El mensajero del diablo

==El mensajero del diablo  ==

Esta es una historia contada por Alberto estudiante de bachiller el cual hacia un largo recorrido desde su pueblo natal hasta su institución de educación el recorrido diario era de aproximadamente 20 km. 

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La escuela donde estudiaba era de turno matutino por lo cual la hora de salida era un horario entre tarde y noche. Entre su pueblo y la ciudad en la que se encontraba el instituto donde estudiaba existían varios asentamientos rurales con no más de 20 casas en cada uno, localizados a costados de la carretera.

El joven narra que en su primer semestre había una joven que a diario pedía la parada del autobús, desde uno de los asentamientos rurales que estaban de paso a la escuela, el, la describía como una mujer bastante atractiva, de cabello color negro, y ojos de color café claros, cuenta que ella siempre se sentaba hasta el fondo del autobús, nunca la miro hablando con nadie, lo único que hacia durante el recorrido era observar fijamente al cielo a través del cristal de la ventanilla además de ello comenta que para su sorpresa también estudiaba en el mismo instituto que él.

Ella siempre llamo mucho su atención ya sea por lo atractiva que era o por lo callada y reservada que era lo que despertaba mucho su curiosidad. Un día a propósito el decidió sentarse a un lado del lugar donde ella acostumbraba sentarse y como era de esperarse para su buena o mala suerte ella tomo asiento a un lado de él, y sin pensárselo bastante el decidió entablar una conversación la cual fue muy fluida pues al instante se llevaron de maravilla, cosa que sorprendió bastante al joven, ya que tenían gustos muy similares tanto en cuanto música, lecturas, pasatiempos y algo que los hacia peculiares a ambos y era su singular atracción hacia lo sobrenatural, ya sea juegos sobrenaturales, el tarot, historias sobrenaturales y de más cosas.

La similitud en gustos de ambos llego al punto en el que compartían la mayor parte del tiempo posible durante el día, aunque en realidad solo era el espacio en que caminaban a tomar el autobús de regreso a casa. Un día aproximadamente un mes después de conocerse el joven decidió llevar un tablero de ouija que tenía guardado, con el que en verano se divertía junto a su primos, él, le comento que podían probar a jugar en alguno de los tantos  modulo libres que ambos tenían entre clases, ella no muy convencida pero con miedo de despreciar  y hacer sentir mal a su amigo acepto.

Acordaron que lo jugarían en el primer módulo libre en el ambos pudieran coincidir. Finalmente se llegó el día y como él ya lo esperaba con ansias, ya tenía el lugar y artículos necesarios, sin pensárselo mucho acudieran al lugar el cual era la bodega donde se guardaban las cosas obsoletas ya sea equipos de cómputo, pupitres dañados, papelería antigua etc… El lugar muchos años atrás funcionaba como salón de clases y a pesar de estar iluminación era bastante obscuro ya que las lámparas estaban bastante arriba pues era una construcción antigua con techos bastante altos. Era prohibido entrar en esas aula y no por contener algún tipo de secreto si no por miedo de los profesores a algún tipo de derrumbe o cosas por el estilo.

El muchacho narra que rápidamente empezaron el juego ya que tenían miedo a que alguien se percatara de su presencia en esa aula prohibida, obviamente ninguno de los dos eran experto en este juego, pero el muchacho ya tenía una ligera idea de cómo era la táctica aunque en los juegos con sus primos en verano nunca tuvo éxito en contactar con un espíritu, no perdía la fe de que esta vez funcionaria.

Encendieron un incienso, ambos colocaron los dedos sobre la plancheta y en empezó con el ritual de apertura. Después de unos minutos sin éxito para su buena o mala fortuna contactaron con un espíritu, muy cordialmente se presentaron al igual que el espíritu el cual se autonombro como Zeus, los jóvenes impresionados con el acontecimientos empezaron a hacer preguntas el azar que eran bastante tontas aun que era razonable no todos los días vas a hablar con un espíritu, después de que paso un poco la emoción se empezaron a poner serios y dieron el paso del cual se arrepintieron terriblemente, preguntar algo que durante todas las épocas ha llenado de incertidumbre y miedo a las personas, una pregunta que todos se han hecho en alguna parte de su vida, “¿existe otra vida después de la muerte?”.

Zeus contesto brevemente que efectivamente si existe, el cielo existe, el infierno existe, y son tan reales como la luz  y la oscuridad, añadiendo a su respuesta algo que le quitaría el sueño a cualquiera, en especial a aquellos que no tienen una conciencia de los más sana, “el juicio final no es tan piadoso como lo explica la religión, la balanza entre bueno y malo es de lo más objetiva y no se inclina por algún tipo de arrepentimiento previo a la muerte o eres bueno o malo, solo unos cuanto entre miles pasan al cielo, los que no, les espera un futuro peor que la sensación de morir hervido durante toda la eternidad, cuando llegue el momento un mensajero del cielo o el infierno vendrá a proclamar sus almas” después de esta respuesta los dos jóvenes se quedaron estupefactos, el silencio reino  en el aula, Alberto con la idea de que sabiendo cuando morirían tendría la oportunidad de enmendar sus pecados decidió preguntar las fechas de sus muertes, grave error que más que ayudar empeoro las cosas en un mil por ciento.

