Amigos de la fe

La televisión a altas horas de la noche puede resultar, por así decirlo, desolada y sombría. Seguro en más de una ocasión te habrás encontrado con insomnio a las cuatro de la mañana y con la mirada perdida en la pantalla para intentar conciliar el sueño. Habrás encontrado películas curiosas que nunca volverás a encontrar u otras que ya te sabes de memoria; comerciales de productos tan ilógicos que te preguntas si habrá alguien que en verdad los compre, o algún noticiario repitiendo las mismas malas nuevas del día anterior.

No importa. Pero por lo general, llega un momento en que te preguntas porqué demonios estás despierto a esa hora y viendo basura. Y es que la televisión moderna, con sus cientos de canales en sistemas de paga, se ha convertido en algo tan monótono que ya hay muy pocas cosas interesantes. Todo está a merced de los patrocinadores, que solo buscan colocar sus productos en comerciales, sin importar lo ridículos o innecesarios que puedan parecer. Con todo tan férreamente manipulado, ya no existe esa magia de la televisión nocturna de mediados de los noventa.

Ese misterio que concluía en películas de horror clásicas y que te quitan el sueño, otras más con contenidos subidos de tono y prohibidos para un chico, y en otras ocasiones; inclusive algo que puede rayar en lo sobrenatural. Pero, ese no es el caso de esto.

Verás, si te tomas el tiempo necesario (y cuentas con suerte) para echar una mirada con detenimiento entre la mierda que pulula en los canales durante la madrugada, puede que encuentres algo de interés. Y eso me pasó a mí.

En mis experiencias durante años de insomnio clínico, he encontrado cosas digamos… interesantes, en canales de acceso público, de corte religioso e incluso señales extranjeras. De lo que les hablaré hoy, fue algo que llegó de un canal religioso.

A simple vista podía parecer inofensivo. Un programa infantil llamado ‘Amigos de la Fe’, el cual trataba de interacciones entre niños y títeres que contaban historias de la biblia y recitaban oraciones. No era malo, y de hecho lo puedo comparar con un Sesame Street al que le hubiesen colado lecciones cristianas. Si han visto cosas como Veggietales o David y Goliath; ya sabrán de qué iba la cosa. Pero había algo más. Algo que de verdad te ponía incómodo.

Para empezar, era un show con muy poco presupuesto y manejado por un equipo creativo que dejaba mucho qué desear. En todo caso, lo que llamaba la atención eran los personajes y su manera… única, por así decirlo, de conducir.

Alguna vez oí que el mensaje puede ser más o menos importante por la manera en que se dice. Y ‘Amigos de la Fe’ se basa en esta filosofía, pues a diferencia de Veggietales o cualquier otra caricatura cristiana; definitivamente no se contenía para dar un mensaje. Las historias de la biblia eran contadas por medio de narraciones acompañadas de dibujos a lápiz con detalles gráficos muy fuertes. Por ejemplo, el asesinato de Abel, gente ahogándose para ilustrar el diluvio y el Arca de Noé, las plagas de Egipto, las pruebas de Job o incluso retratos de Satanás que parecían más adecuados para un disco de Heavy Metal o un oscuro manga japonés. Y luego estaban los personajes.

En especial, Pinky. Oh, Dios. Pinky…

Para describirles a Pinky, les diré que imaginen a la Rana Kermit; pero con una cabeza mucho más grande, de color rosa, con ojos enormes y pupilas demasiado pequeñas. Tal vez no suene raro en sí, pero todos los episodios terminaban con un acercamiento extremo y muy perturbador al rostro del títere.

Pinky era masculino, pero nunca pude descifrar si su actor de voz era hombre o mujer; porque su voz era extraña, casi andrógina y siempre se dirigía al público de manera condescendiente y de forma pasivo-agresiva. Pinky era la estrella, y todo parecía girar en torno a él. Cuando alguien tenía una duda, era él quien respondía con versos de la biblia; aunque en ciertas ocasiones se limitaba a responder de forma caprichosa y que rayaba en lo cruel. Conforme avanzó la serie, las respuestas de Pinky se tornaron defensivas, como si el ser cuestionado le produjera una grave ofensa. Si un niño o un títere preguntaba algo de corte personal, Pinky le respondía diciendo cosas como “cuidado, no preguntes eso” o “no eres nadie para cuestionar a Dios”. Y también solía repetir esa frase una y otra vez, a manera de silenciar a alguien.

Los otros dos títeres eran Berty y Gerta. Existían otros que aparecían de vez en cuando, pero estos dos eran los únicos aparte de Pinky que aparecían en todos los episodios. Berty era un hipopótamo azul y Gerta, un pájaro verde y esponjoso. Los dos actuaban como idiotas con el propósito de interactuar con Pinky, actuando de forma curiosa y equivocada para que los pequeños que salían en el show acudieran con dudas a Pinky y este los corrigiera con un sermón errático y extraño que pronto los hacía cambiar de opinión.

‘Amigos de la fe’ se convirtió en un placer culpable para mí. Pese a lo mierda que era Pinky, no podía evitar sentirme entretenido por lo políticamente incorrecto de su personaje, y que parecía más bien algo digno de South Park que de un show cristiano para niños. Pinky simplemente decía las cosas tal y como eran, sin importarle si ofendía a alguien. Esto me sorprendió en el capítulo dedicado a la Homosexualidad.

Sí, hubo un capítulo sobre los gays.

