Black Soul

Un chico llamado Simon salía tarde de su trabajo. Al ver qué hora era y con un poco de hambre, decidió entrar a un restaurante; al parecer, ninguno estaba abierto pero, por suerte, su mirada se detuvo en un pequeño lugar de comida rápida.

Entró y, como toda persona normal, se sentó. La mesera lo atendió y su cena llegó a tiempo. Simon se sentía muy extraño, pues era el único cliente en medio del silencio, roto por el casi imperceptible sonido de los platos sucios siendo lavados en la cocina. Era un ambiente bastante desagradable, hasta un poco aterrador.

Simon siguió disfrutando de su comida, sin importarle nada, hasta que se escuchó la campana que tenía puesta la puerta para que la mesera fuera de inmediato a atender al hambriento cliente, por reacción volteó a ver quién había entrado, por fin podría iniciar una conversación para pasar el rato. Pudo apreciar a una adolescente, una chica de mirada perdida y con las mejillas exhibiendo algunos moretones.

Sus ansias de platicar con alguien se esfumaron por completo al verla, además el ambiente cambió cuando la chica puso el pie dentro de la cafetería y sentó junto a una mesa apartada. La mesera parecía haber desaparecido, así como el ruido de los platos y la cocina. La extraña chica comenzó a llorar; al principio fue un llanto silencioso, pero se iba incrementando hasta adquirir la fuerza de la desesperación y los gritos de dolor. Simon se levantó dispuesto a ayudarla. Las luces del restaurante parpadeaban mucho. Cuando la tuvo muy cerca, le susurró palabras de consuelo: “Ya no llores, todo saldrá bien”.

En un momento determinado, dejó de llorar y su cabello empezó a caerse por sí solo, los párpados se desprendieron de sus ojos, su boca comenzó a estirarse y su nariz desapareció, la piel de la chica se cubrió en un blanco como la nieve misma. Ahora ya no era una chica y menos un humano.

Los vidrios de las ventanas se rompieron y el pequeño restaurante terminó a obscuras. Simon quedó perplejo y retrocedió.

La policía y la ambulancia llegaron más tarde. Jamás hubo rastros de ella; en cambio, de él registraron los restos de un cuerpo mutilado.


Via Creepypastas


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