La luz del amanecer

Extraños ruidos sonaban al amanecer, el reloj marcó las cinco, y el sol entraba por la ventana iluminando mi 

El amanecer

sucia cama.

Como de costumbre, pronto el sol avanzaba por la habitación inundándola de luz y dejando ver sus paredes blancas y muebles del más fino roble.

Pronto noté algo extraño en mi habitación, alguien o algo estaba de espaldas a mi cama, esperando a algo, seguramente el amanecer, para actuar.

No logré mediar palabra alguna ante ese realmente abominable ente que, al parecer, avanzaba según la luz.

Al marcar el reloj las seis, el amanecer llegó a su punto máximo, iluminando todo mi cuarto. En ese momento, sentí que era mi fin.

La criatura, aún de espaldas, se acercaba desprendiendo un olor más putrefacto que el de mil cadáveres. Era extremadamente deforme, sus brazos estaban destrozados, su espalda mutilada y quemada, sus piernas golpeadas, y sus orejas colgando de un pequeño hilo de carne.

Bruscamente se dio vuelta para dejar al descubierto su horripilante rostro, dos cuencas rojas y vacías por ojo, dos rayas en la carne como nariz, y una sonrisa extremadamente grande y deforme.

Grité y comencé a patear a la criatura que, a pesar de su aspecto, no había hecho nada malo realmente. Luego de aparentemente asesinar a este ser, me desmayé repentinamente.

Desperté en un hospital psiquiátrico, sin razón aparente. Un doctor me hizo unas preguntas breves sobre aquella noche donde vi el monstruo. Respondí, de forma idiota, lo que creía haber visto esa noche. Él solo dijo que sufría de esquizofrenia y que mi hermana había sufrido las consecuencias de mi diagnóstico tardío.

—Acostúmbrate al ambiente de este hospital


Via Creepypastas


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