Amor enfermizo: Segunda parte.

Semanas más tarde.

Tras la muerte de mi fiel amiga Elisabeth sentía que no estaba hecho para ésta vida, en otras palabras, se me acabaron las ganas de vivir…

Acabé alcoholizado la verdad, me daba igual todo, los estudios… Mi futuro… Todo me daba exactamente igual. Quería alejarme del bullicio, de las luces de la ciudad y para éso me mudé a la casa de campo, mi madre todos los días venía a hacerme una visita, y digo todos porque a veces se ponía hasta pesada. Yo sabía que era por mi bien ninguna madre quiere el mal para su hijo.a ¿me equivoco?

Bien, ella había ideado un plan para que dejara de beber ¿y cuál era ése plan? quitarme la cartera, suena gracioso pero a mí en ese momento no me hizo ni chispa de gracia. No sé como lo hizo pero lo hizo, rebuscó por toda la casa hasta dar con la cartera. Es así no hay dinero no hay alcohol.

A continuación, me cogió del brazo y tiró de mí me llevó al baño y me obligo a mirarme al espejo. ¿Quieres saber qué vi? … Me vi derrotado por la vida, me vi hundido, devastado, simplemente no era yo… Mi madre me dijo: ¿ésto es lo que quieres?

Moví la cabeza en señal de negativa y me dijo muy seria: pues demuéstrale a los de ahí afuera que vales.

Y éso hice, decidí retomar los estudios y todo gracias a mi querida madre, había perdido cerca de un mes de clases no pasa nada un error lo comete cualquiera ¿no?

Capítulo 8. Una nueva vida.

Conocí a una chica y si os digo cómo es no me vais a creer, no me lo creí ni yo. Por un momento pensé que Laura se había escapado del manicomio.

Victoria y Laura eran como dos gotas de agua era… Solo que Laura era pelirroja y con los ojos azules y Victoria tenía el cabello castaño y los ojos marrones. A la hora de la salida Victoria me cogió aparte y me invitó a su casa. Con mucho gusto accedí. Llamé a mi madre para que no se preocupara, le dije que iba a pasar la tarde con una chica de mi misma edad, a mi madre le gustó mucho la idea y me dejó a mi aire como aquel que dice.

Cristina me hizo una visita pero dio la casualidad de que yo no estaba en casa. Mi nueva amiga Victoria, me dijo que subiera a su habitación, ella subiría más tarde, primero tenía que hacer una cosa.

Capítulo 9. Confusión.

Subí las escaleras y entré en su habitación, tenía permiso para entrar pero aún así me daba mucho corte. A ver, era una casa ajena, era una habitación que no era la mía. Contemplé la habitación como si fuera un crío de 2 años que alucina con todo lo que ve.

Era simplemente hermosa, pues como se ven las habitaciones de las chicas supongo. Miré a través de la ventana y vi a una chica cabizbaja, parecía como triste por algo o alguien, un momento. ¡Era Cristina! ¡Sí! ¡Era ella! Decidí bajar y saludarla en persona.

Cuando salí afuera la llamé a voces, ella se sorprendió al verme, nos dimos un abrazo de película. Más que amigos parecíamos una pareja de novios. Victoria salió para ver por qué me había ido y sucedió lo inevitable.

Ambas chicas se encontraron, no pensé en las consecuencias lo sé a día de hoy me lamento por ello. El gran parecido de Victoria con Laura confundió a Cristina, ésta se puso blanca como el papel parecía haber visto a un fantasma. Cristina no dijo nada, aceleró el paso y se marchó sin decir adiós. ¿De verdad creyó que era Laura?

Capítulo 10. Locura.

Cristina huyó y no se sabía a donde se había dirigido, tan solo supe una cosa, había metido la pata y hasta el fondo… Cayó la noche y Victoria me mandó un mensaje de texto al móvil, me sabe mal por ella, al fin y al cabo ella no tenía culpa de parecerse a una adolescente psicótica.

En el mensaje ponía lo siguiente: Perdona, ¿pero he hecho algo mal? sólo dime si he hecho algo que no debiera y lo repararé. No le respondí al mensaje, no es que no quisiera no, es que no podía…

A la media hora recibí otro mensaje de Victoria, quería que fuera para su casa ¿a ésas horas de la noche? … ¿Qué quería? tenía que averiguarlo, así que me vestí de calle y salí rumbo a su casa. Cuando llegué vi que la puerta estaba entreabierta, ¿acaso alguien entró por la fuerza? …

En la casa no parecía haber nadie, de repente, escucho un grito ahogado subo las escaleras y entro en la habitación de Victoria. Lo que vi me dejó de piedra, vi a Cristina con una expresión que asustaría hasta el más valiente. Había enloquecido , sus ojos no podían engañarme la conocía muy bien. Pero lo peor no era su rostro sino lo que había hecho, había asesinado vilmente a Victoria y a su perrito que yacía muerto en el piso, había sangre por todas partes. La sangre me recordó a Laura y ella a su vez, me recordó a mis dos semanas intensas de alcohol.

Le pregunté a voces por qué había hecho lo que había hecho, a lo que me contestó: Laura ahora está muerta, deberías de ser agradecido. Laura está muerta. Muerta. Muerta. Muerta. Repetía una y otra vez lo mismo como si fuera un CD que se ha quedado rayado… Repentinamente, me miró y me dijo: tú también debes morir… Sí, y después me tocará a mí. ¡¿Pero qué diablos?! ¿de verdad dijo eso? ¡se abalanzó hacia mí! ¡¡iba en serio!! ¡Cristina intentó matarme! … ¡¿A mí?! …

En un ataque de furia, cogí a Cristina del cuello, le quité el cuchillo con el que había asesinado a Victoria y la apuñalé como unas cien veces sin exagerar. ¿Sabéis una cosa? disfruté mucho con su muerte. Los que me cuidan ahora, ésos malditos enfermeros dicen que yo no soy más que un pobre loco que juega al póquer.

Jamás se me olvidará la imagen de Victoria y su perrito muertos, a los dos tirados en el piso. Tengo esa imagen grabada a fuego… Pero fue de lo más divertido extirparle el corazón a Cristina, sin contar lo bien que me lo pasé sacándole las vísceras, disfruté muchísimo sacándole todos y cada uno de sus órganos para luego apretarlos y romperlos como si fueran ositos de goma. Ahora Cristina, Elisa y Victoria están muertas. Y Laura y yo encerrados ambos en un psiquiátrico.

¿Me he vuelto loco? no lo creo pero si fuera así… ¡Qué hermosa es la locura!


Via Creepypastas


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