La Siguanaba en México

En México la leyenda de la Siguanaba está presente en casi todo el país, mayormente en todo Mesoamérica, donde la llaman Macihuatli, Matlazihua, Caballona, Tisigua, Tishila, X’tabay, X’tabal o, popularmente, “Mujer cara de caballo”; e incluso algunos la relacionan con la Llorona. Asimismo, relacionan con la aparición del diablo, que se dice que busca a hombres para llevárselos tomando esta forma.

Existen múltiples testimonios y relatos sobre este espanto. Todos tienen en común que sólo se deja ver por la noche por caminos o lugares solitarios, mostrándose a hombres trasnochadores, fiesteros, mujeriegos o borrachos, o todo eso al mismo tiempo.

Se deja ver como una mujer de cuerpo atractivo, muy bien formado, siempre de espaldas o alejándose, con la cara cubierta totalmente ya sea por su cabello o por un gran velo…

Invariablemente, la víctima se siente fascinado y atraído por la bella mujer, a la cual decide seguir o acercarse a ella llenándola de piropos e insinuaciones de todo tipo, color e intención…

Ella siempre hace caso omiso y trata de ocultar aún más su rostro lo cual siempre provoca la insistencia de la víctima, hasta hacer voltear a la mujer llevándose el susto de su vida, pues la mujer tiene una cabeza de caballo y de ojos rojos. A veces pronuncia frases como “¿aún te parezco bella?” o “a mi también me gustas mucho”. La víctima da un alarido de terror y huye de ahí lo más rápido que sus piernas le permiten, ya sin los efectos del alcohol; y jurando nunca más beber… Aunque hay casos en los que la víctima queda “tocada” y muere poco después pese a los intentos de la familia de “llevarlo a limpiar” o “curarlo de espantos”.

Como puedes ver, ésta aparición cumple un papel aleccionador que trae una consecuencia para un comportamiento específico, no es como la famosísima llorona que provoca terror a quien quiera que tenga la desgracia de toparse con ella o escuchar su famoso alarido, no importando el género, edad o cualquier otra característica. La Siguanaba, o la mujer con cara de caballo, es un ente que se encarga de cumplir con él, o sino, de las clásicas recomendaciones de la abuela o la madre a los jóvenes varones: “no salgas a deshoras y portate bien”.

Cabe mencionar que a veces la cabeza de ella varía, no solo puede ser la de un caballo, sino que también puede ser la de un perro, un cerdo, un rostro de anciana, una calavera o un rostro desfigurado y sangriento. Igualmente, la cabeza de caballo también varía, puede ser la de un caballo común, un calavera de caballo, puede ser putrefacta, puede ser una cara con carne podrida o una cara de caballo con piel.

El origen de la Siguanaba en México tiene sus orígenes en Mesoamérica (el centro y sureste de México), relacionada con una diosa azteca de la luna, que sería, talvez Metzli; en Oaxaca es una deidad de la muerte, conocida como la Matlazihua; en Nuevo León y en la Ciudad de México como una mujer que fue víctima de brujería o magia negra; en suroeste como deidad del suicidio, conocida como Ixtab o Xtabay; y en Nayarit como una diosa que fue maldecida por su esposo, el dios Tláloc.

En Nayarit, hay una versión similar a la versión salvadoreña. Según la versión nayarita, fue una mujer o una diosa de la luna que era esposa del dios Tláloc, con quien tuvo un hijo, el cual trataba mal, lo abandonó y le fue infiel a su esposo, quien, tras descubrir sus malas acciones, la maldijo llamándola Sihuanaba, que significa ‘mujer horrible’; siendo condenada a vagar por el campo, apareciéndose a los hombres como una mujer hermosa y para cuando estos se acercaran revelaría una espantosa cara de caballo.

En versión nueva leona, la terrible Macihuatli que espanta a los hombres sería en realidad una mujer que recibió una maldición o fue víctima de brujería, magia negra o un ritual satánico, por eso sería un ser maligno o una entidad demoníaca que busca “venganza”.

En la Ciudad de México, también se le conoce como Macihuatli y se dice que fue la diosa Metztli, quien fue traicionada por su esposo el dios Tláloc y por eso pena. También se decía que se bañaba en el lago de Texcoco. Y es descrita como una mujer con patas y cráneo de caballo. Incluso hay un relato de Hernán Cortés y cuenta que se topó con ella durante la conquista, pero nunca dijo nada.

