Los sabuesos

Houndsoftin

¿Quieres vengarte de alguien? ¿Seguro? ¿Estás completamente seguro? Muy bien, me parece muy bien. ¿Sabes? No tienes idea de cuántas personas hay allá afuera que merecen un destino tan hórrido, tan pútrido, tan espeluznante que las haga palidecer, traumatizar de por vida, o quizás.… algo mucho peor.

Créeme que, en toda mi vida, he querido hacer algo parecido. Algo que podamos describir como “el crimen perfecto”.

Lamentablemente, a pesar de todos mis intentos, trucos y artimañas, no solamente no he logrado mi objetivo, sino que también he sido enviado muchas veces a prisión debido a mis actos.

Después de innumerables intentos, finalmente lo he logrado. ¿No has escuchado las noticias últimamente? Ya sabes, sobre esas desapariciones que anuncian por televisión. Bueno, ahora ya sabes quién es el responsable.

¿Quieres saber cómo lo hice?

Perfecto.

Pero antes que nada, debes saber que yo no he sido quien ha hecho el trabajo sucio. Ni siquiera he contratado a alguien para hacerlo. Te dije que no existe el crimen perfecto… al menos, para nosotros.

Debes entender que mis “asistentes” se ofenden fácilmente, así que si eres una persona escéptica opta por retirarte ahora mismo. No puedo permitir que “ellos” se perturben a costa mía. De nuevo, te advertí que el crimen perfecto no existe bajo la mano de alguna persona siquiera.

Ahora, escucha con atención. Necesitas tomar un reloj de arena, no importa de cuántos minutos. Si quieres alguna sugerencia, te recomiendo que sea de poca duración porque créeme que me lo vas a agradecer. Reitero, si eres escéptico o si te alteras fácilmente, por favor retírate.

Ellos no consentirán esto por lo que te destinarán a algo mucho peor que la muerte.

Bien, vamos a proseguir. Necesitarás buscar un lugar donde haya mucha acústica, no importa si es de día o de noche, no obstante es en absoluto e indiscutiblemente necesario que te encuentres solo. Una vez que hayas cumplido esto, deberás frecuentar diez minutos antes de las doce horas en punto, si es que te encuentras de día; o bien, diez minutos antes de las cero horas, si es que decides hacer esto de noche.

Hasta este punto, deberás estar ahora solo en el lugar que te he citado a sólo diez minutos de las horas que mencioné. Tienes que cumplir cuidadosamente con esto, de no ser así no funcionará.

Excelente, comencemos.

Al ser exactamente diez minutos antes de las cero horas o doce horas, coloca el reloj arena a tu derecha y voltéalo para que comience a contar.

Ahora, repite lo siguiente:

“Lorem habitatoribus tuis, quos delevit, ex Genes, probate me. Considera si dignum se contrahunt postulasse.”

Esto deberás tres veces seguidas, sin equivocarte. Tienes que ser cuidadoso pues ellos se ofenden fácilmente. No querrás que su ira caiga sobre ti, o sobre tus allegados.

¿Terminaste? Perfecto, ahora a tu izquierda verás una daga de mango amplio. Antes que lo tomes, verás que en la parte baja del mango habrá un rostro pequeño. Si éste posee ojos de son color diferente al escarlata, toma la daga y sal inmediatamente de allí o ellos te alcanzarán. Cava un agujero en las afueras de la ciudad y entiérralo junto con el reloj de arena. Deberás quedarte encerrado en alguna morada por tres días en soledad, no importa lo que tengas qué hacer. Aunque tengas hambre o sed, tienes que estar encerrado. Sólo así estarás a salvo. Advertí que tenías que hacer todo esto solo en absoluto secreto, ya que son los únicos que pueden cometer el crimen perfecto ¿o acaso crees que sólo porque te comunicaste con ellos, sin siquiera decirles tu nombre, crees que no conocen quién eres? ¿Crees que no conocen a tus amigos, a tus padres, o a tus hijos? Recuerda, ellos se ofende muy fácilmente y no existe compasión en ninguno de sus actos.

