El hombre que vio a Dios

Allá afuera
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En mi pueblo hay una historia que se van contando desde hace tiempo, que es trasmitida de boca en boca de padres a sus hijos, y estos a sus hijos. Solemos contar esta historia cuando los jóvenes alcanzan la mayoría de edad.

Mi abuelo me la contó a mí, en una noche lluviosa junto al danzante fuego de la chimenea.

«Era el año 1915, y corrían tiempos de guerra. En una hacienda no muy lejos de aquí, había un campesino. Yo mismo lo conocí. Y era un muy buen hombre, era un excelente trabajador y muy bondadoso. Pero cierto día, el capataz llegó y le gritó:

-¡Tu casa se quema! ¡Rápido! ¡Rápido!»

«El campesino corrió rápidamente hacia su hogar. Pero era demasiado tarde, la casa ya estaba consumida por completo. Su familia entera había sido calcinada, y los investigadores de la época concluyeron en que fue un simple accidente con la chimenea. El campesino no aceptó esto, y simplemente se marchó decepcionado a la iglesia a rezar.

«El campesino rezó, lloró, y entonces escuchó la voz de Dios.

-Hijo mío, agradéceme que decidí que tu familia fuera la desafortunada y no tú. Hice mi voluntad, y por favor no me ruegues más.

-¡Padre mío! ¿Qué cosas dices? ¿Eres acaso mí Dios o el Diablo? ¡Preferiría mil veces ser consumido en llamas que mi familia sufra!»

«Y dicen que Dios escuchó eso, pero no le respondió. El campesino espero pacientemente la respuesta, pero no llegaba, así que salió deprimido de la iglesia. Con lo que no contaba fue que varios leñadores estaba arreglando los árboles de la iglesia; cortaron una rama y le cayó justo en la cabeza. Agonizó.»

«Despertó en un lugar sin color. Lo único que poseía color era el cielo; rojo. Varias criaturas aladas volaban a su alrededor, y tan horrendas eran que creyó que eran traídas del mismísimo infierno.»

«-Has cometido un terrible error -Dijo una voz omnipresente.»

«El campesino vio con horror como frente a él se elevaba enormes muros de piedra gris, tan altos que superaban la imaginación. Las criaturas aladas volaban alrededor de la entrada, que simulaba el puente de entrada a un macabro y tétrico reino. Y de esa entrada salió una figura negra como la muerte, horrible aunque el campesino no podía verla.»

«-¡Oh, horrenda criatura! ¡Preséntate ahora y dime tu propósito, porque tu apariencia es tan horripilante que me entristece el alma!»

«-Yo soy Dios -Dijo el ente.»

«-¡Imposible! –Dijo el campesino, turbado- ¡Dios es más hermoso que toda su creación junta! ¡Tú no eres Dios!»

«-¿Crees, insensato campesino, que mi Creación es bella? ¡Díselo a los hombres que mueren ahora por culpa de sus avariciosos hermanos! ¡Yo soy Dios!»

«-¡Imposible! – Volvió a replicar.- ¡Dios es el ser más puro y más hermoso que uno pueda conocer! ¡Tú eres horrible, horrendo, pútrido y oscuro como la muerte! ¡Tú no eres Dios!»

«-¿Acaso crees, insensato campesino, que Dios debe ser puro y hermoso? ¿No es hermosa la fealdad y pura la impureza? ¡Yo soy Dios! – volvió exclamar, y un coro de criaturas aladas se unió a él.»

«-¡Imposible! –Dijo llorando- ¡Dios vive en el paraíso, allá donde todo es tan blanco como la nieve de invierno! ¡Hay ángeles, seres queridos y felicidad! ¡Tú no eres Dios!»

«-¿Acaso crees, insensato campesino, que el Paraíso no existe? ¡El Paraíso es mi reino, el reino de Dios! ¿Ángeles? ¡Son esas horribles criaturas que ves! ¿Seres queridos? ¡Están todos aquí, porque todos me sirvieron en vida y todos me servirán en muerte, para la larga eternidad!»

«Devastado, el campesino comenzó a llorar a los pies de la criatura, a los pies de Dios.»

«-Llora cuanto quieras. No debiste servirme, eres un insensato. En el Infierno, mi hermano el Diablo se encargar de reformar a los pecadores para luego traerlos aquí. Ahora que ya sabes esto, debes quedarte aquí para siempre.»

«-¡No! ¡Por favor, Dios! ¡No lo hagas! ¡Dame una segunda oportunidad!»

«Y sin vacilar, Dios devolvió a ese hombre a la vida. Y el campesino, una vez despierto, comenzó a relatar su experiencia en el Paraíso. Pero nadie lo escuchó, y lo tomaron por loco.»

«Y, finalmente, en un acceso de locura, terminó con su vida. El suicidio es un pecado, y aquel campesino jamás quería ver a Dios otra vez.»


Por GaboxCreepy17

— Via Creepypastas

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