Cara de Tela

Entendiendo las cosas
Entendiendo las cosas

No estoy loco, no soy un mentiroso. Estos son los sucesos vividos que me han obligado a recluirme en mi habitación, sintiendo un continuo terror que ni siquiera puedo describir con palabras y sufriendo las más horrendas pesadillas que un mortal pueda soportar.

Todo empezó cuando yo era niño hace ya años. En el colegio, intente ser amigo de un grupo de chicos que se reunían en un rincón para contar historias de terror. Ellos me aseguraron que si lograba contar una historia realmente aterradora me dejarían entrar en el grupo. En el primer intento se rieron de mi historia, por lo visto no les daba miedo los vampiros. Al día siguiente les conté una historia de fantasmas al cual me aseguraron que les había aburrido. En el tercer intento me esforcé aún más y explique un cuento con una violencia de lo más explicita posible, pero ante mi sorpresa ellos no se sorprendieron en absoluto. A medida que pasaba el tiempo pude comprobar que nada les aterraba, ni los asesinos, ni los fantasmas, ni los monstruos… incluso las leyendas urbanas no les daba miedo, los encontraba repetitivas ¿Como podía sorprenderlos?

Entonces, en un día cualquiera y sin hacer nada en especial, me vino en la cabeza la historia que los asustaría de verdad, el cuento se titulaba Cara de Tela. La historia me sonaba muchísimo, pero no sabia decir de donde me había inspirado aunque la historia era tan aterradora que estaba convencido que les gustaría.

Cuando les dije el titulo a esos chicos se miraron entre ellos y confesaron que les sonaba a horrores, como si lo hubieran escuchado en alguna parte. Yo empece a narrar la historia con ansias y emoción, sabía que esa seria la historia que me haría entrar en el grupo. Pero la historia fue demasiada efectiva.

No recuerdo completamente la historia, recuerdo que el relato trataba sobre alguien que no se sabe quien o que es, alguien que su cabeza siempre esta tapada con una especie de mascara echa de tela con un color blanco tirando a marrón y con botones que hacen de ojos. Cuando aparece, aveces le da por seguir a la gente o por andar en solitario, nunca habla y jamas se ha sabido cuales son sus intenciones…

Mientras contaba la historia los chicos me miraban muy atentos y si, asombrados, yo me sentía feliz, por fin los tenia en la palma de la mano, pero luego vino la parte fuerte del relato, incluso yo estaba sorprendido porque no daba abasto de que mi imaginación hubiera creado tal cosa.

Les conté que en algunas ocasiones cara de tela se quita su mascara delante de una persona que elije para mostrar su rostro, una cara espantosa e irreal que provoca horror inmediato a los que lo venían… una cara que no es de un ser humano, sino de una abominación que no se puede ni describir. Los desgraciados que lo vieron en el futuro desaparecen misteriosamente, vivían toda clase de situaciones paranormales, algunos asesinaban enloquecidos o se quitan la vida con los suicidios más estrafalarios que se pueden llegar hacer. A partir de ahí la historia se fue volviendo más extraña, retorcida, con una violencia enfermiza y poco a poco fui viendo como los chicos iban poniendo una expresión de absoluto terror.

Cuando termine de contar mi historia no me dijeron nada, simplemente se fueron con rostros pálidos y dejándome solo. Me enfade con ellos y decidí dejar de intentar ser amigo de ellos.

Creo que paso una semana cuando en clase entro un hombre que solo me sonaba de cara y me dijo que viniera con él. Ese señor me llevo a un despacho, amablemente me pidió que me sentara y luego me dijo que era el psicólogo de la escuela. Me explico la razón por lo que me había llamado y yo me quede petrificado, al parecer cuando conté mi historia, mis “queridos” oyentes quedaron tan horrorizados que se lo habían contado todo a sus padres o a los profesores, ademas aseguraron de sufrir unas pesadillas espantosas relacionadas con cara de tela y otro, entre lagrimas y gritos, empezó a asegurar que se sentía vigilado y no podía sacarse de la cabeza horrendas imágenes.

