A la orilla del río

Nunca amé a mi hermanastro. A decir verdad, ni siquiera podía decir que me agradaba. Pero de ninguna manera merecía su destino con lo que pudo haber sido de el. Ahora estoy escribiendo todos mis recuerdos en un papel, como mejor pueda recordarlos, antes de que las píldoras y la terapias los manden a la basura para siempre.

Nos hicimos familia cuando solo tenia 6 años de edad. Mi madre murió cuando yo apenas empezaba mi infancia, y mi padre, en la soledad y el dolor, se fijo hacia la primera mujer que mostró un indicio de interés, o al menos de tolerancia. Después de un largo y tumultuoso romance, hicieron sus votos, se casaron y casi inmediatamente después comenzaron a hacerse infelices entre los dos, un tema que resonó bastante entre mi nuevo hermano y yo.

Daniel no era un monstruo, literalmente, pero a los ojos de un hermano más joven, podría haberlo sido. El era 2 años mayor que yo, crecí temiendo la inevitabilidad de las burlas diarias o de las palizas, y en la desesperación de que el trataría de hacer cada día de mi vida una miseria. Un ejemplo sobresale en particular ahora, tal vez resurgido por la ironía de los últimos acontecimientos que han causado mi encarcelamiento.

Crecimos en una pequeña cuidad de la provincia, y nuestro patio consistía en un bosque enorme que se extendía a lo lejos, por lo que un niño puede pasear. Solía pasear muchas horas durante la mañana y por la tarde en ese bosque, a pesar de ser un lugar donde la mayoría de los niños podrían sentirse perdidos o con miedo, yo me sentía a salvo de todos los conflictos que había en mi hogar.

No muy lejos en el bosque justo arriba de una de una colina y por medio de un arbusto, había un estanque de tamaño decente, viejo y sucio, cubierto con un color verde de las algas. Mientras que la mayor parte del bosque era una comodidad, el estanque siempre me molestaba. Odiaba todo sobre el, desde su apariencia enfermiza verde, hasta el olor putrefacto que producía el agua. Pero como era lo bastante grande como para cubrir una extensión del bosque, era necesario pasar por el durante mis caminatas.

Un día, sin darme cuenta, mi hermanastro me sigo, y me asecho por el bosque mientras exploraba, como un depredador en la casa. Cuando me detuve en el estanque para recoger piedras, Daniel cerro silenciosamente la brecha entre nosotros, arrastrándose entre los árboles. Nunca lo escuche venir. Pero la siguiente cosa es que fui empujado por el aire y caí en el agua, sumergiéndome en la capa de algas y en el oscuro frió de la laguna.

Me entró el pánico, luchando por aire; desesperado por escapar del agua turbia que estaba seguro de que me tragaría y no me dejaría ser encontrado. Luchando por encontrar la superficie, me di cuenta de que estaba siendo presionado, obligado a sostener mi ultima pizca de oxigeno que se escapaba de mis pulmones. Todos los miedos que conocía se sentían como una realidad y me esperaban en el fondo del estanque.

Finalmente, cuando estaba casi seguro de que moriría, me encontraba liberado. Cada musculo de mi cuerpo gritaba por aire y la comodidad de la orilla. Cuando alcance la seguridad y había recobrado mis sentidos, me di cuenta de unas carcajadas detrás de mi. Me di vuelta y vi lo que debería haber esperado; Mi hermanastro, cacareando como un loco por su brillante emboscada.

Desde luego, cuando llegue a casa, su madre no escucho nada de mi lado de la historia. Daniel le dijo que me caí y que sus mejores prendas estaban arruinadas por tratar de salvarme de morir ahogado. El castigo que recibí por mis mentiras, era uno de los peores que yo haya recibido, y me prohibieron caminar por el bosque por siempre.

Como dije – Nunca amé a mi hermanastro. Sin embargo, hubo una vez, y tal vez sólo una vez, que me sentí cercano a él. Eso fue durante la muerte de su madre. Paso cuando nosotros teníamos 17 y 19 respectivamente. Mientras caminaba a casa desde la tienda de licores a altas horas de la noche, un conductor borracho se desvió a sólo unas pocas pulgadas de la carretera y la golpeó en la cara. Al caer, su cabeza cayó sobre una barandilla, matándola instantáneamente.

