Desde los pies
Desde los pies

Desde los pies

Hace unas horas que me encuentro debajo de mi cama, protegido por la oscuridad. Siento mucho miedo, muchísimo miedo. Alguien está acostado en mi lugar, y su brazo cuelga, putrefacto, horroroso. Huele a carne en descomposición, es indescriptible. Vivo en el campo, en medio de San Horacio, donde laboro desde años atrás y… ¿Pero qué es esto? Me duelen los pies… Él apareció hoy, en la noche temprana, cuando me preparaba para dormir. Entré en mi alcoba sombría, pero me detuve en el umbral…
0 Shares
0
0
0

Hace unas horas que me encuentro debajo de mi cama, protegido por la oscuridad. Siento mucho miedo, muchísimo miedo. Alguien está acostado en mi lugar, y su brazo cuelga, putrefacto, horroroso. Huele a carne en descomposición, es indescriptible.

Vivo en el campo, en medio de San Horacio, donde laboro desde años atrás y… ¿Pero qué es esto? Me duelen los pies… Él apareció hoy, en la noche temprana, cuando me preparaba para dormir. Entré en mi alcoba sombría, pero me detuve en el umbral, conmocionado, sepultando mi mirada en sus ojos vidriosos, centelleantes. Contuve el aliento: no era recíproca. Quise lanzar un grito estridente, y vaciarme de ese terror helado. Mis fuerzas flaquearon, temblaron mis rodillas: irradiada débilmente por el halo nocturno de la ventana, mi cama retenía en sus húmedas sábanas a una mujer, si así podía llamársele, desfigurada al borde del paroxismo sádico, exánime.

Puno-capturan-a-ladron-que-se--JPG 600x0

Instintivamente me escabullí, y por debajo de mi cama me oculté, implorando por que no me descubriese: las tinieblas me son propicias, ¿he de esperar a la aurora?. Las náuseas, madres de las arcadas espasmódicas, no me abandonan. Del brazo inanimado chorrea un hilo de espesa sangre. Miserable mujer, en paz ojalá descanses. Y yo, ¿qué es lo que haré sino imitarla, parecer un difunto? Ay, esto se torna insoportable, no se mitiga. Me duelen los pies como si me los apretasen duramente. Y si, ¿s-será posible…? No quiero ni pensarlo, no cometeré el inexorable error de creerlo… Pero debo saberlo. Volveré la cabeza para cerciorarme, t-temiendo lo peor… ¡Por el amor de Dios! ¡Sus dedos homicidas y las ensangrentadas manos, burlonas! ¡Maldita sea! ¡Y esos dos ojos centelleantes, esos dos pozos aguanosos, triunfantes!


Via Creepypastas


También te pueden interesar
Skroll

Skroll

- ¿Otra vez?- Emily miró a su madre con una emoción de tristeza en su rostro. -Mamá, es la quinta vez que nos movemos a una nueva ciudad! Su madre suspiró y le acarició los hombros.
Halo Reach: La cara de Noble 6

Halo Reach: La cara de Noble 6

Hola, mi nombre es Añja, es un nombre raro, lo se, pero muchos que me conocen me dicen Angie. Les contaré una pequeña historia que me dejó un poco perturbada cuando tenía 12 años. Mi hermano mayor, Hugo y yo crecimos como hijos adoptivos en una familia con mucho dinero. Nuestros hermanos y hermana adoptivos no nos querían, a pesar de que hacíamos hasta lo imposible para agradarles, no nos querían como la familia debería quererse.
Mario Bros 3: El Nivel Fantasma

Mario Bros 3: El Nivel Fantasma

Ese día, hacía demasiado calor. Por lo cual, no tuve más remedio que encender el aire acondicionado y jugar con mi ordenador. Al iniciar sesión, vi un emulador, creo que de una NES, que no recordaba haber descargado. Pensé que, a lo mejor, lo había instalado mi hermano, y lo abrí. Tenía únicamente un juego, "Mario Bros. 3: Nivel Extra". Lo ejecuté, y, como era normal, apareció un escenario rojizo que recorría Mario. Presioné la tecla de inicio y se mostró el mapa de selección de nivel. En...
Atras de la Puerta

Terror en el chat

Aún solamente de pensar en lo cerca que estuve de morir se me ponen los pelos de punta. Todo ocurrió un día en que yo me quede por la noche sola en mi casa porque mis hermanos y mi padres habían salido todos a dar una vuelta y yo decidí quedarme en mi casa chateando. A las 3:00 de la mañana estaba tan aburrida ya de chatear en el mismo canal que entonces me llamo la atención desde ya hacía tiempo uno que se llamaba "#Tu_Muerte" y al que nunca había entrado porque me daba respeto pero qué...