Dueto

Dale estaba sentado en su escritorio tecleando otro correo electrónico. Sonrió al escuchar a su hija jugando en su habitación, casi riendo para sí mismo.

A veces se olvidaba de lo adorable que podía ser su pequeña niña.

En su habitación, contigua a su despacho, estaba jugando con sus muñecas como hacía casi todos los sábados por la mañana. Su suave y agradable voz traspasaba sus delgadas paredes de color rosa, haciendo eco por el pasillo.

Dueto

Paró de escribir cuando la oyó cantar una canción que nunca había oído antes. Escuchó con atención.

“Soy tu madre.” Cantó, en voz alta, pero aún suave y fluida.

“Soy tu padre.” Cantó, esta vez con una voz más grave, con la intención de imitar a un hombre.

Dale casi se mordió sus labios para esconder su risa. Eso era demasiado adorable.

“Nunca estarás…” Cantó con su voz femenina en alto.

“Sola…” Cantó de nuevo en su voz grave y masculina.

“Nunca estarás sola.” Las dos voces cantaron a la vez en armonía.


Via Creepypastas


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