Mi familia esta llena de pequeñas ironías. En su enorme dolor, Daniel recurrió a dios. Yo mismo era un agnóstico devoto, y no encuentro fallos en la fe, pero si muchos en la religión. En este momento apoye su nueva devoción, creyendo que sería una influencia positiva en su vida. Después de todo, no podía pensar en ninguna religión que podría tolerar su comportamiento anterior. Por lo menos buscaba ganarme algunas disculpas de su parte por la infancia de malos tratos que había pasado con el.

Comenzó a ir a una iglesia cerca de casa, una de la que nunca había escuchado hablar. “La iglesia del pastor y santo de los días anteriores”, Y yo dedicaba la mayor parte de mi tiempo al estudio. Ya que el recientemente se había mudado a un complejo de apartamentos cercano, no lo volví a ver a excepción de algunas ocasiones. Yo estaba mas que feliz que no tener que sufrir con su presencia. Me concentré en mi trabajo escolar y en el cuidado de mi padre, ya que había caído en la depresión y la bebida tras la perdida de su segunda esposa.

De vez en cuando mi hermanastro venia de visita para saber como seguíamos, y durante una de sus visitas pude notar enormemente una mejora en su carácter. Y como esperaba, el expreso su profundo arrepentimiento de su comportamiento infantil, y menudo busco hacer las paces conmigo. En ocasiones nos traía pequeños regalos o nos llevaba a cenar. Pequeñas muestras de agradecimiento por aguantar con él durante tanto tiempo.

Sin embargo Daniel trato cualquier información sobre su iglesia como secreto muy bien guardado. Cuando le pedía detalles, el de casualidad desviaba mis preguntas, a menudo cambiando el tema lo más rápido posible y con educación. No pude descubrir casi nada sobre su congregación, y apenas podía averiguar la rama especifica de fe que ellos seguían.

De paso el aveces hacia guiños a estrellas o pastores, que asumí que deben de ser referencias a la historia de la Natividad. En otra ocasión, lo escuche hablando por teléfono con quien asumí que seria su pastor, referiendose a el como: “Rey de Reyes”, otra metáfora que atribuye al cristianismo. Aún así, mi hermano era un hombre reservado, y yo suponía en su primer momento, que su renuencia a hablar de su iglesia surgió de un deseo de no imponer su fe en nosotros, un pensamiento que con el cual estaba de acuerdo.

Entonces, casi 6 meses antes de el aniversario de la muerte de su madre, el nos dijo que planeaba ser rebautizado. Desde luego mi padre y yo lo aprobamos. El quería que estemos presentes en su ceremonia que se haría el domingo siguiente en un lago no muy lejos de casa. Me encontré ansioso de ver como se acercaba la fecha, ya que nunca me acostumbre a estar en un ritual y al boato de la religión.

La idea de que sumergir a un hombre bajo el agua podía absorber sus pecados parecía pintoresco y ridículo para mi, pero yo quería aparentar apoyo. Después de todo, cualquier cosa que pueda ayudar a mi hermanastro a convertirse en un mejor hombre tenía que ser algo que valga la pena. Llegó el día, y mi padre y yo llegamos vestido con nuestra mejor ropa, que dado a nuestra situación no era muy destacable. Mi padre estaba tan orgulloso que se las arregló para mantenerse sobrio durante la ceremonia, fue un pequeño milagro en sí mismo.

Hubo menos feligreses presentes de los que pensé, solo había una docena en total sin incluir el pastor y mi hermanastro. El pastor era un hombre mayor, que estime que tenia unos 40 años de edad por su calvicie. Lucia de una túnica negra, excepto por un pequeño símbolo carmesí estampado cerca de su pecho derecho, que a lo lejos parecía verse como una cruz en llamas. Estaba pálido, casi enfermo y llevaba unas gafas que parecían ser de varios siglos atrás.

Sin embargo lo que mas recuerdo de el, era su sonrisa, una sonrisa que se extendía de oreja a oreja, solo comparable con las de un tiburón que asechaba a su presa. Daniel se acerco al frente de la multitud, viéndose sumamente feliz, nunca lo había visto así. Me levanto un brazo para saludarme, cosa que yo modestamente le regrese.

“¡Estoy tan feliz de que ambos pudieran asistir!”, exclamo, sin hacer ningún intento de ocultar su alegría.

“Este es un gran día para mí, un gran día. Hoy todo va a cambiar, te lo juro”, hizo una pausa y luego me señalo: “Hermano.”

Las palabras me sorprendieron un poco y por un momento me quede mudo. En todos los años que lo había conocido, nunca estuvimos tan cómodos el uno con el otro como que para el me considerara un hermano como tal, y esta era la primera vez que el me trataba así.