El psicólogo me pregunto de donde había sacado esa historia tan espantosa, yo le asegure que me lo había inventado, el no me creía el personaje de cara de tela le sonaba de algo, pero no sabia de que. Yo pedí perdón, realmente me sentía mal por ellos y mentí diciendo que en realidad había relatado una película que vi por la televisión.

Paso el tiempo, al terminar las clases, en el recreo se me acerco uno de los chicos del grupo de terror, el se mostró amable y empezamos a charlar tranquilamente, luego inevitablemente entro el tema de mi desafortunada historia, me dijo una cosa que en su momento lo tome por mentira, me contó que hacia años cuando era un niño pequeño se despertó en mitad de la noche y vio que en la pared había alguien, un hombre con una mascara de tela con dos botones. Cuando lo vio empezó a gritar y a llorar, sus padres entraron en la habitación preocupados y asustados, pero por entonces ese hombre con la cara tapada ya no estaba. Sus padres le contaron que todo fue una pesadilla y él les contó que había visto a cara de tela. Con el paso de los años por alguna razón se le olvido de lo que ocurrió aquella noche.

Naturalmente no me creí su historia, pensé que me estaba tomando el pelo y decidí olvidarme del asunto.

Si el lector a llegado hasta aquí debe de estar pensando lo que yo creía cuando aun era alguien feliz y con ganas de vivir, que cara de tela no existe. Ojala siguiera pensando como tu, pero el destino me ha sido cruel y me ha mostrado la parte más espantosa de la realidad. Mentiría si contara que me encontré con cara de tela durante circunstancias extraordinarias o importantes, como suelen pasar en las películas, simplemente lo vi en la calle en una noche de halloween. Acababa de salir de una fiesta con mis amigos y regresaba a mi casa andando en la negrura de la noche, había mucha gente disfrazada, al verle a unos metros de mi casa, me quede algo sorprendido pero no le di mucha importancia, pensé que no era más que una casualidad, un disfraz tonto ,además, muchos adultos también se disfrazan por halloween.

Las cosas empezaron a volverse perturbadoras, cuando meses más tarde escuche en el instituto que en el pueblo algunos vecinos habían visto a un hombre con mascara de tela paseándose por la calle de noche. Por si fiera poco, sus apariciones coincidía con las desapariciones que sucedían en el pueblo.

¿Sabéis lo peor de todo esto? que la gente juraba haber visto a ese sugesto en alguna parte. Mi padre contó que cuando escucho en el trabajo sobre un hombre con esa mascara se acordó de que cuando era niño juro haber visto a un sugesto así, escondido entre los matorrales, cuando estaba en el parque infantil. Mi madre me dijo que de niña soñó con él, si es que fue un sueño… de repente todo el mundo empezó a recordar su nombre en el momento en que oían algo de ese extraño sujeto, cara de tela. Era como si las personas recordaran a alguien que habían olvidado hace mucho y ese recuerdo descansara en las profundidades de nuestra mente. Yo, los chicos y chicas del instituto, padres, vecinos, niños, adultos, ancianos… todos nos acordamos de él, todos aseguramos que lo vimos, pero que por alguna razón reprimimos aquel recuerdo.

Cara de tela existe, pero a la vez no existe, su historia es real y en el fondo la conocemos. Conocer algo, conocer a alguien, pero a la vez no, ese es cara de tela.

¿Tu lo has visto en algún momento de tu vida? Puede que si, pero tu recuerdo esta demasiado borroso. La diferencia entre tu y yo es que he sido uno de sus elegidos. Una noche desperté y cara de tela estaba en mi habitación, no grite, no hice nada, simplemente me quede paralizado por el terror pudiendo contemplarlo únicamente gracias a la luz de la luna que traspasaba el cristal de la ventana. Fue entonces cuando cara de tela se quito la mascara y pude ver algo que ni tan solo se puede describir con la palabra horrendo. Su autentica cara me ha robado el sueño, el hambre y… si, ahora reconozco que quizá también la cordura. Existe algo mucho peor que la muerte, el recuerdo.

Quizá algún día cara de tela también te elija.

— Via Creepypastas

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