El Hombre Sombra

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco

Esta historia ocurre en el sur de Argentina. Un área pobre, de gente blanca, uno de esos lugares donde la gente vive en traileres, y casas en mal estado, donde los hombres y las mujeres se reúnen en la noche para hacer asados improvisados con carne de mala calidad, bebiendo cerveza y haciendo ruido. Ruido que un niño de 7 años llamado Agustín necesitaba, un ruido que a él le daba la bienvenida y no le importaba que lo dejara despierto hasta la una de la mañana.

Cosa que para un niño de su edad que tiene que ir al colegio en la mañana es un pecado mortal, era el fin del mundo, pero él le daba la bienvenida a esos ruidos que lo acompañaban, porque lo mecían en su camita.

¿La razón?….es que él estaba siendo acosado por algo, y he ahí el secreto de esta historia. No me acaban de escuchar decir alguien…sino ALGO.

En el cuarto de Agustín, lado a lado con posters de modelos de playboy que había puesto su padre con miedo a que su niño le saliera gay, había un espejo grande con forma de ovalo. Un espejo grande, una especie de reliquia, pero a Agustín jamás le interesó. De hecho, es que por la noche, no tarde, cuando los niños se acallaban, a menudo Agustín era despertado por algo que se encontraba al final del espejo. Desde esa especie de dimensión oscura que existe dentro del mismo, se asomaba, miraba a Augstín y golpeaba el espejo.

“Toc, toc, toc, toc”.

Era algo enorme, una sombra. Y lo único que Agustín podía distinguir de esa sombra, de esa mancha con forma humana gigantesca que se asomaba desdedetrás del espejo, es que tenía una sonrisa gigantesca con unos dientes amarillos y puntiagudos.

“Toc, toc, toc, toc”.

Ya era lo suficientemente traumático escuchar los golpes, pero una noche….

“Toc, toc, toc, toc”.

Lo escuchó.

-Niño…psst…niño.

Y el niño lloraba, lloraba colocándose la almohada por encima de la cabeza, como si él mismo se estuviera intentando asfixiar. Y algunas veces, de hecho, lo hacía, pero no le importaba, y el terror era muy grande.

Él niño era lo suficientemente hombrecito y maduro para no irles con ese cuento de que la sombra detrás del espejo lo atormentaba a sus padres. Él lo sabía, no le iban a creer.

Es más, sabía que si iba con ese cuento a su padre, este se pondría histérico.

“Toc, toc, toc.”

-Niño…sé que me estás escuchando…pequeñín, pequeñín, déjame entrar.

Una noche, Agustín reunió el suficiente valor para decirle.

-Déjame en paz! ¡vete!.

“Toc, toc, toc.

-Déjame entrar, dale, pequeñín, pequeñín, déjame entrar.

Era como si la sombra tuviera una especie de amabilidad, que no solo era cínicamente falsa, sino que además, era grasosa, grasosa como su voz.

Un día Agustín se queda a dormir a la casa de su mejor amigo…era su mejor amigo. Esto lo ve como si fuera una bendición, era la casa de su amigo Valentín. Y entonces, llegó la hora de dormir.

Valentín duerme en su cama y Agustín en una especie de colchoneta, se arroparon, se dieron las buenas noches como amigos y apagaron las luces….Pero Agustín a lo largo de la madrugada se despierta.

“Toc, toc, toc”.

Él abre los ojos, enojado y asustado a la vez, pensando “¿Pero cómo puede ser esto posible si acá no hay ningún espejo?”. El hombre sombra ya no estaba detrás del espejo, estaba detrás de la ventana.

De alguna manera había logrado cruzar desde un umbral hasta el otro, hasta el “Mundo real” y estaba detrás de la ventana, con esa sonrisa enorme.

“Toc, toc, toc”.

Entonces Agustín se ponede espaldas ymira lentamente hacia la ventana, y lo mira con terror.

-Hola pequeñín, ¿con quién estás durmiendo?. No me invitaste a entrar pero ya estoy aquí, ya estoy aquí!.

El hombre sombra logra desmaterializar su mano y atraviesa la ventana como si fuera agua, logra abrir la traba de esta, y la abre de par en par. Agustín no aguanta más y empieza a gritar con toda su fuerza, con todo pulmón. El papá, la mamá y la hermana de Valentín abren la puerta, encienden la luz y está Agustín gritando y llorando. Logran calmarlo, pero la verdadera pesadilla comienza, porque Agustín se quita las manos de la cara y escucha los gritos del padre:

-¡¿Dónde está Valentin?!, ¡¿Dónde está Valentín?!.

Su mejor amigo ya no estaba ahí. La policía interroga a Agustín, y él decide contar su historia. No le creen, y además se mete en unos problemas muy graves.