“Yo… estoy feliz de estar aquí, Dan.” Tropecé con mis palabras, todavía no estaba listo para hablarle con la misma cortesía. Aunque con el tiempo, pensé… Tal vez un día, podría haberlo echo.

“Lo siento por interrumpir,” exclamo el pastor en la orilla del lago. “Pero tenemos asuntos que atender, Daniel.”

“Perdone, Padre,” Dijo mi padre un poco sorprendido, al igual que yo, por la rudeza del pastor.

“Acabamos de llegar, y nos gustaría hablar con Daniel”

“No, papá, esta bien,” interrumpiendo a mitad de la frase. “… Hay reglas que tenemos que seguir. Está bien; habremos terminado en un minuto.”

El se aparto de nosotros y volvió al grupo. Fijándome bien en ellos por primera vez, vi que ninguno de ellos llevaba el atuendo apropiado para una ocasión como esta. De hecho, todos ellos llevaban la misma ropa, una camisa de lana blanco y pantalones negro suave que había visto más acorde en una comunidad Amish. Empecé a preguntarme si mi hermano se había unido a una especie de culto, pero los seguí de todos modos, a la orilla del lago.

Mi hermanastro comenzó a meterse en el lago de la mano con su pastor, el se detuvo y miro a mi padre y a mi con una mirada que sólo puedo describir como de preocupado, o tal vez con remordimiento, después el dijo tres palabras que me atormentaran hasta el día de mi muerte.

“No tengas miedo.”

Y, antes de que pudiera preguntarle que quería decir con eso, se dio la vuelta y para adentrarse al lago. Mientras se movía hasta lo mas profundo, la gente que se encontraba con nosotros empezaron a cantar un himno extraño que nunca había escuchado antes, siniestro, pero al mismo tiempo gratificante. La inflexión en su tono era más cercana a un canto que una melodía.

Al poco tiempo me di cuenta de que estaban cantando en un perfecto latín, algo me decía que esto estaba terriblemente mal. Ni siquiera me atrevo a escribir lo poco que alcance a entender aquí. Haciendo caso omiso de la advertencia de mi hermanastro, sentí un intenso deseo de huir, entrar el agua y rescatar a Daniel de lo que estaba seguro de que sería un terrible error, para escapar hacia el bosque con mi padre y dejar esta escena surrealista a tantas millas de nosotros como posible. Pero, aun cuando este instinto creció, mis pies se sentían clavados al suelo y con los ojos fijos en el ritual, incapaz de mirar de mirar hacia otro lado.

Mientras el pastor estaba en el agua hasta la cintura, Daniel se agacho de cara al agua para permanecer con la cabeza justo por debajo de los hombros del hombre. Alzo la vista hacia el pastor con una mirada nerviosa, a lo que el hombre levanto su mano sobre la cabeza de mi hermanastro y comenzó a hablar.

“Nos encontramos aquí, reunidos hoy con el cometido de limpiar a nuestro hermano Daniel de sus pecados,” Comenzó. “Para lavar su espíritu limpio en este lago sagrado, y presentarlo a nuestro Señor como un hombre de fe renovada, su alma renace en la devoción absoluta.

Cerró los ojos, y con un aspecto de máxima concentración, pronunció un canto en otra lengua, que a día de hoy no he podido relacionar a una religión o época de la historia conocida. Incluso sin conocer su significado, pude sentir un poder en esas palabras, uno que ninguna otra religión podría reclamar. Todo duro 30 segundos, pero cuando termino, me sentía como si hubiese escuchado por todo un dia.

Y entonces, con una rapidez que no habría esperado de un hombre de su edad avanzada, bajó su mano a la piel del cuello de mi hermanastro, y con su otro brazo, sumergió a mi hermanastro al lago. Preparándome para este día, yo había visto otros bautismos en Internet, por lo ya sabia lo que se hacia en un evento como este. Yo sabía que mi hermano no debería haber estado bajo la superficie durante más de medio segundo. Por ende, cuando a los seis segundos, Daniel todavía seguía en el fondo, mi padre empezó a gritar.

Sinceramente, no puedo decir exactamente que es lo que le grito al pastor, porque al momento siguiente mi memoria se siente terriblemente confusa sobre lo ocurrido. Siempre que trato de recordar, hay pequeños huecos, pequeños detalles que he olvidado, como si mi mente todavía tratara de entender algo que era imposible. Lo que si recuerdo es bastante perturbador y espero que todas esas abstracciones no sean mas que imágenes creadas por mi psique, tratando de hacer frente a lo que vi. Pero, esto es lo que recuerdo.

