Lo hice por ti

La relación padre hijo siempre es un tema de conflicto, desde las decisiones que toma uno y la respuesta que esto genera en el otro. Puede ser una relación de confidentes, alguien a quien recurrir en un apuro o en un momento de desesperación. En otros casos, la relación puede ser un infierno, llena de odio, malos entendidos, frustraciones

y rencores guardados.

Uknowthatyouarefucked

EL doctor Andrew, un genetista recientemente reconocido por sus avances en los campos de la alteración del genoma de animales; principalmente en la adición de características que les permitiese adaptarse a ambientes adversos a los de su hábitat natural. Recientemente el veterano doctor, vivía momentos de tensión con su hijo adolescente Lawrence, un joven apático de 16 años, que prefería pasar la vida encerrado en un una habitación carente de iluminación y ventanas, que permitiesen filtrar el aire del olor que emanaba el cuerpo del joven, con la única compañía de consolas de videojuegos.

El día del joven comenzaba y terminaba en el mismo lugar, indiferente a sus estudios, a su higiene en especial al mundo que lo rodeaba, apenas ateniendo aunque a regañadientes, lo que su madre decía. Viviendo de su adicción a juegos de horror, donde el protagonista recorría desoladas calles  llenas de muertos, encharcadas por la sangre, impregnadas por el olor pútrido y pestilente de los cuerpos que se hallaban en el suelo, un escenario digno de un apocalipsis. Un mundo idílico para un joven de su edad.

Aun a pesar de los intentos de comunicarse con su hijo, cada intento solo desencadenaba un momento de enojo, y amargura por parte de aquel joven.

-¡¿Podrías largarte?! Estoy harto de ustedes dos y sus constantes replicas, porque siempre se entrometen en mis asuntos, quiero estar solo – grito el joven a su padre, tras abrir la puerta de la habitación.

El padre observo el precario estado del joven, ojos hinchados, pupila dilatada por el pasar de los días en oscuridad absoluta, salvo por el resplandor de la pantalla de televisión, que actuaba como su única compañía.

-¿Por qué?, ¿Por qué aislarte en ese mundo?, no haces nada con tu vida, prefieres estar encerrado a salir con nosotros, somos tus padres te guste o no.

-Odio esta vida carente de emociones, por que las cosas no son como el mundo detrás de la pantalla, donde yo puedo ser el héroe, sin tener que responder a nadie, donde puedo acabar con lo que no me guste únicamente moviendo una palanca y tocando un botón – dijo el joven replicando.

-Hijo…  – mustio el padre, antes de que el joven cerrase la puerta en su cara

Pasaron los meses, y las cosas continuaron iguales, el tiempo dentro de esa habitación permanecía estático, desconociendo el mundo que se hallaba al exterior y con absoluta indiferencia hacia él. No fue hasta la noche previa al cumpleaños del joven, que su idílico mundo se vio perturbado por el sodio en aumento de sirenas, gritos e impactos automovilísticos.

Asustado y dando traspiés al salir de la oscura habitación, lo que hallo le helo la sangre, al ver como el mundo se había convertido en un lugar hostil y violento, a diferencia del que él creía conocer. Observaba seres humanos matándose entre sí, algo que no pudiese sonar muy distinto de lo que uno oye en las noticas, sin embargo el ver como se despezaban y se alimentaban de los cuerpos que caían, era un evento nauseabundo  y grotesco, únicamente existente hasta esos momentos en un juego de video, a los que él estaba acostumbrado.

Asustado, movió el pesado sofá hacia la puerta principal de la casa, atrincherándose en su hogar; el cual permanecía desolado debido a que el trabajo del padre lo mantenía lejos  durante días y su madre había salido por víveres para el desayuno del venidero cumpleaños de su hijo.

Pasando la noche en vela, escuchando el jadeo de los que una vez fueron humanos, ahora convertidos en bestias caníbales carentes de toda razón y humanidad, y que ahora se movían detrás de la puerta de su hogar. Observaba el constante pasar del reloj de cuerda con la poca luz que provenía de la luna, ya que la electricidad había desaparecido poco después de la catástrofe, por lo que en el silencio del cuarto, el sonar de los engranajes del reloj era su único nexo a mundo que le permitía estar activo.

Entrecerraba los ojos de vez en cuando para descansar los parpados, a sabiendas que esto no terminaría cuando llegase el alba.

Pasadas las 4 am, se levantó al  escuchar un ruido proveniente de la cocina, probablemente del gato de su madre, que deambulaba por la casa durante las noches.

Al entrar un olor a peste lo asolo y con los pocos rayos de luna que se colaban en la habitación, logro vislumbrar como la única ventana de la cocina se hallaba rota, cubierta de sangre y vidrios rotos desperdigados en el suelo, como si alguien que hubiese forzado a entrar por ella, a costa de su sufrir un desgarro con los afilados vidrios.

-¿Quien anda allí?- pregunto el joven con el corazón en el puño, sosteniendo el bate que su padre le obsequio veranos atrás.

Una figura sombría se movió del lugar en que se hallaba oculto.

-Hola hijo, al parecer pude regresar para tu cumpleaños- contesto la sombra, mientras que parecía que engullese algo.

El joven con lágrimas y a su vez de felicidad  por ver a su padre, por primera vez después de todo lo sucedido. Estuvo a punto de lanzarse contra él, cuando se percató de un bulto sanguinolento en el sueño junto a su padre, el cual al acercarse se fijó que no era otra sino su madre, con el vientre desgarrado por lo que parecería una mordida animal.

El padre que hasta ese momento permanecía en las sombras, se acercó a los rayos que se colaban por la venta para revelar su rostro semi-desfigurado, al igual que una quijada llena de filos y puntiagudos dientes, cubiertos con la carne de la madre.

-Durante años busque acercarme a ti, sé que no fui el mejor padre del mundo y que yo mismo te orille a tu estilo de vida debido a mis descuidos, por lo que para redimirme contigo hijo mío, cree este mundo para ti. No fue fácil, primeramente fue secuenciar distintos genomas de predadores, extrayendo sus códigos genéticos, después por medio de virus logre combinar esas secuencias para lograr una cruza de factores que aumentaran  la agresividad en el ser humano, alterando de igual manera su fisionomía, para depredar su alimento, en este caso el resto de la humanidad – dijo el doctor mientras tosía por los trozos de carne acumulados en su garganta- Posteriormente hice pasar el virus como una simple vacuna para influenza, introduciendo algunas muestras en los cargamento que se distribuían en los hospitales de la ciudad, el resto es historia. Ahora entiendes hijo mío, hice esto por ti, libere el virus para crear este mundo para ti donde puedes ser el héroe,  y no estaremos aquí para molestarte. Lo hice todo por ti…

El hombre tendió una pistola sobre la mesa, para que el hijo la tomase y se dispuso a devorar lo que quedaba del cuerpo de la que una vez fue su mujer y madre de su hijo.

Afuera el mundo ahora tenía calles desoladas, cubiertas de sangre, impregnadas del olor a putrefacción y pestilencia. En una casa se escuchan disparos provenientes de un arma de fuego, de la cual sale un joven corriendo, vagando sin rumbo en un mundo que él prefirió ignorar hasta ese dia, y que convenientemente ese mismo día termino.


Via Creepypastas


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