Para Alberto señalo que su muerte seria dentro de 56 años, aproximadamente cuando este tenga 74 años, pero para Ana señalo que sería en este mismo año, En cuanto menciono eso, la cara de Ana se tornó completamente pálida, sus labios pasaron de un tono rosa a un color parecido al morado algo así como si el oxígeno se hubiera extinguido en ella, Ana abandono la aula corriendo, Alberto después de ver su reacción cerro el tablero bruscamente y salió corriendo detrás de Ana, no tardó mucho en encontrarla pues estaba sentada en el jardín de la escuela, Alberto se tomó asiento y solo la acompaño pues tanto de su boca como de la boca de Ana no salió ni una sola palabra. Pasaron las horas, los módulos libres con los que contaban se terminaron y empezaron las clases pero ellos no se movieron de su lugar hasta que se hiso tarde y el color carmesí de la tarde cubría sus rostros, y sonó la campana de salida, Alberto menciono que era hora de ir a casa, ambos se pararon y fueron a tomar el autobús que los llevaría de regreso a casa, Alberto trato de decirle algunas palabras que ayudaran a Ana a tranquilizarse pero pareciera que estaba en otro mundo distinto y las palabras no pudieran cruzar la suficiente distancia para llegar hasta el lugar donde ella se encuentra, finalmente llego el lugar de su parada y ella bajo sin mencionar una palabra, y Alberto siguió su camino hasta la última parada que era donde se encontraba su hogar.

Los siguientes días fueron más que incomodos con Alberto tratando de explicarle que las predicciones eran completamente falsas, que solo fue una mala jugada de la imaginación de ambos, que la vida no depende de eso y Ana cada vez más perdida en su propio mundo, pasando las semanas Ana empezó a hablar con Alberto y le comentaba que van varios días que no conciliaba el sueño, y que cuando lo lograba no tenía sueños de lo más agradables y que no sabía que era lo que debía de hacer. Alberto la comprendía perfectamente ya que sabía lo que pasaba por la mente de Ana pero desgraciadamente ya no tenía más palabra de aliento pues ya le había dicho todo lo que le podía haber dicho para sacarle esas ideas de la cabeza. Los días transcurrieron y Ana empezaba a colmarse un poco ya de vez en cuando daba una sonrisa, y se olvidó poco a poco el tema.

Aproximadamente dos tres meses después de lo sucedido ya se había pasado completamente de la mente de ambos, pero un lunes como cualquier otro Ana subió al autobús su rostro se notaba claramente con signos de no haber dormido durante mucho tiempo y con un tono de piel más pálido de lo normal y una expresión facial en blanco, Alberto la interrogo al instante ¿Qué te pasa? ¿Por qué tienes esa expresión? ¿Tienes algún problema? Alberto exclamo que no aceptaría un “no está pasando nada” como respuesta, Ana no le negó la respuesta y contesto que durante todo el fin de semana no pudo conciliar el sueño, que en cuanto trataba de cerrar los ojos o apagar la iluminación de su recamara miraba imágenes aterradoras de personas sufriendo y siendo torturadas, que no podía soportar el estar sola y por eso se quedaba con su hermana menor, que se lo ha comentado a sus padres pero estos lo ameritaron a un ataque de nerviosismo por el montón de tareas y trabajos que tenía que realizar a causa de que se venía el final de semestre, Alberto tomo a Ana entre sus brazos y trato de ayudar un poco.

Al llegar a la escuela Alberto y Ana se separaron para tomar sus clases y pasaron las horas mientras Alberto meditaba dentro de clases como podría ayudar a Ana. Finalmente llegó el momento de regresar al casa tomaron el autobús como es costumbre y hablaron de camino a casa sobre donde Alberto menciono que Ana podía contar con su apoyo incondicional en cualquier momento al llegar a la parada de Ana estaba una mujer a su espera, Alberto supuso que por la condición en la que estaba Ana su madre decidió ir a esperarla para acompañarla en el trayecto de la carretera a su hogar.

