cordero que era como una parodia del Cordero Pascual de la iconografía católica. Era un inmenso cordero no-muerto que lanzaba de sus llagas una especie de enemigos que parecían hombres-gusanos. La expresión de su rostro era horrible, lleno de rabia y sin mente.

Al darle el último golpe, de la laptop salió un sonido horroroso. Era como el llanto de un cordero sacrificado en el matadero. Fue tan real que me heló la sangre.

En esta parte ya me dolía la cabeza, estaba empapada de sudor frío, asqueada y angustiada.

Quería gritar ¡Auxilio! ¡Auxilio! Pero nada salía de mi garganta.

Se supone que El Cordero protegía a la gente de una ciudad al pie de la montaña de unos demonios devoradores de carne pero matarlo era esencial para seguir avanzando. Por lo que cuando lo eliminabas habías condenado a aquellas personas al ataque de los demonios. Serían asesinadas.

Entonces Aslan, el personaje principal que manejaba sufría de una tremenda depresión al grado que se cuestionaba si debía seguir su búsqueda. En esta parte aparecía el espíritu guardián y le daba la opción entre “Seguir la búsqueda” o “Desistir.”

Elegí la segunda opción.

Debí de haber quitado el maldito juego, pero como les dije un impulso desconocido hacía que siguiera jugando sin parar.

El espíritu empezaba con un discurso acerca de que el universo en el que vivimos es uno de millones en una especie de película en cámara lenta en la cual todo termina en que los multiversos se vuelven uno y alcanzan la perfección uniéndose a Dios.

Pero decía que aquella presencia llamaba Dios era un tirano y un egoísta y lo que sólo quería era perfeccionar su obra sin importarle cuantas vidas o mundos le costara y que el protagonista, es decir Aslan, debía de resistirse a ese proceso para convertirse a sí mismo en Dios y ser verdaderamente libre.

Es entonces cuando culminó con una frase.

¡AHORA CONTEMPLA LA REALIDAD ÚLTIMA PARA QUE TE ENCUENTRES CON TU ETERNIDAD!

Y entonces el juego se trabó.

Así de simple, la música seguía pero el juego estaba congelado.

Es cuando mi mente volvió al mundo real… O eso pensaba.

Me vi en el dormitorio pero todo lucía viejo y desgastado. Hacía un frío infernal.

Dios mío ¿qué demonios pasaba? ¡Podía ver bao que arrojaba por la boca! Se sentía realmente frío y me vino unas ganas terribles de vomitar y desmayarme pero pude contenerme.

Todo estaba a oscuras pero no era una oscuridad normal, se sentía viva y maligna, la única luz era la de la laptop.

No podía creer lo que pasaba, al levantarme de la cama esta hizo un espantoso rechinido, las sábanas parecían de hace miles de años. Las paredes agrietadas, el escritorio estaba cayéndose de podrido…

Las fotos, Dios… Eran unas imágenes que no puedo describir ahora porque se apodera de mí un miedo como nunca había sentido. Producían una sensación de vértigo, de espacio, de vacío. ¡No lo sé! Era algo espantoso, retorcido, enfermizo

En la pared detrás de mí había una especie de bulto hecho de carne, un tumor como si la pared fuese piel enferma. ¡Y latía con vida. Hacía un ruido pulsante, desagradable y carnoso!

En la locura y la desesperación al límite, totalmente demente por aquella pesadilla, se me ocurrió correr hacia la ventana y abrirla.

Y es cuando mi vista se perdió en una versión devastada de la ciudad. Todo eran ruinas. Era como estar después del Apocalipsis.

Todo estaba deteriorado horriblemente, todo lucía podrido como si fuese un cadáver en descomposición. El viento aullaba con violencia y era helado, extremadamente helado, quemaba, cortaba.

¡Pero el horror final vino cuando miré hacia las alturas!

En vez del calmado manto de nubes grises sobre Novacruz, había unos nubarrones que se retorcían como animales salvajes asesinándose unos a otros. La luz era como proveniente de una luna y estrellas vampíricas en un espacio exterior lleno de criaturas de pesadilla.