En cambio, si los ojos de ese rostro son rojos, entonces deberás hacer lo siguiente:

Toma la daga con la mano izquierda. Apunta su filo hacia el centro de tu pecho y espera a que el reloj de arena se encuentre a la mitad de su duración. Justo cuando llegue a la mitad, intenta clavarte el cuchillo con todas tus fuerzas. Es entonces que en lugar de encontrarte con el arma totalmente enterrada en tu pecho, verás que sólo la punta del mismo estará acariciando tu ropa. Además, en tu brazo izquierdo, tendrás la poderosa sensación de alguien deteniéndolo.

Observa el reloj y te darás cuenta que la arena ha dejado de fluir. Se encuentra congelada, suspendida, así como también los granos con una coloración totalmente oscura. Cierra los ojos y no los abras. No los abras para nada, ni siquiera para atender cualquier acontecimiento que se lleve a cabo a tu alrededor.

Cumplido esto, claramente grita lo siguiente:

“Nigrum sibilus de abysso magna, qui graditur in bulla sub moenia, et postulavit vocem suam”

Inmediatamente, notarás que no habrá ningún sonido. No escucharás el movimiento de los autos, no escucharás el ladrido de los perros o el canto de las aves, no escucharás nada. Estarás en el más absoluto silencio que no te imaginas.

Espero que a estas alturas hayas cumplido con los requisitos. Ojalá que, en verdad, tengas una mente formidable, una que sea meramente sólida, fuerte porque a continuación vas a escuchar sus voces.

Así es.

Vas a escuchar sus nombres, en su propia lengua, por lo que vas a tener que luchar a cualquier costo para soportar los más espantosos alaridos que ningún humano ha oído jamás en su vida. Tendrás que mantenerte sereno, escuchándoles sus motes. Debo decir que aquellas voces son anteriores a la Creación, ya que son antediluvianas… son mucho más antiguas que el propio tiempo.

¿Recuerdas que se ofenden con facilidad?

¿Recuerdas que mencioné que, de no seguir con mis instrucciones, se enfurecen con suma facilidad?

Lo último que quiero es asustar a quienes recurren a este ritual, pero seamos justos. Estás aquí porque lo deseaste, porque querías encontrar la forma de vengarte. Porque tú sabes que, al ser un acto que ninguna divinidad santa consciente en absoluto, es un acto de odio puro. ¿Crees que un ángel podría hacer esto por ti? ¿Crees que Dios lo haría? ¿Acaso creíste que algún demonio estaría tratando de cumplir este deseo tan mezquino como la venganza? Déjame decirte que estas criaturas, a quienes ahora hemos invocado, harían lo que fueran por estar fuera del limbo al que fueron desterrados, absolutamente cualquier cosa. Sin embargo, son bastante orgullosos. Ellos no perdonan, es por eso que quiero que tengas cuidado. Mucho cuidado. La muerte es poca cosa comparada con lo que ellos le han hecho a mis enemigos.

Si lograste resistir a esos malditos susurros, tendrás que decir nuevamente una frase. Descuida, ya casi terminamos. Te recuerdo que no abras los ojos. No todavía.

Tú y yo provenimos de los hijos del hombre, por lo tanto somos reflejos del Creador. Ellos odian al primer hombre y por ende, al Creador. Ellos fueron enviados al exilio por Él, siendo esta razón suficiente para odiarle. Por esta razón, cumplen con mi pedido. Venganza. Ellos adoran la venganza.

Déjame decirte que por eso no quiero que abras los ojos. Ellos se encuentran frente a ti ahora, por lo que, si notan que abres tus ojos aunque sea una minúscula mirada, se darán cuenta. Créeme que, si cometiste esta barbaridad, nunca habrás deseado haberles visto. O siquiera haber incumplido con mi instrucción.

Recuerda que son entidades que no pertenecen a nuestro mundo.

Que sólo albergan odio a Él, que profanan contra Él en lo más recóndito de la Creación, dentro del abismo del tiempo.

Oculta tu miedo lo más que puedas. Con suma claridad en tu voz, repite estas palabras:

“Nigredo canes, permitte magnitudo aeternitatis hostibus devorabitur faucibus. Et convenerunt, ut tandem vitrum lituosque meum.”

