La niña gato

El sol del mediodía penetraba en los agujeros que encontraba en ese techo de hojas que se alzaba sobre el bosque profundo. En el suelo solo crujían los pasos de los tres jóvenes aventurados. Caminaron durante media hora y no habián encontrado nada interesante para grabar con la cámara, solamente tonterías que hacían por ahí.

De pronto James, uno de los visitantes, se sobresaltó y señaló un árbol a lo lejos. ¡Miren allá!, gritó. Carl se volvió con la cámara y pudo ver a una niña trepada en un árbol. Llevaba un vestido azul claro y zapatitos negros. Una lluvia de cabellos dorados rodeaba su cara blanca que reflejaba serenidad y ternura, y, sin embargo tambien seriedad.

Luego de unos momentos de observarla avanzaron hacia ella. Cada vez que se acercaban la niña parecía más y más furiosa. Fruncía el seño, amenazaba con la mirada y gruñía. Los jóvenes se detuvieron ante un gruñido fuerte que salió de esa pequeña boca. Fue igual al de un gato. Un largo silencio fue interrumpido por Amanda adelantándose lentamente y susurrando Cal-calmate, no te haremos daño ¿Estás perdida? Ven, te ayudaremos a encontrar a tus padres. Pero antes te ayudaremos a bajar. Dicho esto ella se calmó, se pudo ver una luz de esperanza en sus ojos claros como sus ropas. Se puso de cuclillas ignorando los brazos extendidos de Amanda y con un salto fugaz cayó al suelo con su cuatro patas.Al ponerse de pie la amable mujer le ofreció la mano a la pequeña. Cuando fue tomada sintió un punzante frío que recorría su brazo hasta llegar a su corazón, se estremeció y continuó caminando. Carl, al ver que la niña miraba con desconfianza la cámara, la apagó y siguió detrás de Amanda y James.

Así salieron del bosque y ya en las afueras pudieron ver la entrada a la ciudadela de donde venían. Bien, ya casi llegamos. Por cierto niña ¿Cómo te llamas? Preguntó James. Lisa. habló por fin con una voz fria. Siguieron caminando hasta encontrarse con las primeras casas. Lisa indicó que su casa quedaba dos cuadras delante y emprendieron marcha en silencio. Unos 70 metros antes de la casa pasaron por un negocio donde Carl repentinamente gritó mirando la vidriera. Los demas se volvieron y vieron que en lugar de Lisa se reflejaba un gato siamés. Al animal no le gustó esto, pues arqueó su lomo, se le erizaron los pelos y lanzó un gruñido mostrando los dientes. Los espectadores, asustados, observaron que el reflejo se desvanecía, en eso Amanda grita de dolor al sentir un tirón de la niña desprendiéndose y salir corriendo para perderla de vista a lo lejos. A los pocos segundos marcas de rasguños rojas aperecieron en su brazo. Confundidos y atónitos continuaron su camino hasta llegar a la puerta. Les abrió una mujer amable, pero algo callada. Los tres le contaron todo lo que les había pasado y luego le mostraron el video dónde encontraban a Lisa. Al verlo, la mujer abrió los ojos y un miedo notable le inundó los ojos. Ocurre algo, señora? dijo preocupada Amanda. Ella….ella era mi hija, murió hace unos años y fue enterrada aquí… junto con su gato…


Via Creepypastas


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