Y como ya lo imaginarán, trataron el tema con la misma sutileza de un martillo golpeando un cristal. Sodoma y Gomorra. Imágenes de hombres besándose. Levítico 20:13. Estadísticas sacadas del culo sobre el SIDA. Ya saben. Demonios, incluso Pinky comenzó de conspiranoico diciendo que las violaciones en las cárceles no eran más que un plan de Satán para convertir a los hombres en homosexuales.

Lo observé riéndome de manera morbosa, al menos hasta la recta final del programa. Una niñita le habló a Pinky sobre su hermano mayor, el cual recientemente había declarado su sexualidad al resto de su familia. Pinky estalló en carcajadas y empezó a gritarle a la niña, vociferando que su hermano era “un marica pecador que se iría al infierno”; lo que sin duda la hizo llorar y me hizo pensar en lo jodido de ello.

Esa mañana me fui a dormir preguntándome sobre el objetivo en sí del programa. Siempre fue raro, pero los últimos episodios se tornaron tan negros y maliciosos como si los hubiera escrito el tipo detrás de Family Guy. Ofensivos. La noche siguiente era el último episodio, el cual tenía el título de “Predestinación”.

Eso no estaba bien.

Ya en otras ocasiones había visto programas de niños que hablaban de temas controversiales como la homosexualidad, el pecado y el crimen. Pero jamás del concepto de la predestinación. Debo admitir que, en retrospectiva, me encontraba curioso al respecto pero con una sensación incómoda en mis entrañas. Lo que fuese que viera esa noche, sin duda sería perturbador.

El programa comenzó igual, hasta que Berty apareció en escena y habló con Gerta y los niños sobre algo que había escuchado por ahí. “Predestinación”, decía acompañado de un número musical y sus estupideces usuales. Y como siempre, llegó el momento de hablar con Pinky.

Pinky, sorprendentemente, reaccionó a la pregunta con una actitud placentera y casi amable; diametralmente opuesta a lo que hacía por lo regular. Hasta que un niño le pidió que explicara qué significaba ‘Predestinación’; a lo que la rana respondió lo siguiente:

“Algunas personas están destinadas al Cielo y otras al Infierno,” y después comenzó con su discurso del poder de Dios. El chico, que se veía muy confundido y hasta atemorizado; le preguntó porqué decía eso si Jesús había muerto para salvar a todos.

Entonces Pinky dijo algo muy difícil de digerir: “Jesús murió para salvar a los elegidos.” Los otros niños, que comenzaron a entender de manera gradual la gravedad del mensaje, se veían asustados. El niño de la pregunta anterior observó a la cámara como si dijera “¿Tengo qué hacerlo?” por unos segundos, hasta que reunió el valor de hablar o alguien lo obligó, y le preguntó a Pinky como podía saber si iría al Cielo o no. Y Pinky respondió.

“Nunca lo sabrás, no hasta que mueras. Pero si miras al interior de tu corazón, tal vez encontrarás la respuesta”.

Después se quedó mirando fijamente a la pantalla y hubo una transición a un fondo negro. Pensé que el programa se había acabado, y estaba por cambiarle cuando vi aparecer un título nuevo.

NO HAY REDENCIÓN PARA LOS CONDENADOS.

Entonces, un desfile de ilustraciones bastante gráficas. Esta vez sin mensaje de la biblia o moraleja. Solo vistazos al destino de aquellos que no habían sido elegidos:

Un pareja abrazándose antes de ser achicharrados por un muro de fuego.

Gente con los pies encadenados al piso, siendo devorados por demonios.

Personas empaladas en grandes estacas, con demonios voladores rondando a su alrededor.

Un lago de fuego, lleno de hombres, mujeres y niños que se achicharraban lentamente.

Monstruos gigantescos y horribles luchando entre sí, sacándose los ojos.

La música de fondo iba acompañada de gritos y lamentos, con algunas frases de Pinky como “esta es la cólera del Señor” y “me hace feliz ver a los pecadores sufriendo.” Esto continuó por unos minutos hasta que finalmente hubo un corte abrupto.

Esperé ver los créditos, pero en esta ocasión fue distinto. En lugar del texto ascendiente en fondo negro, apareció una toma del estudio, donde se podían ver incluso las cámaras, las luces del techo y los micrófonos; y sin rastro alguno de los niños o las marionetas. Un hombre con una capucha negra entró a la habitación y procedió a bañar todo con un bidón de gasolina, para después incendiarlo. El camarógrafo lo siguió a la salida del estudio, y la última escena mostraba al encapuchado y al camarógrafo riéndose como maniáticos mientras arrojaban a los títeres en un horno; con la toma final siendo un acercamiento a Pinky quemándose.

No ha pasado tanto tiempo desde que vi el último episodio, pero sigo sin encontrar respuestas sobre el show, porqué acabó así y más importante, ¿cuál era su intención?

Tengo algunas teorías, como que pudo tratarse de una parodia bastante buena como los Crank Yankers de MTV, o tal vez el show era la manera de vengarse de un creativo al que le habían cortado los fondos a media temporada. Tal vez solo estaban locos. No lo sé.

Lo único que sé, es que hay una posibilidad de que, a esas horas de la madrugada en que no hay más que infomerciales y películas; te puedas encontrar con una repetición de ‘Amigos de la Fe’. Oh, y créeme. Te vas a sorprender.


Via Creepypastas


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