Abre los ojos ahora.

Verás ahora el cielo en un color bermejo, casi sangriento. Observando hacia el oeste, verás un ocaso como ningún otro en tu vida. Encontrarás el Sol más brillante que nunca, pero ahogado por una estela de nubes rojas. A la distancia, podrás ubicar decenas de estelas sangrientas que provienen del cielo, casi como colas de remolinos que viajan a una velocidad inverosímil.

Estos “remolinos” son ellos.

Son los sabuesos a quienes invocaste.

Son los cazadores a quienes contrataste.

¿Contento?

Finalmente, tu deseo está por cumplirse.

Ellos están buscando a esta persona… pero es necesario que salgas de aquí. Tienes que escapar de este mundo.

Tu venganza se está llevando a cabo. Descuida, lo encontrarán así que es mejor que termines con esto.

Mientras ellos efectúan su cacería, deberás finalizar con este ritual de la siguiente manera… a no ser que desees compartir el funesto destino de tu victimado.

Con la daga, hazte un corte en ambas manos. Verás que el reloj aún sigue detenido, con la arena oscura dentro de ella. Con las dos manos, toma el aparato y destrózalo hasta que los vidrios se hayan hecho añicos. Toma toda la arena que puedas con las manos y trágatela.

Nuevamente, cierra los ojos y repite la palabra “Convertimini”

Cuando los abras, te encontrarás en el lugar que optaste para iniciar con esta pesadilla. A tu derecha, notarás que los granos de arena del reloj tienen nuevamente su color original y que han terminado de fluir. A tu alrededor te darás cuenta que el sonido de los autos, el canto de las aves, los sonidos de tu derredor han vuelto así como también el color original del cielo. Creerás que todo lo anterior se trataba de sólo una pesadilla, quizás una alucinación.

Querrás volver a casa y fingir que nada de esto pasó.

Querrás salir con algunos amigos para olvidarte de todo esto, de que esto fue producto de un sueño cualquiera.

¿Cómo podría culparte?

¿Cómo podría culparte de que intentes alejarte de esas atemorizantes cosas que pululan en nuestra realidad, atrapadas en la intermediación de nuestro mundo con el de ellas?

¿Sabes? Quizás deberías de revisar dos cosas.

En primer lugar, revisa los periódicos o las noticias en el televisor. Permíteme felicitarte. Haz logrado cometer tu fechoría. El crimen perfecto. ¿Quién podría sospechar de que un borrón sangriento, literalmente pegado al suelo, podría ser maquinado por unas malnacidas criaturas? ¿Quién sospecharía? ¿Quién lo creería?

Ahora, tal vez vas a odiarme por esto. No obstante, lo tienes muy merecido y lo sabes. ¿Ya lo notaste? No me digas que no usas el espejo. ¿Ya lo viste verdad?

Sí, así es. Ahora, no sólo te darás cuenta que sólo el reflejo de los espejos te mostrarán tus manos revestidas de un rojo intenso, sino que las encontrarás mucho más largas y anchas. Es la marca de ellos. Algo así como las patas de un lobo o de un perro. Tranquilo, sólo tú puedes verlo… nadie más puede. Después de todo, ahora eres tú quien doma a esos sabuesos gracias a esa marca. Y cuando llegue el tiempo de tu muerte, al ya no poder ascender al Cielo debido a ese perverso acto de venganza, ellos te ayudarán, sin duda alguna, a sobrellevar tu transformación.

Disculpa, pensé que lo había mencionado.

Ten en mente que la venganza es sólo parida a partir del odio, el sentimiento más oscuro de todos y todo aquél que les invoque, serán criados por ellos pues ya no habrá cabida en el Cielo con Él.

Supongo que pudiste haber leído las letras pequeñas ya que, cualquier contrato, las tiene. A pesar de las cosas, dime ahora. ¿Estás contento? ¿Estás finalmente contento de tu venganza? Deberías pues, además de ver cumplido con tu cometido, no estarás mal acompañado… al menos, después de la muerte.


Via Creepypastas


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