El juego de los toques

Era de noche yo y mi mejor amigo Luis, mis padres habían salido a cenar. Estábamos viendo televisión cuando Luis me dijo: -¿Que tal si jugamos a los 3 toques? Yo, al no saber en que consistía el juego, le pregunté y Luis me respondió con una voz siniestra: -Es un juego donde invocamos a un espíritu que nos tratara de engañar, el juego consiste en que el espíritu nos tocara la puerta de la habitación pero no le debíamos abrir.
El juego de los toques

Era de noche yo y mi mejor amigo Luis, mis padres habían salido a cenar. Estábamos viendo televisión cuando Luis me dijo:

-¿Que tal si jugamos a los 3 toques?

Yo, al no saber en que consistía el juego, le pregunté y Luis me respondió con una voz siniestra:

-Es un juego donde invocamos a un espíritu que nos tratara de engañar, el juego consiste en que el espíritu nos tocara la puerta de la habitación pero no le debíamos abrir. El ritual para invocarlo es tomar un cabello de cada uno para que el espíritu esté más ligado a nosotros, una gota de sangre, apagar todas las luces, excepto la televisión del cuarto donde estaremos, poniendo todo fuera de la puerta. Una vez hecho esto, no hay marcha atrás.

Le di un cabello mío y me pinché el dedo, pero nunca pensé que fuera a pasar lo que pasó. Entramos a la habitación durante 30 minutos. Le dije que eran solo mentiras. Cuando vimos la señal del televisor se perdió y empezaron los Toques…

El primero nos asustó. Le dije que él los había hecho pero me respondió que no; al 2° Toque lo comprobé: él no lo estaba haciendo.

Los Toques se volvieron insoportables, tanto que Luis se puso como loco:

-No lo soporto más.

Así que fue hacia la puerta y la abrió; yo solo me escondí bajo las cobijas cuando escuché un grito como de película de terror, al parecer era de Luis. Me destapé solo para ver a mi amigo con una expresión de miedo en el rostro, tirado el en piso. En ese momento, me desmayé.

Solo recuerdo el grito de mis padres al llegar a la casa y una brillante luz. Cuando me desperté, estaba en el hospital. Pregunté por Luis y lo único que encontré fue a sus padres llorando en el pasillo y los míos tratando de consolarlos.

Al día siguiente fuimos al funeral de Luis, pero nunca olvidare la expresión que tenía Luis antes de desmayarme…

— Via Creepypastas