Y fue cuando lo vi.

Un colosal rostro mutilado hecho de piedra salía de las aquellas nubes bestiales como asomándose, estaba ladeado como un Buda durmiente. Parecía estar viendo aquellas tierras malditas.

Y fue cuando sentí que me vio.

Es cuando grité de tal modo que el mundo entero estalló en mil pedazos.

Recuerdo que desperté chillando de terror en brazos de un oficial de policía, alrededor estaban otro gendarme y algunos vecinos consternados por la situación. El gendarme les decía que se apartaran.

Supe después que estuve frenética, como drogada. Dicen que logré darle un golpe tal a uno de los policías que le había roto el puente de la nariz.

Tuve que ser ingresada al hospital Rafael Quirón de emergencia.

Las pruebas dieron negativo a uso de drogas y cuando me pidieron explicaciones no supe qué decir.

¿Acaso me iban a creer que había abierto un portal al infierno con un videojuego maldito?

Al final se concluyó que había experimentado una pesadilla terriblemente realista.

Aún hoy estoy recibiendo terapia. Cuando se descubrió que mamá ha estado internada en el sanatorio Erinia pareció no sorprenderles todo aquello.

Me dijeron que la laptop había hecho cortocircuito. Estaba totalmente arruinada. Me alegro por ello, ahora quiero pensar que ese maldito juego está en el olvido, donde debió pertenecer desde un principio.

Todo esto lo cuento con gran confianza hacia ustedes, son libres de creer o no esta historia. No es mi problema.

Aun me siento estremecida al pensar ¿porqué demonios alguien se molestaría en crear algo como Fylgja 0.1?

Y recuerdo una parte del juego, en un escenario que es una gigantesca necrópolis llamado “El Valle Postrimero”. Ahí se encontraba un templo en honor a una especie de diosa llamada Morgu, al hablar con un sacerdote ciego y decrépito decía algo así como:

“Esparcimos la Oscuridad como una semilla. No hay vuelta atrás. Para que la cosecha sea arrasada y se inicie una nueva”.

Y recuerdo todas esas teorías estilo Illuminati y ese tipo de cosas donde te dicen que hay gente poderosa metida en plan de adorar al diablo.

¿Es que acaso la compañía que creó Fylgja estaba en algo similar? ¿Esa era la Oscuridad que querían esparcir?

Y si todo es verdad ¿para qué o porqué lo hacen a fin de cuentas?

Solo miren lo que escribo. Me estoy volviendo loca.

La carrera la perdí por el tratamiento. Doy gracias a Dios de no haberme hecho adicta a los calmantes.

Aún no sé cuantas noches pasé durmiendo solamente una hora, oyendo el balido del Cordero, viendo el gigantesco rostro mutilado entre las nubes en aquella pesadilla que fue tan real para mí.

Por esas noches, antes de dormir me ponía fría y sudaba. Tuve que dar unas caminatas nocturnas para extenuarme y poder dormir.

Y rezo a Dios porque todo aquello que vi haya sido solo una pesadilla. Sólo eso.

Pero aún creo que esta historia no ha terminado, ¿saben?

Y es que un día, a inicios de noviembre del año pasado, me llegó un mensaje al móvil que ha causado una conmoción terrible.

A ratos, esa inquietud la logro apagar con los amigos y el trabajo y con los problemas de la vida mundana.

El móvil aún permanece guardado. Tengo una mala sensación de que si lo destruyo, algo malo sucederá y, de conseguir uno nuevo, Aquello seguirá comunicándose conmigo.

Dios mío, no quiero volverme loca como mamá.

El mensaje era de Aslan.

Estaba impactada, sorprendida a morir, pensaba que era una broma.

Y sin pensarlo lo abrí. Dios bendito, Dios mío ¿por qué lo hice?

Decía:

Debes terminar la búsqueda.

— Via Creepypastas

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