El monstruo de los ojos rojos

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco
  • Año: 1993

  • Mes: Diciembre

  • Día: 13

  • Lugar: Estados Unidos, Oregon

Mi nombre es Kelly, tengo 23 años y vivo en Oregon. Lo que les voy a contar es verdadero. El día 13 de Diciembre del año pasado, caminaba por la calle, en dirección a la casa de mi novio. Habíamos quedado para ir al cine, y después… Bueno, se imaginan. Hacía mucho frío y llevaba un abrigo de plumas, unos pantalones largos y un gorro. Pasando al lado de un parque, me sorprendió un mendigo. El hombre estaba hecho un asco; llevaba puesto un abrigo como el mío, pero hecho jirones, los pantalones, estaban tan desgarrados que el hombre debería tener el mismo frío con ellos que sin ellos. En los ojos tenía unas gafas de sol, por lo que no le vi los ojos.

-Deme una limosna, por favor- Me dijo.

-Lo siento, no llevo nada suelto- le respondí.

Si que llevaba suelto, pero no le quería dar, ¿qué nos garantiza que las limosnas se las gastan en vino y no en comida? El hombre se irritó mucho cuando le dije que no tenía suelto, y después escuchó las monedas repiquetear en mi bolsillo.

-¡Mentirosa!- Gritó muy enfadado.

En ese momento, una ráfaga de viento me sacudió y se me cayó el gorro, dejando al descubierto mi melena negra. Entonces, el hombre empezó a babear, literalmente. Salió corriendo, gritando. Me dejó allí, sola y sin saber que hacer. Pero igual despejé mi mente y caminé hacia el cine. Me empecé a sentir mal, como mareada. Aquél tipo me había dejado del todo aterrada. Lo que mas me asustó de él fue su voz. Era como si tuviera la garganta hecha de papel de lija. “¡Mentirosa”, me había dicho. De pronto noté un tirón, y luego, un trapo me cubrió la boca. Intenté gritar, pero el trapo estaba muy fuerte. Entonces fui golpeada en la cabeza.

Desperté atada a una silla, hacía calor, mucho calor. Me habían quitado la chaqueta, y ahora sólo llevaba la camiseta interior. También me habían quitado el gorro. Estaba frente a lo que parecía los espejos de las peluquerías. Tenía un trapo en la boca, pero aún así intente gritar.

Me percaté de que una silueta yacía enfrente mío, entonces se dio vuelta, era el mendigo. Aún llevaba puestas sus gafas de sol y su ropa cercenada. Me dedicó una mirada de asco, y después acarició mi pelo. Estaba temblando de puro terror. Aquel tipo tenía un carrito lleno de cuchillos y tijeras de todo tipo, ¿quien sabe lo que me haría? Como si pudiese predecir mis pensamientos, me dijo, con una sonrisa:

-Tranquila, pequeña, no voy a hacerte ningún daño- Entonces me quitó el trapo de la boca.

-¿Qué quiere de mí entonces?- Le pregunté desesperada-. ¿Dinero? ¿Sexo? Pídame lo que sea pero no me mate.

-Ohhh… No voy a matarte, tan sólo…- Entonces se quitó las gafas. Sus ojos eran rojos. Su esclerótica (la parte blanca de los ojos) era totalmente roja, con venas azules. Su iris, blanco puro y se pupila negra. Me asusté tanto que di un grito de 10 segundos. el secuestrador siguió hablando-. Tan sólo quiero tu pelo…

Grité y grité, pero terminó por darme un golpe en la cabeza y dejarme desmayada…


“Una chica fue hallada desnuda y sin pelo en un bosque cercano a la localidad de Oregon. La policía sigue investigando el caso, aparentemente no hay rastro de violación”.

“Curiosamente la chica dice haber sido atacada por un hombre con los ojos rojos”.

_ Que tontería, ¿verdad? _

— Via Creepypastas

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