Pasan tres días y finalmente consiguen a Valentín tirado en un bosque. El problema es que el niño había sido consumido desde adentro, como lo que hace una tarántula a un ratón, que le abre dos orificiosy le absorbe todos sus órganos y toda su sangre, el alimento vital del arácnido. Solo que Valentín no tenía orificios. Él simplemente había sido consumido por dentro y lo que quedaba era una carcasa podrida, algo irreconocible.

Agustín no fue invitado al funeral de su amigo y su familia tampoco. El padre de agustín estaba furioso con él, y cuando tenia que ir solo a la escuela, luego de llorar, mientras se vestía, notaba que los niños hablaban de él a sus espaldas.

Esta situación continuó durante muchos años, hasta que Agustín se convirtió en un hombre, se mudó, le fue mejor que su papá (era mejor hombre que su papá, de hecho), se casó, tuvo un hijo y vivía en una casa muy bonita en otra ciudad. Cuando el hijo de Agustín tenia la edad de 6 años, un muchachito adorable, él le leía todas las noches antes de mandarlo a dormir.

Una noche lo arropó, le dio un beso y lo dejó ahí, entre todos sus peluches. Agustín se había sentado a revisar su laptop en la cocina, cuando comenzó a llover. Esta lluvia fue presidida por un rayo muy fuerte. Agustín estaba con sus anteojos como todo un señor, y con su taza de café en la cocina tecleando. Y de repente, escucha un golpeteo sobre el vidrio de la puerta trasera.

“Toc, toc, toc”.

Agustín levanta la mirada después de exactamente 25 largos años, y ahí estaba el Hombre Sombra sonriéndole de oreja a oreja.

-Pequeñín que ya no es tan pequeñín, hola, déjame entrar, ahora si me vas a dejar entrar, ¿verdad?-.

Agustín se asusta, pero no le da el gusto. Él se levanta con toda tranquilidad, va hasta la sala, abre las alacenas, que están bien arriba para que el niño no las pueda encontrar, y saca una escopeta recortada. La carga con sus municiones y vuelve a la cocina, donde está la puerta trasera.

-Pequeñín que ya no es tan pequeñín no me digas que vas a…

PUM!.

Un disparo hace que el vidrio vuele en pedazos, los marcos de la puerta trasera vuelan en pedazos. El hombre sombra no está ahí, comienza a entrar agua por la puerta, se escucha un relámpago, la lluvia continúa. Se enciende una lámpara en la mente de Agustín y subió hasta el cuarto del niño. El hombre sombra estaba de su lado, en la ventana.

“Toc, toc, toc”.

-Pequeñín, ¿tuviste un pequeñín?, ahora tienes a tu propio pequeñín, ¿verdad?.

Y Agustín dispara por segunda vez a otra ventana….PUM!.

La policía no tarda en tarda en llegar. Agustín es inteligente e intenta contar una mentira mezclada con verdad.

-Entró un ladrón y creo que estaba loco…porque la primera vez que le disparé no surtió efecto y subióhasta el cuarto de mi hijo.

Pero el hijo lo delata. El niño le cuenta a los policías que había visto a un Hombre Sombra. Él tenia pesadillas, muchas pesadillas. Él no es tan fuerte como su padre cuando tenia su edad, y cuando quieren llevar al pequeñuelo al psiquiático, Agustín se quiebra y ya no puede más. Termina por afirmar la historia de su hijo.

-Sí, esto pasó cuando era niño…Es un tipo no sé que exactamente, lo veía a través de un espejo y me estaba persiguiendo. Estuvo varios años sin hacer nada y de repente me volvió a perseguir otra vez.

Servicios Sociales investiga la historia de Agustín, y leen en los viejos diarios la anécdota de su amigo Valentín que apareció muerto. Deciden quitarle su hijo a Agustín, y no solo se lo quitan, sino que Agustín reaccionó de forma tan histérica que esa misma noche lo recluyen en una celda. Agustín estaba abrazando sus piernas en una esquina, él no dormía.

Y no tarda en escuchar que los otros pesos en el pabellón dela izquierda camino a su celda comienzan a gritar aterrorizados.Los gritos amenazantes de esos ladrones, pandilleros y hasta asesinos, se convierten rápidamente en llantos.

Agustín lo siente…..su presencia, la sombra se posa en la ventanilla, tapando la luz de la luna. Los presos gritan aterrorizados, lo vieron por sus propias ventanillas. Pero la sombra se detuvo en la ventanilla de Agustín, tras los barrotes.

-Pequeñín que ya no es tan pequeñín, ¿ahora si me vas a dejar entrar?. Tu hijo, estuvo delicioso. Anda pequeñín que ya no es tan pequeñín termina con esto…déjame entrar.

Nota: Historia original

— Via Creepypastas

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