Abadón

Abadón o Abaddon (del hebreo אֲבַדּוֹן, Ǎḇaddōn, “destrucción” o “perdición”), uno de los demonios más temidos de la historia, prescindiendo de interpretaciones y conjeturas sobre su personalidad, es en el libro del Apocalipsis el “Ángel del abismo sin fondo”, quien reinará sobre las plagas de langostas que asolarán a la humanidad, también figura identificado como Apolión. En muchos libros apócrifos, Abadón es considerado una entidad demoníaca, como en Ángel de la Muerte, donde es un demonio del Abismo, creencia muy extendida.
Abadón

Abadón o Abaddon (del hebreo אֲבַדּוֹן, Ǎḇaddōn, “destrucción” o “perdición”), uno de los demonios más temidos de la historia, prescindiendo de interpretaciones y conjeturas sobre su personalidad, es en el libro del Apocalipsis el “Ángel del abismo sin fondo”, quien reinará sobre las plagas de langostas que asolarán a la humanidad, también figura identificado como Apolión.

En muchos libros apócrifos, Abadón es considerado una entidad demoníaca, como en Ángel de la Muerte, donde es un demonio del Abismo, creencia muy extendida.

Es el Destructor, en el libro de Apocalipsis, el ángel o estrella del abismo sin fondo que encarna el cuerpo del príncipe de Tiro. El hecho de que sea él quien tenga el poder de liberar criaturas del abismo es porque un ángel abrió el pozo del abismo (Apocalipsis 9:1-11). Cuando El libro de las revelaciones relata oscuramente la rotura del Séptimo Sello, el pobre San Juan identifica a Abadón con las plagas y lo proclama rey de las langostas, peste muy significativa en la mitología hebrea.

El libro de Job se asocia a Abadón con cierta nostalgia indefinible relacionada con la sabiduría, como si el saber trajera consigo un sufrimiento y una pena que le son tributarias. Abadón también fue relacionado con una abrumadora languidez de espíritu, pero también al grado más elevado de desolación.

Los catecúmenos y los gnósticos bautizaron a Abadón con el más conocido de sus numerosos epítetos “El ángel exterminador”, el cual lo acompaña desde entonces en prácticamente cualquier libro prohibido o grimorio en donde se lo mencione.

Debido a su carácter retraído, taciturno, aún hoy se ignora porqué el melancólico Abadón terminó encarnando la visión más tétrica e insondable de los abismos.

Ahora bien, no todo es nefasto en la biografía de Abadón. De hecho, una de sus intervenciones ha sido cuidadosamente omitida por la Iglesia, siempre inquieta ante los avances de la lingüística.

Al parecer, la raíz de la palabra Abadón procede del arameo abbaddón, que significa literalmente “padre”. Si tomamos como referencia a la iglesia ortodoxa griega, este es el mismo apelativo con el que Jesús solía mencionar a Dios. En otras palabras: cuando Cristo alzó su mirada al cielo en los sufrimientos indecibles del Gólgota, la palabra que acudía una y otra vez a sus labios resecos era Abbaddón.

Abbadon

— Via Creepypastas