El Dabon

Asesinos del Zodiaco
Asesinos del Zodiaco

Recién andaba con mi amigo Felipe un día en la carretera, ya eran aproximadamente las 9:00 pm y la llovizna recia golpeaba con fuerzas el parabrisas, así que decidimos hospedarnos en un motel que quedaba a mitad de camino. El nombre del hotel era poco común; El motel El Dabon, tenía una fachada ya gastada con los años, el letrero de neón ya no iluminaba y lo que era una vez un sitio cálido y seguro comúnmente visitado por camioneros y transeúntes nocturnos, ya era de aspecto frío, escalofriante y lúgubre.

Pues en fin, Felipe y yo decidimos alquilar una habitación doble, la joven que nos atendió tenía parpados caídos, ojeras que daban la impresión de días sin dormir y una figura baja y flacucha, de tez clara pero al mismo tiempo marcada por arañazos extraños: tomamos la habitación 5. Al entrar en ella se sentía un olor pútrido, un hedor ácido. La habitación era únicamente iluminada por una lámpara apostada a la esquina, que aveces daba apagones repentinos dando la impresión de que iba averiarse dentro de poco.

Felipe y yo, pues con la primera mala impresión del motel, nos sentamos en unos muebles apostados en medio de la habitación y comenzamos a charlar, me comenzó a decir de la mala espina que tenía del sitio y de lo raro que se sentía la habitación; Yo no le di mente, tal vez porque soy muy ignorante a eso de malas vibras y corazonada. Le dije que se calme, que sólo era un viejo lugar ya olvidado por los años, que no había de que preocuparse… Ese fue mi peor error….

Tan rápido como dije eso, la puerta empezó a ser tocada con una desesperación tal que nos paramos de donde estábamos sentados. Adjunto con los golpes a las puerta comenzó un grito desgarrador desde afuera, como de esos gritos que retumban en los oídos a tal punto que te mareas y quedas aturdido. Me acerqué lentamente a la puerta que aun estaba siendo tocada, luego tome valor y la abrí rápidamente. Para mi sorpresa la que estaba apostada en la puerta era la joven que nos atendió al entrar al motel, pero lo raro es que estaba calmada y serena, con la misma figura flacucha y somnolienta con la que la vimos al entrar. Al preguntarle que pasó, la joven no respondió, no hizo más que comenzar a dar pasos hacia dentro de la habitación, aun sin yo darle el paso. Caminó hacia el centro y comenzó a mirar fijamente a Felipe, el cual estaba tembloroso, arrinconado en una esquina. La mirada de ella dio un cambio repentino hacia Felipe, unos ojos de rabia se apoderaron de ella y tan sólo una palabra basto para predecir el futuro que nos esperaba…. “Morirán los dos…”

CONTINUARA…

— Via Creepypastas

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