Los siguientes dos días Alberto noto que Ana había bajado bastante de peso y su aspecto era cada vez más decadente y tétrico, en el camino de su casa a la escuela ya no existía el dialogo, y Ana al igual que al principio tomaba todo el tiempo en observar el cielo a través del cristal, esos dos días la mujer espero a Ana en la parada del autobús. El jueves Ana subió al autobús tomo asiento el lado de Alberto y para la sorpresa del mismo ella abrió la conversación preguntando ¿Cómo va tu día? Alberto feliz correspondió la pregunta y así pasó el tiempo para llegar a la escuela, con una plática más que amena y que hizo creer a Alberto que Ana por fin había superado sus problemas, ambos fueron a sus clases, todo surgió normal por su parte Alberto estaba un poco más tranquilo tras ver la forma de actuar de Ana, llego la tarde y la hora de salida del instituto ambos se encontraron a la salida, el tono del cielo era carmesí como el color de las hojas que caen en otoño, ambos subieron al autobús charlaron unos kilómetros antes de llegar a la parada de Ana, ella comento a Alberto que era lo mejor que le había pasado en la vida, y agradeció por todo su apoyo, cosa que tomo a Alberto por sorpresa pues él no se lo esperaba, al llegar a la parada de Ana, Alberto noto algo extraño en la mujer que toda la semana estuvo esperando a Ana pues estaba vestida completamente de negro y se miraba mucho 

más alta de lo habitual, además que estaba esperando con una sonrisa que se extendía de oreja a oreja cuando Ana bajaba por los escalones del autobús menciono algo a Alberto “al igual que no me arrepiento de mis pecados tampoco me arrepiento de concerté, adiós” las puertas del autobús se cerraron y mientras arrancaba Alberto pudo ver como Ana era abrazada y cubierta con el reboso negro de la mujer, como dieron la vuelta y empezaron a caminar.

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Alberto siguió hasta llegar a casa, esa noche no pudo dormir pues las palabras de Ana daban vueltas y vueltas en sus pensamientos. El día siguiente parecía normal a excepción  del algo Ana no tomo el autobús de ida a la escuela pasaron las horas las clases transcurrían y los pensamientos de que paso con Ana matabas de incertidumbre a Alberto. Llegando el receso uno de los profesores de Ana se acercó a Alberto y le dio una noticia que hizo que diera unos pasos hacia atrás, Ana había muerto. Después de tomar un poco de aire rápidamente salió de la escuela a pesar de que sus clases todavía no habían terminado, tomo el primer autobús que pudo y esta vez pidió la parada del autobús donde siempre la tomaba Ana, siguió un pequeño camino empedrado de unos dos kilómetros de largo hasta lo que era una pequeña comunidad por lo cual no fue una tarea difícil encontrar la casa de Ana.

Dentro de la casa ya estaba un ataúd donde se encontraba Ana pero había algo raro, su ataúd estaba totalmente cerrado, Alberto busco entre las personas que estaban presentes a la medre a padre de Ana, rápidamente encontró al padre de Ana el cual le explico que Ana nunca llego a casa la noche anterior y que al salir a buscarla en el camino a la parada del autobús la encontraron colgada de un mezquite, tenía su rostro totalmente arañado, Ana se había suicidado, Alberto exclamo que eso es imposible puesto que una mujer desde hace una semana siempre había estado a su espera al llegar, y le pidió al padre ver a su madre, rápidamente llego la madre de Ana, que para su sorpresa no era la misma persona que esperaba a Ana ya que era completamente distinta, pregunto a la medre ¿Quién era la persona que esperaba a Ana a diario? A lo cual respondió que debía estar completamente equivocado ya que no era ella y no podía ser otra persona ya que en la comunidad todos eran personas de mayor edad.

La madre de Ana exclamo “pero tú debes ser ese tal Alberto del que siempre hablaba Ana”, tengo algo que mostrarte, entro a la recamara de Ana y saco una nota la cual dijo que habían encontrado en su bolsillo. La nota decía lo siguiente -“Papá, Mamá, Hermana y Alberto mi estadía en este mundo fue muy pasajera, pero ya están proclamando mi alma en el otro mundo y no puedo evitarlo, gracias por tantos momentos alegres, yo misma sé que no soy la mejor persona quisiera corregir mi camino pero no tengo tiempo para ello, mi juicio se dictó antes de morir, espero y no verlos a donde voy yo, ojala y sus almas si vayan a la gloria eterna”

La persona que acompañaba a Ana esa última semana ¿quién era? acaso un enviado del infierno, el juicio final de verdad es tan objetivo como lo describió Zeus, eres bueno o eres malo, el juicio de Ana ya estaba destinado al infierno incluso antes de morir cuando Ana no fue tan mala persona, todas las noches Alberto se hace estas preguntas antes de dormir  y aun que trata de ser una mejor persona haciendo buenas acciones y ahora es más apegado a la religión no logra conciliar el sueño pues recuerda las palabras de Zeus “la balanza no se inclinara a bueno aunque exista un arrepentimiento previo a la muerte”

Ahora es tiempo de preguntarse si tu muerte fuese el día de mañana ¿crees que te merecerías al cielo?

 

 

 


Via Creepypastas


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