Pensé que me tragué una araña mientras dormía

Recuerdo ese momento de confusión de estar medio despierto. Bostecé, pestañeé y moví mi boca mientras miraba con ojos adormilados el techo oscuro. Había algo extraño, sentía que había cabello en mi labio y, al querer agarrarlo, sentí un tirón resbaladizo en mi garganta, y en unos tres segundos se deslizó por mi cuello.

Preocupado y confundido, me levanté mientras la luz de la luna entraba por la ventana.

¿Qué diablos era esa cosa? ¿El cabello de una chica desconocida?

No… era algo más delgado, más suave y un poco pegajoso. De repente, me sentí mareado mientras pensaba que eso era probablemente un hilo de araña. ¿Acaso me tragué una araña mientras dormía? ¡Dios!

Me levanté esa noche, negándome a volver a dormir, pero la luz del día disipó mis temores tontos. Si me había comido una araña, estaría muerta por el ácido estomacal que generosamente había sido donado por mi noche de ansiedad.

Pasaron unas semanas, y casi me había olvidado de aquel accidente. Me di cuenta de que, muy lentamente, empecé a tener problemas para hacer ejercicio en mi ritmo habitual. No podía dormir bien, incluso me sentía mareado. Pensé que podría ser culpa de la temporada del clima o algo alérgico, pero intenté ignorarlo hasta que me quedé dormido en el trabajo, y mi jefe me dijo con severidad que fuera a hacerme ver con un doctor.

Nunca fui a ver a un doctor, pero estaba cansado de estar cansado, por lo que tuve que ir al final. Me senté en una silla cerca de la oficina y esperé un buen rato. Pensé que el doctor probablemente no tenía respuestas para mí, después de todo, a ellos no creo que les importe del todo estas pequeñas molestias. Aún así, estaba esperando a que me diesen una receta o algo así.

Me quedé quieto mientras la enfermera hacía todas las pruebas habituales. La presión, el pulso, y así sucesivamente. Nada parecía fuera de lo normal. Ella se fue, y yo me quedé esperando un poco más. Finalmente, la doctora entró y me saludó sin mirar. Ella preguntó por mis síntomas, asintió con la cabeza un poco, y utilizó un estetoscopio para escuchar mi pecho.

Entonces frunció el ceño.

“Puede que sea una alergia o incluso asma. Suena un poco áspero.”

“Eso fue lo que pensé,” le dije, “He estado atormentando mi cerebro. Demonios, por un momento pensé que me había comido una araña.”

Ella me miró haciendo contacto visual conmigo por primera vez.

“¿Te comiste una araña?”

“Mientras dormía, creo.”

Ella vaciló: “Hay una nueva infestación de arañas africanas. Creo. Hubo un par de malas reacciones por las picaduras. No sé, pero si una araña te hubiese mordido el esófago o el estómago, no lo hubieses sentido, pero aún así te podría haber causado una reacción. Vamos a hacerle un análisis a los tejidos blandos.

Confundido y preocupado, pero esperanzado, seguí su consejo y me fui al otro lado del complejo para hacerme el análisis. La larga cola me permitió leer cada revista en la pequeña sala de espera antes de que finalmente me llamaran. Seguí a la encargada cautelosamente al área de radiología.

Había visto esto en la tele, pero la experiencia fue mucho más intensa de lo que parecía. Tuve que permanecer inmóvil por un rato, luchando contra todo tipo de impulsos de rascarme, estornudar o toser mientras esperaba. Para el momento en que se había acabado, sentí una gran acumulación de tos queriendo salir.

La sonriente encargada entró y me dijo que lo hice bastante bien, y empezó a revisar los resultados. Al fin suspiré, había terminado. Es hora de levantarme y salir de aquí. Otro encargado se asomó por la puerta. Había un doctor detrás de él. Ambos llamaron a su colega, y yo me quedé solo por un momento.

Me levanté y los observé hablando en voz baja ahí afuera.

Los tres se me acercaron: “Necesitaremos que venga con nosotros rapidísimo. No es una emergencia, sólo tenemos que hablar contigo en privado.”

Sintiéndome acalorado por mi tos, los seguí a un pequeño cuarto donde me pidieron que me sentara y me entregaron un tacho de basura biológica.

“Quiero que cierres los ojos y tosas en este tacho, ¿de acuerdo, hijo?”, me dijo el doctor con un tono tembloroso, “Y hagas lo que hagas, mantén tus ojos cerrados, es importante que no veas por… Razones radiológicas, a través de la máquina de rayos x.”

“Sí, la máquina”. Dijo el encargado, tragando.

Sus miedos hicieron que mi pulso se acelerara, pero yo estaba más que listo para comenzar a toser para aliviar el dolor en la garganta. Inclinado sobre el tacho de basura, tosí secamente, dejando escapar alientos de asfixia interminables, los cuales parecían estar llenos de polvo y partículas raras. ¿Será que habría inhalado accidentalmente algo radioactivo de la máquina?

Seguí tosiendo. Sentí un pequeño gusto a sangre. Hice una pausa. inhalé y exhalé. Me insistieron en que siguiese tosiendo, con sus voces temblando y sutilmente disgustadas.

“Vamos, sólo un poco más, hijo”, me dijo el doctor. Sus manos temblaban en mi hombro.

La última tos parecía espasmar mi cuerpo entero, y sentí unas partículas coaguladas subiéndose por mi garganta y finalmente escapando. Escupiendo y exhalando más aire por mi boca, logré sacar lo último de mí. Sintiéndome mucho mejor, cometí el error de relajarme y abrir mis ojos. El doctor vio que yo estaba mirando abajo y agarró fuertemente mis hombros.

“No entres en pánico. Ya estás a salvo. Es sólo que… Vimos la nota sobre una araña que te comiste y observamos tu estómago, pero tu estómago estaba bien… A ellos les atrae el aire en movimiento, verás… Te hizo redes y puso huevos, cientos de ellos en tus entrañas”.

Asustado, asentí y me sentí incapaz de hacer otra cosa que mirar esa gran pila de arañas bebés agitándose en el fondo del tacho.


Creepypasta Original:i thought i ate a spider in my sleep


Via Creepypastas


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