El Fantasma del Convento en Guanajuato

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco

Esta historia gira alrededor de un coronel que allá en los años treinta del siglo pasado quiso deshacerse de un fantasma con su arma de trabajo perdiendo su incredulidad de manera terrible, esto sucedió en el interior de lo que a hora se conoce como el ex convento de la merset, la anécdota fue referida por uno de sus habitantes de esa época.
El famoso pintor Gerardo Murillo mejor conocido como el doctor Atl, solía encerrarse las horas en su estudio pintando sus lienzos y para despejarse debes en cuando paseaba por diversas zonas del ex convento, recorría los amplios pasillos y sus preciosos arcos deleitándose con ellos. Algunas veces se entretenía reflexionando con los antiguos flagres mercedarios que siglos anteriores vivían en el lugar y se entregaban enteramente al servicio de Dios y la iglesia, pero lo que de repente le atacaba la curiosidad, era la supuesta presencia de lo que la imaginería popular llamaba el fantasma del convento que Angel el portero del lugar y su esposa afirmaban que era uno de los habitantes infaltables del convento.
Una tarde que Atl descansaba de su paseo para regresar a pintar vio desde alguno de los balcones de su piso superior la llegada apresurada del coronel y su asistente que venían de cumplir sus deberes en otro lugar, parecia ver cierta tensión entre ellos, entraron primero a su cuarto y en unos momentos salieron con paso firme hacia el patio central del ex convento discutiendo, hasta que algo llamo la atención del asistente e hizo que se detuviera, el mismo coronel extrañado se paro y le pregunto a su asistente que le pasaba y luego se voltio y miro hacia uno de los arcos. Atl se extraño de esa situación, el coronel se decidió y comenzó a disparar hacia algo que Atl no distinguía en el momento de tratar de cargar el arma sus balas cayeron, las recogió de inmediato y cuando apunto algo lo detuvo y lo estaba asfixiando y sin querer tiro el arma y trato de librarse de lo que parecia sujetarlo.
Atl y el asistente estaban asustado de tal suceso y el coronel de repente se desplomo y exhalo su ultimo aliento y el asistente se desmayo Atl salio de su sorpresa y corrió para ayudar pero era demasiado tarde la escena se desarrollo con tal rapidez que Atl no sabia quien había estrangulado al coronel. Pensó que debería registrar los pasillos, los cuartos el portero y su esposa acudieron pronto al patio y Atl les platico aun nervioso los hechos al detalle, hasta que fueron interrumpidos por el comisario que llego alarmado desde la comandancia cercana al convento al escuchar los disparos, al verlo todos se acercaron y le explicaron lo sucedido, pero el comisario desesperado no dudo en sentenciar a los tres. En la comisaría nadie creía en el testimonio crédulo y firme de angel que primero hablo del coronel y su asistente y luego de los certeros espantos y leyendas del lugar entre las sonrrisas irónicas del comisario y mucho menos creyó el testimonio de Atl quien por su aspecto descuidado, les creaba desconfianza y tal ves por eso el comisario sospechaba que el era el asesino del coronel, solo el medico de guardia parecía tomarlos enserio a pesar de ser lo mas convincente posible el comisario determino que Atl terminaría prisionero por ser su principal sospechoso. En su desconcierto Atl tubo una brillante idea sugirió de inmediato que compararan las huellas de su mano contra las marcas del cuello que el coronel tenia con tal de rebatir la supuesta culpabilidad que le imputaban, el comisario consulto con el medico y parecía una buena opción para resolver el crimen. Bajo la autorización del comisario se hizo la respectiva comparación y para su sorpresa el tamaño de la mano de Atl no coincidió con las huellas grandes que el cadáver del coronel tenia en su cuello, entonces el comisario decidió dejar libre a Angel el portero pero no a Atl pues dependían del testimonio del asistente y de su recuperación para poder levantarle los cargos. Al día siguiente con el asistente en sus cinco sentidos y temeroso regresaron al convento para reconstruir los hechos, Atl fue enviado al balcón en el que estuvo el día anterior, el comisario encomendó al asistente a ocupar el lugar que le correspondía y narrar desde su punto de vista todo lo ocurrido, el asistente supero su miedo y narro al pie de letra lo que presencio.
Decía que el y el coronel regresaron de sus labores cuando al caminar en el patio observaron como surgía una presencia al fondo del arco y que sin embargo dedujeron era el fantasma de un fraile, el asistente dijo que el miedo le impidió moverse y el coronel decidió dispararle una y otra ves, pero en cuanto se le acabaron las balas el fantasma se le apareció enfrente y lo ahorco con su gran mano. El asistente estaba muy asustado para pedirle ayuda a Atl hasta que se desmayo y el coronel murió irremediablemente, dispuse que termino de relatar lo sucedido se desmayo a ángel y el medico le ayudaron al asistente a volver en si y lo llevaron a su cuarto para que recibiera sus cosas y las del coronel terminando la diligencia el comisario absorbió de toda culpa a Atl pero no estaba satisfecho a pesar de que todo coincidía, no podía echarle la culpa a un fantasma de tal crimen, necesitaba encontrar al culpable en mundo real y no en formas intangibles.
Este suceso hizo que Atl publicara muchas historias sobre las cosas extrañas que acontecieron en aquel lugar, pero el destino del expediente y de ambos crímenes quedaron perdidos en los arcos del ex convento de la merset.

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