En Oaxaca, se cuenta que la Matlazihuatl fue una deidad zapoteca de la muerte, conocida antiguamente como Mictlatecihuatl. Según la antigua creencia, cada cosa que se le pedía a la diosa Mictlatecihuatl era como pedir un día o año más de vida y se encargaba de recolectar las almas de los difuntos para llevárselos al inframundo, también era esposo de Mictlantecuhtli, el señor de los muertos. Tambien se cree que es el alma en pena de una mujer que era cruel y asesina, y vaga en este mundo a modo de castigo. Se dice que este espectro castiga los malos actos, o pecados, de la gente, pero generalmente se le aparece a los hombres (que serían los borrachos, mujeriegos, fiesteros o a los que abandonan a sus familias). Se les aparece como una mujer hermosa —de raza mestiza—, que los atrae hacia un barranco y cuando se le acercan ella revela su rostro de caballo (o calavera humana, según otras versiones; aunque también la mayoría de veces nunca se le ve la cara), que hace que el hombre caiga en el barranco —conduciéndolos al suicidio— y en las espinas para que mueran desangrados, aunque hay veces que cuya víctima sobrevive, despierta en las espinas, adoloridos y sin recordar nada de lo sucedido. Hay otras versiones que dicen que la Matlazihuatl se baña en los ríos de Oaxaca y quien invade su espacio sufre las consecuencias.

En Aguascalientes se dice que el fantasma de la Mujer con Cara de Caballo fue una mujer infiel y su esposo al descubrirla, en un profundo ataque de celos, mató a su enamorado. A ella, en tanto, le amarró las manos a un extremo de una cuerda y el otro extremo la ató a su caballo, echando un feroz recorrido hacia un camino de piedras. La mujer se había lastimado toda y su cara se le deformó como el de un caballo. La mujer murió poco después… Y se dice que desde entonces se le aparece a los hombres infieles, presentándose como una mujer de cuerpo atractivo, exitando a los hombres que se le acerquen para luego revelarles la horroza cara de caballo…

En la Ruta Maya la llaman la Xtabay, que es, según la leyenda maya, un espíritu maligno que habita en las ceibas (o yaxché, según otras versiones) y seduce a todo aquel que se acerque en algunos de estos árboles (que son hombres). También está relacionada con una diosa maya, dominada como Íxtab, que era la diosa de los ahorcados, esta última premiaba a los suicidas con el cielo; pero, con la llegada del cristianismo, ahora es la castigadora de los ya mencionados.

También hay una versión que cuenta que fue una princesa maya, llamada Sululay, hija de del gobernador Halach Huinic, la cual se había enamorado de un joven guerrero quien también estaba enamorado de ella. Resultaba que no pudo más ocultar su amor por él y, estando en pensamientos sexuales, fue con el guerrero y le gritó contándole su amor por él. Ambos huyeron al bosque para continuar con sus aventuras amorosas, pero resulta que su padre descubrió su traición y la maldijo. La mujer murió y se dice que no ha dejado el mundo de los vivos.

Bien, sea como sea el origen de la Xtabay, se dice que es una mujer que se aparece en los árboles de ceibo (aunque también no siempre es así, ya que hay historias sobre encuentros con este ser fuera de las ceibas o yaxché), esperando a que un hombre se le acercara y comenzar a seducirlos, para después revelar su verdadera identidad: de aspecto demoníaco y cara con rasgos de caballo (cara desfigurada o una cara de mujer pálida con ojos amarillos y lengua de serpiente, según otras versiones). A veces los deja ir, los cuales se vuelven locos o, en otras ocasiones, mueren del susto.

Una versión importante es la versión concana de Querétaro de la Siguanaba, donde se dice que se aparece en un lago, por debajo de un puente, el cual se le conoce como el “Puente del Sapo”, ahí se dice que la Siguanaba aparece como una mujer bellísima que se baña desnuda para atraer a los hombres, y siempre da la espalda. Los hombres al acercarse comienzan hablar mientras intentan ver su rostro, muchos se desesperan después de un rato de esperar verle la cara; por lo que muchos la jalan, dejando ver que, donde se suponía que tendría una cabeza de mujer, tiene una cabeza de caballo que les sonríe malévolamente, por lo que muchos huyen. Y el espíritu demoníaco se queda para continuar su “ritual de conquista”. Muchos, por las noches, temen y evitan pasar por ahí por tal que les salga la horroroza aparición y temen que la leyenda sea cierta.

Finalmente, está la versión chiapaneca. En esta última versión, se le conoce como la “Tisigua” o “Tishila”. En algunas regiones o lugares es considerado como un espíritu maligno y en otras como un espíritu benigno. Se dice que es la esposa del Sombrerón. Se dice que aparece a los hombres que son infieles, se baña en cualquier lago y cuando estos se acercan ella revela un rostro de caballo endemoniado (o un rostro desfigurado según las versiones más conocidas) que los mata o los deja ir. Muchos de los desafortunados que la han visto cambian para siempre. Muchos de sus familiares notan que ya no comen y ve que, en un rincón o en donde sea, se les ve sentados o parados esperando a la Tisigua o Tishila. En Escuintla, también en Chiapas, se cuenta además que la Siguanaba puede aparecer en los caminos pidiendo que los motociclistas la suban y, luego de un rato de andar, se transforma en un monstruo con la cabeza de caballo putrefacta con los ojos en ardiente carbón.


Via Creepypastas


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