La mujer de los perros

Todo empezó cuando fui a sacar la basura de casa. Bajé y caminé al otro lado de mi calle por la que pocas veces pasaba gente o coches. Tiré la bolsa de basura y al darme la vuelta para volver, a lo lejos divisé a una mujer con una gran mata de pelo que paseaba unos perros.

Como una de las farolas de la acera no funcionaba bien apenas, no pude divisar bien del todo a la mujer. Parecía llevar una bata rosa lo que era raro, ya que era de noche. No le di importancia.

Pe

A los pocos días salí de casa por la tarde y volví de noche caminaba por la carretera, ya que esta era en sentido único y era seguro caminar por ella. Iba por el camino de la entrada, cuando en un momento dado volví a ver a la mujer de espaldas a casi el final de la calle, esta vez con un solo perro, y nuevamente volví a ignorarla.

Al día siguiente me levanté y me fui a pasar el día con mi mejor amigo y con otro colega mío, y a la noche volvíamos los tres caminando nuevamente por la carretera de mi calle. Estábamos hablando los tres cuando, de repente, la mujer aparece en mitad de la calle buscando algo y llorando. En un momento dado me acerqué a ella y le pregunté qué buscaba. Repentinamente ella gritó:

“¡TÚ ME HAS ESTADO ESPIANDO! ¿¡QUÉ LES HAS HECHO A MIS PERROS!?”

Y violentamente la mujer se giró hacia mí y se abalanzó sobre mí. Sacó un cuchillo. A punto de apuñalarme, uno de mis colegas se abalanzó sobre ella y la dejó inmovilizada. Rápidamente los tres quedamos en reunirnos en la calle de al lado.

Mi mejor amigo echó a correr calle arriba y el otro huyó por los jardines del vecindario, yo corrí por un callejón. En cuando la mujer se levantó empezó a perseguirme. Tiré cubos de basura al suelo para coger ventaja, ya que era muy lento corriendo. Cuando casi estaba a punto de alcanzarme pegué un sprint y salí corriendo del callejón hasta la calle de al lado por la que pasaban mucha gente y coches.

Después de eso, mis colegas y yo corrimos hacia un policía y le contamos lo sucedido. El policía corría hacia el callejón donde la mujer corrió detrás de mí, pero tan solo había una navaja en el suelo y el cubo que arrojé al suelo para alejarla.

Desde aquel entonces no volví a saber de aquella mujer.


Via Creepypastas


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