La Casona

Es una noche muy lluviosa de esas en la cual no te gustaría estar fuera de casa, pero Richard un joven estudiante universitario se dirige conduciendo por la carretera a casa de sus padres, de improviso su coche se detiene. Baja a revisar que puede ser, pero no encuentra el problema, mira la larga e interminable carretera y decide caminar por ayuda, luego de un rato llega a una casona, las luces están encendidas y piensa, puede que tengan un teléfono para llamar a la grúa y se dirige hacia allí. Al llamar a la puerta, un hombre maduro atendió el llamado. – Disculpe, mi coche no arranca y me preguntaba si usted tendría la amabilidad de facilitarme su teléfono para llamar a la grúa. – Me encantaría pero no tenemos teléfono en la casa, pero entre, es mejor que no sé quede bajo la lluvia. – Gracias. El hombre maduro llamo a su mujer, – Mara tenemos un visitante. Desde lo que parecía ser la cocina una mujer de mediana edad salió hacia la sala, – buenas noches señora, mi vehículo se estropeo y ando en busca de ayuda, – mmmmm, y ¿cuál es su nombre?, – ¡o disculpe! me llamo Richard, – yo soy Muroni, dijo el hombre maduro, mi mujer Mara y mi hija Masani que está en su cuarto. – ¡Esta empapado! Dice Mara, será mejor que se acerque a la chimenea, mi esposo irá por ropa seca para que se cambie, mientras yo le traeré algo de cenar, ya que debe estar hambriento.  – Gracias, disculpe por las molestias. Al cabo de un rato Richard se encuentra con ropa seca comiendo en la cocina acompañado de Muroni y Mara, en eso, irrumpe en la cocina una hermosa joven de largos cabellos rubios, ojos celestes como el cielo y labios tan rojos como las cerezas.  – Ahhhhhh, Masani este es Richard, dijo Mara, su choche se estropeó y se quedara esta noche. Masani miró a Richard, sus miradas fueron intensas y él sintió como si su corazón se apretara. – Bien, dijo Muroni, ya es tarde, será mejor que vayamos a la cama, Richard estará cansado y mañana le toca un largo día para que pueda seguir su camino.  – Richard dormirá en el cuarto de invitados le dice Mara a su hija, ve a prepararle la habitación. Richard sube las escaleras al segundo piso y Masani se encuentra en la puerta del dormitorio. – Aquí dormirás esta noche, Le dice ella. – Gracias, dice Richard. Por un instante se quedaron mirando fijamente a los ojos y luego ella dijo – buenas noches-. – Buenas noches, respondió Richard. A media noche Richard siente entrar una fría brisa por la puerta, aun algo dormido, logra ver en el umbral de la puerta la silueta de aquella chica de cabellos dorados que lo cautivo a la hora de la cena, la silueta camina hacia él, se sube a la cama y lo besa. Él siente una mezcla de remordimiento y placer, ya que siente que no corresponde que suceda eso, porque los padres de la chica han sido muy hospitalarios con él, pero el placer que le da ese beso lo invade por completo y lo lleva a una especie de transe. Masani desliza las manos bajo la polera de Richard y en esto ella da un grito de dolor, al sacar su mano tiene una quemadura en forma de cruz en la palma de su mano. Al mirar su rostro, Richard se percata de sus colmillos, horrorizado intenta escapar y se da cuenta que Muroni está parado en la puerta. – Él ya lo sabe, le dice Muroni a su hija, no lo dejes escapar, ya sabes lo que tienes que hacer con él. En eso Masani lo sujeta firmemente y clava sus colmillos en el cuello de Richard. Al tiempo después en una noche fría y lluviosa una muchacha busca ayuda y llega a la gran casona, luego de llamar a la puerta aparece un joven (Richard) que la atiende y la hace pasar.


Via Creepypastas


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