El Bulto

Esto ocurrió en la tercera región de Copiapó. Un buen amigo de mi abuelo tenía que viajar de Potrerillos porque era el cumpleaños de su hijo, que vivía con su madre en El Salvador. Él y la madre del niño se habían divorciado por distintas razones que no tienen razón para ser enumeradas en este relato. Iba a viajar de noche porque de día hacía demasiado calor, y más encima estaban en pleno verano.
El Bulto

Esto ocurrió en la tercera región de Copiapó. Un buen amigo de mi abuelo tenía que viajar de Potrerillos porque era el cumpleaños de su hijo, que vivía con su madre en El Salvador. Él y la madre del niño se habían divorciado por distintas razones que no tienen razón para ser enumeradas en este relato. Iba a viajar de noche porque de día hacía demasiado calor, y más encima estaban en pleno verano. A él siempre le pareció que era preferible tener frío a calor, porque si tienes frío te abrigas y se te pasa, en cambio si tienes calor no importa lo que hagas, te desvistes totalmente y sigues teniendo calor. Viajó la noche anterior al cumpleaños de su hijo, que cumplía nueve años. Viajó a pesar del curioso dialogo que tuvo con su hermano, con el que vivía desde que se había separado de su esposa:

-Voy a viajar a El Salvador, al cumpleaños del Benja.

-Ah, ¿cuándo?- preguntó su hermano, que se llamaba Ramón.

-Mañana por la noche- Ramón se puso pálido.

-No viajes de noche, por favor no viajes de noche.

-¿Por qué?- preguntó alarmado al ver la cara de su hermano.

-No sé, me han dicho que algo pasó por ahí.

-¡Oh, por Dios!- exclamó sonriendo pero de todas formas con una extraña sensación en el pecho al ver que su hermano seguía con la misma cara- no me vas a decir que estás hablando en serio.

-Sí, estoy hablando muy en serio. Me han dicho que en una parte donde se ven unas rocas a la derecha del camino algo pasa, me han dicho que se aparece algo y… y bueno mucha gente nunca más aparece, otros mueren después de algunos días, o simplemente desaparecen, todo esto sin explicación alguna… por favor, no lo hagas, no viajes de noche por ahí… Estaba realmente sorprendido de ver a su hermano mayor tan asustado, porque de verdad estaba muy asustado, pero lo hizo de todas formas. Viajó de todas formas, y viajó por última vez.

Cuando llevaba alrededor de media hora manejando se fijó en que a lo lejos se veían unas rocas al lado derecho del camino. “Mucha gente nunca más aparece”, pensó pero rápidamente se reprendió por pensar en esas tonteras. Entonces se encontró en línea recta con estas rocas, este detalle no se le pasó, y en ese instante pensó millones de cosas (se aparece algo mueren después de algunos días desaparecen sin explicación alguna) y luego miró hacia adelante y vio que a algunos metros había una extraña silueta con una extraña forma, (aparece algo) como uno de esos monos malos del Pacman pero mucho más tosco, y era sólo era una silueta negra.

Lo esquivó con facilidad y lo pasó. Luego miró por el espejo retrovisor para verlo, pero no estaba “¿Qué demonios era eso?”Se dijo, pero no tuvo mucho tiempo para pensar ya que vio por el espejo retrovisor que lentamente un bulto se estaba levantando en el asiento trasero hasta ser casi igual al que había visto en el camino. Miró rápidamente hacia delante, como si no quisiera que esa cosa supiera que la había visto, y se quedó totalmente paralizado, después de unos diez segundos miró en el espejo retrovisor una vez más y vio con alivio que la cosa ya no estaba en el asiento trasero.

Miró hacia la derecha para ver qué tan lejos estaba de las rocas, y lo volvió a ver, en el asiento del copiloto, al lado de él. De ahí no supo más que apretó el acelerador a fondo para salir lo más rápido posible de ahí. El bulto lo acompañó durante cinco minutos y luego desapareció sin que él lo notara; estaba congelado de miedo. Le contó esta experiencia a mi abuelo, que lo tomó por una broma hasta que su amigo desapareció cuatro días después sin que nunca quedara claro como y porqué.

— Via Creepypastas