Como mi padre corría hacia el lago, el coro de los extraños que nos rodeaban, callaron su canto, y aparte de los sonidos de jadeo y salpicaduras de mi padre, todo se hizo extrañamente tranquilo. El aire se hizo tan quieto como una cripta. Recuerdo entonces que mi padre se detuvo en seco, con el agua llegandole a las rodillas, se dio cuenta de algo al igual que yo, supimos que había algo completamente oscuro y tenebroso ante nosotros.

Fue entonces que el pastor levanto su vista apartándola la de mi hermano, (quien estaba hace 20 segundos sumergido en el agua), puso su atención en mi. Me sonrió, todavía quieto pero esa sonrisa desagradable se había transformado, se había reducido a una expresión de malicia. Sus ojos eran negros, totalmente negros como los de un demonio.

Daniel, que seguramente ya se estaba ahogando, comenzó a agitarse en el agua, su agonía levantaba olas que interrumpieron el silencio perfecto que había descendido en el lago. Mi hermano era un hombre fuerte, joven y saludable, y sin embargo, este viejo cura lo llevo bajo la superficie como si fuera un niño, con una agarre implacable. Se estaba muriendo delante de mí, y sin embargo, el horror aun me tenia paralizado, era incapaz de moverme.

Mi hermano aun no se rendía, a lo que me di cuenta de algo mas al fijarme bien, por debajo del punto en donde mi hermano luchaba por su vida, note una mancha que se extendía rápidamente a través de la superficie. Una sustancia de color negro que parecía tener consistencia de la tinta o el petroleo que aparentemente se movía con un solo propósito, saturar el lago. A partir de aquí hay un vació en mi memoria, es un momento que preferiría jamas recordar. Cuando recobre el sentido, mi padre se había ido.

En un momento todos estaban ahí, y al siguiente se habían ido. Me encontraba de pie, solo en la orilla, la parroquia había desaparecido, presumiblemente habían escapado hacia el bosque con mi hermano y mi padre, o tal vez perdí el conocimiento y durante ese tiempo terminaron su ritual completamente, largándose de ahí, llevándose a mi padre por alguna razón y digo tal vez porque esta teoría no tiene sentido ya que el pastor seguía en su lugar junto a mi hermano.

Mi hermano seguía sumergido, unas ultimas burbujas de aire se podían ver y ya no estaba agitando sus brazos, dejo de moverse, el estaba muerto. El pastor todavía seguía mirándome con esos ojos negros similares a la mancha que consumió el lago, sus ojos nunca se apartaron de mi y fue al momento siguiente cuando empezó a descender lentamente a las profundidades como si el suelo por debajo del agua estuviera tragandoselo, aceptándolo en la oscuridad. Fue entonces, cuando estaba solo en la orilla del lago, que descubrí que podía moverme de nuevo. Rapidamente me caí de rodillas y lloré.

La policía nunca encontró a mi hermano, ni a mi padre, ni tampoco la existencia de ese culto. Incluso tuvieron la audacia de acusarme de sus asesinatos, pero fui puesto en libertad por faltas de pruebas. Después de todo, no habría mucho de un caso si no pudieron encontrar ningún cuerpo para hacerle una autopsia. Para mi disgusto me enviaron a un hospital psiquiátrico local, mientras que el personal de aquí me a tratado bien, tengo un amargo resentimiento hacia ellos.

Aquí nadie cree mi historia; lo llaman ‘los delirios febriles de una mente desconcertada. Tratan de ahogar mi memoria en pastillas y búsqueda de significados ocultos, pero seguramente no encontraran ninguno. Estoy seguro, por tan terrible e imposible que sea de que lo que vi, estaba mas allá del alcance de una mente humana. Yo se que fue real.

Y aveces cuando me acuesto en la cama por la noche y no logro dormir, me consuelo pensando que mi hermano sabía lo que estaba ofreciendo voluntariamente. Me digo a mí mismo, su fe le había revelado que existen dioses mas viejos que el hombre, que la religión, o incluso mas viejos que el tiempo mismo. Dioses que se encuentran más allá de nuestro entendimiento, esperando su oportunidad para reinar de nuevo.

Ellos saben que volverán y optan por dar pequeñas muestras de su existencia para anunciar su regreso a nuestro mundo. Y aveces escucho esas palabras muy cerca, como si me estuvieran susurrando al oído su ultimo mensaje:

“¡No, tengas miedo!”


Creepypasta Original: By The Rdge Of Water


Via Creepypastas


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